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7 de junio 2016    /   ENTRETENIMIENTO
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‘Room scape’: cuando jugar encerrados ayuda a ser feliz y a encontrar trabajo

7 de junio 2016    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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«¿Juegos de escape? ¿Qué es eso?». Son las preguntas que me acostumbré a escuchar incluso entre quienes esperaba que lo practicasen: aficionados a los videojuegos, al rol y a lo que se presente. Si nadie podía contármelo, tendría que meterme yo misma en esa habitación. En el fondo, quería que me encerraran. Por eso no insistí demasiado. «Por supuesto, no se puede escribir sobre este tema sin haber vivido la experiencia», me dijo Nacho Cunchillos, uno de los responsables de The X-Door Alicante.

El local parece estar escondido, pero no. Sobre una cafetería en el centro de Alicante se erige un lugar extraño y misterioso. Nacho, alto, con barba y un aire a Willy Toledo, abre la puerta y nos explica aceleradamente en qué consiste el juego. La clave, en resumen, consiste en encontrar cosas que ayuden a abrir cosas. Tocar, tocar y tocar hasta dar con pistas, llaves, candados, señales, objetos de todo tipo que pueden cumplir una finalidad o no.

Entrar en la habitación produce una sensación contradictoria; la necesidad de búsqueda provoca cierta liberación, a pesar de que, en realidad, te están encerrando bajo llave y un reloj de números rojos amenaza con una cuenta atrás de apenas 60 minutos.

Baul

Rodeados de muebles antiguos, las ansias por encontrar todas las llaves, todas las claves y, en definitiva, de abrir la puerta en menos de una hora, van en aumento en un lugar en el que los objetos funcionan igual que la carta del famoso cuento de Edgar Allan Poe.

Los cuatro que hemos venido (la cantidad recomendada por los estadistas para trabajar mejor en equipo en este tipo de juegos) nos lanzamos contra todos los muebles y objetos con la esperanza de que ahí estén todas las llaves pero albergando cierto deseo de que el juego no termine demasiado pronto. Nos dispersamos. Discutimos. Alguno corre. A ratos, tomo notas, aunque me muero por abrir todos los muebles, arrancar todos los cuadros, despedazar todos los objetos.

Cuadro gioconda

Desde fuera, Nacho nos observa a través de una cámara. Su trabajo consiste en controlar a los jugadores para, llegado el caso, ofrecerles alguna pista mediante voz.

Suena una musiquilla repetitiva y relajante mientras tratamos de destrozar la sala. Todo lo demás sería hacer spoilers. Lo que ocurre dentro de la habitación se queda en esta habitación.

maquina de coser

Tras encontrar todas las claves, superar varios acertijos, enigmas, pruebas, abrir varios candados y encontrar varias llaves, el alivio ni siquiera es desmesurado. Hemos logrado salir de la habitación cuando el reloj todavía nos concede 18 minutos y sabiendo que la clave definitiva se encontraba en uno de los lugares en los que más insistimos desde el principio. Lo típico.

«Casi acabamos poniendo vuestra foto en el ranking de grupos. Os ha faltado nada», nos felicita Nacho al salir de la sala. Menos mal. Habría sido algo patético tratar de vivir la situación para contar que no pudimos escapar. Si eso hubiese ocurrido, de todos modos, en The X-Door saben cuidar a sus jugadores y conocen la forma de que salgan contentos y vuelvan. «Con un pequeño número de pistas intentamos que la mayoría pueda salir. En Black & White, el juego que tenemos por ahora, damos las pistas a criterio. Jugamos un poco con la frustración», explica Nacho.

La seguridad de poder salir, de un modo u  otro, es lo que garantiza a cualquier tipo de cliente participar tranquilamente. Según cuenta Paco Segador, el socio de Nacho, «hay gente que tiene incluso que comprobar que de verdad puede salir porque tiene claustrofobia. Aquí ha llegado a venir una familia de cuatro generaciones y eso es lo que queremos: que venga todo el mundo».

Siempre que un grupo no logra salir en 60 minutos, Nacho y Paco les orientan de manera que sean ellos mismos quienes logren abrir la puerta y averiguar qué tendrían que haber hecho. «Aquí no damos vales de descuento para volver ni nada de eso. La experiencia tiene que ser completa y tiene que terminar ese mismo día. Quien quiera volver, que lo haga a gusto para repetir», cuentan los responsables de The X-Door Alicante. Ellos se limitan a guiar a los jugadores que no han logrado escapar, en un intento por despertar una parte de su imaginación y creatividad que se había quedado dormida durante el juego.

