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24 de agosto 2015    /   BRANDED CONTENT
 

¿Qué rol cumple cada uno de tus amigos en una quedada?

24 de agosto 2015    /   BRANDED CONTENT              
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Es domingo y alguien propone en el grupo de Whatsapp tomar un aperitivo en una terraza. O es martes y a alguien se le ocurre que no quiere irse a casa cuando salga de la oficina. Sea cual sea el caso, un puñado de amigos (nunca todos) os reuniréis un rato después en torno a una barra, idealmente con unas copas de Aperol Spritz en la mano. Si entonces miras a tu alrededor, probablemente distingas alguno de estos papeles.
 
El «guía del ocio»
Llega a la cita el primero, muy motivado. Antes de acordar los detalles de la quedada, se ha informado bien en internet o preguntando a conocidos. Nunca le ha ocurrido eso de llegar a un sitio y que esté cerrado. Ha estudiado horarios, mapas de localización y críticas del bar en cuestión. Sabe a ciencia cierta que ahí preparan especialmente bien el Aperol Spritz. La espontaneidad no es lo suyo, pero con él no os quedaréis sin conocer los sitios cool imprescindibles de la ciudad. Eso sí, el día que no esté, no sabréis llegar a ellos.
El ministro
En ningún momento os asegurará que puede ir. Está al tanto de la quedada, pero os insta a que decidáis vosotros y ya se unirá «si eso». Está demasiado ocupado como para hacer planes con más de media hora de antelación, o quizá prefiera la libertad de poder cambiar de opinión en el último momento. Seguramente se pase por el bar, pero tampoco se quedará hasta el final: otro plan inmediatamente después hará que sea el primero en despedirse.
El atento
Este amigo recuerda al detalle la situación profesional y personal de todos los miembros del grupo. Para él, una quedada es una oportunidad de ponerse al día y asegurarse de que todos están bien. No se le escapa una: «¿Qué tal le salió el examen de conducir a tu hermana?», «¿Cómo terminó aquel problema que me contaste que tenías con tu jefa?», «¿Ya ha vuelto tu novio de su viaje?». Es esa persona que, con su interés, hace que todos se sientan cómodos y tengan sus minutos de protagonismo. Eso sí: hace sentir un poco mal a los que ni recuerdan el nombre de las empresas en las que trabajan sus colegas.
El drama queen
En oposición al rol anterior, el drama queen siempre tendrá algo increíble que contar que antepondrá a las historias de sus colegas. Le habrá pasado algo «muy fuerte» en el trabajo o habrá vivido una anécdota sorprendente el día anterior. El caso es que monopolizará como mínimo la primera media hora del encuentro con su relato pormenorizado. La buena noticia es que ya le conocéis y, como lo queréis, en realidad os encanta que os entretenga con sus peripecias mientras saboreáis el Aperol Spritz. Un personaje así asegura que en ese grupo nunca estará «pasando un ángel».
El Karina
Siempre está rebuscando en el baúl de los recuerdos. La mayoría de las conversaciones que inicia empiezan con un «¿os acordáis de…?» Ese recurso, en su justa medida, puede poner encima de la mesa buenas dosis de risas y de bonitos recuerdos. Pero ¡ojo! Como bien decía Tony Soprano, «”remember when” is the lower form of conversation». Recordar anécdotas es un recurso básico del que no se debe abusar. Un buen conversador debe tener una rica munición de temas en el bolsillo si no quiere quedarse anclado en el pasado.
El ausente
Este es peor aún que el «ministro». Preguntará varias veces por el plan, querrá enterarse de quiénes vais exactamente y dónde, pero luego no aparecerá. No podrá cambiar el compromiso que tenía o le surgirá algo en el último momento. El caso es que irá descompensado con el grupo, porque solo asomará la cabeza de vez en cuando, y a cambio pedirá reportes completos por Whatsapp para tener la impresión de «no perderse nada». Mal, ausente; mal: las anécdotas que no se viven en persona no son lo mismo. Las que no se riegan con Aperol Spritz, tampoco. A una propuesta de aperitivo con los amigos siempre hay que responder «sí».
El que está pero no está
Aunque en teoría ha quedado con vosotros, está en algún otro sitio. Antes existía ese amigo que aprovechaba la quedada para ligar o para socializar con cualquiera que tuviera al lado en la barra o la terraza. Solo le veíais el pelo al principio y al final. Ahora hay una modalidad aún peor: aunque esté con vosotros de cuerpo presente, en realidad pasa todo el aperitivo en compañía de su pareja o de cualquier otra persona con la que mantiene una conversación intermitente de Whatsapp a lo largo de las dos horas que dura vuestra quedada.
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En tu grupo, ¿quién desempeña cada uno de estos roles? ¿Cuál de ellos eres tú? ¿Qué papeles añadirías? Ya tenéis un tema de conversación para no tener que tirar de las batallitas la próxima vez que os toméis unos Aperol Spritz este verano. Y si quieres ejercer de «guía del ocio», busca tú el siguiente bar aquí o consulta el plano que aparece en el número papel de Yorokobu de este verano.

Es domingo y alguien propone en el grupo de Whatsapp tomar un aperitivo en una terraza. O es martes y a alguien se le ocurre que no quiere irse a casa cuando salga de la oficina. Sea cual sea el caso, un puñado de amigos (nunca todos) os reuniréis un rato después en torno a una barra, idealmente con unas copas de Aperol Spritz en la mano. Si entonces miras a tu alrededor, probablemente distingas alguno de estos papeles.
 
