9 de mayo 2016    /   ENTRETENIMIENTO
por
ilustracion  Óscar Giménez

Rock ‘n’ Draw | El quejío cósmico de Los Planetas

9 de mayo 2016    /   ENTRETENIMIENTO     por        ilustracion  Óscar Giménez
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Nadie puede decir que no comenzaran a avisar en los propios albores de su carrera.

Podemos irnos juntos lejos de este mundo tú y yo.
En un viaje por galaxias infinitas hacia el sol.

Jota, Florent y sus Planetas sembraron su propio universo noise de estrellas incandescentes, de hits que fueron pasando de la efervescencia adolescente de los primeros años al cinismo que otorga lo de ir superando etapas de la vida. Descubrir cómo se articulan los engranajes de la existencia de cada uno acaba por verse reflejado en todo lo que uno cuenta. El camino se llenó de segundos premios, de santos que yo te pinté, de pesadillas en el parque de atracciones, de buenos días y de cumpleaños totales.

Hasta que un día, diez años después de ese primer viaje por el sol, Los Planetas preguntaron a Enrique Morente cómo se desafía a la ley de la gravedad y comenzaron a flotar en un universo nuevo. Los granadinos comenzaban a internarse en galaxias desconocidas en las que los ramalazos flamencos romperían poco después el silencio del vacío estelar. No era flamenco, claro, pero sí consiguieron que, escuchando a los viejos palos con el debido respeto, aquello nunca dejara de sonar como Los Planetas. De aquellos viejos palos a los Cuatro Palos de su EP.

Después llegó La Leyenda del Espacio, que es la manera granaína de interpretar el evangelio predicado por Camarón en La Leyenda del Tiempo. En este evangelio morentiano según Los Planetas se recoge Tendrá que haber un camino, la pieza en la que el quejío cósmico de Enrique pavimenta de cuerpo presente precisamente eso, el camino que seguirán Jota y sus aliados.

La epopeya ‘flamenca’ se cerraba con Una Ópera Egipcia, un disco culminado con una odisea espacial, Los Poetas, tejida entre ruido, naves espaciales, versos coránicos y un tiempo detenido entre Oriente y Occidente, entre el cielo y la tierra que Enrique dejaría pocos meses después.

Este es el libro de la ley del universo,
podríamos hacer descender desde los cielos
una ley que sometiera a los que te desmintieron,
a los que no te creían cuando lo que les decías era cierto.

Esos tres últimos discos albergan en su interior toda la trascendencia existencial de Los Planetas, todo el duende que, de acuerdo, no es flamenco, pero sí es duende planetero. Al final, por suerte o por desgracia, ese duende, esa trascendencia, es la de una buena parte de una generación entera. Y al que no diga ole, que se le seque la hierbabuena.

jota
Jota, por Óscar Giménez

Rock ‘n’ Draw es una sección que cuenta cada dos semanas historias del pop y el rock de los últimos 80 años que merecen ser contadas. Os proponemos textos breves y las emocionales ilustraciones de Óscar Giménez, especialmente creadas para contar cada historia de un vistazo.

Si quieres ver entregas anteriores, acerca de Eagles of Death Metal y la sala Bataclan, de la muerte del Lemmy Kilmister, la obsesión de David Bowie por el cosmos, el tiempo que PJ Harvey pasó encerrada en una caja acristalada o la soledad de Janis Joplin, las tienes a un clic.

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Nadie puede decir que no comenzaran a avisar en los propios albores de su carrera.

Podemos irnos juntos lejos de este mundo tú y yo.
En un viaje por galaxias infinitas hacia el sol.

Jota, Florent y sus Planetas sembraron su propio universo noise de estrellas incandescentes, de hits que fueron pasando de la efervescencia adolescente de los primeros años al cinismo que otorga lo de ir superando etapas de la vida. Descubrir cómo se articulan los engranajes de la existencia de cada uno acaba por verse reflejado en todo lo que uno cuenta. El camino se llenó de segundos premios, de santos que yo te pinté, de pesadillas en el parque de atracciones, de buenos días y de cumpleaños totales.

