1 de octubre 2014    /   CREATIVIDAD
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¿Te queda alguna duda de quién pintó en tu pared?

1 de octubre 2014    /   CREATIVIDAD     por          
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Ni se habían planteado reservar sus nombres reales para esta entrevista. Solo a sugerencia del periodista, estas dos jóvenes, bilbaíno y madrileña, que tienen distintos géneros pero optan por el plural femenino para presentarse, acceden a aparecer con pseudónimo para evitar que fuera esta revista quien las metiese en algún tipo de lío. «Kaos eta Problem» (Caos y Problema), eligen con conjunción en euskera la identidad para el artículo. «Es que nosotras pensamos que lo que hacemos no está mal. ¿Por qué no vamos a dar la cara?», esgrimen las artistas urbanas que están llenando Bilbao de un refranero ilustrado con sus jetas.
Sirakusi Stencil es su nombre en colectivo. Ella y él, ellas, en definitiva, opinaban que el refranero de toda la vida y los dichos populares se bastaban y se sobraban por sí mismos para ser fuente de inspiración de paseo por la acera. Lo que también opinan es que toda gran frase se entiende mejor con ilustraciones incluidas, y en eso son expertos. «En vez de buscar imágenes ya creadas para tratar de representar los gestos de esos refranes y dichos, decidimos hacer sténcils de nosotros mismos, de nuestras fotografías, para escenificarlos», explican. «A tamaño real», pone medidas Problem a las dimensiones del proyecto. A esta colección urbana, que suman a otras en la capital vizcaína, la han bautizado Dichos Sténcil.
En ocasiones ni siquiera necesitan terminar los textos porque sus propias fotos en plantilla hablan. «Con el agua hasta el…», precede a una nítida imagen de ellas cogiendo aire con dos grifos sobre sus cabezas. Si plasman el «cría cuervos», no dudan en sacarse los ojos del muro donde se impriman; y si se ponen tangueros y escriben: «tal vez bailando», a gastar plantilla para su cuerpo a medida completa y tamaño real que dé movimiento al gerundio.
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«Llevaremos unas 50 intervenciones», aporta el vasco. Él fue quien dio nombre a Sirakusi hace siete años cuando empezó a serigrafíar camisetas y profesionalizarse en las plantillas y el sténcil. «Me gustaba hacer eso y un día unas compañeras que llevaban una asociación de reciclaje textil, Truca Rec, me dijeron que por qué no pintaba sus prendas», explica. Desde entonces convirtió el espacio también en sede de sus proyectos artísticos. Es allí donde monta talleres sobre la técnica y el arte del sténcil junto a su nueva compañera de sprays, e idea con ella los mensajes y proyectos que quieren lanzar a Bilbao «para que la sociedad los mire y piense, en lo que sea, pero que piense. No se trata de convencer a nadie de nada», se dan a entender.
Son autores de otras colecciones en la ciudad como Ahora somos superhéroes, en la que fueron regando estampas de niños con ansias de superpoderes. Y no se achican en confesarse culpables de haber boicoteado – a su pequeña medida- la campaña de la iglesia que pedía la X en su casilla en la declaración de la renta. «Compusimos unas letras iguales y fuimos cambiando los carteles para que pusiera «Pon una X a favor de Julio Iglesias»». «Y también fuimos nosotros los que colgamos un muñeco ahorcado sobre la ría con una letras que decían: Como este mundo es una mierda, me piro». Desvelado el misterio.
El arte urbano rebelde y a cara descubierta lo compaginan con el trabajo en su peculiar línea de ropa y con los talleres que imparten en Truca Rec. «Cada mes tenemos uno», ofrecen; «enseñamos a los asistentes las técnicas para convertir fotografías en plantillas o sténciles para camisetas, carteles o el soporte que quieran, o cómo darles diferentes escalas, entre otras técnicas».
Con los alumnos y amigos que van teniendo, tienen en mente un nuevo proyecto en el que creen un gran mural con las imágenes de todos acompañando sus dos solitarias siluetas de tabique. «El caso es siempre buscarle la vuelta al asunto», rubrica la artista.
Oye, ¿y vosotras qué opináis de los artistas urbanos que guardan con tanto recelo su anonimato, como el mismo Banksy, por ejemplo?
Nos da igual, la verdad. Nos parece guay que ellos lo hagan y es su manera. Nosotras pensamos que no estamos haciendo mal a nadie, y que estos mensajes sirven de algo. Si nos quieren buscar, tenemos un sténcil con nuestra foto en la puerta.