El «guía del ocio»
Llega a la cita el primero, muy motivado. Antes de acordar los detalles de la quedada, se ha informado bien en internet o preguntando a conocidos. Nunca le ha ocurrido eso de llegar a un sitio y que esté cerrado. Ha estudiado horarios, mapas de localización y críticas del bar en cuestión. Sabe a ciencia cierta que ahí preparan especialmente bien el Aperol Spritz. La espontaneidad no es lo suyo, pero con él no os quedaréis sin conocer los sitios cool imprescindibles de la ciudad. Eso sí, el día que no esté, no sabréis llegar a ellos.
El ministro
En ningún momento os asegurará que puede ir. Está al tanto de la quedada, pero os insta a que decidáis vosotros y ya se unirá «si eso». Está demasiado ocupado como para hacer planes con más de media hora de antelación, o quizá prefiera la libertad de poder cambiar de opinión en el último momento. Seguramente se pase por el bar, pero tampoco se quedará hasta el final: otro plan inmediatamente después hará que sea el primero en despedirse.
El atento
Este amigo recuerda al detalle la situación profesional y personal de todos los miembros del grupo. Para él, una quedada es una oportunidad de ponerse al día y asegurarse de que todos están bien. No se le escapa una: «¿Qué tal le salió el examen de conducir a tu hermana?», «¿Cómo terminó aquel problema que me contaste que tenías con tu jefa?», «¿Ya ha vuelto tu novio de su viaje?». Es esa persona que, con su interés, hace que todos se sientan cómodos y tengan sus minutos de protagonismo. Eso sí: hace sentir un poco mal a los que ni recuerdan el nombre de las empresas en las que trabajan sus colegas.
El drama queen
En oposición al rol anterior, el drama queen siempre tendrá algo increíble que contar que antepondrá a las historias de sus colegas. Le habrá pasado algo «muy fuerte» en el trabajo o habrá vivido una anécdota sorprendente el día anterior. El caso es que monopolizará como mínimo la primera media hora del encuentro con su relato pormenorizado. La buena noticia es que ya le conocéis y, como lo queréis, en realidad os encanta que os entretenga con sus peripecias mientras saboreáis el Aperol Spritz. Un personaje así asegura que en ese grupo nunca estará «pasando un ángel».
El Karina
Siempre está rebuscando en el baúl de los recuerdos. La mayoría de las conversaciones que inicia empiezan con un «¿os acordáis de…?» Ese recurso, en su justa medida, puede poner encima de la mesa buenas dosis de risas y de bonitos recuerdos. Pero ¡ojo! Como bien decía Tony Soprano, «”remember when” is the lower form of conversation». Recordar anécdotas es un recurso básico del que no se debe abusar. Un buen conversador debe tener una rica munición de temas en el bolsillo si no quiere quedarse anclado en el pasado.
El ausente
Este es peor aún que el «ministro». Preguntará varias veces por el plan, querrá enterarse de quiénes vais exactamente y dónde, pero luego no aparecerá. No podrá cambiar el compromiso que tenía o le surgirá algo en el último momento. El caso es que irá descompensado con el grupo, porque solo asomará la cabeza de vez en cuando, y a cambio pedirá reportes completos por Whatsapp para tener la impresión de «no perderse nada». Mal, ausente; mal: las anécdotas que no se viven en persona no son lo mismo. Las que no se riegan con Aperol Spritz, tampoco. A una propuesta de aperitivo con los amigos siempre hay que responder «sí».
El que está pero no está
Aunque en teoría ha quedado con vosotros, está en algún otro sitio. Antes existía ese amigo que aprovechaba la quedada para ligar o para socializar con cualquiera que tuviera al lado en la barra o la terraza. Solo le veíais el pelo al principio y al final. Ahora hay una modalidad aún peor: aunque esté con vosotros de cuerpo presente, en realidad pasa todo el aperitivo en compañía de su pareja o de cualquier otra persona con la que mantiene una conversación intermitente de Whatsapp a lo largo de las dos horas que dura vuestra quedada.
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En tu grupo, ¿quién desempeña cada uno de estos roles? ¿Cuál de ellos eres tú? ¿Qué papeles añadirías? Ya tenéis un tema de conversación para no tener que tirar de las batallitas la próxima vez que os toméis unos Aperol Spritz este verano. Y si quieres ejercer de «guía del ocio», busca tú el siguiente bar aquí o consulta el plano que aparece en el número papel de Yorokobu de este verano.

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Opiniones 2
  • yo no voy a bares o al menos no lo hago aun pero siempre de pequeño diferenciaba distintos roles dentro de un grupo. Esta por ejemplo el «pegamento» (asi lo llame yo xD) que es ese amigo sin el que el grupo se disuelve o se separa porque es amigo de varias personas a la vez, esta el «imprescindible» que es parecido al anterior pero si falta la diferencia es que si se junta el grupo pero no es lo mismo en absoluto, el imprescindible es quien mas aporta en un grupo pequeño. Y mas o menos esos son los mas basicos, despues dividia la clase en distintos tipos de personas: timidos, pijas y deportistas, que despues se podian dividir mas dependiendo de la situacion en pijas listas y pijas presumidas y deportistas frikis y deportistas pasotas aunque obviamente habia muchas muchas excepciones incluso de un dia para otro xd

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