1 de diciembre 2021    /   CREATIVIDAD
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 Fotos: Ramak Fazel, del libro ‘No_Code’, de Tod’s

Silicon Valley, una «distorsión temporal» en el corazón de California 

1 de diciembre 2021    /   CREATIVIDAD     por          Fotos: Ramak Fazel, del libro ‘No_Code’, de Tod’s
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Para Sarah Thornton, Silicon Valley comparte muchas cosas con Hollywood. Ambos lugares, dice la etnógrafa, son mito y negocio. Lo que aparentan, además, dista bastante de lo que son. El primero, sin ir más lejos, no es el lugar donde se imagina y se diseña el futuro, como pretende hacer creer, sino «una distorsión en el tiempo».

Un lugar en el que se yuxtaponen, sin disimulo, distintas épocas de su historia. Empezando por la era de la Fiebre del Oro, a mediados del XIX. Porque Silicon Valley se encuentra allí, en pleno salvaje Oeste, «el lugar de la asunción de riesgos» por antonomasia. Hoy los carromatos han sido sustituidos por coches de alta gama, pero, al igual que antaño, permanece la idea de que con trabajo, pericia y cierta dosis de suerte se puede conseguir eso tan manido de hacer los sueños realidad.

La mayoría de las fotos del libro Silicon Valley No_Code Life, publicado por Tod’s y que cuenta con el prólogo de Sarah Thornton, remarcan esa amalgama de periodos de tiempos que es el Valle del Silicio. Lo consiguen, en parte, gracias a unos de los trucos de su autor, el iraní Ramak Fazel. Entre ellos, recurrir a la luz artificial incluso al aire libre.

Como resultado, las imágenes se empapan de un haz de luz azul, similar al que desprenden las pantallas de los ordenadores. Un recurso muy apropiado, señala Thornton, tratándose de un lugar en el que la mayor parte de sus algo más de 7,6 millones de habitantes trabajan para compañías tecnológicas.

Fazel se adentró en las entrañas de Silicon Valley con su cámara a finales de 2019. En unos pocos meses, al igual que el resto del mundo, iba a estar pendiente de una pandemia, pero antes de eso al fotógrafo iraní le inquietaba saber qué hay detrás del hermetismo que desprende aquel valle, cómo son las empresas que proyectan los artilugios tecnológicos que manejaremos en un futuro, cómo vive y trabaja la gente allí, qué comen, qué beben, qué hacen después de trabajar…

En total, 128 imágenes que desmitifican y humanizan aquella región californiana gracias «al bueno ojo» que, según Thornton, tiene Fazel a la hora de «detectar las imperfecciones de lo real y las complejidades del anacronismo».

Los Tankersley

No_Code Silicon Valley

Riiing… Aquella mañana, dos hombres, ambos llamados Steve y apellidados Jobs y Wozniak, respectivamente, llamaron a la puerta de los Tankersley. Querían que el matrimonio formado por Gene y JoAnn se acercase un momento a su garaje, situado justo en frente de su jardín, para probar su nueva creación: un ordenador personal. «JoAnn, puedes usarlo para escribir tus recetas», le dijo Jobs a su vecina. «No, gracias, prefiero seguir recurriendo a mis tarjetas de papel», le contestó ella.

Viviendas imposibles

Vivir en Silicon Valley no está alcance de todos los bolsillos. Si bien, antes del bum de la zona, una vivienda media en San José podía costar unos 100.000 dólares, en la actualidad ninguna baja del millón.

Paul &Eddie’s

Al finalizar la jornada laboral, muchos ingenieros de Apple acuden al Paul &Eddie’s para echar una partida de dardos o de billar y mezclarse con el resto de vecinos de Cupertino.

La primera tienda Apple

Lo que ahora es un almacén de alfombras persas fue en su día la primera tienda Apple.

De recordarlo se encarga la imagen del fundador de la empresa de la manzanita que cuelga en una de las paredes del local. Aunque para Thornton aquel retrato creado por ordenador cumple otras misiones de tipo simbólico, pero no menos relevantes, como la mezcla de culturas presente en Silicon Valley o la propia ascendencia de Jobs, cuyo padre biológico era sirio.

¡Al curro!

