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3 de julio 2017    /   BRANDED CONTENT
 

Cómo se diseña un coche

3 de julio 2017    /   BRANDED CONTENT              
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Un coche es un proyecto de ingeniería y eso implica una dimensión técnica imposible de ocultar. Sin embargo, a la hora de iniciar un proyecto nuevo, Alejandro Mesonero no está pensando en esa parte todavía. El jefe de diseño de SEAT siempre utiliza el punto de vista social y psicológico para arrancar un nuevo diseño.

«Empezamos siempre a partir de una idea de cliente al que queremos llegar. Imaginamos cuáles son las cosas que les gustan y las que no. Ese es el punto de partida. A partir de ahí, nos fijamos en los aspectos económicos y técnicos, y en los de legislación, ya que son los límites que nos imponen y eso es lo que hace que se dispare nuestra creatividad», explica el diseñador español en el lanzamiento del nuevo SEAT Arona. El proceso completo, explica, se prolonga hasta cuatro años.

Solo cuando él y su equipo tienen claro los límites se empieza a crear de verdad. «Es probablemente lo más estimulante de nuestro día a día. Las restricciones abren un campo enorme de posibilidades».

El director de diseño de SEAT afirma que el diseño de cualquier vehículo es una combinación de pensamiento «pseudorracional y pseudoemocional. El raciocinio y la emocionalidad son dos ingredientes presentes en todo el proceso de diseño», por lo que si existe una base técnica a partir de la cual construir esa personalidad, la misión cuenta con más posibilidades de terminar con éxito.

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El proceso de adquisición de un vehículo es una carrera de identificación personal con el objeto. Cada comprador, cada conductor, se ve proyectado en esa máquina. Por eso, es muy importante definir las emociones que cada modelo quiere transmitir. Esas emociones, al final, serán las que pongan cara al vehículo, esa mirada que el frontal, los faros y el cuerpo transmiten a quien observa.

Crear un nuevo modelo requiere tener la mirada fijada en el futuro. Desde el garabato pasando por fijar el diseño en arcilla hasta que sale de la fábrica pueden pasar cinco años. Después de eso, se espera que el dueño pase al menos cinco años con ese vehículo. «Tienes que estar pensando a diez años vista para que ese coche no se quede obsoleto».

Mesonero tiene mucho de escultor. Dice que la emocionalidad se otorga en muchas partes del coche y que un vehículo, al fin y al cabo, «es escultura en movimiento». También se dota al automóvil de carácter a través de aspectos como «el tratamiento que se le da a la chapa o los movimientos que se le imprimen, los gráficos de los faros y de los pilotos traseros, etc. Todo contribuye a la construcción de un lenguaje de diseño coordinado. Cada elemento es como las notas de música de una canción: todo tiene que funcionar bien en conjunto», describe. Además, el coche tiene que ser sobresaliente en lo funcional y ha de ser habitable, fácil de cargar y, en definitiva, tiene que ser cómodo.

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Existe otro paralelismo señalado con la música. Cuando un vehículo sale a la calle, cada comprador hace de él la interpretación que quiere. Mesonero dice que «cuando diseñamos un coche tenemos en cuenta un cierto target, un cierto tipo de cliente, pero luego te das cuenta de que además, llegan otros clientes que no te esperabas. Por ejemplo, si diseñásemos un coche para gente joven, seguro que habría muchos clientes maduros o de una cierta edad que, por el hecho de querer sentirse más jóvenes también lo comprarían. Es emocional», declara.

Un automóvil es uno de los productos de consumo más complejos que existen. Es uno de los más caros y, por ello, el número de veces que una persona se plantea la compra de uno se puede contar, en el mayor porcentaje de casos, con los dedos de una mano. Por eso, el ritual del diseño cobra más importancia que nunca. El objetivo es aunar lo único y especial en un producto que está destinado a calar en el mayor espectro posible de consumidores. Encontrar el equilibrio entre el gusto mayoritario y el diseño original es el secreto que no siempre se puede alcanzar.

El ritmo frenético apenas permite a Mesoneros saborear con pausa el lanzamiento del nuevo Arona. Él ya está trabajando en los modelos que saldrán en 2020 y el apasionante reto de diseñar un coche eléctrico de cero, algo que la marca espera lanzar en 2019. «Tenemos la sensación de haber hecho bien el trabajo», señala.

