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28 de agosto 2012    /   IDEAS
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Si fuera cirujano…. ¿operaría a su hijo en una intervención a vida o muerte?

28 de agosto 2012    /   IDEAS     por          
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La respuesta en el 99% de las ocasiones es que no. Y hay dos razones principales por lo que esto es así: las emociones pueden nublar el buen juicio y no podría perdonarse que algo saliese mal.

En el deporte uno no juega con la vida de las personas, aunque sí con una carrera profesional. En este caso, haciendo la  misma pregunta a padres sobre si llevarían la carrera de su hijo en el mundo del deporte la inmensa mayoría responden: «¡Claro que sí! ¿Pero quién va a mirar por el bien de mi hijo más que yo?».

Existen muchos peligros que acechan a la carrera de un deportista que tiene el suficiente talento como para estar en la élite de su disciplina pero el mayor de todos es el del padre que pretende hacerse cargo de la carrera deportiva de su hijo. Es una ironía muy cruel, porque normalmente ese mismo padre es el que ha hecho que su hijo llegue al nivel donde puede ser considerado un ‘futurible’ en las categorías inferiores y que en su entorno se hable de su hijo como una referencia. Pero es justo en ese momento cuando suelen empezar a torcerse las cosas.

La vida de un deportista de élite es espectacularmente dura y muchas veces requiere asumir unos riesgos, realizar unos esfuerzos y someterse a unos sacrificios que un padre probablemente no aceptaría para su hijo. Por otro lado, el desconocimiento de lo que requiere llegar a la cima, de lo que implica el concepto de ‘carrera deportiva’, de cómo funciona el ‘negocio’ del deporte, de los avances, de las posibilidades, de las tendencias, de la parte política, jurídica, fiscal o de marketing aumenta seriamente las posibilidades de tomar malas decisiones. Si a esto le unimos la realidad de que, normalmente, la carrera deportiva de un atleta es corta… el impacto de las malas decisiones suele ser mortal.

Un padre nunca puede dejar de serlo y dejar las emociones a un lado no suelen ser fácil cuando se trata de la carrera de un hijo. Y menos si no se está preparado (que suele ser el caso) para hacer ese trabajo.

La función del padre es la de ayudar a su hijo a encontrar su ‘Elemento’ (donde su talento se encuentra con su pasión, según Sir Ken Robinson). Una vez allí, su misión es apoyarle a desarrollarlo (practicar con él cuando es pequeño y es útil para hacerle mejorar, llevarle a entrenar, a jugar, a ver competiciones…) y asegurar que la pasión por lo que hace se mantiene. A partir de cierto nivel y compromiso por parte del deportista, la misión del padre es buscar a los mejores profesionales para que le ayuden y seguir ejerciendo de padre. Le seguirá necesitando mientras compita y cuando deje de hacerlo. Pasar de ahí, es aumentar exponencialmente las posibilidades de tomar decisiones equivocadas.

Procter & Gamble lanzó un vídeo durante los pasados Juegos Olímpicos de Londres que define muy bien el papel de las madres en la vida de un deportista: Simplemente ser madres.


Foto de mikebaird bajo licencia CC

La respuesta en el 99% de las ocasiones es que no. Y hay dos razones principales por lo que esto es así: las emociones pueden nublar el buen juicio y no podría perdonarse que algo saliese mal.

En el deporte uno no juega con la vida de las personas, aunque sí con una carrera profesional. En este caso, haciendo la  misma pregunta a padres sobre si llevarían la carrera de su hijo en el mundo del deporte la inmensa mayoría responden: «¡Claro que sí! ¿Pero quién va a mirar por el bien de mi hijo más que yo?».

Existen muchos peligros que acechan a la carrera de un deportista que tiene el suficiente talento como para estar en la élite de su disciplina pero el mayor de todos es el del padre que pretende hacerse cargo de la carrera deportiva de su hijo. Es una ironía muy cruel, porque normalmente ese mismo padre es el que ha hecho que su hijo llegue al nivel donde puede ser considerado un ‘futurible’ en las categorías inferiores y que en su entorno se hable de su hijo como una referencia. Pero es justo en ese momento cuando suelen empezar a torcerse las cosas.

La vida de un deportista de élite es espectacularmente dura y muchas veces requiere asumir unos riesgos, realizar unos esfuerzos y someterse a unos sacrificios que un padre probablemente no aceptaría para su hijo. Por otro lado, el desconocimiento de lo que requiere llegar a la cima, de lo que implica el concepto de ‘carrera deportiva’, de cómo funciona el ‘negocio’ del deporte, de los avances, de las posibilidades, de las tendencias, de la parte política, jurídica, fiscal o de marketing aumenta seriamente las posibilidades de tomar malas decisiones. Si a esto le unimos la realidad de que, normalmente, la carrera deportiva de un atleta es corta… el impacto de las malas decisiones suele ser mortal.

Un padre nunca puede dejar de serlo y dejar las emociones a un lado no suelen ser fácil cuando se trata de la carrera de un hijo. Y menos si no se está preparado (que suele ser el caso) para hacer ese trabajo.

La función del padre es la de ayudar a su hijo a encontrar su ‘Elemento’ (donde su talento se encuentra con su pasión, según Sir Ken Robinson). Una vez allí, su misión es apoyarle a desarrollarlo (practicar con él cuando es pequeño y es útil para hacerle mejorar, llevarle a entrenar, a jugar, a ver competiciones…) y asegurar que la pasión por lo que hace se mantiene. A partir de cierto nivel y compromiso por parte del deportista, la misión del padre es buscar a los mejores profesionales para que le ayuden y seguir ejerciendo de padre. Le seguirá necesitando mientras compita y cuando deje de hacerlo. Pasar de ahí, es aumentar exponencialmente las posibilidades de tomar decisiones equivocadas.

Procter & Gamble lanzó un vídeo durante los pasados Juegos Olímpicos de Londres que define muy bien el papel de las madres en la vida de un deportista: Simplemente ser madres.


Foto de mikebaird bajo licencia CC

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Opiniones 3
  • Sobre esto hay mucho que discutir. Sigo la gimnasia deportiva desde hace mucho tiempo, bueno la seguí hasta que EEUU empezó a dominar y para mí dejó de ser tan buena, y aunque he sido fan no creo que en el deporte de élite deban participar menores de edad. Puede que el caso de la gimnasia sea extremo pero lo que los niños y niñas tienen que pasar me parece inhumano. En el caso de la URSS lo habitual era que sus entrenadores las adoptaran y una vez Paloma del Río comentó que a las gimnastas antes de la competición se quedaban embarazadas para abortar y estar hasta arriba de no sé qué hormonas de forma natural. Teniendo en cuenta que eran menores de edad estamos hablando de una violación en toda regla. Si tuvieran una figura materna o paterna real cerca quizás esto no ocurriría, aunque a veces los padres son los peores y sé de lo que hablo por situaciones bastante patéticas que he vivido en castings y en rodajes. El mundo del deporte de élite o la moda debería ser para mayores de edad. Los niños tienen que jugar.

  • Pilar, totalmente de acuerdo con lo de la gimnasia. Me parece tremendo. En esas edades hay cosas por las que deberían pasar y los padres deben estar ahí para eso. Hay cosas de la carrera deportiva y otras que afectan a la vida en todos sus ámbitos. Es en aquellas pueden tener un impacto más allá del deportivo donde los padres deben estar presentes para realizar la misión que tienen: ser padres.

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