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9 de julio 2014    /   CREATIVIDAD
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Qué hacer cuando todos hacen ruido en Internet

9 de julio 2014    /   CREATIVIDAD     por          
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Hay personas con 15.000 seguidores en Twitter que hacen ruido, que están en todas partes, que pretenden ser chistosos, que hablan de lo que saben y no saben, y tienen blogs que nadie lee…

¿ESQUINAS GAFADAS?

En toda ciudad hay uno o más locales haciendo esquina por los que han pasado varios negocios en poco tiempo. En Sevilla, en una zona muy conocida, hay una tienda de muebles usados que poco antes fue pizzeria, cafetería-heladería, ferretería y tienda de modas… Mi mujer y yo, cada vez que pasamos cerca nos preguntamos qué nuevo negocio tendrá. Este negocio está en una esquina entre el cruce de dos calles bastante concurridas. Sin embargo, a pesar de esta privilegiada posición, los negocios que tuvo fracasaron. ¿Cómo se explica esto?
He oído decir que es una esquina gafada. En Beijing o Shanghai, los practicantes de Feng Shui alegarían que es malo montar un negocio en una esquina porque atrae el Ying —lo frío, lo oscuro— a cualquier lugar que apunte. Por esto, los más modernos rascacielos de China, algunos pertenecientes a grandes corporaciones industriales, están construidos para evitar el Ying. Los «agujeros» en el centro de muchos edificios tienen para los creyentes la función de provocar que el ying escape por ellos.
CUARENTA AÑOS DE UN NEGOCIO SIN CARTELES
Sin embargo, hay negocios que hacen esquina que sí funcionan. Uno de ellos es el bar de tapas de la familia. Hace esquina, tiene una puerta en cada calle y, por raro que parezca, no tiene rótulos de ningún tipo. Cuarenta años de negocio, toco madera —esto es, mi cabeza— sin un cartel que indique el nombre del bar. ¿Cómo es posible mantener un negocio de restauración, en una zona saturada, tan competitiva, sin indicaciones del tipo BAR, COMIDA CASERA, MENÚ DEL DÍA…? La respuesta es simple: GUSTA la comida que hace mi madre. La promoción la hacen los clientes después de probar las tapas. También influye que la carta es prácticamente la misma, contra todas las modas.
Justo hará un par de año, un empresario mexicano afincado en Nueva York que fue a parar allí, por casualidad, comentó que se sorprendió encontrar las tapas «de siempre». Sevilla se ha convertido en los últimos años en receptora de numerosas franquicias de comida —algunas, de fulgurante éxito como precipitado fracaso—. Y más de un negocio de restauración tradicional ha sucumbido tras «renovarse».
RENOVARSE… Y EXTINGUIRSE
