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24 de septiembre 2012    /   CIENCIA
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Juegos para aficionar a las niñas a la tecnología

24 de septiembre 2012    /   CIENCIA     por          
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En su versión vulgar se habla de ellas como “un campo de nabos”. Son las universidades de ciencia y tecnología, y las llaman así porque el número de hombres supera ampliamente al de mujeres. Pero hay quien piensa que eso tiene fácil remedio. Alice Brooks, Bettina Chen y Jennifer Kessler, después de estudiar ingeniería (las dos primeras) y matemáticas (la última) en la Universidad de Stanford (EEUU), decidieron intentar despertar el amor de las mujeres por la tecnología. Desde su misma infancia. Con juegos.

Brooks, Chen y Kessier pensaron que las niñas pueden descubrir las matemáticas, la física y las ingenierías cuando son pequeñas de un modo divertido. Normalmente sus juegos no tienen mucho que ver con la construcción, la electricidad, las estructuras… Pero eso no significa que no les guste. Significa que no pueden aficionarse a estas disciplinas porque no se les enseña.

Las tres licenciadas en Stanford diseñaron tres juegos, destinados a niñas de edades entre 6 y 10 años, para que construyan una habitación en miniatura, una estructura de dos habitaciones y una edificación completa.

Los juguetes se han empezado a vender con el nombre de Roominate. En su web explican que “es un kit de piezas de construcción y componentes de circuitos con los que las niñas pueden utilizar su creatividad para diseñar, construir, conectar y decorar sus habitaciones interactivas”. Las habitaciones se pueden unir y apilar para crear edificaciones complejas.

Las responsables del proyecto estuvieron testando prototipos con más de 200 niñas en algunos eventos y en el Museo de Creatividad Infantil (San Francisco). Las pruebas se hicieron de forma individual, en grupos amplios y en grupos reducidos. A veces con un adulto como guía y a veces ellas solas. Después de estas investigaciones desarrollaron el juego en función del feedback de las niñas y lo que aprendieron de observar cómo jugaban.

Roominate se puede comprar en su web aunque los envíos, actualmente, no se hacen fuera de los EEUU. Los precios son de 59, 115 y 225 dólares.

El siguiente paso es crear una compañía especializada en “inspirar y entusiasmar a las adolescentes con la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas”. Porque piensan, según dicen en su web, que «los niños pueden familiarizarse con la forma de pensar de las matemáticas, la ciencia y la ingeniería si conocen estas disciplinas desde pequeños». Además, «la confianza y el entusiasmo se puede desarrollar si se enseña de un modo divertido y animándolos a que lo hagan ellos con sus propias manos».

Visto en Springwise.

En su versión vulgar se habla de ellas como “un campo de nabos”. Son las universidades de ciencia y tecnología, y las llaman así porque el número de hombres supera ampliamente al de mujeres. Pero hay quien piensa que eso tiene fácil remedio. Alice Brooks, Bettina Chen y Jennifer Kessler, después de estudiar ingeniería (las dos primeras) y matemáticas (la última) en la Universidad de Stanford (EEUU), decidieron intentar despertar el amor de las mujeres por la tecnología. Desde su misma infancia. Con juegos.

Brooks, Chen y Kessier pensaron que las niñas pueden descubrir las matemáticas, la física y las ingenierías cuando son pequeñas de un modo divertido. Normalmente sus juegos no tienen mucho que ver con la construcción, la electricidad, las estructuras… Pero eso no significa que no les guste. Significa que no pueden aficionarse a estas disciplinas porque no se les enseña.

Las tres licenciadas en Stanford diseñaron tres juegos, destinados a niñas de edades entre 6 y 10 años, para que construyan una habitación en miniatura, una estructura de dos habitaciones y una edificación completa.

Los juguetes se han empezado a vender con el nombre de Roominate. En su web explican que “es un kit de piezas de construcción y componentes de circuitos con los que las niñas pueden utilizar su creatividad para diseñar, construir, conectar y decorar sus habitaciones interactivas”. Las habitaciones se pueden unir y apilar para crear edificaciones complejas.

Las responsables del proyecto estuvieron testando prototipos con más de 200 niñas en algunos eventos y en el Museo de Creatividad Infantil (San Francisco). Las pruebas se hicieron de forma individual, en grupos amplios y en grupos reducidos. A veces con un adulto como guía y a veces ellas solas. Después de estas investigaciones desarrollaron el juego en función del feedback de las niñas y lo que aprendieron de observar cómo jugaban.

Roominate se puede comprar en su web aunque los envíos, actualmente, no se hacen fuera de los EEUU. Los precios son de 59, 115 y 225 dólares.

El siguiente paso es crear una compañía especializada en “inspirar y entusiasmar a las adolescentes con la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas”. Porque piensan, según dicen en su web, que «los niños pueden familiarizarse con la forma de pensar de las matemáticas, la ciencia y la ingeniería si conocen estas disciplinas desde pequeños». Además, «la confianza y el entusiasmo se puede desarrollar si se enseña de un modo divertido y animándolos a que lo hagan ellos con sus propias manos».

Visto en Springwise.

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Opiniones 6
  • Mi madre siempre insiste en que gracias a las tantísimas horas que dediqué a jugar con Lego de pequeña, ahora de adulta tengo la cabeza «tan bien amueblada». Por eso este tipo de iniciativas me parecen más que interesantes; a las niñas, además de las barbies también les gustan otras cosas, pero hay que enseñarles que existen 🙂

  • Gran idea, pero se me atragantan los juegos/juguets sexistas… Me gustaría ver también otras buenas razones y beneficios para que los niños también jueguen con ello… Yo se lo compraría a mis hij@s…

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