
Marge y Homer Simpson han tenido aventuras empresariales juntos y por separado. Son los estadounidenses de clase media que comienzan negocios en los garajes sin mĆ”s fe que en ellos mismos, y que ahora la administración Obama intenta rescatar del abismo fiscal. (Sin una clase media emprendedora, la economĆa se estanca). Marge y Homer representan dos modelos de emprendimiento con motivaciones y resultados distintos; losĀ Ć©xitos y los fracasos se deben a susĀ idiosincrasias.
MARGE, DE LA FRUSTRACIĆN AL EMPRENDIMIENTO
Marge es ama de casa y trata de complacer a un marido y a unos hijos anclados en la pre-adolescencia desde 1989. Marge es la única ciudadana de Springfield que ha cambiado en los últimos treinta años. Ha pasado del autoconvencimiento de que limpiar sobre limpio era sinónimo de felicidad a buscar una escapatoria.

MARGE Y LAS PERSONAS
La mayorĆa de los negocios de Marge parten de su frustración como ama de casa y como mujer. Ha sidoĀ agente inmobiliario, vendedora de lacitos de azĆŗcar, profesora de pintura, oficial de la construcción, dueƱa de un gimnasio para mujeres, consejera matrimonial, conejita de Playboy āpor una buena causaā, estrella de la radio, impulsora de reformas urbanĆsticas, novelista… Actividades aparentemente muy distintas. Sin embargo, con un nexo: tratar con respeto a las personas y ser Ćŗtil a la comunidad.
Para Marge, las personas son antes que los negocios. Por ejemplo, como agente inmobiliario busca una propiedad acorde con la economĆa de los clientes, y cuando monta un gimnasio quiere que las mujeres no sean molestadas por los hombres. El enriquecimiento es un objetivo ajeno a los intereses de Marge, pero es algo que sucede.
EL FIN DE LOS NEGOCIOS DE MARGE
Marge nunca ha fracasado en los negocios. Ofrece buenos productos o servicios, y sabe ganarse la fidelidad de los clientes. Marge concluye sus aventuras como emprendedora en pleno apogeo cuando teme que el negocio choque con su ética personal o porque su marido y sus hijos reclaman su atención.
Marge es la mujer que debe hacer malabarismos para compaginar familia, casa y trabajo. El punto dƩbil de Marge es cargarse sobre sus hombros las distintas responsabilidades de una familia.
HOMER Y EL OPORTUNISMO
Homer es un personaje satisfecho de sà mismo. Tiene un trabajo donde no se le exigen responsabilidades (un pollo de madera lo sustituye en una ocasión) y carece de responsabilidades familiares.
Homer no tiene entre sus intereses el emprendimiento, pero no desaprovecha una oportunidad de negocio. Por eso, la mayorĆa de las aventuras empresariales de Homer tienen mucho que ver con la casualidad… y con las ventas: vende alcohol ilegal durante la ley seca de Springfield, jarabe afrodisiaco, amalgama de chatarra como arte transgresor, residuos de grasa de comedores escolares, una adictiva mezcla de tomate y tabaco, entradas para ver milagros… En la mayorĆa de estos situaciones, Homer no tiene en cuenta si la actividad empresarial puede daƱar a las personas, de hecho, no tiene reparos en aprovecharse de la incredulidad o debilidad ajena para hacer caja.

HOMER Y DEMASIADA AMBICIĆN
Homer fracasa en los negocios por megalomanĆa. A menudo aparece la competencia con una oferta suculenta que Homer no sabe negociar y acaba perdiendo lo conseguido. Otras veces, Homer pretende ir mĆ”s allĆ” de sus capacidades y medios, y conduce el negocio a la ruina. En ambos casos, Homer no ha planeado el futuro o no evalĆŗa el impacto de su actividad. Hacer caja nubla su razón.
Por encima de todo, Marge y Homer nos enseƱan que lo que nos hace fuerte, tambiĆ©n puede ser un punto dĆ©bil. Pero sobre todo, enseƱan a levantarnos cada capĆtulo de la vida.

