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8 de agosto 2014    /   ENTRETENIMIENTO
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Cómo ser gurú de la autoayuda

8 de agosto 2014    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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¿No tienes escrúpulos y necesitas (mucho) dinero? ¿Sabes escribir? Aquí encontrarás unos sencillos consejos para convertirte en gurú de los tiempos modernos.

1. BUSCA A TU PÚBLICO
Si eres argentino o chileno, enhorabuena. Tienes el acento perfecto para dotar de credibilidad a todo lo que digas si pretendes hablar por la radio, llenar teatros o subir vídeos a YouTube. Si eres natural de otro país de Latinoamérica, será mejor que te conviertas en sanador bajo la carpa de un circo (necesitarás ejercitar el brazo para tirar al suelo a tus clientes de un manotazo en la frente). Y si eres español quizás deberías pensar en montarte unas apariciones marianas (por lo menos te sacarás unos cuartos para tapas).
De todos modos, aunque no seas chileno o argentino no descartes ser gurú. Puedes escribir libros para curar la mente y el espíritu sin hablar en la radio ni la televisión.
2. ASPECTO
Un gurú espiritual yanky tiene la cara con un afeitado perfecto. Tú como español o latinoamericano no puedes permitirte una cara como el culito de un bebé. La credibilidad se gana con la barba.
Si tu barba es blanca debes mantenerla recortada. Tu referente es Sean Connery como papá de Indiana Jones. Para vestir, traje con aire desfasado (lo tuyo es el espíritu, no la moda) sin corbata. Puedes llevar camisa con cuello Mao y pantalones de lino (si lo tuyo es el rollito oriental).
Si tienes menos de treinta años deja que tu barba crezca hasta que te tape el cuello. Tienes que simular ser un profeta o lobo de mar. Tiñe la barba de blanco si es posible. Viste trajes oscuros a la moda, pero sin corbata (rollito hipster, arreglado, pero informal). También puedes tomar como referente en el vestir a Steve Jobs (rollito gurú 3.0).
En cualquier caso, no lleves chándal a no ser que quieras limitar tu público a los seguidores de líderes políticos anticapitalista y hacer espectáculos de imposición de manos. Pero de aquí no sacarás mucho.
3. BIOGRAFÍA
Todos los gurúes espirituales tienen historias similares para explicar el origen de su sabiduría. Hay dos modelos:
A. Dediqué años a buscar el sentido de la vida… No fue hasta que conocí a…
B. Yo era un profesional altamente cualificado. Mi vida era cómoda… Cuando conocí a… me di cuenta que mi vida estaba vacía.
La persona que te abra los ojos debe ser un yogi de la India, un alquimista, un chamán… Jamás digas que tus enseñanzas provienen de tío Eusebio, un labriego de Badajoz, o Mari Nieves, una anciana que hace cestos de mimbre. Indica que el chamán o el yogi es una persona humilde que con una mirada luminosa calma el ánimo.
Escribe que tras pasar un tiempo o unos años con tu yogi o chamán decidiste que el mundo debía conocer sus enseñanzas. Si quieres ponerte lírico puedes escribir algo como: «Sentí la necesidad de que el amor se expandiera entre las personas».
En tu biografía incluye que eres psicodramaturgo, escritor o filósofo o estudioso de la naturaleza humana y las ciencias espirituales. Nadie reparará en tus estudios.
4. TEMÁTICA
Debes decidir entre el poder de la fe o de la mente. Usa la fe si buscas como público a personas de cuarentaitantos en adelante. Usa la mente para captar a veinteañeros o treintañeros que se consideran más racionales que espirituales. Realmente, el discurso cambia poco: «Con la fe/mente puedes atraer el amor, la salud, cumplir tus sueños, alcanzar la paz interior…»
Culpa a la sociedad que impone modelos de pensamiento. Apela a la individualidad, pero ojo, que tus seguidores no salgan del rebaño de clientes.
Los procedimientos para conectar con el «yo espiritual» o tu mente son idénticos: el uso de la respiración, la visualización de colores, la contemplación en silencio del atardecer… Puedes meter todo lo que se te antoje. Plagia a tus competidores por el pastel de la autoayuda espiritual. Todos lo hacen. Solo tienes que cambiar las palabras de los demás gurúes por las tuyas.
Si vas con el rollito pseudocientífico mete a Jung y Einstein por medio para ganar unos puntos de credibilidad así: «Jung estudió el poder de la mente» o «Einstein nos enseñó que la materia y la energía son lo mismo. Por tanto, la mente que es pura energía puede ayudarte a conseguir lo que deseas». ¡Y quédate tan ancho!
En cualquier caso es importante que no des consejos prácticos. Todo gurú que estime su cuenta corriente procura que el lector no aplique enseñanzas que le hagan valerse por sí mismos. Un gurú preferirá decir «en ti está poder de cambiar» a «aprende a hacer pequeñas reparaciones en tu casa; te sentirás satisfecho y te ahorrarás un dinero». Un gurú espiritual te pedirá, como mucho, que pintes mandalas o escribas poemas. Tienes que convertir al lector en tu yonqui. De esta manera puedes reeditar un libro durante años, introduciendo un puñado de páginas más:

