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12 de noviembre 2012    /   DIGITAL
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Senado.es: Vuelta al año 2000

12 de noviembre 2012    /   DIGITAL     por          
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Los fabricantes de lupas están de enhorabuena. En un momento en el que la pasta es un bien escaso y de fluencia con destinos indeseados, todo gasto público se mira  con la susodicha lente de aumento. Es una buena noticia para la democracia y una molestia más para quien se sitúa en el foco del escrutinio que, probablemente, estaba mal acostumbrado a actuar sin que se cuestionara mucho su proceder. El nuevo sitio web del Senado se ha lanzado hoy. El proyecto ha costado poco menos de 450.000 euros y, quizás, ese sea el más anecdótico de los problemas.

Cuando andábamos trasteando con nuestro acné juvenil, hablar del año 2000 sonaba ultramoderno. La mitificación de un año que simbolizaba un cambio de era -aunque luego ni siquiera se rompiesen los cajeros ni los ordenadores por culpa del efecto 2000- dotó a la fecha de un significado rupturista. Doce años después, que te digan que pareces del años 2000 es una afrenta tal que solamente se puede solucionar al amanecer, tras haber seleccionado arma y testigo. Pues bien, la web del Senado parece del año 2000.

La Cámara Alta, en palabras de su presidente Pío García Escudero, afirma que quieren que el sitio web «funcione como un canal de comunicación directa y constante con la sociedad». Como declaración de principios está muy bien, o mejor dicho, es algo obligatorio. El problema es que, deambulando por la web, se tiene la sensación de que, como en el año 2000, la comunicación fluye en una sola dirección.

La sección de contacto de la página ofrece teléfonos e emails, pero no otras manera de contacto, como enlaces a las redes sociales de cada senador o comentarios integrados directamente en el sitio. Existe un enlace al perfil en Twitter del Senado y enlaces a los perfiles en redes sociales de sus señoría en los perfiles personales de cada uno pero, en pleno boom de la internet social, siguen siendo escasos. Cuando García Escudero afirma que «pretendemos dar cauce y estímulo a la participación ciudadana, siendo conscientes de las nuevas posibilidades que ofrecen las redes sociales», no parece tener en cuenta que, para ello, es conveniente que todos los senadores cuenten con perfiles en dichas redes.

El presidente explica que la web debe servir «para potenciar la publicidad y la transparencia del trabajo parlamentario». Sin embargo, si bien el sitio ofrecerá cortes de vídeo procedentes de la retransmisiones (apropiadamente seleccionados por la autoridad pertinente, claro), lo hará en formato de descarga directa. ¿Cuánto cuesta el ancho de banda necesario para ofrecer ese material? ¿Cuánto cuesta el capricho de aferrarse a la época pre-YouTube?

Desde un punto de vista de la transparencia institucional, el hecho de que la web no cuente con APIs que permitan la utilización de la información fuera de la web o el formato en el que esta se ofrece (PDF en muchos casos), hace que un gobierno realmente abierto, que apueste por open data, sea un utopía inimaginable a estas alturas. Mientras que gobiernos autonómicos, como el de Euskadi, han apostado abiertamente por poner a disposición de los ciudadanos la máxima cantidad posible de datos, las instituciones nacionales van, como la mayoría de veces, tarde y sin intención de adelantar el reloj.

José Antonio del Moral, CEO de Alianzo, da su opinión en El Mundo acerca de si el coste pagado por la web se ajusta al precio de mercado o no. Para Del Moral, el precio es ligeramente excesivo. En cualquier caso, el problema no viene de la cifra en términos absolutos. Lo chocante es que se haya adoptado la decisión de realizar el proyecto con software propietarios y el precio de las licencias que eso implica.

Nos encontramos en un momento en el que, si la motivación ética no es suficiente para utilizar software open source, la económica constituye un argumento de peso para hacerlo. La servidumbre de las instituciones gubernamentales al software privativo es innecesaria y, ahora, fuera de todo sentido por los costes que implica.

Aproximadamente la mitad de todo el presupuesto, «corresponde a las licencias de uso del gestor de contenidos (Oracle UCM), a los elementos de infraestructura relacionados con la tramitación electrónica (Kinamik), a las licencias del buscador (Oracle SES) y a la compra de un nuevo servidor de aplicaciones (Oracle Weblogic)», según datos proporcionados por el propio Senado.

El desarrollador Pedro Ventura explica en su blog cómo alternativas como Drupal (gestor de contenidos), servidores cloud o buscadores gratuitos como Sphinx o Lucene podrían haber reducido sensiblemente la factura final.

Senado.es ha sido desarrollado por Vass Consultoría de Sistemas, S. L.. El buscadortiene como responsables a Grupo Corporativo GFI Informática, S. A. y las páginas temáticas de niños, jóvenes y la visita en 3D han sido obra de  Ibermática, S. A. El sitio incumple los estándares fijados por W3C, el Consorcio World Wide Web, y mantiene problemas muy bochornosos como el señalado por el abogado Javier de la Cueva, que denuncia que las URLs del antiguo sitio del Senado no han sido redireccionadas y no son, de momento, operativas.

