30 de enero 2012    /   CINE/TV
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Sinopsis de doble filo

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¿Quién no ha cambiado de idea tras leer el resumen de la contraportada de un libro? ¿Quién no ha renunciado a ir al cine tras leer la sinopsis de una película? ¿Quién no cambiaría de acera si conociera un sucinto resumen de nuestra vida? Las sinopsis las carga el diablo. A menudo, también las redacta él.

Normalmente son becarios/as quienes componen los resúmenes de las notas de prensa de los lanzamientos literarios o cinematográficos. La sinopsis es un género en sí mismo, como lo puede ser el ensayo, la novela, el libelo o el prospecto farmacéutico. El paroxismo se alcanza al redactar la sinopsis de un cortometraje o de un spot, que ya son en sí mismo destilaciones breves de obras mayores nunca ejecutadas.

Stanislav Lem es el escritor polaco que más ha influído en el mundo moderno, quizá por sus incursiones en la ciencia ficción (recordemos “Solaris”, que ha sido adaptada al cine en dos ocasiones con desigual resultado), su sólida formación científica o su peculiar biografía. De todos sus libros, me quedo con “Vacío perfecto” (Impedimenta, 2010) porque es una obra maestra muy, pero que muy rara, casi insultante para cualquier escritor.

Cuando alguien derrocha de esa manera talento, ideas, argumentos y gérmenes de magníficos libros que nunca existieron, no cabe más que la perplejidad e incluso la indignación. Podemos resumirlo como una colección de sinopsis más o menos críticas y detalladas de libros imaginarios que nunca se publicaron, pero que la pluma de Lem nos hace creer como verdaderos. Peor aun, nos hace “necesitar” leer los libros que resume. Alguien debería tomarse la molestia de escribir finalmente esos títulos.

En el cine sucede algo parecido, y de vez en cuando se ponen en marcha muy divertidos concursos de tráiler falsos, como el que organiza The Screening Room.

El mercado audiovisual mexicano es muy peculiar. Cuando una productora acude a un congreso para vender películas lo que hace es exhibir sus tráilers. Lo bueno es que en la mayoría de los casos la película no existe. Solo si el volumen de preventas es significativo se resuelve rodar el largo. Hay empresas especializadas en filmar estos segmentos de fantasía, y no pocos casos de fraude absoluto. Quien adquirió a tocateja los derechos de un filme en base a su tráiler después descubre que no hay filme que lo sustente. Ni lo habrá.

Un caso famoso es el de “Machete”, un “preview” que antecedía la proyección de “Planet Terror “ (2007) de Robert Rodriguez. Ante la insistencia de los fans, el tráiler finalmente dio a luz un largometraje, que fue ninguneado por esos mismos fans. Si hiciéramos un resumen de nosotros mismos (y no me refiero a un currículum) y nos condensáramos en una docena de líneas… ¡Vale! Veo que ya saben a qué me refiero, porque conocen servicios como eDarling, Meetic o Badoo.

Volviendo a Lem, nuestro escritor y médico polaco invitó a un Philip K.Dick ya crepuscular a impartir una conferencia en Europa. Pero el autor de “Ubik”y “Lotería solar”, víctima de su enésimo ataque psicótico, dedujo que todo era una maniobra de los comunistas o del propio gobierno de EE.UU. y su brazo armado Hoover (hoy en pantalla con la cara de Di Caprio), para tenderle una trampa. Rehusó, siguió ingiriendo anfetaminas y escribiendo hasta su último suspiro. Recomiendo encarecidamente la lectura de “Yo estoy vivo, vosotros estáis muertos” (Minotauro), la estremecedora biografía de Philip K.Dick descrita por Emmanuel Carrère.

He ahí la sinopsis de un genio.

Foto: NASA

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¿Quién no ha cambiado de idea tras leer el resumen de la contraportada de un libro? ¿Quién no ha renunciado a ir al cine tras leer la sinopsis de una película? ¿Quién no cambiaría de acera si conociera un sucinto resumen de nuestra vida? Las sinopsis las carga el diablo. A menudo, también las redacta él.

Normalmente son becarios/as quienes componen los resúmenes de las notas de prensa de los lanzamientos literarios o cinematográficos. La sinopsis es un género en sí mismo, como lo puede ser el ensayo, la novela, el libelo o el prospecto farmacéutico. El paroxismo se alcanza al redactar la sinopsis de un cortometraje o de un spot, que ya son en sí mismo destilaciones breves de obras mayores nunca ejecutadas.

Stanislav Lem es el escritor polaco que más ha influído en el mundo moderno, quizá por sus incursiones en la ciencia ficción (recordemos “Solaris”, que ha sido adaptada al cine en dos ocasiones con desigual resultado), su sólida formación científica o su peculiar biografía. De todos sus libros, me quedo con “Vacío perfecto” (Impedimenta, 2010) porque es una obra maestra muy, pero que muy rara, casi insultante para cualquier escritor.

Cuando alguien derrocha de esa manera talento, ideas, argumentos y gérmenes de magníficos libros que nunca existieron, no cabe más que la perplejidad e incluso la indignación. Podemos resumirlo como una colección de sinopsis más o menos críticas y detalladas de libros imaginarios que nunca se publicaron, pero que la pluma de Lem nos hace creer como verdaderos. Peor aun, nos hace “necesitar” leer los libros que resume. Alguien debería tomarse la molestia de escribir finalmente esos títulos.

En el cine sucede algo parecido, y de vez en cuando se ponen en marcha muy divertidos concursos de tráiler falsos, como el que organiza The Screening Room.

El mercado audiovisual mexicano es muy peculiar. Cuando una productora acude a un congreso para vender películas lo que hace es exhibir sus tráilers. Lo bueno es que en la mayoría de los casos la película no existe. Solo si el volumen de preventas es significativo se resuelve rodar el largo. Hay empresas especializadas en filmar estos segmentos de fantasía, y no pocos casos de fraude absoluto. Quien adquirió a tocateja los derechos de un filme en base a su tráiler después descubre que no hay filme que lo sustente. Ni lo habrá.

Un caso famoso es el de “Machete”, un “preview” que antecedía la proyección de “Planet Terror “ (2007) de Robert Rodriguez. Ante la insistencia de los fans, el tráiler finalmente dio a luz un largometraje, que fue ninguneado por esos mismos fans. Si hiciéramos un resumen de nosotros mismos (y no me refiero a un currículum) y nos condensáramos en una docena de líneas… ¡Vale! Veo que ya saben a qué me refiero, porque conocen servicios como eDarling, Meetic o Badoo.

Volviendo a Lem, nuestro escritor y médico polaco invitó a un Philip K.Dick ya crepuscular a impartir una conferencia en Europa. Pero el autor de “Ubik”y “Lotería solar”, víctima de su enésimo ataque psicótico, dedujo que todo era una maniobra de los comunistas o del propio gobierno de EE.UU. y su brazo armado Hoover (hoy en pantalla con la cara de Di Caprio), para tenderle una trampa. Rehusó, siguió ingiriendo anfetaminas y escribiendo hasta su último suspiro. Recomiendo encarecidamente la lectura de “Yo estoy vivo, vosotros estáis muertos” (Minotauro), la estremecedora biografía de Philip K.Dick descrita por Emmanuel Carrère.

He ahí la sinopsis de un genio.

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