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18 de enero 2013    /   CINE/TV
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Esta entrada no contiene destripes

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Botón de pánico en el teclado
Nuestras madres, nuestras abuelas, tenían una cita cada tarde o cada mañana con una telenovela. Si las tareas de la casa o un imprevisto les impedía ver el capítulo del día, a la tarde siguiente lo preguntaban en la tienda, en la parada del autobús, en la calle, donde coincidiera con una vecina.

EL ESPÓILER EN TIEMPOS DE LAS ABUELAS
“Qué bonito estuvo ayer “Los ricos también lloran”, decía una vecina.
“Yo me lo perdí. ¿Qué pasó?” decía otra vecina.
La vecina que había visto el episodio hacía sin reparo un resumen de los momentos más interesantes. En alguno de ellos quizá había una revelación crucial para la trama. La vecina que se lo perdió se daba por satisfecha porque el episodio perdido no volvía a emitirse:
“Hoy no me lo pierdo”.
Las dos mujeres estaban contentas.
En España eran tiempos de dos canales de televisión. Aún con la llegada de las televisiones privadas se conservó esta costumbre. La TDT tardía años en llegar y el concepto de multidifusión no existía.
INTERNET MATÓ LAS CONVERSACIONES DE DESCANSILLO
Internet, el P2P y la multidifusión contribuyen a que estas conversaciones desaparezcan. Aparecen conceptos como seriéfilos y spoiler o espóiler.
“Esto es como un capítulo de Dexter de la quinta temporada”, dice un seriéfilo a otro.
El otro sonríe.
“¿No has visto la quinta temporada? No quiero espoilear.
Espoilear se convierte en un pecado. ¿Pero qué es exactamente un spoiler? Los seguidores de series no se ponen de acuerdo.
EL ÚNICO ESPÓILER IMPERDONABLE
Hitchcock cuenta una anécdota a Truffaut. Primero comenta que no le gusta hacer whodunit, tramas que consiste en averiguar quién mató a quién, porque pierden interés en cuanto el espectador prevé quién es el culpable o el guión lo revela de manera torpe. A continuación, relata:
«Cuando empezó la televisión había dos cadenas rivales que competían entre sí», dice Hitchcock. La primera cadena anunció la emisión de un whodunit. Y justo antes de esta emisión, un locutor de la cadena rival anunció: Podemos decirles ya que en el whodunit que emitirá la cadena rival el culpable es el criado».
¡Esto sí que es competencia feroz!
Revelar quién mató a quién se convierte en el mayor error que puede cometer el seguidor de una serie. Por otro lado, Hitchcock tenía razón sobre los whodunit. Mientras que un episodio de Colombo puede ser disfrutado por segunda vez, el procedimental clásico difícilmente soporta un segundo visionado.
Hay seguidores que amplían el concepto de espóiler. Incluso un comentario vago sobre la trama o un personaje es considerado intolerable. Rehuye de las noticias de series, de los tráileres y de las imágenes de Internet.
En mi blog hay un AVISO A NAVEGANTES:

Aviso a navegantes

LOS BLOGS DE GUIÓN NO HACEN ESPÓILERES, ANALIZAN
El espóiler obliga a los blogs de guión y de series a andarse con ojo, a avisar a los lectores sobre el contenido. Incluso una imagen se considera un espóiler y hay quien huye de los tráileres como de la peste. En el caso de los blogs de guión hay que destripar una escena, diálogo o momento para ver cómo funciona, igual que abrimos el capó de un coche para ver cómo funciona el vehículo, repararlo y ponerlo a punto.
CONTENIDOS MÁS ACCESIBLES: MAYOR MIEDO AL ESPÓILER
Resulta curioso que cuando mayor es la posibilidad de acceder a los contenidos, mayor temor hay a los espóileres. Los nuevos espectadores desean acercarse a los argumentos “de primera mano”. No le importa tanto el desarrollo de la historia como ser sorprendido a través del propio contenido.
Nuestras madres y abuelas querían saber qué le ocurría a los personajes en los episodios que se perdían. La narración oral de la vecina es puro transmedia: es decir, otra plataforma o vía de comunicación que permitía a nuestras madres y abuelas estar al tanto.
Hay seriéfilos que rechazan ver series con varias temporadas a cuesta porque les ha resultado imposible evitar las imágenes y las noticias donde se habla de dichas series. De manera que un simple espóiler arruina una experiencia.
EL ESPÓILER Y LA TRAGEDIA GRIEGA
Para hacer frente al espóiler cuando aparece de sopetón (excepto quién mató a quién) se debería considerar que ciertas circunstancias son inevitables. Como las tragedias de noticias. En los titulares de las noticias se habla de robos, crímenes, raptos y no por ello dejamos de leer el cuerpo. Cuando supe que X moría al final de la temporada de W a manos de Y esperé con ansia el momento, igual que uno espera la resolución de una tragedia griega.
MIRAR EL ESPÓILER COMO UN FLASHFORWARD
El crepúsculo de los dioses comienza con el protagonista muerto en una piscina narrando cómo llegó allí. No es la primera película que se abre con la muerte del héroe y esto no impide que la veamos. El problema al fin y al cabo, no es saber qué ocurrirá, si no que la narración sea desmañada. Cuando la narración nos ha atrapado estamos dispuestos a ver cuatro o cinco veces la misma película o revisar una serie completa.
Con todo lo dicho, la duda permanece: ¿Por qué tanto temor a los espóileres? Deberíamos aprender a vivir con ellos igual que hacían nuestras madres y abuelas.