Senado.es apunta también a problemas de seguridad que permiten, por ejemplo, la inyección de texto en el sitio.

Al final, lo que queda es la sensación de constante inoportunidad de quien nos gobierna. Un proyecto que, por cierto, se ha retrasado 18 meses más de lo previsto, sirve para certificar la poca sensibilidad de la clase dirigente y para reflejar la poca cintura de unos responsables capaces de salirse del patrón establecido para tomar decisiones como apostar por tecnologías abiertas y baratas. Claro que, para más INRI, los hemos elegido nosotros y, salvo excepciones, cada pueblo tiene lo que se merece.

Los fabricantes de lupas están de enhorabuena. En un momento en el que la pasta es un bien escaso y de fluencia con destinos indeseados, todo gasto público se mira  con la susodicha lente de aumento. Es una buena noticia para la democracia y una molestia más para quien se sitúa en el foco del escrutinio que, probablemente, estaba mal acostumbrado a actuar sin que se cuestionara mucho su proceder. El nuevo sitio web del Senado se ha lanzado hoy. El proyecto ha costado poco menos de 450.000 euros y, quizás, ese sea el más anecdótico de los problemas.

Cuando andábamos trasteando con nuestro acné juvenil, hablar del año 2000 sonaba ultramoderno. La mitificación de un año que simbolizaba un cambio de era -aunque luego ni siquiera se rompiesen los cajeros ni los ordenadores por culpa del efecto 2000- dotó a la fecha de un significado rupturista. Doce años después, que te digan que pareces del años 2000 es una afrenta tal que solamente se puede solucionar al amanecer, tras haber seleccionado arma y testigo. Pues bien, la web del Senado parece del año 2000.

La Cámara Alta, en palabras de su presidente Pío García Escudero, afirma que quieren que el sitio web «funcione como un canal de comunicación directa y constante con la sociedad». Como declaración de principios está muy bien, o mejor dicho, es algo obligatorio. El problema es que, deambulando por la web, se tiene la sensación de que, como en el año 2000, la comunicación fluye en una sola dirección.

La sección de contacto de la página ofrece teléfonos e emails, pero no otras manera de contacto, como enlaces a las redes sociales de cada senador o comentarios integrados directamente en el sitio. Existe un enlace al perfil en Twitter del Senado y enlaces a los perfiles en redes sociales de sus señoría en los perfiles personales de cada uno pero, en pleno boom de la internet social, siguen siendo escasos. Cuando García Escudero afirma que «pretendemos dar cauce y estímulo a la participación ciudadana, siendo conscientes de las nuevas posibilidades que ofrecen las redes sociales», no parece tener en cuenta que, para ello, es conveniente que todos los senadores cuenten con perfiles en dichas redes.

El presidente explica que la web debe servir «para potenciar la publicidad y la transparencia del trabajo parlamentario». Sin embargo, si bien el sitio ofrecerá cortes de vídeo procedentes de la retransmisiones (apropiadamente seleccionados por la autoridad pertinente, claro), lo hará en formato de descarga directa. ¿Cuánto cuesta el ancho de banda necesario para ofrecer ese material? ¿Cuánto cuesta el capricho de aferrarse a la época pre-YouTube?

Desde un punto de vista de la transparencia institucional, el hecho de que la web no cuente con APIs que permitan la utilización de la información fuera de la web o el formato en el que esta se ofrece (PDF en muchos casos), hace que un gobierno realmente abierto, que apueste por open data, sea un utopía inimaginable a estas alturas. Mientras que gobiernos autonómicos, como el de Euskadi, han apostado abiertamente por poner a disposición de los ciudadanos la máxima cantidad posible de datos, las instituciones nacionales van, como la mayoría de veces, tarde y sin intención de adelantar el reloj.

José Antonio del Moral, CEO de Alianzo, da su opinión en El Mundo acerca de si el coste pagado por la web se ajusta al precio de mercado o no. Para Del Moral, el precio es ligeramente excesivo. En cualquier caso, el problema no viene de la cifra en términos absolutos. Lo chocante es que se haya adoptado la decisión de realizar el proyecto con software propietarios y el precio de las licencias que eso implica.

Nos encontramos en un momento en el que, si la motivación ética no es suficiente para utilizar software open source, la económica constituye un argumento de peso para hacerlo. La servidumbre de las instituciones gubernamentales al software privativo es innecesaria y, ahora, fuera de todo sentido por los costes que implica.

Aproximadamente la mitad de todo el presupuesto, «corresponde a las licencias de uso del gestor de contenidos (Oracle UCM), a los elementos de infraestructura relacionados con la tramitación electrónica (Kinamik), a las licencias del buscador (Oracle SES) y a la compra de un nuevo servidor de aplicaciones (Oracle Weblogic)», según datos proporcionados por el propio Senado.