Cada mañana, un lujoso autobús recoge a los empleados que viven en San Francisco para llevarlos a sus puestos de trabajo en Mountain View (en el caso de los de Google), Cupertino (Apple)… El vehículo está equipado con la última tecnología para que, mientras recorre la autopista 101, los viajeros puedan arrancar cómodamente su jornada laboral desde sus portátiles.

La cuna de HP

Dicen que fue en este pequeño y exento garaje es el lugar en el que, en 1939, los por aquel entonces recién graduados por Stanford Bille Hewlett y David Packard fundaron una de las primeras compañías electrónicas de la zona.

En la nube

Exterior de la sede de Teradata, compañía especializada en datos, productos y en la nube y consultoría. Esencia 100% Silicon Valley.

Mirene

Este remolque de 64 pies y amarrado en Sausalito es desde hace unos años el hogar del escritor y ecopragmático Steward Brand.

Networking

En primer plano, Krista Kahl, fotógrafa y clienta habitual de Buck’s Restaurant, uno de los establecimientos donde se dan cita tanto emprendedores como business angels. Detrás, de ella un Apple I original.

Tormentas de ideas everywhere 

Parece una charla informal entre empleados de Hacker Dojo a la salida de la oficina, aunque, como dice Ramak Fazel, «las ideas innovadoras pueden surgir alrededor de una mesa, en un chat o un aparcamiento».

La fiesta de las galletas de jengibre

Se conocen como flavored friends y son parte del personal de animación de Gingerbread Village, un festival de invierno que cada año se celebra en California Great’s America.

Paladar multicultural

En Silicon Valley no hace falta buscar ingredientes de la gastronomía en tiendas especializadas. Los puedes encontrar en cualquier tienda de la zona.

Como en casa

Pausa para el café en las oficinas centrales de AirBnB, en San Francisco.

Pelos

President Barber Shop, uno de los centros de cuidado capilar preferido por los residentes y trabajadores de Palo Alto.

De turismo

Un grupo de visitantes en las instalaciones de Googleplex, la sede de la compañía situada en el 1600 Amphitheatre Parkway.

Las bicis Google

Si visitas Silicon Valley, reserva un espacio en tu  muro de Instagram para al menos una foto de una de las bicis de Google. Aunque se diseñaron en un principio para los empleados de la firma, en la actualidad son utilizadas por todo tipo de residentes, trabajadoras y turistas de la zona.

Tómate un descanso salvaje

En un lobby de la sede de Google en Mountain View te puedes encontrar de todo.

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Para Sarah Thornton, Silicon Valley comparte muchas cosas con Hollywood. Ambos lugares, dice la etnógrafa, son mito y negocio. Lo que aparentan, además, dista bastante de lo que son. El primero, sin ir más lejos, no es el lugar donde se imagina y se diseña el futuro, como pretende hacer creer, sino «una distorsión en el tiempo».

Un lugar en el que se yuxtaponen, sin disimulo, distintas épocas de su historia. Empezando por la era de la Fiebre del Oro, a mediados del XIX. Porque Silicon Valley se encuentra allí, en pleno salvaje Oeste, «el lugar de la asunción de riesgos» por antonomasia. Hoy los carromatos han sido sustituidos por coches de alta gama, pero, al igual que antaño, permanece la idea de que con trabajo, pericia y cierta dosis de suerte se puede conseguir eso tan manido de hacer los sueños realidad.

La mayoría de las fotos del libro Silicon Valley No_Code Life, publicado por Tod’s y que cuenta con el prólogo de Sarah Thornton, remarcan esa amalgama de periodos de tiempos que es el Valle del Silicio. Lo consiguen, en parte, gracias a unos de los trucos de su autor, el iraní Ramak Fazel. Entre ellos, recurrir a la luz artificial incluso al aire libre.

Como resultado, las imágenes se empapan de un haz de luz azul, similar al que desprenden las pantallas de los ordenadores. Un recurso muy apropiado, señala Thornton, tratándose de un lugar en el que la mayor parte de sus algo más de 7,6 millones de habitantes trabajan para compañías tecnológicas.