Nacho

Los juegos de escape parten de los videojuegos en los que ocurre exactamente lo mismo: alguien está encerrado en una habitación. Se trata de una versión llevada a la realidad de juegos de navegador Scape the room y sucedáneos.

La búsqueda de la felicidad

Los room scape, que arrasan en Rusia, Japón y Estados Unidos, entraron en Europa por Hungría en 2006. Attila Gyurkovics fue el precursor de la versión que conocemos aquí. El húngaro ideó un tipo de juego en el que varias personas disponían de un tiempo limitado para salir de una habitación.

Un psicólogo húngaro le había dado la base teórica. Muhály Csíkszentmihályi ideó la Teoría del Flujo, según la cual, las personas que se encuentran en un momento de dispersión y diversión, en combinación con unos objetivos y metas claras, absorbidos por una actividad concreta, alcanzan un estado mental que podría definirse como la felicidad en el que fluyen de tal manera que su mente genera mejores ideas y a más velocidad.

De allí vino Gyurkovics y creó Parapark, las primeras salas en España. Tras probar el juego, dos hermanos de Valencia viajaron a Hungría para conocer a fondo la dinámica y con ellos nació The X-Door en Valencia. Desde hace apenas dos años, la franquicia fundada por Guillermo y Daniel Guerrero ya se ha extendido por las grandes ciudades españolas.

«Tampoco somos la enciclopedia de los juegos de escape. Pero esto empezaron a hacerlo en Hungría. Además de este mismo estilo, que es un poco low cost y espartano», explica Nacho. Otros juegos cuidan más la estética y los participantes incluso juegan disfrazados. El precio, en estos casos, alcanza cotas excesivas. «Al final en juegos de escape lo que tiene que funcionar es la experiencia. Es cierto que los rusos cuidan muchísimo la decoración, pero no juegas tanto. Tienes cuatro o cinco enigmas y pasas mucho tiempo con eso. Resuelves, paras. Resuelves, paras. Aquí intentamos que haya una dinámica», relata Paco. «Hay empresas que se dedican ya a suministrar ideas para juegos de escape», puntualiza.

SILLA

Una nueva forma de hacer entrevistas de trabajo

Aunque parece un juego desconocido y está ubicado en un lugar poco llamativo (pero muy céntrico), el negocio funciona. La moda de los juegos de escape va más allá de la diversión y se está empezando a utilizar como un recurso muy valioso en los procesos de selección. Por eso, se está convirtiendo en un complemento e incluso una alternativa a la tradicional entrevista de trabajo.

Los responsables de recursos humanos observan al otro lado de la cámara como lo hacen Nacho y Paco. En función de la actitud de los participantes durante el juego, pueden conocer al candidato mejor que en una entrevista al uso.

«Cuando un grupo de personas se pone a resolver afloran muchas características de la personalidad. Ojos expertos pueden valorar muchas cosas ahí: si es más o menos servicial, por ejemplo. Ocurren dos cosas: acude gente que viene a pasar un rato divertido después de comidas de empresa, por ejemplo; luego están aquellos a los que les gusta resolver conflictos y traen a sus equipos para conseguir unirlos. En su trabajo, por lo que sea, no hay buena coordinación y vienen aquí con la idea de pulir cosas… Ha venido gente que después de jugar ha conseguido que en lo personal su relación sea mejor, más allá de los problemas departamentales. Al final eso repercute en la productividad. Ya no hay tanto ego y tanta necesidad de llevar la razón porque la relación es mejor, los problemas del trabajo dejan de ir a lo personal», relata Paco.

«Vienen hasta directores de banca. Uno se trae a su equipo. Hay muchas posibilidades para las empresas. Lo de las entrevistas de trabajo nosotros aún no lo hemos hecho, pero sí que varios coach nos han propuesto incluir nuestro juego en su trabajo», añade Nacho.

Los juegos de escape se están convirtiendo en una herramienta muy valiosa para las empresas, que pueden saber qué candidatos tienen más predisposición a trabajar en equipo o en solitario y cuáles son más sumisos o líderes. El encierro, el trabajo en equipo y el tiempo en contra muestran aptitudes y actitudes que en una entrevista se pueden ocultar.