Recientemente, mi esposa y yo comimos en un restaurante asiático del que fuimos clientes durante años. Esta vez nos sorprendió, no gratamente, cómo se había convertido en un buffet libre. Comida barata, de menor calidad. Y lo que había sido un local tranquilo para comer, se había convertido en un trasiego de clientes con platos arriba y abajo… Paradójicamente, el local tenía menos clientes que en ocasiones anteriores. «Renovarse o morir» es una frase que conviene cuestionar. Pienso en Madonna y sus camaleónicas adaptaciones con los tiempos. Y pienso en Sade Adu, que publicó su primer sencillo dos años después que Madonna el suyo, y se ha mantenido fiel a su estilo, llenando conciertos. Madonna basa la promoción de su música en la promoción de su persona, por lo que a menudo busca provocar titulares de prensa. Sin embargo, Sade hace lo que tiene que hacer: cantar.
¿A dónde pretendo llegar? Al ruido, a la necesidad o no de hacer ruido en las redes sociales para destacar en Internet.
NO ES EL RUIDO, ES LO QUE ESCONDE EL SILENCIO
De cuando en cuando recibo preguntas de jóvenes profesionales que pretenden crear un blog para llamar la atención. Quieren, pero ellos mismos se ponen la primera piedra: «Me gustaría, pero hay tantos…» También están aquellas personas que hace tiempo comenzaron uno, sin mucha gracia, sin nada original que aportar, y se quejan porque apenas tienen más visitas que sus familiares y amigos más cercanos. Y por otro lado, los que quieren «hacer algo serio» y se quejan de la gente quiera tonterías. ¡Haz algo serio si es lo que te pone!
No soy o no me autocalifico como experto en blogs. Sé qué hice con el mío, La solución elegante, un blog sobre guion que a pesar de llevar meses cerrado —para atender otros proyectos— tiene una media de 7.000 visitas mensuales.
UN BLOG CONTRA TODO  PRONÓSTICO
La solución elegante no tiene artículos sobre las vanguardias digitales o narrativas ni chascarrillos del mundo del cine y las series. No tiene tetas. Ni artículos sobre política o cuestiones candentes. Solo se habla de guion: de diálogos, de estructuras, de planos… Lo comencé a pesar de que «los expertos» auguraban la muerte de los blogs —como siguen haciendo, porque tienen que hacer negocio—. Por otro lado, con el blog me exponía a ser replicado por profesionales con mayor experiencia o lectores con más conocimientos teóricos. Sin embargo, seguí adelante con un propósito simple: hablar de planos, diálogos, escenas que me habían llamado la atención, y hacerlo de manera breve y con un lenguaje sencillo, tal y como hablaría a un amigo. Y poco a poco y sin hacer ruido —apenas un par de tuits para indicar las actualizaciones— conseguí que La solución elegante fuera un blog conocido en su ámbito.
Así que cuando alguien me pregunta qué pueden hacer con su blog les digo: escribe sencillo. Si algo te parece tonto, pero crees que debes comentarlo, hazlo. No tienes por qué volverte loco con la promoción. Hacer ruido en internet es como tener un bar en una zona privilegiada, con rótulos grandes, con el escaparate lleno de carteles llamando la atención sobre los menús… Y después ofrecer una comida sin gracia, sin un toque personal. Cuando la comida está rica, quien la prueba será el mejor promotor.
————————————
Fondo de la ilustración: Newport : corner of Clarence Street and St Michael Street, Pill (con licencia CC)

