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11 de enero 2017    /   CREATIVIDAD
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¿De verdad es tan escandaloso salir a la calle en pijama?

11 de enero 2017    /   CREATIVIDAD     por          
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«Querido Tesco,

¿Podrían establecer una norma para que las personas como estas no sean atendidas en vuestras tiendas? Es repugnante».

Chris Cooke, indignado, escribió este comentario en Facebook hace unos días. «¿Quién no tiene tiempo de vestirse para ir a comprar?», remató. El británico se había cruzado en un supermercado Tesco de la localidad de Salford, en Reino Unido, con dos mujeres en una especie de batín, unos pantalones de pijama y el pelo recogido en un moño improvisado de estar por casa.

La polémica saltó a los medios. Otra vez. Es algo que ocurre cada pocos años. Los amantes del pijama y los odiadores del pijama se enzarzan en los comentarios, y algunas revistas aprovechan para mostrar fotografías de famosos en supuesta ropa de dormir.

Tesco dijo a mí plin. Siete años antes, en otro establecimiento, en Cardiff, colgó unos carteles para prohibir la entrada de individuos descalzos o en pijama. Pero esta vez indicó que no era un asunto importante. La compañía explicó que sabe que a muchos clientes les llevaban los demonios cuando ven a alguien en camisón en el pasillo de los yogures pero que otros acuden, encantados, a por mantequilla de cacahuete en ropa de cama. La multinacional no se moja. Prefiere hacer malabarismos para que nadie deje de gastar sus libras en sus cajas y perder el tercer puesto entre los detallistas más grandes del mundo.

salir a la calle en pijama

El asunto del pijama lleva tantos años en la calle como los mismísimos pijamas. Y algunas firmas de moda, como Gucci, vieron y aplaudieron la tendencia. En público y en sus estudios de diseño, para lanzar a la pasarela sus ‘vestidos pijama’. Bimba Bosé ha lucido pijama en una fiesta, la actriz Selena Gómez lo pasea por las aceras y Woody Harrelson, el actor de Los juegos del hambre: Sinsajo Parte 2, acudió al estreno de la película en París con una camiseta y sus pantalones a cuadros de dormir. «Es domingo y no pienso quitarme el pijama en todo el día», explicó. Hay muchos más: Kate Moss, la diseñadora Rachel Roy, el rapero Wiz Khalifa, la cantante Rihanna, el artista Jualian Schnabel… Pueden contarse por decenas.

Hasta Kiko Rivera se estrenó en la red social Periscope con un vídeo en pijama. Pablo Iglesias mostró el suyo en un vídeo, en Twitter, para rendir homenaje a Twin Peaks y recordar que se podía participar en las votaciones de Podemos.

Y el príncipe Jorge de Inglaterra, de tres años, salió a dar las buenas noches en pijama y un batín blanco que parecía un albornoz al entonces presidente de EEUU y su mujer, Barack y Michelle Obama.

salir a la calle en pijama

Parece que en Nueva York los ciudadanos no tiene tantos remilgos como algunos británicos con el ‘síndrome del pijama’ (así lo llama Sunday Independent) e incluso algunos blogs de tendencias con ínfulas: «Salir con pijama o con un look que parezca un pijama a la calle me parece que no es la mejor opción. Vale, que debe ser supercómodo, pero no es necesario. A Rihanna le da bastante igual eso de ir por ahí en sujetador y bata. Lees bien, la cantante ha sido visto de semejante guisa por Nueva York».

Pero ese es precisamente uno de los encantos de la ciudad. «Soy superreservada, por eso paso largas temporadas en Nueva York. Me encanta vivir allí porque puedo salir en pijama a la calle», explicó la modelo Ariadne Artiles a ABC. Tampoco hay mucho problema en Madrid. El locutor Juanma Ortega organiza Charlas en pijama en locales públicos. « Emitiremos en directo a través de Facebook, charlaremos de temas muy interesantes, tendremos sorpresas… ¡y todo en pijama!. Tráetelo puesto… o te lo pones allí».

El alarmismo al ver a una persona en pijama caminando por la calle tiene pocos fundamentos. Puede que, muy al contrario de lo que algunos piensan, sea algo necesario para que esta prenda sobreviva. Hace años que las camisetas publicitarias de algodón, las bragas, los calzones y la desnudez se convirtieron en algo habitual como atuendo para dormir.

Muchos no se rasgan las vestiduras. Incluso hay quien opina que lo alarmante es la intolerancia. Así lo escribió otro usuario, Joel Brackenbury, en contestación al post de Chris Cooke.

«Querido Tesco,

¿Podrían, por favor, establecer una norma para que las personas como Mr. Cooke no sean atendidas en sus establecimientos? Me parece incómodo tener que hacer la compra con individuos que se dedican a echar fotos a desconocidos en vez de ignorar asuntos que no les conciernen en absoluto».

«Querido Tesco,

¿Podrían establecer una norma para que las personas como estas no sean atendidas en vuestras tiendas? Es repugnante».

Chris Cooke, indignado, escribió este comentario en Facebook hace unos días. «¿Quién no tiene tiempo de vestirse para ir a comprar?», remató. El británico se había cruzado en un supermercado Tesco de la localidad de Salford, en Reino Unido, con dos mujeres en una especie de batín, unos pantalones de pijama y el pelo recogido en un moño improvisado de estar por casa.

La polémica saltó a los medios. Otra vez. Es algo que ocurre cada pocos años. Los amantes del pijama y los odiadores del pijama se enzarzan en los comentarios, y algunas revistas aprovechan para mostrar fotografías de famosos en supuesta ropa de dormir.

