11 de febrero 2015    /   ENTRETENIMIENTO
por
 

Una aspiradora robot intenta comerse a su dueña

11 de febrero 2015    /   ENTRETENIMIENTO     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

¡Yorokobu gratis en formato digital!

Lee gratis la revista de Back to haciendo clic aquí.

Una mujer de Corea del Sur ha estado a punto de no contarlo. Mientras dormía plácidamente en su cama, su aspiradora robot confundió su cabellera con una mata de polvo y le dio a la manivela automática de máxima potencia.
La mujer, de 52 años, dormía como duermen en muchos países asiáticos: a la altura del suelo. Este es el fallo, amigos asiáticos. Dormir en un tatami es relajante, pero no si dejas a tu amiga la aspiradora robot enchufada a tu lado (le dicen Roomba en inglés, tiene guasa), mientras cierras el ojo.
mujer-robot-aspiradora-(1)
Gracias a Dios o al servicio de emergencias, este llegó a la casa de la señora después de su llamada con la Roomba en la cabeza, ladeada como un gran rulo de peluquería. «Pero, señora, ¡quítese el rulo ese!», le espetaría uno de ellos, a lo que ella replicaría: «¡no puede ser, está pegado y me quiere comer!». Por lo menos no le cortó la cabeza, porque en Asia son muy de amputar. Y, si no, decídselo a este joven que se ha cortado la mano para superar su adicción a internet.
Viví hace años en primera persona cómo se dirigía a mis pies ese bicho tecnológico como un Miura de quinientos cuarenta y cinco kilos, que lo ve mi abuela y consigue el récord de los cien metros lisos. Bolt, una mierda a su lado.
Era negro como el Miura, pero con forma de cucaracha y un piloto rojo en la parte superior que parecía el ojo de una tarántula. Miedo, acojone. Pensé: mejor sigo sin limpiar mi casa, que los ácaros no tienen la culpa de okuparla. De algo tienen que vivir, ¿no?
Suena a excusa, pero es verdad. Sigo arrastrando las pelusillas con la suela de las alpargatas hasta que consiga tocar el techo con la cabeza. Entonces, hablaré con esta mujer, a ver cómo amaestrar a la fiera. Y, si no me convence, me compraré unas nuevas alpargatas.
Si no te ha quedado claro algún dato o prefieres leerlo en la fuente The Kyunghyang Shinmun, coreana para más señas, aquí lo llevas.

Estos artículos, escritos por PARECE DEL MUNDO TODAY, son interpretaciones ficticias y humorísticas de noticias reales que aparecen en medios de comunicación.

¡Yorokobu gratis en formato digital!

Lee gratis la revista de Back to haciendo clic aquí.

¡Yorokobu gratis en formato digital!

Lee gratis la revista de Back to haciendo clic aquí.

Una mujer de Corea del Sur ha estado a punto de no contarlo. Mientras dormía plácidamente en su cama, su aspiradora robot confundió su cabellera con una mata de polvo y le dio a la manivela automática de máxima potencia.
La mujer, de 52 años, dormía como duermen en muchos países asiáticos: a la altura del suelo. Este es el fallo, amigos asiáticos. Dormir en un tatami es relajante, pero no si dejas a tu amiga la aspiradora robot enchufada a tu lado (le dicen Roomba en inglés, tiene guasa), mientras cierras el ojo.
mujer-robot-aspiradora-(1)
Gracias a Dios o al servicio de emergencias, este llegó a la casa de la señora después de su llamada con la Roomba en la cabeza, ladeada como un gran rulo de peluquería. «Pero, señora, ¡quítese el rulo ese!», le espetaría uno de ellos, a lo que ella replicaría: «¡no puede ser, está pegado y me quiere comer!». Por lo menos no le cortó la cabeza, porque en Asia son muy de amputar. Y, si no, decídselo a este joven que se ha cortado la mano para superar su adicción a internet.
Viví hace años en primera persona cómo se dirigía a mis pies ese bicho tecnológico como un Miura de quinientos cuarenta y cinco kilos, que lo ve mi abuela y consigue el récord de los cien metros lisos. Bolt, una mierda a su lado.
Era negro como el Miura, pero con forma de cucaracha y un piloto rojo en la parte superior que parecía el ojo de una tarántula. Miedo, acojone. Pensé: mejor sigo sin limpiar mi casa, que los ácaros no tienen la culpa de okuparla. De algo tienen que vivir, ¿no?
Suena a excusa, pero es verdad. Sigo arrastrando las pelusillas con la suela de las alpargatas hasta que consiga tocar el techo con la cabeza. Entonces, hablaré con esta mujer, a ver cómo amaestrar a la fiera. Y, si no me convence, me compraré unas nuevas alpargatas.
Si no te ha quedado claro algún dato o prefieres leerlo en la fuente The Kyunghyang Shinmun, coreana para más señas, aquí lo llevas.

Estos artículos, escritos por PARECE DEL MUNDO TODAY, son interpretaciones ficticias y humorísticas de noticias reales que aparecen en medios de comunicación.

¡Yorokobu gratis en formato digital!

Lee gratis la revista de Back to haciendo clic aquí.

Compártelo twitter facebook whatsapp
El origen de los dichos: Las verdades de Perogrullo
JOYClub: El morbo de observar y ser observados
Amor Rumbero
Lo que se puede aprender de oradores como Clara Campoamor o Steve Jobs
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp

Comentarios cerrados.