  • Los secretos de la mente
  • Los nuevos secretos de la mente
  • Más allá de los secretos de la mente

5. MANEJO DEL LENGUAJE
Por un lado, está el reciclado de figuras populares y el perogrullo y, por otro, la paradoja.
A.  Figuras populares y perogrullo
Aquí están las frases como: ‘El corazón es corazón cuando ama’; ‘La mente es mente cuando piensa’; ‘Tus manos son manos cuando acarician’; ‘Si te caes, sube; cuando ames, ama…’
B. Paradojas
Tienes que aprender a usar paradojas como: perder es ganar; deja de pensar y encontrarás la sabiduría; da y recibirás…
Ante la duda, repasa Matrix y pon atención a los diálogos. Compra un libro de citas célebres y reescríbelas para hacerlas pasar por tuyas. Tus lectores no leen otra cosa que autoayuda. Si te pillan, calla.
6. DIFUSIÓN
Las redes sociales son tus aliadas. Incrusta en imágenes las citas que plagias y súbelas a las redes. No olvides poner tu nombre bajo cada cita. Con un par. No respondas a tus críticos. Si quien te cuestiona es un personaje más o menos conocido escribe a tus seguidores que «una gran inteligencia no significa que no yerres».
Sigue estos sencillos pasos y quizás acabes como gurú espiritual y sanees tus cuentas corrientes.

¿No tienes escrúpulos y necesitas (mucho) dinero? ¿Sabes escribir? Aquí encontrarás unos sencillos consejos para convertirte en gurú de los tiempos modernos.

1. BUSCA A TU PÚBLICO
Si eres argentino o chileno, enhorabuena. Tienes el acento perfecto para dotar de credibilidad a todo lo que digas si pretendes hablar por la radio, llenar teatros o subir vídeos a YouTube. Si eres natural de otro país de Latinoamérica, será mejor que te conviertas en sanador bajo la carpa de un circo (necesitarás ejercitar el brazo para tirar al suelo a tus clientes de un manotazo en la frente). Y si eres español quizás deberías pensar en montarte unas apariciones marianas (por lo menos te sacarás unos cuartos para tapas).
De todos modos, aunque no seas chileno o argentino no descartes ser gurú. Puedes escribir libros para curar la mente y el espíritu sin hablar en la radio ni la televisión.
2. ASPECTO
Un gurú espiritual yanky tiene la cara con un afeitado perfecto. Tú como español o latinoamericano no puedes permitirte una cara como el culito de un bebé. La credibilidad se gana con la barba.
Si tu barba es blanca debes mantenerla recortada. Tu referente es Sean Connery como papá de Indiana Jones. Para vestir, traje con aire desfasado (lo tuyo es el espíritu, no la moda) sin corbata. Puedes llevar camisa con cuello Mao y pantalones de lino (si lo tuyo es el rollito oriental).
Si tienes menos de treinta años deja que tu barba crezca hasta que te tape el cuello. Tienes que simular ser un profeta o lobo de mar. Tiñe la barba de blanco si es posible. Viste trajes oscuros a la moda, pero sin corbata (rollito hipster, arreglado, pero informal). También puedes tomar como referente en el vestir a Steve Jobs (rollito gurú 3.0).
En cualquier caso, no lleves chándal a no ser que quieras limitar tu público a los seguidores de líderes políticos anticapitalista y hacer espectáculos de imposición de manos. Pero de aquí no sacarás mucho.
3. BIOGRAFÍA
Todos los gurúes espirituales tienen historias similares para explicar el origen de su sabiduría. Hay dos modelos:
A. Dediqué años a buscar el sentido de la vida… No fue hasta que conocí a…
B. Yo era un profesional altamente cualificado. Mi vida era cómoda… Cuando conocí a… me di cuenta que mi vida estaba vacía.
La persona que te abra los ojos debe ser un yogi de la India, un alquimista, un chamán… Jamás digas que tus enseñanzas provienen de tío Eusebio, un labriego de Badajoz, o Mari Nieves, una anciana que hace cestos de mimbre. Indica que el chamán o el yogi es una persona humilde que con una mirada luminosa calma el ánimo.
Escribe que tras pasar un tiempo o unos años con tu yogi o chamán decidiste que el mundo debía conocer sus enseñanzas. Si quieres ponerte lírico puedes escribir algo como: «Sentí la necesidad de que el amor se expandiera entre las personas».
En tu biografía incluye que eres psicodramaturgo, escritor o filósofo o estudioso de la naturaleza humana y las ciencias espirituales. Nadie reparará en tus estudios.
4. TEMÁTICA
Debes decidir entre el poder de la fe o de la mente. Usa la fe si buscas como público a personas de cuarentaitantos en adelante. Usa la mente para captar a veinteañeros o treintañeros que se consideran más racionales que espirituales. Realmente, el discurso cambia poco: «Con la fe/mente puedes atraer el amor, la salud, cumplir tus sueños, alcanzar la paz interior…»
Culpa a la sociedad que impone modelos de pensamiento. Apela a la individualidad, pero ojo, que tus seguidores no salgan del rebaño de clientes.
Los procedimientos para conectar con el «yo espiritual» o tu mente son idénticos: el uso de la respiración, la visualización de colores, la contemplación en silencio del atardecer… Puedes meter todo lo que se te antoje. Plagia a tus competidores por el pastel de la autoayuda espiritual. Todos lo hacen. Solo tienes que cambiar las palabras de los demás gurúes por las tuyas.
Si vas con el rollito pseudocientífico mete a Jung y Einstein por medio para ganar unos puntos de credibilidad así: «Jung estudió el poder de la mente» o «Einstein nos enseñó que la materia y la energía son lo mismo. Por tanto, la mente que es pura energía puede ayudarte a conseguir lo que deseas». ¡Y quédate tan ancho!
En cualquier caso es importante que no des consejos prácticos. Todo gurú que estime su cuenta corriente procura que el lector no aplique enseñanzas que le hagan valerse por sí mismos. Un gurú preferirá decir «en ti está poder de cambiar» a «aprende a hacer pequeñas reparaciones en tu casa; te sentirás satisfecho y te ahorrarás un dinero». Un gurú espiritual te pedirá, como mucho, que pintes mandalas o escribas poemas. Tienes que convertir al lector en tu yonqui. De esta manera puedes reeditar un libro durante años, introduciendo un puñado de páginas más:

  • Los secretos de la mente
  • Los nuevos secretos de la mente
  • Más allá de los secretos de la mente

5. MANEJO DEL LENGUAJE
Por un lado, está el reciclado de figuras populares y el perogrullo y, por otro, la paradoja.
A.  Figuras populares y perogrullo
Aquí están las frases como: ‘El corazón es corazón cuando ama’; ‘La mente es mente cuando piensa’; ‘Tus manos son manos cuando acarician’; ‘Si te caes, sube; cuando ames, ama…’
B. Paradojas
Tienes que aprender a usar paradojas como: perder es ganar; deja de pensar y encontrarás la sabiduría; da y recibirás…
Ante la duda, repasa Matrix y pon atención a los diálogos. Compra un libro de citas célebres y reescríbelas para hacerlas pasar por tuyas. Tus lectores no leen otra cosa que autoayuda. Si te pillan, calla.
6. DIFUSIÓN
Las redes sociales son tus aliadas. Incrusta en imágenes las citas que plagias y súbelas a las redes. No olvides poner tu nombre bajo cada cita. Con un par. No respondas a tus críticos. Si quien te cuestiona es un personaje más o menos conocido escribe a tus seguidores que «una gran inteligencia no significa que no yerres».
Sigue estos sencillos pasos y quizás acabes como gurú espiritual y sanees tus cuentas corrientes.

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Opiniones 18
  • Hola Javier.
    Me parecía tan interesante!!
    De verdad que me motiva mucho convertirme en gurú. Hasta que me dí cuenta de que, como española, necesito una barba; pero por más que me concentro, no me sale.
    En fin.
    La decepción no me ha dejado terminar el artículo, otro día será.

  • ¿Esto quiere decir que sólo tu tienes la exclusiva para ayudar?
    Da la sensación de que cuando alguien quiere echar a su competencia del sector, subyace algún tipo de miedo o inquietud.
    Un texto plagado de etiquetas impropias de personas que reflexionan.

  • Excelente, muy acertado, lo único que se te puede criticar es que la ironía puede tener momentos de hostilidad fuerte, pero entre la burla, se puede ver la denuncia a la psicología idealista que tanto perjudica la salud emocional de la gente

  • Jajaja muy bueno me encanto tu artículo, no dices mas que verdades… Yo pertenezco a la parte de la población asqueada con el «Mas de lo mismo»… Por ello me quedo con esta frase que ha «dejado huella en mi vida»: -«YO, MINORIA ABSOLUTA». Saludos desde México, FG.

  • El artículo es una buena descripción del panorama actual que inunda al mundo de las terapias alternativas. Sin embargo, hay muchas personas en este ámbito que hacen un trabajo estupendo, aunque su profesionalidad no entre en los parámetros de la ciencia «oficial» y paradigma imperante. Desgraciadamente, para algunos la tierra seguirá siendo cuadrada y este será un modelo rígido a tratar de perpetuar, y para otros, la existencia de otros planetas, una posibilidad de obnubilar y aprovecharse del resto. El que quiera conocerse a sí mismo y hacer su camino en paz, mejor que se calle, por si acaso.
    Lástima que las enseñanzas de los pseudocientíficos Einstein y Jung no calen más hondo, tal vez así todo caería sobre su propio peso.

  • No sabes cómo lamento haber llegado tan tarde a esta página, creí que nadie era consciente de que la imbecilidad, aliada con la ignorancia, siempre produce fruto. Dios te bendiga.

  • Te ha faltado un aspecto definitivo. Un buen gurú debe tener un superpoder. No digo caminar sobre las aguas pero algo como tener viajes astrales, hablar con los muertos o alimentarse del sol. Cuanto más dificil de demostrar mejor.

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