El desarrollador Pedro Ventura explica en su blog cómo alternativas como Drupal (gestor de contenidos), servidores cloud o buscadores gratuitos como Sphinx o Lucene podrían haber reducido sensiblemente la factura final.

Senado.es ha sido desarrollado por Vass Consultoría de Sistemas, S. L.. El buscadortiene como responsables a Grupo Corporativo GFI Informática, S. A. y las páginas temáticas de niños, jóvenes y la visita en 3D han sido obra de  Ibermática, S. A. El sitio incumple los estándares fijados por W3C, el Consorcio World Wide Web, y mantiene problemas muy bochornosos como el señalado por el abogado Javier de la Cueva, que denuncia que las URLs del antiguo sitio del Senado no han sido redireccionadas y no son, de momento, operativas.

Senado.es apunta también a problemas de seguridad que permiten, por ejemplo, la inyección de texto en el sitio.

Al final, lo que queda es la sensación de constante inoportunidad de quien nos gobierna. Un proyecto que, por cierto, se ha retrasado 18 meses más de lo previsto, sirve para certificar la poca sensibilidad de la clase dirigente y para reflejar la poca cintura de unos responsables capaces de salirse del patrón establecido para tomar decisiones como apostar por tecnologías abiertas y baratas. Claro que, para más INRI, los hemos elegido nosotros y, salvo excepciones, cada pueblo tiene lo que se merece.

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Opiniones 4
  • No hubiera estado de más comentar que es un proyecto del Gobierno Zapatero. Así, por darle a cada uno lo suyo… Y sí, es una web muy de 2000. Eso sí, entonces la de COPE debe ser de 1995…

  • Soy diseñador gráfico, vivo en Barcelona y estudié aquí la carrera de diseño en una universidad a la que no voy a dar publicidad porque no me ha tratado como es debido.

    Un caso como éste, es un insulto a cualquier diseñador y programador (no olvidemos que ésto es cosa habitualmente de dos, mínimo). No sólo no se ajusta a la realidad (podría si fuese un proyecto tipo «Mega» que tiene HTML 5 por doquier, una estructura inmensa y un desarrollo detrás de gran magnitud), es muchísimo más de lo que cobraría cualquier estudio de diseño decente de Barcelona o Madrid (pudiendo ser de cualquier otro sitio, ojo).

    En cuanto a diseño gráfico, usabilidad e interfaz, mejor me callo, porque si empiezo, mi comentario puede ser infinitamente más largo que la entrada en sí, pero podemos decir algunas cosas:
    – No sólo no cumple el estándar W3C si no que además, muchas páginas tienen estilos mal definidos de párrafo, haciendo que se superpongan letras: http://ow.ly/fezf1
    – Algunas páginas no tienen diseño, son tablas puras y duras sin estilo: http://ow.ly/fezhd
    – Algunas páginas huelen muy mucho a CMS cutre: http://ow.ly/fezod

    Y podría seguir siglos… y ya no hablemos de imágenes borrosas, de mala calidad, etc… que abundan en la web. De hecho, se da a entender por las redes que se trata de una versión de Drupal con base de datos Oracle, que ambas son carisimas, más presupuesto de formación. A ver… si usan una de las bases de datos más caras (Oracle) es porque quieren, porque hay mil alternativas, en cuanto a CMS, hay a patadas que son open-source y que en manos de un buen programador (que no te cobrará la friolera de lo que habrá cobrado el que haya hecho la web), puede hacer maravillas, muchas más que el CMS que tienen ahora.

    También hablan de que éste tipo de webs requieren mantenimiento y que etc… etc… etc… Vale, obviamente sabemos que no es sólo curro de una persona, aquí hay (se supone, porque lo dudo) un diseñador, un programador (con no muchas ideas de programación bien hecha) y luego gastos adicionales (hosting + dominio + BD? (realmente requieren Oracle cuando pueden tener MySQL o alternativos?) + formación) . Aún así… es una puñetera burrada. Mi hosting me cuesta 34€/año, obviamente muchas menos características, pero vaya, tiene su DB, soporte 24h… etc… así que opciones hay.

    Luego lo que ya es el colmo es que se gasten el pastizal en ésta web que como bien dicen (casi pasa desapercibido) es para abrir vías de comunicación con los ciudadanos pero tiene de social -2.0 y luego vas a casi cualquier otra web del gobierno (DNIe da pena, Seguridad Social idem, cualquiera de ministerios en general, etc…) y por ejemplo, la mayoría de ellas (sobretodo las que requieren acciones legales como la renta, INSS, DNIe) sólo funcionan correctamente en Internet Explorer… si es que funcionan… la mayoría de trámites en línea dan problemas. Hoy mismo me ha lanzado un mensaje de «fallo» cuando intentaba sacar un informe de vida laboral…

    En fin, el «this is Spain» empieza a ser el nuevo lema. Yo espero poder largarme antes de que lo sea por completo.

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