Tesco dijo a mí plin. Siete años antes, en otro establecimiento, en Cardiff, colgó unos carteles para prohibir la entrada de individuos descalzos o en pijama. Pero esta vez indicó que no era un asunto importante. La compañía explicó que sabe que a muchos clientes les llevaban los demonios cuando ven a alguien en camisón en el pasillo de los yogures pero que otros acuden, encantados, a por mantequilla de cacahuete en ropa de cama. La multinacional no se moja. Prefiere hacer malabarismos para que nadie deje de gastar sus libras en sus cajas y perder el tercer puesto entre los detallistas más grandes del mundo.

salir a la calle en pijama

El asunto del pijama lleva tantos años en la calle como los mismísimos pijamas. Y algunas firmas de moda, como Gucci, vieron y aplaudieron la tendencia. En público y en sus estudios de diseño, para lanzar a la pasarela sus ‘vestidos pijama’. Bimba Bosé ha lucido pijama en una fiesta, la actriz Selena Gómez lo pasea por las aceras y Woody Harrelson, el actor de Los juegos del hambre: Sinsajo Parte 2, acudió al estreno de la película en París con una camiseta y sus pantalones a cuadros de dormir. «Es domingo y no pienso quitarme el pijama en todo el día», explicó. Hay muchos más: Kate Moss, la diseñadora Rachel Roy, el rapero Wiz Khalifa, la cantante Rihanna, el artista Jualian Schnabel… Pueden contarse por decenas.

Hasta Kiko Rivera se estrenó en la red social Periscope con un vídeo en pijama. Pablo Iglesias mostró el suyo en un vídeo, en Twitter, para rendir homenaje a Twin Peaks y recordar que se podía participar en las votaciones de Podemos.

Y el príncipe Jorge de Inglaterra, de tres años, salió a dar las buenas noches en pijama y un batín blanco que parecía un albornoz al entonces presidente de EEUU y su mujer, Barack y Michelle Obama.

salir a la calle en pijama

Parece que en Nueva York los ciudadanos no tiene tantos remilgos como algunos británicos con el ‘síndrome del pijama’ (así lo llama Sunday Independent) e incluso algunos blogs de tendencias con ínfulas: «Salir con pijama o con un look que parezca un pijama a la calle me parece que no es la mejor opción. Vale, que debe ser supercómodo, pero no es necesario. A Rihanna le da bastante igual eso de ir por ahí en sujetador y bata. Lees bien, la cantante ha sido visto de semejante guisa por Nueva York».

Pero ese es precisamente uno de los encantos de la ciudad. «Soy superreservada, por eso paso largas temporadas en Nueva York. Me encanta vivir allí porque puedo salir en pijama a la calle», explicó la modelo Ariadne Artiles a ABC. Tampoco hay mucho problema en Madrid. El locutor Juanma Ortega organiza Charlas en pijama en locales públicos. « Emitiremos en directo a través de Facebook, charlaremos de temas muy interesantes, tendremos sorpresas… ¡y todo en pijama!. Tráetelo puesto… o te lo pones allí».

El alarmismo al ver a una persona en pijama caminando por la calle tiene pocos fundamentos. Puede que, muy al contrario de lo que algunos piensan, sea algo necesario para que esta prenda sobreviva. Hace años que las camisetas publicitarias de algodón, las bragas, los calzones y la desnudez se convirtieron en algo habitual como atuendo para dormir.

Muchos no se rasgan las vestiduras. Incluso hay quien opina que lo alarmante es la intolerancia. Así lo escribió otro usuario, Joel Brackenbury, en contestación al post de Chris Cooke.

«Querido Tesco,

¿Podrían, por favor, establecer una norma para que las personas como Mr. Cooke no sean atendidas en sus establecimientos? Me parece incómodo tener que hacer la compra con individuos que se dedican a echar fotos a desconocidos en vez de ignorar asuntos que no les conciernen en absoluto».

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Opiniones 5
  • Pues por mí que cada uno haga lo que le dé la gana, faltaría más, ahora sí, una observación. Se supone que el pijama es un atuendo para estar más cómodo en tu cama, y no llevar la ropa de todo el día con olores diversos, polución, quizá algunas gotas de lluvia, etc, y encontrarte limpio y libre para dormir. A mí estos adictos al pijama me parecen simplemente algo guarretes

  • Recuerdo la reflexión de un amigo mío que
    no acostumbraba cambiarse para salir porque había calculado que los minutos que empleamos en cambiarnos de ropa cada vez que salimos sumarían días e incluso meses y años de nuestra vida…y visto así..¿Quién se pasaría un año sin hacer otra cosa que quitarse y ponerse ropa?a

  • En ocasiones, me encantaría poder salir a la calle en pijama.
    Esos días que estás en el sofá, y te apetece algo del supermercado, sería genial poder no tener que vestirse. Se ahorraría tiempo, y en mi caso, el supermercado incrementaría sus ventas.

    Un saludo! Nos vemos en http://www.mevoymoviendo.com
    No os lo perdáis, me encantaría veros pronto!

  • Mi madre nos obligaba a estar vestidos en casa aunque no fueramos a salir así que yo, durante muchos años usé chandal para dormir, por lo que no encuentro la diferencia. Yo recomiendo el uso del chandal en general ya que puedes irte de cañas tranquilamente si al bajar la basura te encuentras con una amiga.

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