2 de enero 2018    /   IDEAS
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¿Tendrías sexo con alguien que comete faltas de ortografía?

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En el sexo hay personas a las que les excita que les hablen sucio. Sin embargo, si algo queda patente, es que a pocas personas las excita que les escriban mensajes subidos de tono con faltas de ortografía.

Concretamente, un estudio realizado con 9.000 usuarios del portal de citas estadounidense Zoosk desvelaba que las faltas de ortografía hacían disminuir considerablemente la libido.

Una cuestión en la que parecían fijarse más las mujeres que los hombres, puesto que el 65% de las féminas encuestadas declaraba que no tendría relaciones sexuales con alguien que tuvieran muy mala ortografía.

Ortografía y deseo sexual

La relación entre sexo y ortografía ya la hacía patente la ilustradora Sabina Urraca cuando empezó a publicar en su blog imágenes sexuales acompañadas de consejos ortográficos. De esta forma, consiguió que el sexo fuera un vehículo para aprender ortografía, y quizás esa misma fórmula pueda aplicarse al revés.

Los expertos apuntan a que la ortografía es un factor cada vez más importante a la hora de conseguir que alguien se vaya contigo a la cama.

La sexóloga Nayara Malnero, que compartía recientemente un post al respecto en sus redes sociales, explica que «la ortografía cada vez es más importante porque utilizamos más el mensaje de texto».

De esta forma, sobre todo en las relaciones que surgen a través de redes sociales, la primera impresión ya no nos la llevamos a través de la ropa, el perfume o el peinado, sino por la forma en la que nos llegan los mensajes de texto de la otra persona.

«Irremediablemente relacionamos la ortografía con la inteligencia», apunta Malnero, y si tenemos en cuenta que solemos aspirar no solo a una conexión física, sino también intelectual, «buscamos gente que sea culta, a la que podamos admirar; y si la otra persona tiene una mala ortografía, ya nos está diciendo mucho de sí misma». Es por ello que, en estos casos, «el desinterés sexual aumenta exponencialmente según el número de faltas de ortografía».

Incluso, aunque demos una oportunidad a esa persona, puede haber mensajes tan enrevesados que «podemos malinterpretarnos o no llegar a entendernos con el otro».

Las faltas que cometemos en las redes

Como señala Nayara Malnero, una cosa es utilizar abreviaturas, incluso en exceso, y otra que el mensaje que nos llega sea dañino a la vista.

A este respecto, la conocida marca de cuadernillos Rubio, encargada de mejorar la ortografía de los más pequeños, también se ha fijado en la de los mayores y recopiló un listado con las faltas de ortografía más comunes en las redes sociales.

Entre las más destacadas están que olvidamos poner las tildes o simplemente pensamos que han perdido importancia. También confundimos ciertas expresiones como «haber» y «a ver».

Además, destacaba que también nos «comemos» los signos de puntuación, como las comas o los puntos, lo que hace que la otra persona no encuentre en qué momento respirar mientras lee nuestra parrafada. Cuando las usamos, encima lo hacemos mal, poniendo espacios, por ejemplo, entre la última palabra y la coma que la sigue. Algo que visualmente no da muy buena impresión, que se diga.

Una de las letras que se teme que esté en peligro de extinción es la «h». Al escribir imitando sonidos, esta letra muda cada vez se usa menos. Sin embargo, aparece donde no debe, como cuando «hechamos de menos». Ni qué hablar del «hay», «ahí» y «ay». Cabe recordar aquella frase que aprendíamos de niños: «Ahí hay un hombre que dice ¡ay!».

Leer es sexy

La campaña «Leer es sexy», más conocida por su versión en inglés «Reading is sexy», demostró que la lectura es un hábito que también ayuda a ligar. Algo que toma todo su sentido en este caso, puesto que a mayor hábito de lectura se presupone una mejor ortografía; y parece que a mejor ortografía, más probabilidades de ligar en Tinder.

La traducción más literal de esta afirmación fue el proyecto Hysterical Literature, del fotógrafo de Nueva Orleans Clayton James Cubitt, alias Siege, que grababa a mujeres teniendo un orgasmo mientras leían el fragmento de un libro. El resultado era realmente sexy.

Cabe destacar que en este proyecto solo se grababa a mujeres, pero puede que tenga su explicación. Según el informe de 2017 La lectura en España, de la Federación de Gremios de Editores de España, el perfil de lector en este país es mujer, universitaria y que vive en ciudades grandes. Algo que coincide con el hecho de que sean las mujeres las que más valoran la ortografía en una posible relación de pareja.