«¿Juegos de escape? ¿Qué es eso?». Son las preguntas que me acostumbré a escuchar incluso entre quienes esperaba que lo practicasen: aficionados a los videojuegos, al rol y a lo que se presente. Si nadie podía contármelo, tendría que meterme yo misma en esa habitación. En el fondo, quería que me encerraran. Por eso no insistí demasiado. «Por supuesto, no se puede escribir sobre este tema sin haber vivido la experiencia», me dijo Nacho Cunchillos, uno de los responsables de The X-Door Alicante.

El local parece estar escondido, pero no. Sobre una cafetería en el centro de Alicante se erige un lugar extraño y misterioso. Nacho, alto, con barba y un aire a Willy Toledo, abre la puerta y nos explica aceleradamente en qué consiste el juego. La clave, en resumen, consiste en encontrar cosas que ayuden a abrir cosas. Tocar, tocar y tocar hasta dar con pistas, llaves, candados, señales, objetos de todo tipo que pueden cumplir una finalidad o no.

Entrar en la habitación produce una sensación contradictoria; la necesidad de búsqueda provoca cierta liberación, a pesar de que, en realidad, te están encerrando bajo llave y un reloj de números rojos amenaza con una cuenta atrás de apenas 60 minutos.

Baul

Rodeados de muebles antiguos, las ansias por encontrar todas las llaves, todas las claves y, en definitiva, de abrir la puerta en menos de una hora, van en aumento en un lugar en el que los objetos funcionan igual que la carta del famoso cuento de Edgar Allan Poe.

Los cuatro que hemos venido (la cantidad recomendada por los estadistas para trabajar mejor en equipo en este tipo de juegos) nos lanzamos contra todos los muebles y objetos con la esperanza de que ahí estén todas las llaves pero albergando cierto deseo de que el juego no termine demasiado pronto. Nos dispersamos. Discutimos. Alguno corre. A ratos, tomo notas, aunque me muero por abrir todos los muebles, arrancar todos los cuadros, despedazar todos los objetos.

Cuadro gioconda

Desde fuera, Nacho nos observa a través de una cámara. Su trabajo consiste en controlar a los jugadores para, llegado el caso, ofrecerles alguna pista mediante voz.

Suena una musiquilla repetitiva y relajante mientras tratamos de destrozar la sala. Todo lo demás sería hacer spoilers. Lo que ocurre dentro de la habitación se queda en esta habitación.

maquina de coser

Tras encontrar todas las claves, superar varios acertijos, enigmas, pruebas, abrir varios candados y encontrar varias llaves, el alivio ni siquiera es desmesurado. Hemos logrado salir de la habitación cuando el reloj todavía nos concede 18 minutos y sabiendo que la clave definitiva se encontraba en uno de los lugares en los que más insistimos desde el principio. Lo típico.

«Casi acabamos poniendo vuestra foto en el ranking de grupos. Os ha faltado nada», nos felicita Nacho al salir de la sala. Menos mal. Habría sido algo patético tratar de vivir la situación para contar que no pudimos escapar. Si eso hubiese ocurrido, de todos modos, en The X-Door saben cuidar a sus jugadores y conocen la forma de que salgan contentos y vuelvan. «Con un pequeño número de pistas intentamos que la mayoría pueda salir. En Black & White, el juego que tenemos por ahora, damos las pistas a criterio. Jugamos un poco con la frustración», explica Nacho.

La seguridad de poder salir, de un modo u  otro, es lo que garantiza a cualquier tipo de cliente participar tranquilamente. Según cuenta Paco Segador, el socio de Nacho, «hay gente que tiene incluso que comprobar que de verdad puede salir porque tiene claustrofobia. Aquí ha llegado a venir una familia de cuatro generaciones y eso es lo que queremos: que venga todo el mundo».

Siempre que un grupo no logra salir en 60 minutos, Nacho y Paco les orientan de manera que sean ellos mismos quienes logren abrir la puerta y averiguar qué tendrían que haber hecho. «Aquí no damos vales de descuento para volver ni nada de eso. La experiencia tiene que ser completa y tiene que terminar ese mismo día. Quien quiera volver, que lo haga a gusto para repetir», cuentan los responsables de The X-Door Alicante. Ellos se limitan a guiar a los jugadores que no han logrado escapar, en un intento por despertar una parte de su imaginación y creatividad que se había quedado dormida durante el juego.

Nacho

Los juegos de escape parten de los videojuegos en los que ocurre exactamente lo mismo: alguien está encerrado en una habitación. Se trata de una versión llevada a la realidad de juegos de navegador Scape the room y sucedáneos.

