7 de febrero 2017    /   ENTRETENIMIENTO
por
 

«Sólo creo obras para ser expuestas en marcos Ribba»

7 de febrero 2017    /   ENTRETENIMIENTO     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

¡Yorokobu gratis en formato digital!

Lee gratis la revista Asueto haciendo clic aquí.

A Carlos Yuste le resulta incómodo autodenominarse artista. Al fin y al cabo, cualquiera puede ver su obra y decidir que no merece la consideración de arte. O todo lo contrario. Ni una cosa ni la otra han impedido que haga lo que le apetece en cada momento con una particularidad: cada obra que compone se presenta en un marco Ribba. Sí, en ese marco de Ikea que tienes en mente y, probablemente, también en tu pared.

El característico marco sueco tiene muchas posibilidades de ser el que más se repite en todas las casas del planeta. Yuste afirma que quiere despojar de la condición de estándar a un elemento tan repetido. «Se trata precisamente de hacer de un objeto estandarizado y uniforme algo con la exclusividad de un objeto único y singular, como una pieza artística, única o numerada».

Que un Ribba esté en un sitio destinado al arte significa también una victoria de lo común y también del propio arte, que no necesita un marco que lo subraye

La obsesión de Carlos Yuste por el marco Ribba no se limita a la de su utilización como soporte para las obras. El marco, su material y sus tamaños, condicionan las obras del autor desde el momento de su creación. «Soy muy talibán con ese marco. Llevo más de un centenar de obras —entre vendidas, expuestas, inéditas, sueltas, por colecciones, etc.— y todas están supeditadas a ese marco. Tanto es así que antes de pensar en el concepto de una colección, lo condiciono a un criterio tan peregrino de si encaja con ese marco o no. O Ribba o nada».

La obsesión de Carlos Yuste por el marco Ribba no se limita a la de su utilización como soporte para las obras. El marco, su material y sus tamaños, condicionan las obras del autor desde el momento de su creación. «Soy muy talibán con ese marco. Llevo más de un centenar de obras —entre vendidas, expuestas, inéditas, sueltas, por colecciones, etc.— y todas están supeditadas a ese marco. Tanto es así que antes de pensar en el concepto de una colección, lo condiciono a un criterio tan peregrino de si encaja con ese marco o no. O Ribba o nada».

El campo de juego de Carlos Yuste es el que marcan el blanco y el negro del sobrio marco. Dice que es también una cuestión de higiene y orden mental. «Tenía que encontrar una solución para poder apilar las ideas en mi cabeza y los marcos Ribba me dejan hacerlo. Con limpieza y orden, en un cerebro ordenado, hay más espacio para más cosas. Creo que este es un poco el secreto de Ikea y esta es un poco mi forma de interpretarlo», señala el artista.

 

ribba


Este artículo no está patrocinado por Ikea, pero qué diablos, aquí estamos si quieren hacerlo.

¡Yorokobu gratis en formato digital!

Lee gratis la revista Asueto haciendo clic aquí.

A Carlos Yuste le resulta incómodo autodenominarse artista. Al fin y al cabo, cualquiera puede ver su obra y decidir que no merece la consideración de arte. O todo lo contrario. Ni una cosa ni la otra han impedido que haga lo que le apetece en cada momento con una particularidad: cada obra que compone se presenta en un marco Ribba. Sí, en ese marco de Ikea que tienes en mente y, probablemente, también en tu pared.

El característico marco sueco tiene muchas posibilidades de ser el que más se repite en todas las casas del planeta. Yuste afirma que quiere despojar de la condición de estándar a un elemento tan repetido. «Se trata precisamente de hacer de un objeto estandarizado y uniforme algo con la exclusividad de un objeto único y singular, como una pieza artística, única o numerada».

Que un Ribba esté en un sitio destinado al arte significa también una victoria de lo común y también del propio arte, que no necesita un marco que lo subraye

La obsesión de Carlos Yuste por el marco Ribba no se limita a la de su utilización como soporte para las obras. El marco, su material y sus tamaños, condicionan las obras del autor desde el momento de su creación. «Soy muy talibán con ese marco. Llevo más de un centenar de obras —entre vendidas, expuestas, inéditas, sueltas, por colecciones, etc.— y todas están supeditadas a ese marco. Tanto es así que antes de pensar en el concepto de una colección, lo condiciono a un criterio tan peregrino de si encaja con ese marco o no. O Ribba o nada».

La obsesión de Carlos Yuste por el marco Ribba no se limita a la de su utilización como soporte para las obras. El marco, su material y sus tamaños, condicionan las obras del autor desde el momento de su creación. «Soy muy talibán con ese marco. Llevo más de un centenar de obras —entre vendidas, expuestas, inéditas, sueltas, por colecciones, etc.— y todas están supeditadas a ese marco. Tanto es así que antes de pensar en el concepto de una colección, lo condiciono a un criterio tan peregrino de si encaja con ese marco o no. O Ribba o nada».

El campo de juego de Carlos Yuste es el que marcan el blanco y el negro del sobrio marco. Dice que es también una cuestión de higiene y orden mental. «Tenía que encontrar una solución para poder apilar las ideas en mi cabeza y los marcos Ribba me dejan hacerlo. Con limpieza y orden, en un cerebro ordenado, hay más espacio para más cosas. Creo que este es un poco el secreto de Ikea y esta es un poco mi forma de interpretarlo», señala el artista.

 

ribba


Este artículo no está patrocinado por Ikea, pero qué diablos, aquí estamos si quieren hacerlo.

Compártelo twitter facebook whatsapp
Las 10 noticias más divertidas de Parece del Mundo Today en 2014
Pero ¿alguna vez fuimos realmente libres?
Caras de orgasmo: ¿por qué nos incomodan?
¿Y si no eres humano? ¿Y si eres un ‘otherkin’?
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp
Opiniones 1
  • Estoy totalmente de acuerdo. Tengo un sello artístico que vende láminas online y me encontraba el problema del enmarcado. He buscado un montón de soluciones que se adaptasen a la necesidad de que mis obras pudiesen lucir de manera sencilla al llegar a su destino y no he encontrado nada mejor que los RIBBA. En mi caso, el resultado es maravilloso, potencian la composición y los colores. Tanto es así que los recomiendo en el proceso de compra para que los compradores Minuni vayan directos a comprar su marco al Ikea de turno. Me alegra confirmar que he llegado a la conclusión adecuada. Abrazos.

  • Comentarios cerrados.

    Publicidad