26 de julio 2019    /   ENTRETENIMIENTO
por
Ilustración  Rocío Cañero

‘Ruta de borrachera’: beber de bar en bar hasta acabar gateando

26 de julio 2019    /   ENTRETENIMIENTO     por        Ilustración  Rocío Cañero
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Lo de comer es nuestro; lo de beber es suyo. Los hispanohablantes hemos puesto en la mesa de los anglosajones el chorizo, las tortillas, el queso, los garbanzos. Pero en los asuntos de copas, botellines y melopeas no tienen rival; ellos mandan.

Notó la Fundación del Español Urgente (Fundéu) que en los periódicos españoles hay cada vez más salpicones de historias de pub crawling y corrió a proponer una versión hispana antes de que nos traguemos la inglesa. Bastante tenemos con aguantar a estos peregrinos del chupito como para pimplarnos también sus palabras. Lo que en las islas británicas es un pub crawling, aquí, en la península ibérica, es una ruta etílica o una ruta de borrachera.

En España somos muy de apalancarnos en un bar, de alargar la sobremesa y beber las copas sobre el mantel de la comida. Pero a los ingleses, hace mucho, les dio por otra afición: ir de bar en bar, bebiendo en cada uno, hasta acabar a gatas. Literalmente a gatas. De ahí el crawling (el gatear) de esta expresión.

Ruta de borrachera

La ruta de borrachera es tan conocida que está en todos los diccionarios: el Oxford, el Cambridge, el Collins, el Macmillan. Y tiene tanto arraigo que es centenario: en 1915 lo encontraron escrito por primera vez.

Apenas unas palabras varían en las definiciones de estos glosarios. Todos describen el pub crawling con parquedad. «Una visita a varios pubs, yendo directo de uno al siguiente, bebiendo en todos», dice el Oxford Learner’s Dictionaries. Sobrio. Muy sobrio.

El Urban Dictionary va a los detalles y describe algunas palabras de la familia de la ruta etílica con más pítima. Pinta al pub crawler (el rutero etílico) como «alguien que se embarca en pub crawls en los que viajan de un pub a otro con la esperanza de acabar tan intoxicados que tengan que ir gateando».

Y explican el running pub crawl como «un evento épico en el que varios equipos de atletas corren por una ciudad, van parando en unos bares para beber una cantidad de alcohol preestablecida, y reciben una sanción si vomitan esos chupitos y la comida fast food que van tomando. El primer equipo que termina su bebida en el último bar es el ganador».

No es la primera vez que la Fundéu ha visto términos borrachuzos británicos corriendo por el español. En 2016 cazó el binge drinking, y para evitar que empapara nuestra lengua, propuso el atracón de alcohol. Esas fiestazas que el Diccionario de Cambridge describe como «beber demasiado alcohol en una ocasión o un momento concreto» empezaron a llenar titulares de este pelo:

«El binge drinking obligó al ingreso hospitalario de once menores»

«Los futuros descendientes también podrían heredar las alteraciones cerebrales causadas por el binge drinking en la adolescencia de sus padres»

Cosa fina.
Glu, glu, glu.
O slurp, slurp, slurp, como se bebe en ingés.

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Lo de comer es nuestro; lo de beber es suyo. Los hispanohablantes hemos puesto en la mesa de los anglosajones el chorizo, las tortillas, el queso, los garbanzos. Pero en los asuntos de copas, botellines y melopeas no tienen rival; ellos mandan.

Notó la Fundación del Español Urgente (Fundéu) que en los periódicos españoles hay cada vez más salpicones de historias de pub crawling y corrió a proponer una versión hispana antes de que nos traguemos la inglesa. Bastante tenemos con aguantar a estos peregrinos del chupito como para pimplarnos también sus palabras. Lo que en las islas británicas es un pub crawling, aquí, en la península ibérica, es una ruta etílica o una ruta de borrachera.

En España somos muy de apalancarnos en un bar, de alargar la sobremesa y beber las copas sobre el mantel de la comida. Pero a los ingleses, hace mucho, les dio por otra afición: ir de bar en bar, bebiendo en cada uno, hasta acabar a gatas. Literalmente a gatas. De ahí el crawling (el gatear) de esta expresión.

Ruta de borrachera

La ruta de borrachera es tan conocida que está en todos los diccionarios: el Oxford, el Cambridge, el Collins, el Macmillan. Y tiene tanto arraigo que es centenario: en 1915 lo encontraron escrito por primera vez.

Apenas unas palabras varían en las definiciones de estos glosarios. Todos describen el pub crawling con parquedad. «Una visita a varios pubs, yendo directo de uno al siguiente, bebiendo en todos», dice el Oxford Learner’s Dictionaries. Sobrio. Muy sobrio.

El Urban Dictionary va a los detalles y describe algunas palabras de la familia de la ruta etílica con más pítima. Pinta al pub crawler (el rutero etílico) como «alguien que se embarca en pub crawls en los que viajan de un pub a otro con la esperanza de acabar tan intoxicados que tengan que ir gateando».

Y explican el running pub crawl como «un evento épico en el que varios equipos de atletas corren por una ciudad, van parando en unos bares para beber una cantidad de alcohol preestablecida, y reciben una sanción si vomitan esos chupitos y la comida fast food que van tomando. El primer equipo que termina su bebida en el último bar es el ganador».

No es la primera vez que la Fundéu ha visto términos borrachuzos británicos corriendo por el español. En 2016 cazó el binge drinking, y para evitar que empapara nuestra lengua, propuso el atracón de alcohol. Esas fiestazas que el Diccionario de Cambridge describe como «beber demasiado alcohol en una ocasión o un momento concreto» empezaron a llenar titulares de este pelo:

«El binge drinking obligó al ingreso hospitalario de once menores»

«Los futuros descendientes también podrían heredar las alteraciones cerebrales causadas por el binge drinking en la adolescencia de sus padres»

Cosa fina.
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