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4 de diciembre 2015    /   CREATIVIDAD
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Un saco de dormir en honor al último oso de Alemania

4 de diciembre 2015    /   CREATIVIDAD     por          
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A Bruno, tener alma viajera le costó la vida. El oso traspasó en 2006 la frontera italiana para viajar a Austria y de allí a Baviera. No llevaba provisiones así que a su paso atacó a 25 ovejas, 4 cabras y varias gallinas y conejos. Las colmenas que encontró tampoco quedaron indemnes. Los vecinos de la zona pronto trasladaron su temor a las autoridades que no dudaron en considerar a Bruno como un peligroso enemigo.
Pese a los intentos iniciales por capturar al oso con vida, finalmente Bruno cayó abatido unos días después. Era el primer oso en libertad en Alemania desde 1835, pero la seguridad ciudadana pesó más que cualquier otra razón de tipo medioambiental o sentimental.
Las aventuras del plantígrado dieron la vuelta al mundo. Alemania acaparaba por aquellos días las portadas gracias al Mundial de Fútbol, mientras que el protagonismo en las ‘otras crónicas’ se las debía a Bruno.
Desde Japón, Eiko Ishizawa seguía con interés las noticias sobre el oso. «Era una historia fantástica y realmente trágica. Un oso que cruzaba las fronteras generó un gran revuelo en diversos países y provocó sentimientos encontrados entre las personas que temían al oso y entre los que lo querían y deseaban que se salvara», nos cuenta Eiko por mail. Años después, la artista quiso rendir su particular homenaje a Bruno. «Pensé, primero, en crear una escultura». Al poco tiempo, abandonó la idea por otra muy distinta: un saco de dormir con forma de oso. Fabricado en piel sintética, caucho, espuma y vidrio (en los ojos), el saco-oso de Eiko tiene un acabado de lo más realista.
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«Un saco de dormir es una especie de nueva piel que te permite descansar en plena naturaleza. Nos gusta el medio natural porque nos permite escapar de vez en cuando de la ajetreada vida urbana».

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Pero Eiko encuentra muchos más vínculos entre su saco de dormir y la historia de Bruno: «Esa fina piel representa a su vez la frontera entre la civilización y la cultura, las restricciones y la libertad, la vida y la muerte. Pero también, es la delgada línea que separa a uno de ser un genio, un héroe o un ser adorable y querido por unos, a ser vistos por otros como un loco, alguien peligroso del que hay que alejarse…»
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La artista japonesa tiene previsto comenzar la producción de sus sacos durante el próximo año.
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A Bruno, tener alma viajera le costó la vida. El oso traspasó en 2006 la frontera italiana para viajar a Austria y de allí a Baviera. No llevaba provisiones así que a su paso atacó a 25 ovejas, 4 cabras y varias gallinas y conejos. Las colmenas que encontró tampoco quedaron indemnes. Los vecinos de la zona pronto trasladaron su temor a las autoridades que no dudaron en considerar a Bruno como un peligroso enemigo.
Pese a los intentos iniciales por capturar al oso con vida, finalmente Bruno cayó abatido unos días después. Era el primer oso en libertad en Alemania desde 1835, pero la seguridad ciudadana pesó más que cualquier otra razón de tipo medioambiental o sentimental.
Las aventuras del plantígrado dieron la vuelta al mundo. Alemania acaparaba por aquellos días las portadas gracias al Mundial de Fútbol, mientras que el protagonismo en las ‘otras crónicas’ se las debía a Bruno.
Desde Japón, Eiko Ishizawa seguía con interés las noticias sobre el oso. «Era una historia fantástica y realmente trágica. Un oso que cruzaba las fronteras generó un gran revuelo en diversos países y provocó sentimientos encontrados entre las personas que temían al oso y entre los que lo querían y deseaban que se salvara», nos cuenta Eiko por mail. Años después, la artista quiso rendir su particular homenaje a Bruno. «Pensé, primero, en crear una escultura». Al poco tiempo, abandonó la idea por otra muy distinta: un saco de dormir con forma de oso. Fabricado en piel sintética, caucho, espuma y vidrio (en los ojos), el saco-oso de Eiko tiene un acabado de lo más realista.
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«Un saco de dormir es una especie de nueva piel que te permite descansar en plena naturaleza. Nos gusta el medio natural porque nos permite escapar de vez en cuando de la ajetreada vida urbana».

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Pero Eiko encuentra muchos más vínculos entre su saco de dormir y la historia de Bruno: «Esa fina piel representa a su vez la frontera entre la civilización y la cultura, las restricciones y la libertad, la vida y la muerte. Pero también, es la delgada línea que separa a uno de ser un genio, un héroe o un ser adorable y querido por unos, a ser vistos por otros como un loco, alguien peligroso del que hay que alejarse…»
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La artista japonesa tiene previsto comenzar la producción de sus sacos durante el próximo año.
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