Botón de pánico en el teclado
Nuestras madres, nuestras abuelas, tenían una cita cada tarde o cada mañana con una telenovela. Si las tareas de la casa o un imprevisto les impedía ver el capítulo del día, a la tarde siguiente lo preguntaban en la tienda, en la parada del autobús, en la calle, donde coincidiera con una vecina.

EL ESPÓILER EN TIEMPOS DE LAS ABUELAS
“Qué bonito estuvo ayer “Los ricos también lloran”, decía una vecina.
“Yo me lo perdí. ¿Qué pasó?” decía otra vecina.
La vecina que había visto el episodio hacía sin reparo un resumen de los momentos más interesantes. En alguno de ellos quizá había una revelación crucial para la trama. La vecina que se lo perdió se daba por satisfecha porque el episodio perdido no volvía a emitirse:
“Hoy no me lo pierdo”.
Las dos mujeres estaban contentas.
En España eran tiempos de dos canales de televisión. Aún con la llegada de las televisiones privadas se conservó esta costumbre. La TDT tardía años en llegar y el concepto de multidifusión no existía.
INTERNET MATÓ LAS CONVERSACIONES DE DESCANSILLO
Internet, el P2P y la multidifusión contribuyen a que estas conversaciones desaparezcan. Aparecen conceptos como seriéfilos y spoiler o espóiler.
“Esto es como un capítulo de Dexter de la quinta temporada”, dice un seriéfilo a otro.
El otro sonríe.
“¿No has visto la quinta temporada? No quiero espoilear.
Espoilear se convierte en un pecado. ¿Pero qué es exactamente un spoiler? Los seguidores de series no se ponen de acuerdo.
EL ÚNICO ESPÓILER IMPERDONABLE
Hitchcock cuenta una anécdota a Truffaut. Primero comenta que no le gusta hacer whodunit, tramas que consiste en averiguar quién mató a quién, porque pierden interés en cuanto el espectador prevé quién es el culpable o el guión lo revela de manera torpe. A continuación, relata:
«Cuando empezó la televisión había dos cadenas rivales que competían entre sí», dice Hitchcock. La primera cadena anunció la emisión de un whodunit. Y justo antes de esta emisión, un locutor de la cadena rival anunció: Podemos decirles ya que en el whodunit que emitirá la cadena rival el culpable es el criado».
¡Esto sí que es competencia feroz!
Revelar quién mató a quién se convierte en el mayor error que puede cometer el seguidor de una serie. Por otro lado, Hitchcock tenía razón sobre los whodunit. Mientras que un episodio de Colombo puede ser disfrutado por segunda vez, el procedimental clásico difícilmente soporta un segundo visionado.
Hay seguidores que amplían el concepto de espóiler. Incluso un comentario vago sobre la trama o un personaje es considerado intolerable. Rehuye de las noticias de series, de los tráileres y de las imágenes de Internet.
En mi blog hay un AVISO A NAVEGANTES:

Aviso a navegantes

LOS BLOGS DE GUIÓN NO HACEN ESPÓILERES, ANALIZAN
El espóiler obliga a los blogs de guión y de series a andarse con ojo, a avisar a los lectores sobre el contenido. Incluso una imagen se considera un espóiler y hay quien huye de los tráileres como de la peste. En el caso de los blogs de guión hay que destripar una escena, diálogo o momento para ver cómo funciona, igual que abrimos el capó de un coche para ver cómo funciona el vehículo, repararlo y ponerlo a punto.
CONTENIDOS MÁS ACCESIBLES: MAYOR MIEDO AL ESPÓILER
Resulta curioso que cuando mayor es la posibilidad de acceder a los contenidos, mayor temor hay a los espóileres. Los nuevos espectadores desean acercarse a los argumentos “de primera mano”. No le importa tanto el desarrollo de la historia como ser sorprendido a través del propio contenido.
Nuestras madres y abuelas querían saber qué le ocurría a los personajes en los episodios que se perdían. La narración oral de la vecina es puro transmedia: es decir, otra plataforma o vía de comunicación que permitía a nuestras madres y abuelas estar al tanto.
Hay seriéfilos que rechazan ver series con varias temporadas a cuesta porque les ha resultado imposible evitar las imágenes y las noticias donde se habla de dichas series. De manera que un simple espóiler arruina una experiencia.
EL ESPÓILER Y LA TRAGEDIA GRIEGA
Para hacer frente al espóiler cuando aparece de sopetón (excepto quién mató a quién) se debería considerar que ciertas circunstancias son inevitables. Como las tragedias de noticias. En los titulares de las noticias se habla de robos, crímenes, raptos y no por ello dejamos de leer el cuerpo. Cuando supe que X moría al final de la temporada de W a manos de Y esperé con ansia el momento, igual que uno espera la resolución de una tragedia griega.
MIRAR EL ESPÓILER COMO UN FLASHFORWARD
El crepúsculo de los dioses comienza con el protagonista muerto en una piscina narrando cómo llegó allí. No es la primera película que se abre con la muerte del héroe y esto no impide que la veamos. El problema al fin y al cabo, no es saber qué ocurrirá, si no que la narración sea desmañada. Cuando la narración nos ha atrapado estamos dispuestos a ver cuatro o cinco veces la misma película o revisar una serie completa.
Con todo lo dicho, la duda permanece: ¿Por qué tanto temor a los espóileres? Deberíamos aprender a vivir con ellos igual que hacían nuestras madres y abuelas.

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