27 de mayo 2010    /   DIGITAL
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Robots made in Barcelona

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¿Te acuerdas del mundo de los humanos? Pues recuérdalo bien porque puede que dentro de muy poco sea sólo eso, un recuerdo. Los robots empiezan a salir de la ciencia ficción y cualquier día te encontrarás a uno de ellos sirviéndote la comida en un restaurante, en la recepción de una oficina o dándote de comer en el hospital. Es más, sólo tienes que volar 10.770 kilómetros de distancia, aterrizar en Japón y verás con tus propios ojos lo que te acabo de contar.

Del mundo de hoy al que cuenta la serie Caprica no hay más que cientos de investigaciones y muchas horas de laboratorio. Pero en el camino estamos hasta llegar a ese mundo en el que con los humanos conviven robots que se asimilan totalmente a las personas.

Una de las empresas que están investigando y diseñando los robots humanoides del futuro nació en Barcelona en 2004. Su nombre es PAL Robotics y fue fundada con capital de inversores de Abu Dhabi (Emiratos Arabes Unidos). En aquel entonces eran cuatro ingenieros que se metieron en un laboratorio para construir su primer robot. Lo llamaron Reem-A y tenía piernas. Poco después llegó un nuevo modelo: Reem-B y también se movía con dos pies. “A la compañía inversora les gustó mucho y nos pidió que desarrolláramos un nuevo robot con fines comerciales”, cuenta Jan Jonckeere, business development manager de PAL Robotics. “Los robots con piernas aún son poco estables y diseñamos una versión posterior con ruedas. Lo hicimos con base móvil y pantalla táctil para poder incorporarle aplicaciones multimedia”.

Las nuevas características de este robot, Reem-H, permitieron que el humanoide saliese del campo de la investigación y empezase a ser utilizado en demostraciones y ferias. Eso ocurrió en 2009 y supuso que la compañía, formada ya por 24 ingenieros mecánicos, electrónicos y especializados en software de distintas partes del mundo, crease un departamento de business para empezar a vender sus robots a empresas.

La última versión se llama Reem y se presentará entre julio y septiembre. El robot puede hacer demostraciones en ferias y eventos. Puede guiar a personas en museos y espacios cerrados. Puede llevar medicamentos y bandejas de comida en los hospitales mientras las enfermeras cuidan de los enfermos. Puede transportar sábanas y toallas en los hoteles…

“El robot es autónomo. Si escaneas un mapa dentro del sistema, te puede llevar de un sitio a otro. Reconoce caras, habla y mueve los brazos. Estamos introduciendo aplicaciones para que pueda coger botes, herramientas… y ampliar así sus posibilidades en el sector industrial. También se puede utilizar para actividades de entretenimiento. Reem puede contar cuentos a niños que estén hospitalizados”, explica Jonckeere.

Reem no tiene aún ningún dueño pero ya le están buscando quien lo acoja. “Hay muchas empresas interesadas aunque todavía estamos en fase de pre-venta. La mayor parte de estas compañías proceden del Golfo Pérsico. Les encanta la robótica y manejan presupuestos importantes. Pero, además, estamos intentando abrir mercado entre los países del norte de Europa”.

Lo dicho. El ordenador parecía una máquina enorme para sabios y ahora es un elemento imprescindible en muchos hogares. En menos de lo que imaginemos tendremos un robot en casa… y esperemos que esté programado para planchar camisas.

Este artículo apareció publicado en el número de mayo de Yorokobu.

Este es REEM A:

1111

2222

Este es REEM B:

4444

555

Este es REEM H:

6666

Este es REEM:

roboto

robot-sociable

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¿Te acuerdas del mundo de los humanos? Pues recuérdalo bien porque puede que dentro de muy poco sea sólo eso, un recuerdo. Los robots empiezan a salir de la ciencia ficción y cualquier día te encontrarás a uno de ellos sirviéndote la comida en un restaurante, en la recepción de una oficina o dándote de comer en el hospital. Es más, sólo tienes que volar 10.770 kilómetros de distancia, aterrizar en Japón y verás con tus propios ojos lo que te acabo de contar.

Del mundo de hoy al que cuenta la serie Caprica no hay más que cientos de investigaciones y muchas horas de laboratorio. Pero en el camino estamos hasta llegar a ese mundo en el que con los humanos conviven robots que se asimilan totalmente a las personas.

Una de las empresas que están investigando y diseñando los robots humanoides del futuro nació en Barcelona en 2004. Su nombre es PAL Robotics y fue fundada con capital de inversores de Abu Dhabi (Emiratos Arabes Unidos). En aquel entonces eran cuatro ingenieros que se metieron en un laboratorio para construir su primer robot. Lo llamaron Reem-A y tenía piernas. Poco después llegó un nuevo modelo: Reem-B y también se movía con dos pies. “A la compañía inversora les gustó mucho y nos pidió que desarrolláramos un nuevo robot con fines comerciales”, cuenta Jan Jonckeere, business development manager de PAL Robotics. “Los robots con piernas aún son poco estables y diseñamos una versión posterior con ruedas. Lo hicimos con base móvil y pantalla táctil para poder incorporarle aplicaciones multimedia”.

Las nuevas características de este robot, Reem-H, permitieron que el humanoide saliese del campo de la investigación y empezase a ser utilizado en demostraciones y ferias. Eso ocurrió en 2009 y supuso que la compañía, formada ya por 24 ingenieros mecánicos, electrónicos y especializados en software de distintas partes del mundo, crease un departamento de business para empezar a vender sus robots a empresas.

La última versión se llama Reem y se presentará entre julio y septiembre. El robot puede hacer demostraciones en ferias y eventos. Puede guiar a personas en museos y espacios cerrados. Puede llevar medicamentos y bandejas de comida en los hospitales mientras las enfermeras cuidan de los enfermos. Puede transportar sábanas y toallas en los hoteles…

“El robot es autónomo. Si escaneas un mapa dentro del sistema, te puede llevar de un sitio a otro. Reconoce caras, habla y mueve los brazos. Estamos introduciendo aplicaciones para que pueda coger botes, herramientas… y ampliar así sus posibilidades en el sector industrial. También se puede utilizar para actividades de entretenimiento. Reem puede contar cuentos a niños que estén hospitalizados”, explica Jonckeere.

Reem no tiene aún ningún dueño pero ya le están buscando quien lo acoja. “Hay muchas empresas interesadas aunque todavía estamos en fase de pre-venta. La mayor parte de estas compañías proceden del Golfo Pérsico. Les encanta la robótica y manejan presupuestos importantes. Pero, además, estamos intentando abrir mercado entre los países del norte de Europa”.

Lo dicho. El ordenador parecía una máquina enorme para sabios y ahora es un elemento imprescindible en muchos hogares. En menos de lo que imaginemos tendremos un robot en casa… y esperemos que esté programado para planchar camisas.

Este artículo apareció publicado en el número de mayo de Yorokobu.

Este es REEM A:

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Opiniones 4
  • Doy fe de todo lo que hace esta empresa en Barcelona, grandes profesionales, particpé en las primeras fases del proyecto Reem-B.
    Enhorabuena!

  • qué pasada. sólo espero que no pase como en las pelis de ciencia ficción que al final se hacen autónomos y atacan a los humanos! en fin…

  • Comentarios cerrados.

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