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Concretamente, un estudio realizado con 9.000 usuarios del portal de citas estadounidense Zoosk desvelaba que las faltas de ortografía hacían disminuir considerablemente la libido.

Una cuestión en la que parecían fijarse más las mujeres que los hombres, puesto que el 65% de las féminas encuestadas declaraba que no tendría relaciones sexuales con alguien que tuvieran muy mala ortografía.

Ortografía y deseo sexual

La relación entre sexo y ortografía ya la hacía patente la ilustradora Sabina Urraca cuando empezó a publicar en su blog imágenes sexuales acompañadas de consejos ortográficos. De esta forma, consiguió que el sexo fuera un vehículo para aprender ortografía, y quizás esa misma fórmula pueda aplicarse al revés.

Los expertos apuntan a que la ortografía es un factor cada vez más importante a la hora de conseguir que alguien se vaya contigo a la cama.

La sexóloga Nayara Malnero, que compartía recientemente un post al respecto en sus redes sociales, explica que «la ortografía cada vez es más importante porque utilizamos más el mensaje de texto».

De esta forma, sobre todo en las relaciones que surgen a través de redes sociales, la primera impresión ya no nos la llevamos a través de la ropa, el perfume o el peinado, sino por la forma en la que nos llegan los mensajes de texto de la otra persona.

«Irremediablemente relacionamos la ortografía con la inteligencia», apunta Malnero, y si tenemos en cuenta que solemos aspirar no solo a una conexión física, sino también intelectual, «buscamos gente que sea culta, a la que podamos admirar; y si la otra persona tiene una mala ortografía, ya nos está diciendo mucho de sí misma». Es por ello que, en estos casos, «el desinterés sexual aumenta exponencialmente según el número de faltas de ortografía».

Incluso, aunque demos una oportunidad a esa persona, puede haber mensajes tan enrevesados que «podemos malinterpretarnos o no llegar a entendernos con el otro».

Las faltas que cometemos en las redes

Como señala Nayara Malnero, una cosa es utilizar abreviaturas, incluso en exceso, y otra que el mensaje que nos llega sea dañino a la vista.

A este respecto, la conocida marca de cuadernillos Rubio, encargada de mejorar la ortografía de los más pequeños, también se ha fijado en la de los mayores y recopiló un listado con las faltas de ortografía más comunes en las redes sociales.

Entre las más destacadas están que olvidamos poner las tildes o simplemente pensamos que han perdido importancia. También confundimos ciertas expresiones como «haber» y «a ver».

Además, destacaba que también nos «comemos» los signos de puntuación, como las comas o los puntos, lo que hace que la otra persona no encuentre en qué momento respirar mientras lee nuestra parrafada. Cuando las usamos, encima lo hacemos mal, poniendo espacios, por ejemplo, entre la última palabra y la coma que la sigue. Algo que visualmente no da muy buena impresión, que se diga.

Una de las letras que se teme que esté en peligro de extinción es la «h». Al escribir imitando sonidos, esta letra muda cada vez se usa menos. Sin embargo, aparece donde no debe, como cuando «hechamos de menos». Ni qué hablar del «hay», «ahí» y «ay». Cabe recordar aquella frase que aprendíamos de niños: «Ahí hay un hombre que dice ¡ay!».

Leer es sexy

La campaña «Leer es sexy», más conocida por su versión en inglés «Reading is sexy», demostró que la lectura es un hábito que también ayuda a ligar. Algo que toma todo su sentido en este caso, puesto que a mayor hábito de lectura se presupone una mejor ortografía; y parece que a mejor ortografía, más probabilidades de ligar en Tinder.

La traducción más literal de esta afirmación fue el proyecto Hysterical Literature, del fotógrafo de Nueva Orleans Clayton James Cubitt, alias Siege, que grababa a mujeres teniendo un orgasmo mientras leían el fragmento de un libro. El resultado era realmente sexy.

Cabe destacar que en este proyecto solo se grababa a mujeres, pero puede que tenga su explicación. Según el informe de 2017 La lectura en España, de la Federación de Gremios de Editores de España, el perfil de lector en este país es mujer, universitaria y que vive en ciudades grandes. Algo que coincide con el hecho de que sean las mujeres las que más valoran la ortografía en una posible relación de pareja.

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