La búsqueda de la felicidad

Los room scape, que arrasan en Rusia, Japón y Estados Unidos, entraron en Europa por Hungría en 2006. Attila Gyurkovics fue el precursor de la versión que conocemos aquí. El húngaro ideó un tipo de juego en el que varias personas disponían de un tiempo limitado para salir de una habitación.

Un psicólogo húngaro le había dado la base teórica. Muhály Csíkszentmihályi ideó la Teoría del Flujo, según la cual, las personas que se encuentran en un momento de dispersión y diversión, en combinación con unos objetivos y metas claras, absorbidos por una actividad concreta, alcanzan un estado mental que podría definirse como la felicidad en el que fluyen de tal manera que su mente genera mejores ideas y a más velocidad.

De allí vino Gyurkovics y creó Parapark, las primeras salas en España. Tras probar el juego, dos hermanos de Valencia viajaron a Hungría para conocer a fondo la dinámica y con ellos nació The X-Door en Valencia. Desde hace apenas dos años, la franquicia fundada por Guillermo y Daniel Guerrero ya se ha extendido por las grandes ciudades españolas.

«Tampoco somos la enciclopedia de los juegos de escape. Pero esto empezaron a hacerlo en Hungría. Además de este mismo estilo, que es un poco low cost y espartano», explica Nacho. Otros juegos cuidan más la estética y los participantes incluso juegan disfrazados. El precio, en estos casos, alcanza cotas excesivas. «Al final en juegos de escape lo que tiene que funcionar es la experiencia. Es cierto que los rusos cuidan muchísimo la decoración, pero no juegas tanto. Tienes cuatro o cinco enigmas y pasas mucho tiempo con eso. Resuelves, paras. Resuelves, paras. Aquí intentamos que haya una dinámica», relata Paco. «Hay empresas que se dedican ya a suministrar ideas para juegos de escape», puntualiza.

SILLA

Una nueva forma de hacer entrevistas de trabajo

Aunque parece un juego desconocido y está ubicado en un lugar poco llamativo (pero muy céntrico), el negocio funciona. La moda de los juegos de escape va más allá de la diversión y se está empezando a utilizar como un recurso muy valioso en los procesos de selección. Por eso, se está convirtiendo en un complemento e incluso una alternativa a la tradicional entrevista de trabajo.

Los responsables de recursos humanos observan al otro lado de la cámara como lo hacen Nacho y Paco. En función de la actitud de los participantes durante el juego, pueden conocer al candidato mejor que en una entrevista al uso.

«Cuando un grupo de personas se pone a resolver afloran muchas características de la personalidad. Ojos expertos pueden valorar muchas cosas ahí: si es más o menos servicial, por ejemplo. Ocurren dos cosas: acude gente que viene a pasar un rato divertido después de comidas de empresa, por ejemplo; luego están aquellos a los que les gusta resolver conflictos y traen a sus equipos para conseguir unirlos. En su trabajo, por lo que sea, no hay buena coordinación y vienen aquí con la idea de pulir cosas… Ha venido gente que después de jugar ha conseguido que en lo personal su relación sea mejor, más allá de los problemas departamentales. Al final eso repercute en la productividad. Ya no hay tanto ego y tanta necesidad de llevar la razón porque la relación es mejor, los problemas del trabajo dejan de ir a lo personal», relata Paco.

«Vienen hasta directores de banca. Uno se trae a su equipo. Hay muchas posibilidades para las empresas. Lo de las entrevistas de trabajo nosotros aún no lo hemos hecho, pero sí que varios coach nos han propuesto incluir nuestro juego en su trabajo», añade Nacho.

Los juegos de escape se están convirtiendo en una herramienta muy valiosa para las empresas, que pueden saber qué candidatos tienen más predisposición a trabajar en equipo o en solitario y cuáles son más sumisos o líderes. El encierro, el trabajo en equipo y el tiempo en contra muestran aptitudes y actitudes que en una entrevista se pueden ocultar.

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Opiniones 5
  • Si queréis ir practicando antes de ir a una sala física, probad con el que para mí (y para muchos críticos) es el mejor juego de escape online: Submachine.
    A parte que son 10 capítulos que van incrementando la dificultad, la estética de novela gráfica y los escenarios que tienen son geniales, y además hay una trama a lo largo de toda la serie que te hace partícipe de ella. Es muy chulo, pero si tenéis tiempo para leeros todas las notas, lo es más 🙂

  • Vengo de vacaciones con canbio de look y morena…y me apetece seguir probando cosas nuevas!!! Querria saber precios y horarios para ir yo y 3 amigos mas.

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