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Ni se habían planteado reservar sus nombres reales para esta entrevista. Solo a sugerencia del periodista, estas dos jóvenes, bilbaíno y madrileña, que tienen distintos géneros pero optan por el plural femenino para presentarse, acceden a aparecer con pseudónimo para evitar que fuera esta revista quien las metiese en algún tipo de lío. «Kaos eta Problem» (Caos y Problema), eligen con conjunción en euskera la identidad para el artículo. «Es que nosotras pensamos que lo que hacemos no está mal. ¿Por qué no vamos a dar la cara?», esgrimen las artistas urbanas que están llenando Bilbao de un refranero ilustrado con sus jetas.
Sirakusi Stencil es su nombre en colectivo. Ella y él, ellas, en definitiva, opinaban que el refranero de toda la vida y los dichos populares se bastaban y se sobraban por sí mismos para ser fuente de inspiración de paseo por la acera. Lo que también opinan es que toda gran frase se entiende mejor con ilustraciones incluidas, y en eso son expertos. «En vez de buscar imágenes ya creadas para tratar de representar los gestos de esos refranes y dichos, decidimos hacer sténcils de nosotros mismos, de nuestras fotografías, para escenificarlos», explican. «A tamaño real», pone medidas Problem a las dimensiones del proyecto. A esta colección urbana, que suman a otras en la capital vizcaína, la han bautizado Dichos Sténcil.
En ocasiones ni siquiera necesitan terminar los textos porque sus propias fotos en plantilla hablan. «Con el agua hasta el…», precede a una nítida imagen de ellas cogiendo aire con dos grifos sobre sus cabezas. Si plasman el «cría cuervos», no dudan en sacarse los ojos del muro donde se impriman; y si se ponen tangueros y escriben: «tal vez bailando», a gastar plantilla para su cuerpo a medida completa y tamaño real que dé movimiento al gerundio.
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«Llevaremos unas 50 intervenciones», aporta el vasco. Él fue quien dio nombre a Sirakusi hace siete años cuando empezó a serigrafíar camisetas y profesionalizarse en las plantillas y el sténcil. «Me gustaba hacer eso y un día unas compañeras que llevaban una asociación de reciclaje textil, Truca Rec, me dijeron que por qué no pintaba sus prendas», explica. Desde entonces convirtió el espacio también en sede de sus proyectos artísticos. Es allí donde monta talleres sobre la técnica y el arte del sténcil junto a su nueva compañera de sprays, e idea con ella los mensajes y proyectos que quieren lanzar a Bilbao «para que la sociedad los mire y piense, en lo que sea, pero que piense. No se trata de convencer a nadie de nada», se dan a entender.
Son autores de otras colecciones en la ciudad como Ahora somos superhéroes, en la que fueron regando estampas de niños con ansias de superpoderes. Y no se achican en confesarse culpables de haber boicoteado – a su pequeña medida- la campaña de la iglesia que pedía la X en su casilla en la declaración de la renta. «Compusimos unas letras iguales y fuimos cambiando los carteles para que pusiera «Pon una X a favor de Julio Iglesias»». «Y también fuimos nosotros los que colgamos un muñeco ahorcado sobre la ría con una letras que decían: Como este mundo es una mierda, me piro». Desvelado el misterio.
El arte urbano rebelde y a cara descubierta lo compaginan con el trabajo en su peculiar línea de ropa y con los talleres que imparten en Truca Rec. «Cada mes tenemos uno», ofrecen; «enseñamos a los asistentes las técnicas para convertir fotografías en plantillas o sténciles para camisetas, carteles o el soporte que quieran, o cómo darles diferentes escalas, entre otras técnicas».
Con los alumnos y amigos que van teniendo, tienen en mente un nuevo proyecto en el que creen un gran mural con las imágenes de todos acompañando sus dos solitarias siluetas de tabique. «El caso es siempre buscarle la vuelta al asunto», rubrica la artista.
Oye, ¿y vosotras qué opináis de los artistas urbanos que guardan con tanto recelo su anonimato, como el mismo Banksy, por ejemplo?
Nos da igual, la verdad. Nos parece guay que ellos lo hagan y es su manera. Nosotras pensamos que no estamos haciendo mal a nadie, y que estos mensajes sirven de algo. Si nos quieren buscar, tenemos un sténcil con nuestra foto en la puerta.
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Opiniones 1
  • Esto es muy cutre, además con faltas de ortografía.
    «DejaD de mirarnos», por favor.
    Ya ves si es la antítesis, nada que ver con Banksy, quien a parte de hacer cosas bonitas y con sentido, invita a pensar. Estos se podrían quedar en sus casas en lugar de animar a la gente a no manifestarse con cosas como «En boca cerrada no entran moscas»

  • Comentarios cerrados.

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