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26 de julio 2016    /   IDEAS
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Sadiq Khan, el alcalde musulmán que se hace selfis con judíos y cristianos

26 de julio 2016    /   IDEAS     por          
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Podría decirse que Sadiq Khan es una isla dentro de una isla. Mientras el Reino Unido votó para salirse de la UE, Londres votó que prefería quedarse.  Y dentro de esa isla, un alcalde inesperado: un musulmán hijo de inmigrantes paquistaníes que logró suceder en el cargo al nacionalista Boris Johnson, ahora ministro de Exteriores y polémico defensor del ‘brexit’.

La elección de Khan es especialmente simbólica dadas las circunstancias, pero lo habría sido en cualquier caso. En tiempos donde la religión vuelve a ser un arma de confrontación política y social, que haya un musulmán al mando de una de las capitales del Viejo Continente es digno de mención. La cuestión es, ¿cómo es posible un logro semejante?

Sadiq Khan no es sólo «un musulmán», ni un símbolo político. Lleva años como representante del laborismo londinense y, entre tanto arranque nacionalista, es buena muestra de la sociedad de la capital: mezcla de culturas y religiones de la mano de la regia tradición británica. Pero para ser alcalde todo candidato necesita una campaña, un mensaje y una comunicación, y ahí es donde Khan y su equipo han conseguido hacer algo diferente.

Porque no, Khan no es un tipo tan magnético y carismático como Justin Trudeau, el heredero de Obama, pero sí comparte parte de esa escuela de comunicación política: unas gotas de ‘político haciendo cosas’ y cierto trabajo en la imagen (vídeo y fotografía) han dotado al alcalde de Londres de un perfil más cercano y ‘moderno’ del que tienen otros líderes políticos británicos.

Por una parte está el poso político: su campaña a favor de que el Reino Unido se quedara en la UE o, por ejemplo, sus guiños a dos mujeres que aparecen como posibles referentes, la alcaldesa de París y la principal candidata a suceder a Obama en la Casa Blanca

El mensaje que transmite no es exactamente el ‘típico’ británico: hay más guiños hacia Europa (se reunió con Hidalgo antes que con nadie) que hacia EEUU, aunque sin dejar de lado ese ‘cordón umbilical’ que siempre ha atravesado el Atlántico. Y hay mucha más intención de mostrar a un líder cercano, al más puro estilo Obama, que a un alcalde centrado únicamente en asuntos locales: es un ‘Sadiq Khan haciendo cosas’ en toda regla.

@amirkingkhan, only 5 days left until results are announced! Are you coming down to London on Tuesday evening?

Una foto publicada por Sadiq Khan (@sadiqkmp) el

#CookieCravings 😏

Una foto publicada por Sadiq Khan (@sadiqkmp) el

Vale, no es Obama, ni es Trudeau, pero tiene algo de la escuela. Incluso en el uso del humor

@philipnormal, really?! 😂😂😂

Una foto publicada por Sadiq Khan (@sadiqkmp) el

Ahora bien, política y cercanía aparte, Khan es consciente de que lo que a ojos del votante le define y diferencia es su credo. Y sabiendo que uno de los atributos londinenses que quiere reforzar -y asociarse- es el de la multiculturalidad, Khan ha incorporado el uso de la religión a su estrategia de comunicación política. Lo hace, por ejemplo, cuando como musulmán apoya las marchas del Orgullo

Pero lo hace, sobre todo, con una imagen que ya se ha convertido en la más icónica de su reciente mandato: el selfie conjunto con el rabino y el arzobispo de Londres en una imagen de unidad celebrando el Ramadán.

No es el primer acto en el que participa con la importante comunidad judía local, ya que ha compartido actos que han ido desde charlas a firmas de tratados antisemitismo.

Los cristianos también aparecen recurrentemente en sus mensajes. De hecho, su primer acto oficial como alcalde fue en una catedral, y también allí celebró el final del ayuno por Ramadán.

En el icónico selfie no sólo aparecen musulmanes, cristianos y judíos, aunque sean los destacados. Hay, por ejemplo, representantes de la emergente población Sij de Londres, hacia quienes ha tenido también gestos en estos meses. De hecho, aún como candidato, dirigía promesas concretas a la comunidad, y acabó integrando a uno de sus miembros -el también laborista Jas Athwal- en su gabinete y participando en sus festividades.

También aparecen miembros de la comunidad hindú, a quienes también dirigió promesas en campaña y a quienes también ha felicitado durante sus fiestas religiosas

Hasta para los Hare Krishna ha tenido espacio.

Las comunidades religiosas son las que, en comparación con otro tipo de grupos o colectivos, más atención reciben en las comunicaciones públicas de Khan. Y, en la misma medida que habla de las demás, también habla de la suya propia.

