1 de marzo 2018    /   CREATIVIDAD
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La rana psicodélica de Sergi Delgado

1 de marzo 2018    /   CREATIVIDAD     por          
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«No he tenido que lamer ninguna rana ni hacer un ritual chamánico para realizar esta portada». Lo advierte Sergi Delgado, su autor, por las dudas que pueda provocar el animal que se ha enganchado a la cubierta de esta revista.

Lo que ocurrió para que el bicho de colores llegara hasta aquí fue muy distinto. El director de arte salió en busca de algunas ideas para crear esta portada y en su exploración le asaltó la naturaleza. De pronto le vinieron a la cabeza «los patterns y las texturas orgánicas que muchas veces podemos ver reflejadas en animales o plantas, y que luego nosotros podemos desarrollar mediante algoritmos y fórmulas matemáticas», relata.

Le invadieron después las estridencias de la psicodelia. «Me atrae muchísimo, y ya que Yorokobu quiere decir “estar feliz”, quería asociarlo de alguna manera a ese movimiento hippie de los 60 y 70 con letras muy groove y una explosión de colores en la que uno de los máximos objetivos, al final, era conseguir la felicidad».

portada Yorokobu

Y mientras este tipógrafo que se declara tan «fiel al riesgo» como «sagitario» mascaba y desmenuzaba esos dos conceptos, saltó una rana sobre sus pensamientos. Ocurrió por pura lógica natural. Porque «es un animal muy exótico»; porque su piel, a menudo, refleja estos patrones que parecen alterar la conciencia y que sacan brillo a las gamas infinitas de los colores flúor.

La rana, además, es «muy hippie y muy psicodélica», asegura este diseñador gráfico que se declara «intensamente influenciado por el Op Art, la psicodelia y el surrealismo». Cuenta, además, que ha oído miles de historias de rituales chamánicos donde toman las toxinas de estos animales para emprender viajes espirituales y dice que muchos lamen ranas para absorber un elixir estimulante.

Pero Sergi Delgado es más de trazar a lápiz y rematar en ordenador que de chupar ranas. Y menos aún de extraerles su veneno para cazar, como hacen, por allá lejos, algunas tribus amazónicas.

«No he tenido que lamer ninguna rana ni hacer un ritual chamánico para realizar esta portada». Lo advierte Sergi Delgado, su autor, por las dudas que pueda provocar el animal que se ha enganchado a la cubierta de esta revista.

Lo que ocurrió para que el bicho de colores llegara hasta aquí fue muy distinto. El director de arte salió en busca de algunas ideas para crear esta portada y en su exploración le asaltó la naturaleza. De pronto le vinieron a la cabeza «los patterns y las texturas orgánicas que muchas veces podemos ver reflejadas en animales o plantas, y que luego nosotros podemos desarrollar mediante algoritmos y fórmulas matemáticas», relata.

Le invadieron después las estridencias de la psicodelia. «Me atrae muchísimo, y ya que Yorokobu quiere decir “estar feliz”, quería asociarlo de alguna manera a ese movimiento hippie de los 60 y 70 con letras muy groove y una explosión de colores en la que uno de los máximos objetivos, al final, era conseguir la felicidad».

portada Yorokobu

Y mientras este tipógrafo que se declara tan «fiel al riesgo» como «sagitario» mascaba y desmenuzaba esos dos conceptos, saltó una rana sobre sus pensamientos. Ocurrió por pura lógica natural. Porque «es un animal muy exótico»; porque su piel, a menudo, refleja estos patrones que parecen alterar la conciencia y que sacan brillo a las gamas infinitas de los colores flúor.

La rana, además, es «muy hippie y muy psicodélica», asegura este diseñador gráfico que se declara «intensamente influenciado por el Op Art, la psicodelia y el surrealismo». Cuenta, además, que ha oído miles de historias de rituales chamánicos donde toman las toxinas de estos animales para emprender viajes espirituales y dice que muchos lamen ranas para absorber un elixir estimulante.

Pero Sergi Delgado es más de trazar a lápiz y rematar en ordenador que de chupar ranas. Y menos aún de extraerles su veneno para cazar, como hacen, por allá lejos, algunas tribus amazónicas.

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