Hasta que un día, diez años después de ese primer viaje por el sol, Los Planetas preguntaron a Enrique Morente cómo se desafía a la ley de la gravedad y comenzaron a flotar en un universo nuevo. Los granadinos comenzaban a internarse en galaxias desconocidas en las que los ramalazos flamencos romperían poco después el silencio del vacío estelar. No era flamenco, claro, pero sí consiguieron que, escuchando a los viejos palos con el debido respeto, aquello nunca dejara de sonar como Los Planetas. De aquellos viejos palos a los Cuatro Palos de su EP.

Después llegó La Leyenda del Espacio, que es la manera granaína de interpretar el evangelio predicado por Camarón en La Leyenda del Tiempo. En este evangelio morentiano según Los Planetas se recoge Tendrá que haber un camino, la pieza en la que el quejío cósmico de Enrique pavimenta de cuerpo presente precisamente eso, el camino que seguirán Jota y sus aliados.

La epopeya ‘flamenca’ se cerraba con Una Ópera Egipcia, un disco culminado con una odisea espacial, Los Poetas, tejida entre ruido, naves espaciales, versos coránicos y un tiempo detenido entre Oriente y Occidente, entre el cielo y la tierra que Enrique dejaría pocos meses después.

Este es el libro de la ley del universo,
podríamos hacer descender desde los cielos
una ley que sometiera a los que te desmintieron,
a los que no te creían cuando lo que les decías era cierto.

Esos tres últimos discos albergan en su interior toda la trascendencia existencial de Los Planetas, todo el duende que, de acuerdo, no es flamenco, pero sí es duende planetero. Al final, por suerte o por desgracia, ese duende, esa trascendencia, es la de una buena parte de una generación entera. Y al que no diga ole, que se le seque la hierbabuena.

Esos tres últimos discos albergan en su interior toda la trascendencia existencial de Los Planetas, todo el duende que, de acuerdo, no es flamenco, pero sí es duende planetero. Al final, por suerte o por desgracia, ese duende, esa trascendencia, es la de una buena parte de una generación entera. Y al que no diga ole, que se le seque la hierbabuena.

jota
Jota, por Óscar Giménez

Rock ‘n’ Draw es una sección que cuenta cada dos semanas historias del pop y el rock de los últimos 80 años que merecen ser contadas. Os proponemos textos breves y las emocionales ilustraciones de Óscar Giménez, especialmente creadas para contar cada historia de un vistazo.

Si quieres ver entregas anteriores, acerca de Eagles of Death Metal y la sala Bataclan, de la muerte del Lemmy Kilmister, la obsesión de David Bowie por el cosmos, el tiempo que PJ Harvey pasó encerrada en una caja acristalada o la soledad de Janis Joplin, las tienes a un clic.

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Opiniones 2
  • Es un texto sentido y hermoso…pero la tal trilogía no existe…»Contra la ley de la gravedad» de ninguna manera marca la entrada de los Planetas en los palos y ritmos del flamenco, salvo la versión (ya previamente editada) del «Podría volver» de Bambino…es el disco que «cierra» por puro desgaste la larga etapa de iconos «indies» e insinúa un hartazgo vital y musical que se concretará, aquí sí de forma diáfana y pletórica en «La Leyenda del Espacio», unánimemente reconocido como el primer disco «flamenco» de los Planetas. Continuado de forma casi tan inolvidable en «Una ópera egipcia» y…a la espera de acontecimientos (el EP «Dobles fatigas» no aclara direcciones futuras)…puede completarse con justo criterio el universo «flamenco» de los Planetas con el disco de los Evangelistas, «Homenaje a Enrique Morente». Se acepta como trilogía, pero «….Gravedad» encaja con calzador. Saludos!.

    • Tienes razón, una cosa es cómo lo tenía yo construído en mi cabeza (además, yo vivía en Granada en aquella época) y otra lo que apuntas. He afinado un poco el texto.

      Gracias por el toque!

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