La religión aquí no es un añadido a la campaña, sino una forma de comunicar: ante el conflicto, conciliación, ante la problemática, concordia. Es un mensaje destinado al final hacia su propia figura, la de un alcalde musulmán en una Londres cosmopolita, una isla dentro de otra isla.

Podría decirse que Sadiq Khan es una isla dentro de una isla. Mientras el Reino Unido votó para salirse de la UE, Londres votó que prefería quedarse.  Y dentro de esa isla, un alcalde inesperado: un musulmán hijo de inmigrantes paquistaníes que logró suceder en el cargo al nacionalista Boris Johnson, ahora ministro de Exteriores y polémico defensor del ‘brexit’.

La elección de Khan es especialmente simbólica dadas las circunstancias, pero lo habría sido en cualquier caso. En tiempos donde la religión vuelve a ser un arma de confrontación política y social, que haya un musulmán al mando de una de las capitales del Viejo Continente es digno de mención. La cuestión es, ¿cómo es posible un logro semejante?

Sadiq Khan no es sólo «un musulmán», ni un símbolo político. Lleva años como representante del laborismo londinense y, entre tanto arranque nacionalista, es buena muestra de la sociedad de la capital: mezcla de culturas y religiones de la mano de la regia tradición británica. Pero para ser alcalde todo candidato necesita una campaña, un mensaje y una comunicación, y ahí es donde Khan y su equipo han conseguido hacer algo diferente.

Porque no, Khan no es un tipo tan magnético y carismático como Justin Trudeau, el heredero de Obama, pero sí comparte parte de esa escuela de comunicación política: unas gotas de ‘político haciendo cosas’ y cierto trabajo en la imagen (vídeo y fotografía) han dotado al alcalde de Londres de un perfil más cercano y ‘moderno’ del que tienen otros líderes políticos británicos.

Por una parte está el poso político: su campaña a favor de que el Reino Unido se quedara en la UE o, por ejemplo, sus guiños a dos mujeres que aparecen como posibles referentes, la alcaldesa de París y la principal candidata a suceder a Obama en la Casa Blanca

El mensaje que transmite no es exactamente el ‘típico’ británico: hay más guiños hacia Europa (se reunió con Hidalgo antes que con nadie) que hacia EEUU, aunque sin dejar de lado ese ‘cordón umbilical’ que siempre ha atravesado el Atlántico. Y hay mucha más intención de mostrar a un líder cercano, al más puro estilo Obama, que a un alcalde centrado únicamente en asuntos locales: es un ‘Sadiq Khan haciendo cosas’ en toda regla.

@amirkingkhan, only 5 days left until results are announced! Are you coming down to London on Tuesday evening?

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#CookieCravings 😏

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Vale, no es Obama, ni es Trudeau, pero tiene algo de la escuela. Incluso en el uso del humor

@philipnormal, really?! 😂😂😂

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Ahora bien, política y cercanía aparte, Khan es consciente de que lo que a ojos del votante le define y diferencia es su credo. Y sabiendo que uno de los atributos londinenses que quiere reforzar -y asociarse- es el de la multiculturalidad, Khan ha incorporado el uso de la religión a su estrategia de comunicación política. Lo hace, por ejemplo, cuando como musulmán apoya las marchas del Orgullo

Pero lo hace, sobre todo, con una imagen que ya se ha convertido en la más icónica de su reciente mandato: el selfie conjunto con el rabino y el arzobispo de Londres en una imagen de unidad celebrando el Ramadán.

No es el primer acto en el que participa con la importante comunidad judía local, ya que ha compartido actos que han ido desde charlas a firmas de tratados antisemitismo.

Los cristianos también aparecen recurrentemente en sus mensajes. De hecho, su primer acto oficial como alcalde fue en una catedral, y también allí celebró el final del ayuno por Ramadán.

En el icónico selfie no sólo aparecen musulmanes, cristianos y judíos, aunque sean los destacados. Hay, por ejemplo, representantes de la emergente población Sij de Londres, hacia quienes ha tenido también gestos en estos meses. De hecho, aún como candidato, dirigía promesas concretas a la comunidad, y acabó integrando a uno de sus miembros -el también laborista Jas Athwal- en su gabinete y participando en sus festividades.

También aparecen miembros de la comunidad hindú, a quienes también dirigió promesas en campaña y a quienes también ha felicitado durante sus fiestas religiosas

Hasta para los Hare Krishna ha tenido espacio.

Las comunidades religiosas son las que, en comparación con otro tipo de grupos o colectivos, más atención reciben en las comunicaciones públicas de Khan. Y, en la misma medida que habla de las demás, también habla de la suya propia.

La religión aquí no es un añadido a la campaña, sino una forma de comunicar: ante el conflicto, conciliación, ante la problemática, concordia. Es un mensaje destinado al final hacia su propia figura, la de un alcalde musulmán en una Londres cosmopolita, una isla dentro de otra isla.

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