Fazel se adentró en las entrañas de Silicon Valley con su cámara a finales de 2019. En unos pocos meses, al igual que el resto del mundo, iba a estar pendiente de una pandemia, pero antes de eso al fotógrafo iraní le inquietaba saber qué hay detrás del hermetismo que desprende aquel valle, cómo son las empresas que proyectan los artilugios tecnológicos que manejaremos en un futuro, cómo vive y trabaja la gente allí, qué comen, qué beben, qué hacen después de trabajar…

En total, 128 imágenes que desmitifican y humanizan aquella región californiana gracias «al bueno ojo» que, según Thornton, tiene Fazel a la hora de «detectar las imperfecciones de lo real y las complejidades del anacronismo».

Los Tankersley

No_Code Silicon Valley

Riiing… Aquella mañana, dos hombres, ambos llamados Steve y apellidados Jobs y Wozniak, respectivamente, llamaron a la puerta de los Tankersley. Querían que el matrimonio formado por Gene y JoAnn se acercase un momento a su garaje, situado justo en frente de su jardín, para probar su nueva creación: un ordenador personal. «JoAnn, puedes usarlo para escribir tus recetas», le dijo Jobs a su vecina. «No, gracias, prefiero seguir recurriendo a mis tarjetas de papel», le contestó ella.

Viviendas imposibles

Vivir en Silicon Valley no está alcance de todos los bolsillos. Si bien, antes del bum de la zona, una vivienda media en San José podía costar unos 100.000 dólares, en la actualidad ninguna baja del millón.

Paul &Eddie’s

Al finalizar la jornada laboral, muchos ingenieros de Apple acuden al Paul &Eddie’s para echar una partida de dardos o de billar y mezclarse con el resto de vecinos de Cupertino.

La primera tienda Apple

Lo que ahora es un almacén de alfombras persas fue en su día la primera tienda Apple.

De recordarlo se encarga la imagen del fundador de la empresa de la manzanita que cuelga en una de las paredes del local. Aunque para Thornton aquel retrato creado por ordenador cumple otras misiones de tipo simbólico, pero no menos relevantes, como la mezcla de culturas presente en Silicon Valley o la propia ascendencia de Jobs, cuyo padre biológico era sirio.

¡Al curro!

Cada mañana, un lujoso autobús recoge a los empleados que viven en San Francisco para llevarlos a sus puestos de trabajo en Mountain View (en el caso de los de Google), Cupertino (Apple)… El vehículo está equipado con la última tecnología para que, mientras recorre la autopista 101, los viajeros puedan arrancar cómodamente su jornada laboral desde sus portátiles.

La cuna de HP

Dicen que fue en este pequeño y exento garaje es el lugar en el que, en 1939, los por aquel entonces recién graduados por Stanford Bille Hewlett y David Packard fundaron una de las primeras compañías electrónicas de la zona.

En la nube

Exterior de la sede de Teradata, compañía especializada en datos, productos y en la nube y consultoría. Esencia 100% Silicon Valley.

Mirene

Este remolque de 64 pies y amarrado en Sausalito es desde hace unos años el hogar del escritor y ecopragmático Steward Brand.

Networking

En primer plano, Krista Kahl, fotógrafa y clienta habitual de Buck’s Restaurant, uno de los establecimientos donde se dan cita tanto emprendedores como business angels. Detrás, de ella un Apple I original.

Tormentas de ideas everywhere 

Parece una charla informal entre empleados de Hacker Dojo a la salida de la oficina, aunque, como dice Ramak Fazel, «las ideas innovadoras pueden surgir alrededor de una mesa, en un chat o un aparcamiento».

La fiesta de las galletas de jengibre

Se conocen como flavored friends y son parte del personal de animación de Gingerbread Village, un festival de invierno que cada año se celebra en California Great’s America.

Paladar multicultural

En Silicon Valley no hace falta buscar ingredientes de la gastronomía en tiendas especializadas. Los puedes encontrar en cualquier tienda de la zona.

Como en casa

Pausa para el café en las oficinas centrales de AirBnB, en San Francisco.

Pelos

President Barber Shop, uno de los centros de cuidado capilar preferido por los residentes y trabajadores de Palo Alto.

De turismo

Un grupo de visitantes en las instalaciones de Googleplex, la sede de la compañía situada en el 1600 Amphitheatre Parkway.

Las bicis Google

Si visitas Silicon Valley, reserva un espacio en tu  muro de Instagram para al menos una foto de una de las bicis de Google. Aunque se diseñaron en un principio para los empleados de la firma, en la actualidad son utilizadas por todo tipo de residentes, trabajadoras y turistas de la zona.

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