Hay personas con 15.000 seguidores en Twitter que hacen ruido, que están en todas partes, que pretenden ser chistosos, que hablan de lo que saben y no saben, y tienen blogs que nadie lee…

¿ESQUINAS GAFADAS?

En toda ciudad hay uno o más locales haciendo esquina por los que han pasado varios negocios en poco tiempo. En Sevilla, en una zona muy conocida, hay una tienda de muebles usados que poco antes fue pizzeria, cafetería-heladería, ferretería y tienda de modas… Mi mujer y yo, cada vez que pasamos cerca nos preguntamos qué nuevo negocio tendrá. Este negocio está en una esquina entre el cruce de dos calles bastante concurridas. Sin embargo, a pesar de esta privilegiada posición, los negocios que tuvo fracasaron. ¿Cómo se explica esto?
He oído decir que es una esquina gafada. En Beijing o Shanghai, los practicantes de Feng Shui alegarían que es malo montar un negocio en una esquina porque atrae el Ying —lo frío, lo oscuro— a cualquier lugar que apunte. Por esto, los más modernos rascacielos de China, algunos pertenecientes a grandes corporaciones industriales, están construidos para evitar el Ying. Los «agujeros» en el centro de muchos edificios tienen para los creyentes la función de provocar que el ying escape por ellos.
CUARENTA AÑOS DE UN NEGOCIO SIN CARTELES
Sin embargo, hay negocios que hacen esquina que sí funcionan. Uno de ellos es el bar de tapas de la familia. Hace esquina, tiene una puerta en cada calle y, por raro que parezca, no tiene rótulos de ningún tipo. Cuarenta años de negocio, toco madera —esto es, mi cabeza— sin un cartel que indique el nombre del bar. ¿Cómo es posible mantener un negocio de restauración, en una zona saturada, tan competitiva, sin indicaciones del tipo BAR, COMIDA CASERA, MENÚ DEL DÍA…? La respuesta es simple: GUSTA la comida que hace mi madre. La promoción la hacen los clientes después de probar las tapas. También influye que la carta es prácticamente la misma, contra todas las modas.
Justo hará un par de año, un empresario mexicano afincado en Nueva York que fue a parar allí, por casualidad, comentó que se sorprendió encontrar las tapas «de siempre». Sevilla se ha convertido en los últimos años en receptora de numerosas franquicias de comida —algunas, de fulgurante éxito como precipitado fracaso—. Y más de un negocio de restauración tradicional ha sucumbido tras «renovarse».
RENOVARSE… Y EXTINGUIRSE
Recientemente, mi esposa y yo comimos en un restaurante asiático del que fuimos clientes durante años. Esta vez nos sorprendió, no gratamente, cómo se había convertido en un buffet libre. Comida barata, de menor calidad. Y lo que había sido un local tranquilo para comer, se había convertido en un trasiego de clientes con platos arriba y abajo… Paradójicamente, el local tenía menos clientes que en ocasiones anteriores. «Renovarse o morir» es una frase que conviene cuestionar. Pienso en Madonna y sus camaleónicas adaptaciones con los tiempos. Y pienso en Sade Adu, que publicó su primer sencillo dos años después que Madonna el suyo, y se ha mantenido fiel a su estilo, llenando conciertos. Madonna basa la promoción de su música en la promoción de su persona, por lo que a menudo busca provocar titulares de prensa. Sin embargo, Sade hace lo que tiene que hacer: cantar.
¿A dónde pretendo llegar? Al ruido, a la necesidad o no de hacer ruido en las redes sociales para destacar en Internet.
NO ES EL RUIDO, ES LO QUE ESCONDE EL SILENCIO
De cuando en cuando recibo preguntas de jóvenes profesionales que pretenden crear un blog para llamar la atención. Quieren, pero ellos mismos se ponen la primera piedra: «Me gustaría, pero hay tantos…» También están aquellas personas que hace tiempo comenzaron uno, sin mucha gracia, sin nada original que aportar, y se quejan porque apenas tienen más visitas que sus familiares y amigos más cercanos. Y por otro lado, los que quieren «hacer algo serio» y se quejan de la gente quiera tonterías. ¡Haz algo serio si es lo que te pone!
No soy o no me autocalifico como experto en blogs. Sé qué hice con el mío, La solución elegante, un blog sobre guion que a pesar de llevar meses cerrado —para atender otros proyectos— tiene una media de 7.000 visitas mensuales.
UN BLOG CONTRA TODO  PRONÓSTICO
La solución elegante no tiene artículos sobre las vanguardias digitales o narrativas ni chascarrillos del mundo del cine y las series. No tiene tetas. Ni artículos sobre política o cuestiones candentes. Solo se habla de guion: de diálogos, de estructuras, de planos… Lo comencé a pesar de que «los expertos» auguraban la muerte de los blogs —como siguen haciendo, porque tienen que hacer negocio—. Por otro lado, con el blog me exponía a ser replicado por profesionales con mayor experiencia o lectores con más conocimientos teóricos. Sin embargo, seguí adelante con un propósito simple: hablar de planos, diálogos, escenas que me habían llamado la atención, y hacerlo de manera breve y con un lenguaje sencillo, tal y como hablaría a un amigo. Y poco a poco y sin hacer ruido —apenas un par de tuits para indicar las actualizaciones— conseguí que La solución elegante fuera un blog conocido en su ámbito.
Así que cuando alguien me pregunta qué pueden hacer con su blog les digo: escribe sencillo. Si algo te parece tonto, pero crees que debes comentarlo, hazlo. No tienes por qué volverte loco con la promoción. Hacer ruido en internet es como tener un bar en una zona privilegiada, con rótulos grandes, con el escaparate lleno de carteles llamando la atención sobre los menús… Y después ofrecer una comida sin gracia, sin un toque personal. Cuando la comida está rica, quien la prueba será el mejor promotor.
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Fondo de la ilustración: Newport : corner of Clarence Street and St Michael Street, Pill (con licencia CC)

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