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22 de septiembre 2017    /   CREATIVIDAD
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Un paseo por las sexualidades diversas del Museo del Prado

22 de septiembre 2017    /   CREATIVIDAD     por          
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Cuando se visita una pinacoteca se espera que el guía comente épocas, movimientos artísticos, detalles sobre la forma de pintar del artista o incluso alguna anécdota curiosa sobre las obras. A veces, incluso, puede que la muestra esté centrada en algo concreto: autorretratos, bodegones o paisajes. Pero pocas veces la visita está centrada en la sexualidad de los personajes.

Ese es el reto que se han marcado Herstóricas. Tal y como relatan sus fundadoras, Mariela, Marta y Sara, se trata de «un proyecto de carácter cultural y educativo que visibiliza y valora la aportación histórica de las mujeres en la sociedad y reflexiona sobre la ausencia de estas desde una perspectiva feminista».

Una forma diferente de visitar una ciudad

La idea, paradójicamente, nace en su estancia en Londres, en 2015, «cuando comenzamos a realizar paseos centrados en las mujeres que lucharon por el sufragio femenino. Queríamos conocer no solo su historia, sino pasear por la ciudad y saber qué lugares habían habitado esas mujeres cien años antes que nosotras, cuáles eran sus luchas, cómo se relacionaban…».

La idea principal era «contribuir a que se valore y se visibilice la historia de las mujeres y de todas las personas que han sido silenciadas y que habría que rescatar como referentes positivos diversos, haciendo especial hincapié en las que han estado más invisibilizadas o marginadas, como son las mujeres lesbianas, las obreras, las indígenas».

Hoy estos paseos se siguen realizando por Londres, pero también por dos ciudades españolas, en concreto Granada y Madrid, «pero quién sabe si podemos seguir creciendo».

Pasean por las calles de Madrid en busca de las mujeres olvidadas que también tienen su historia en la capital española, pero también en sus museos, sobre todo, en el Museo del Prado. «Quizás la visita de Sexualidades en el Prado es la más demandada. Creemos que puede llamar más la atención porque sexualidades y museos son dos términos que no suelen ir asociados».

Las sexualidades diversas

El recorrido cambia y se enriquece con los comentarios que aportan las personas que se suman cada día a sus visitas, pero hay elementos claves que se repiten.

Entre ellos la visualización de San Sebastián, más allá de la figura del santo, como una forma de representación del ideal masculino, también desde el punto de vista homosexual. En este caso, Sara, historiadora, relata que hay «alrededor de nueve representaciones de San Sebastián en el Prado», aunque quizás, ese modelo de «nueva masculinidad» se pueda apreciar más en pinturas como la de Guido Reni.

sansebastianguidoreni

Para reforzar más el concepto de este personaje, la guía recorre los pasillos del Prado acompañada de una tableta digital para ilustrar otras obras contemporáneas, como las del artista Pierre Et Gilles, que insisten en esa idea de «la pasividad, la penetración de las flechas como elemento simbólico y el éxtasis en la entrega».

Otra de las paradas más impactantes de la visita es sin duda Magdalena Ventura con su marido, más conocida como La mujer barbuda de José de Ribera. Se engloba dentro de las colecciones llamadas de «enanos y monstruos», lo que en la visita da pie a debatir cómo las sexualidades diferentes eran tachadas de monstruosidad. ¿Lo siguen siendo hoy?

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Aunque hay debate el respecto, parece por la inscripción del cuadro que la protagonista es una mujer que a los 37 años comenzó a desarrollar caracteres masculinos, y que a los 52 años se quedó embarazada. La persona que sale al fondo, de hecho, es su marido.

Uno de los elementos del fondo, un molusco, parece simbolizar su hermafroditismo. Sin embargo, desde Herstóricas invitan a reflexionar no solo en la simbología, sino en la mirada de Magdalena, segura y firme, que no parece avergonzada de su físico y sexualidad, «sino que parece más bien reafirmarse a sí misma». Todo un ejemplo, quizás.

Este cuadro, junto con la visita de la copia del Hermafrodito de Matteo Bonuccelli, situada justo enfrente de Las Meninas, abre el debate sobre las sexualidades diversas. Cabe mencionar que, según la bióloga Anne Fausto-Sterling, se considera que el 1,7% de la población es intersexual, es decir, que su apariencia y biología no es 100% masculina ni femenina.

El Prado sexualidad

Mujer empoderada

Poco se encuentra respecto a homosexualidad femenina en el Prado, sin embargo, sí que destacan mujeres empoderadas, incluso en aquella época. En este sentido, la visita no pasa por alto el retrato de Dama descubriendo el seno de Tintoretto.

dama-descubriendo-un-sen%cc%83o-de-domenico-tintoretto

Parece ser que podría ser un retrato de Verónica Franco, «una de las denominadas cortesanas honestas más famosas del siglo XVI», que no solo se dedicaban al oficio más antiguo del mundo, sino que destacaban por ser extremadamente cultas y refinadas, y era una figura clave de la alta sociedad del momento. Su historia tiene incluso un libro, que fue adaptado al cine.

Quemas de brujas, bacanales, dioses que se obsesionan con jóvenes que apenas son niños, lluvias doradas que esconden más de lo que aparentan y, en definitiva, historias que cuentan que la historia de la sexualidad también forma parte de la historia del arte. Y que a veces hace falta que alguien te lo muestre para darte cuenta.

