19 de julio 2012    /   BUSINESS
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Se ofrecen solucionadores para lo que tú no tienes tiempo de hacer

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El día a día es frenético. El tiempo se nos escapa. No llego. No tengo tiempo. Voy con prisas… Lo que se traduce en numerosas tareas cotidianas desatendidas. Pero hoy no todo el mundo tiene ‘la suerte’ de no dar abasto. Y si tú no tienes tiempo, ¿por qué no se lo pides, o mejor, se lo compras a alguien al que le sobre?

Con esa idea nace etece.es, un punto de encuentro entre personas con déficit de tiempo y profesionales que sí lo tienen y que están dispuestos a cambiarlo por dinero.

El propósito de etece.es es ayudar a los primeros en tareas cotidianas tales como mudanzas, los arreglos en el hogar, la organización de eventos, el cuidado de sus mascotas, montar un mueble de Ikea o, incluso, hacer cola para recoger las entradas para un concierto.

Los encargados de hacer todas estas labores son los solucionadores, “profesionales autónomos que quieren rellenar su tiempo libre con proyectos de corta duración”.

El autor de la definición es Ramón Blanco, uno de los promotores de etece.es, quien reconoce que el origen del proyecto tiene poco de romántico: “He invertido en diferentes proyectos de internet desde hace años (Idealista, 11870, Sindelantal), en general proyectos que ordenan información muy fragmentada a través de las posibilidades que abre internet. Llevaba tiempo pensando que sería genial ordenar los servicios profesionales y personales, y finalmente di con la idea. Realicé un estudio de mercado, salió bien, conocí a Daniel Brandi y a Javier Fernández Babin, y decidimos que podría llegar a ser un proyecto de envergadura”.

Luego llegarían más inversores (Jesús Encinar, François Derbaix o Aquilino Peña, entre otros) y con ellos la certeza de que la iniciativa tenía cabida en un marco económico y social como el actual.

Etece.es no es un directorio de profesionales sin más. La principal diferencia respecto a éstos es que es el usuario el que fija de antemano el precio que quiere pagar. Y si una vez realizada la labor no está satisfecho con el trabajo, no se le devuelve el dinero, sino que directamente no paga.

Tampoco tiene nada que ver con un banco de tiempo. Ni siquiera está inspirado en este concepto, según Ramón Blanco: “En un banco de tiempo una persona cambia su tiempo por el tiempo de otra persona (yo te hago la comida a cambio de que tú me pongas unos cuadros). En etece ponemos en contacto particulares y empresas que no tienen tiempo (y sí dinero) con profesionales que tienen exceso de tiempo (y quieren ganar más dinero). Siempre hay un intercambio de tiempo por dinero”.

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Con esa idea nace etece.es, un punto de encuentro entre personas con déficit de tiempo y profesionales que sí lo tienen y que están dispuestos a cambiarlo por dinero.

El propósito de etece.es es ayudar a los primeros en tareas cotidianas tales como mudanzas, los arreglos en el hogar, la organización de eventos, el cuidado de sus mascotas, montar un mueble de Ikea o, incluso, hacer cola para recoger las entradas para un concierto.

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El autor de la definición es Ramón Blanco, uno de los promotores de etece.es, quien reconoce que el origen del proyecto tiene poco de romántico: “He invertido en diferentes proyectos de internet desde hace años (Idealista, 11870, Sindelantal), en general proyectos que ordenan información muy fragmentada a través de las posibilidades que abre internet. Llevaba tiempo pensando que sería genial ordenar los servicios profesionales y personales, y finalmente di con la idea. Realicé un estudio de mercado, salió bien, conocí a Daniel Brandi y a Javier Fernández Babin, y decidimos que podría llegar a ser un proyecto de envergadura”.

Luego llegarían más inversores (Jesús Encinar, François Derbaix o Aquilino Peña, entre otros) y con ellos la certeza de que la iniciativa tenía cabida en un marco económico y social como el actual.

Etece.es no es un directorio de profesionales sin más. La principal diferencia respecto a éstos es que es el usuario el que fija de antemano el precio que quiere pagar. Y si una vez realizada la labor no está satisfecho con el trabajo, no se le devuelve el dinero, sino que directamente no paga.

Tampoco tiene nada que ver con un banco de tiempo. Ni siquiera está inspirado en este concepto, según Ramón Blanco: “En un banco de tiempo una persona cambia su tiempo por el tiempo de otra persona (yo te hago la comida a cambio de que tú me pongas unos cuadros). En etece ponemos en contacto particulares y empresas que no tienen tiempo (y sí dinero) con profesionales que tienen exceso de tiempo (y quieren ganar más dinero). Siempre hay un intercambio de tiempo por dinero”.

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Opiniones 3
  • Puede que yo no este entendiendo el concepto, pero parece que alguien ha inventado la rueda y quiere sacarle partido. En que momento la gente dejo de cambiar tiempo por dinero para que eso ahora resulte tan novedoso?

  • Comentarios cerrados.

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