15 de febrero 2012    /   CINE/TV
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Seis reglas de la comedia con Sheldon Cooper

15 de febrero 2012    /   CINE/TV     por          
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¿Buscas inspiración para tu próximo corto, tu guión de largo, tu novela o una obra de teatro?

Observa a Sheldon Cooper y descubrirás seis reglas del personaje de comedia y de tragedia. (Melinda y Melinda de Woody Allen nos enseña que la comedia y la tragedia son puntos de vista).

1. CHOCAR CON LA REALIDAD

Este es el consejo de un viejo guionista de Hollywood: Coloca un personaje corriente en un mundo que le resulta ajeno o un personaje extraordinario en un mundo corriente.

Sin duda, Sheldon pertenece a la segunda categoría. Por eso, debe ser enfrentado a la realidad. Las mejores escenas son aquellas en las que se enfrenta a «gente real» como Penny o cuando Leonard lo arrastra a la aventura. Para Sheldon una aventura puede ser subir un mueble por las escaleras.

«Estoy en el mundo real de la gente común,  viviendo sus vidas incoloras y ordinarias vidas» dice Sheldon cuando pisa por primera vez un supermercado.

¿Recordáis su entusiasmo infantil por ver ordenadas las cajas y las latas?

 2. UN YO AL CUADRADO O EL PISTOLERO MÁS RÁPIDO

Los personajes opuestos siempre dan juego en la comedia: un limpio y un sucio; un listo y un tonto; un loco y un cuerdo; un miedoso y un aventurero…

También funciona dos tazas de caldo: coge a un tonto y dale por compañero a un tipo aún más tonto; coge a un loco y otro tipo más loco…

Por eso es un acierto la introducción en la serie de Amy Farrah Fowler (la novia de Sheldon). Amy es Sheldon hecho mujer. Ella tiene el poder de mantener a Sheldon a raya. Un pedante sabelotodo y una pedante aún más sabelotodo.

3. LAS COSAS DE MAMÁ

En muchas comedias vemos a mamás criticonas: nada de lo que hagan sus hijos está bien. Para estos hijos, sus madres son unos monstruos. Pero cuando los hijos meten la pata, recurren a sus mamás…

Sheldon critica la inteligencia y las creencias cristianas de su madre, pero cuando es despedido de la universidad, permite que su madre le consuele. No será la primera vez que su madre le apoya, ni la primera que Sheldon se deja tratar como un crío.

4. UN GRITO DE GUERRA

¿Eres de “bazinga” o “zás, en toda la boca”?

Sea cual sea tu expresión favorita, la asocias a Sheldon Cooper. (Ahora piensa en la frase que tu madre, tu jefe o tu pareja te suelta a menudo).

¿Qué sería de un personaje de comedia sin frase favorita?

5. CÚANTO ME GUSTO

Muchos personajes de comedia son ególatras.

Sheldon Cooper no iba a ser menos: se considera el hombre más listo sobre la faz de la tierra. Pero no está contento con hacérselo saber a los demás; él mismo se alaba cuando está solo. Nos encantan sus soliloquios.

6. ENVIDIA COCHINA

Muchos personajes de comedia son envidiosos y rencorosos hasta lo patológico.

Sheldon es un ejemplo perfecto. Si Leonard enseña a Penny una pizarra con ecuaciones, Sheldon enseña una pizarra todavía más grande. Para Sheldon es terriblemente doloroso perder un juego o una apuesta contra una «mente inferior». Para Sheldon, no hay tiempo ni distancia suficiente para olvidar una afrenta.

Y, a pesar de todo, lo adoramos.

¿Buscas inspiración para tu próximo corto, tu guión de largo, tu novela o una obra de teatro?

Observa a Sheldon Cooper y descubrirás seis reglas del personaje de comedia y de tragedia. (Melinda y Melinda de Woody Allen nos enseña que la comedia y la tragedia son puntos de vista).

1. CHOCAR CON LA REALIDAD

Este es el consejo de un viejo guionista de Hollywood: Coloca un personaje corriente en un mundo que le resulta ajeno o un personaje extraordinario en un mundo corriente.

Sin duda, Sheldon pertenece a la segunda categoría. Por eso, debe ser enfrentado a la realidad. Las mejores escenas son aquellas en las que se enfrenta a «gente real» como Penny o cuando Leonard lo arrastra a la aventura. Para Sheldon una aventura puede ser subir un mueble por las escaleras.

«Estoy en el mundo real de la gente común,  viviendo sus vidas incoloras y ordinarias vidas» dice Sheldon cuando pisa por primera vez un supermercado.

¿Recordáis su entusiasmo infantil por ver ordenadas las cajas y las latas?

 2. UN YO AL CUADRADO O EL PISTOLERO MÁS RÁPIDO

Los personajes opuestos siempre dan juego en la comedia: un limpio y un sucio; un listo y un tonto; un loco y un cuerdo; un miedoso y un aventurero…

También funciona dos tazas de caldo: coge a un tonto y dale por compañero a un tipo aún más tonto; coge a un loco y otro tipo más loco…

Por eso es un acierto la introducción en la serie de Amy Farrah Fowler (la novia de Sheldon). Amy es Sheldon hecho mujer. Ella tiene el poder de mantener a Sheldon a raya. Un pedante sabelotodo y una pedante aún más sabelotodo.

3. LAS COSAS DE MAMÁ

En muchas comedias vemos a mamás criticonas: nada de lo que hagan sus hijos está bien. Para estos hijos, sus madres son unos monstruos. Pero cuando los hijos meten la pata, recurren a sus mamás…

Sheldon critica la inteligencia y las creencias cristianas de su madre, pero cuando es despedido de la universidad, permite que su madre le consuele. No será la primera vez que su madre le apoya, ni la primera que Sheldon se deja tratar como un crío.

4. UN GRITO DE GUERRA

¿Eres de “bazinga” o “zás, en toda la boca”?

Sea cual sea tu expresión favorita, la asocias a Sheldon Cooper. (Ahora piensa en la frase que tu madre, tu jefe o tu pareja te suelta a menudo).

¿Qué sería de un personaje de comedia sin frase favorita?

5. CÚANTO ME GUSTO

Muchos personajes de comedia son ególatras.

Sheldon Cooper no iba a ser menos: se considera el hombre más listo sobre la faz de la tierra. Pero no está contento con hacérselo saber a los demás; él mismo se alaba cuando está solo. Nos encantan sus soliloquios.

6. ENVIDIA COCHINA

Muchos personajes de comedia son envidiosos y rencorosos hasta lo patológico.

Sheldon es un ejemplo perfecto. Si Leonard enseña a Penny una pizarra con ecuaciones, Sheldon enseña una pizarra todavía más grande. Para Sheldon es terriblemente doloroso perder un juego o una apuesta contra una «mente inferior». Para Sheldon, no hay tiempo ni distancia suficiente para olvidar una afrenta.

Y, a pesar de todo, lo adoramos.

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