Foto de portada: Baudry paul, The wave and the pearl. Museo Nacional del Prado. Wikimedia Commons

Cuando se visita una pinacoteca se espera que el guía comente épocas, movimientos artísticos, detalles sobre la forma de pintar del artista o incluso alguna anécdota curiosa sobre las obras. A veces, incluso, puede que la muestra esté centrada en algo concreto: autorretratos, bodegones o paisajes. Pero pocas veces la visita está centrada en la sexualidad de los personajes.

Ese es el reto que se han marcado Herstóricas. Tal y como relatan sus fundadoras, Mariela, Marta y Sara, se trata de «un proyecto de carácter cultural y educativo que visibiliza y valora la aportación histórica de las mujeres en la sociedad y reflexiona sobre la ausencia de estas desde una perspectiva feminista».

Una forma diferente de visitar una ciudad

La idea, paradójicamente, nace en su estancia en Londres, en 2015, «cuando comenzamos a realizar paseos centrados en las mujeres que lucharon por el sufragio femenino. Queríamos conocer no solo su historia, sino pasear por la ciudad y saber qué lugares habían habitado esas mujeres cien años antes que nosotras, cuáles eran sus luchas, cómo se relacionaban…».

La idea principal era «contribuir a que se valore y se visibilice la historia de las mujeres y de todas las personas que han sido silenciadas y que habría que rescatar como referentes positivos diversos, haciendo especial hincapié en las que han estado más invisibilizadas o marginadas, como son las mujeres lesbianas, las obreras, las indígenas».

Hoy estos paseos se siguen realizando por Londres, pero también por dos ciudades españolas, en concreto Granada y Madrid, «pero quién sabe si podemos seguir creciendo».

Pasean por las calles de Madrid en busca de las mujeres olvidadas que también tienen su historia en la capital española, pero también en sus museos, sobre todo, en el Museo del Prado. «Quizás la visita de Sexualidades en el Prado es la más demandada. Creemos que puede llamar más la atención porque sexualidades y museos son dos términos que no suelen ir asociados».

Las sexualidades diversas

El recorrido cambia y se enriquece con los comentarios que aportan las personas que se suman cada día a sus visitas, pero hay elementos claves que se repiten.

Entre ellos la visualización de San Sebastián, más allá de la figura del santo, como una forma de representación del ideal masculino, también desde el punto de vista homosexual. En este caso, Sara, historiadora, relata que hay «alrededor de nueve representaciones de San Sebastián en el Prado», aunque quizás, ese modelo de «nueva masculinidad» se pueda apreciar más en pinturas como la de Guido Reni.

sansebastianguidoreni

Para reforzar más el concepto de este personaje, la guía recorre los pasillos del Prado acompañada de una tableta digital para ilustrar otras obras contemporáneas, como las del artista Pierre Et Gilles, que insisten en esa idea de «la pasividad, la penetración de las flechas como elemento simbólico y el éxtasis en la entrega».

Otra de las paradas más impactantes de la visita es sin duda Magdalena Ventura con su marido, más conocida como La mujer barbuda de José de Ribera. Se engloba dentro de las colecciones llamadas de «enanos y monstruos», lo que en la visita da pie a debatir cómo las sexualidades diferentes eran tachadas de monstruosidad. ¿Lo siguen siendo hoy?

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Aunque hay debate el respecto, parece por la inscripción del cuadro que la protagonista es una mujer que a los 37 años comenzó a desarrollar caracteres masculinos, y que a los 52 años se quedó embarazada. La persona que sale al fondo, de hecho, es su marido.

Uno de los elementos del fondo, un molusco, parece simbolizar su hermafroditismo. Sin embargo, desde Herstóricas invitan a reflexionar no solo en la simbología, sino en la mirada de Magdalena, segura y firme, que no parece avergonzada de su físico y sexualidad, «sino que parece más bien reafirmarse a sí misma». Todo un ejemplo, quizás.

Este cuadro, junto con la visita de la copia del Hermafrodito de Matteo Bonuccelli, situada justo enfrente de Las Meninas, abre el debate sobre las sexualidades diversas. Cabe mencionar que, según la bióloga Anne Fausto-Sterling, se considera que el 1,7% de la población es intersexual, es decir, que su apariencia y biología no es 100% masculina ni femenina.

El Prado sexualidad

Mujer empoderada

Poco se encuentra respecto a homosexualidad femenina en el Prado, sin embargo, sí que destacan mujeres empoderadas, incluso en aquella época. En este sentido, la visita no pasa por alto el retrato de Dama descubriendo el seno de Tintoretto.

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Parece ser que podría ser un retrato de Verónica Franco, «una de las denominadas cortesanas honestas más famosas del siglo XVI», que no solo se dedicaban al oficio más antiguo del mundo, sino que destacaban por ser extremadamente cultas y refinadas, y era una figura clave de la alta sociedad del momento. Su historia tiene incluso un libro, que fue adaptado al cine.

Quemas de brujas, bacanales, dioses que se obsesionan con jóvenes que apenas son niños, lluvias doradas que esconden más de lo que aparentan y, en definitiva, historias que cuentan que la historia de la sexualidad también forma parte de la historia del arte. Y que a veces hace falta que alguien te lo muestre para darte cuenta.

Foto de portada: Baudry paul, The wave and the pearl. Museo Nacional del Prado. Wikimedia Commons

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