 

Un coche es un proyecto de ingeniería y eso implica una dimensión técnica imposible de ocultar. Sin embargo, a la hora de iniciar un proyecto nuevo, Alejandro Mesonero no está pensando en esa parte todavía. El jefe de diseño de SEAT siempre utiliza el punto de vista social y psicológico para arrancar un nuevo diseño.

«Empezamos siempre a partir de una idea de cliente al que queremos llegar. Imaginamos cuáles son las cosas que les gustan y las que no. Ese es el punto de partida. A partir de ahí, nos fijamos en los aspectos económicos y técnicos, y en los de legislación, ya que son los límites que nos imponen y eso es lo que hace que se dispare nuestra creatividad», explica el diseñador español en el lanzamiento del nuevo SEAT Arona. El proceso completo, explica, se prolonga hasta cuatro años.

Solo cuando él y su equipo tienen claro los límites se empieza a crear de verdad. «Es probablemente lo más estimulante de nuestro día a día. Las restricciones abren un campo enorme de posibilidades».

El director de diseño de SEAT afirma que el diseño de cualquier vehículo es una combinación de pensamiento «pseudorracional y pseudoemocional. El raciocinio y la emocionalidad son dos ingredientes presentes en todo el proceso de diseño», por lo que si existe una base técnica a partir de la cual construir esa personalidad, la misión cuenta con más posibilidades de terminar con éxito.

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El proceso de adquisición de un vehículo es una carrera de identificación personal con el objeto. Cada comprador, cada conductor, se ve proyectado en esa máquina. Por eso, es muy importante definir las emociones que cada modelo quiere transmitir. Esas emociones, al final, serán las que pongan cara al vehículo, esa mirada que el frontal, los faros y el cuerpo transmiten a quien observa.

Crear un nuevo modelo requiere tener la mirada fijada en el futuro. Desde el garabato pasando por fijar el diseño en arcilla hasta que sale de la fábrica pueden pasar cinco años. Después de eso, se espera que el dueño pase al menos cinco años con ese vehículo. «Tienes que estar pensando a diez años vista para que ese coche no se quede obsoleto».

Mesonero tiene mucho de escultor. Dice que la emocionalidad se otorga en muchas partes del coche y que un vehículo, al fin y al cabo, «es escultura en movimiento». También se dota al automóvil de carácter a través de aspectos como «el tratamiento que se le da a la chapa o los movimientos que se le imprimen, los gráficos de los faros y de los pilotos traseros, etc. Todo contribuye a la construcción de un lenguaje de diseño coordinado. Cada elemento es como las notas de música de una canción: todo tiene que funcionar bien en conjunto», describe. Además, el coche tiene que ser sobresaliente en lo funcional y ha de ser habitable, fácil de cargar y, en definitiva, tiene que ser cómodo.

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Existe otro paralelismo señalado con la música. Cuando un vehículo sale a la calle, cada comprador hace de él la interpretación que quiere. Mesonero dice que «cuando diseñamos un coche tenemos en cuenta un cierto target, un cierto tipo de cliente, pero luego te das cuenta de que además, llegan otros clientes que no te esperabas. Por ejemplo, si diseñásemos un coche para gente joven, seguro que habría muchos clientes maduros o de una cierta edad que, por el hecho de querer sentirse más jóvenes también lo comprarían. Es emocional», declara.

Un automóvil es uno de los productos de consumo más complejos que existen. Es uno de los más caros y, por ello, el número de veces que una persona se plantea la compra de uno se puede contar, en el mayor porcentaje de casos, con los dedos de una mano. Por eso, el ritual del diseño cobra más importancia que nunca. El objetivo es aunar lo único y especial en un producto que está destinado a calar en el mayor espectro posible de consumidores. Encontrar el equilibrio entre el gusto mayoritario y el diseño original es el secreto que no siempre se puede alcanzar.

El ritmo frenético apenas permite a Mesoneros saborear con pausa el lanzamiento del nuevo Arona. Él ya está trabajando en los modelos que saldrán en 2020 y el apasionante reto de diseñar un coche eléctrico de cero, algo que la marca espera lanzar en 2019. «Tenemos la sensación de haber hecho bien el trabajo», señala.

 

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Opiniones 1
  • En mi opinion este diseño presenta lineas parecidas a los Audi, tiene algo de Renault y un poco de BMW. Un estilo muy europeo y muy bien logrado. Seat representa unos autos bien diseñados para mi gusto. Desafortunadamente no tenemos acceso a la marca donde vivo, de pronto en un futuro tengan la oportunidad de expandirse en otros mercados donde de seguro les iria muy bien con la gente joven. Buen trabajo!

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