Marge y Homer Simpson han tenido aventuras empresariales juntos y por separado. Son los estadounidenses de clase media que comienzan negocios en los garajes sin mĆ”s fe que en ellos mismos, y que ahora la administración Obama intenta rescatar del abismo fiscal. (Sin una clase media emprendedora, la economĆa se estanca). Marge y Homer representan dos modelos de emprendimiento con motivaciones y resultados distintos; losĀ Ć©xitos y los fracasos se deben a susĀ idiosincrasias.
MARGE, DE LA FRUSTRACIĆN AL EMPRENDIMIENTO
Marge es ama de casa y trata de complacer a un marido y a unos hijos anclados en la pre-adolescencia desde 1989. Marge es la única ciudadana de Springfield que ha cambiado en los últimos treinta años. Ha pasado del autoconvencimiento de que limpiar sobre limpio era sinónimo de felicidad a buscar una escapatoria.

MARGE Y LAS PERSONAS
La mayorĆa de los negocios de Marge parten de su frustración como ama de casa y como mujer. Ha sidoĀ agente inmobiliario, vendedora de lacitos de azĆŗcar, profesora de pintura, oficial de la construcción, dueƱa de un gimnasio para mujeres, consejera matrimonial, conejita de Playboy āpor una buena causaā, estrella de la radio, impulsora de reformas urbanĆsticas, novelista… Actividades aparentemente muy distintas. Sin embargo, con un nexo: tratar con respeto a las personas y ser Ćŗtil a la comunidad.
Para Marge, las personas son antes que los negocios. Por ejemplo, como agente inmobiliario busca una propiedad acorde con la economĆa de los clientes, y cuando monta un gimnasio quiere que las mujeres no sean molestadas por los hombres. El enriquecimiento es un objetivo ajeno a los intereses de Marge, pero es algo que sucede.
EL FIN DE LOS NEGOCIOS DE MARGE
Marge nunca ha fracasado en los negocios. Ofrece buenos productos o servicios, y sabe ganarse la fidelidad de los clientes. Marge concluye sus aventuras como emprendedora en pleno apogeo cuando teme que el negocio choque con su ética personal o porque su marido y sus hijos reclaman su atención.
Marge es la mujer que debe hacer malabarismos para compaginar familia, casa y trabajo. El punto dƩbil de Marge es cargarse sobre sus hombros las distintas responsabilidades de una familia.
HOMER Y EL OPORTUNISMO
Homer es un personaje satisfecho de sà mismo. Tiene un trabajo donde no se le exigen responsabilidades (un pollo de madera lo sustituye en una ocasión) y carece de responsabilidades familiares.
Homer no tiene entre sus intereses el emprendimiento, pero no desaprovecha una oportunidad de negocio. Por eso, la mayorĆa de las aventuras empresariales de Homer tienen mucho que ver con la casualidad… y con las ventas: vende alcohol ilegal durante la ley seca de Springfield, jarabe afrodisiaco, amalgama de chatarra como arte transgresor, residuos de grasa de comedores escolares, una adictiva mezcla de tomate y tabaco, entradas para ver milagros… En la mayorĆa de estos situaciones, Homer no tiene en cuenta si la actividad empresarial puede daƱar a las personas, de hecho, no tiene reparos en aprovecharse de la incredulidad o debilidad ajena para hacer caja.

HOMER Y DEMASIADA AMBICIĆN
Homer fracasa en los negocios por megalomanĆa. A menudo aparece la competencia con una oferta suculenta que Homer no sabe negociar y acaba perdiendo lo conseguido. Otras veces, Homer pretende ir mĆ”s allĆ” de sus capacidades y medios, y conduce el negocio a la ruina. En ambos casos, Homer no ha planeado el futuro o no evalĆŗa el impacto de su actividad. Hacer caja nubla su razón.
Por encima de todo, Marge y Homer nos enseƱan que lo que nos hace fuerte, tambiĆ©n puede ser un punto dĆ©bil. Pero sobre todo, enseƱan a levantarnos cada capĆtulo de la vida.
No todo en EE.UU. serĆ”n esos dos tipos de emprendedores pero sin duda el hecho de que la serie nos sea tan cercana hace mucho mĆ”s llamativo y entretenido de leer el artĆculo.
Todo un acierto relacionar los Simpsons con el emprendimiento.
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