15 de octubre 2012    /   IDEAS
por
 

Las sombras de Grey y el porno para mujeres

15 de octubre 2012    /   IDEAS     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

¡Descarga Yorokobu gratis en formato digital!

Llévate el PDF del Gran Reseteo por la cara haciendo clic aquí.

Lo reconozco, me lo he preguntado siempre: ¿A las mujeres no les va el porno? ¿O es algo que dicen porque les da cosa, no sé, vergüenza, porque está mal visto?. “A mí no me gusta el porno”, me dice una amiga, “es que no me pone”. Pues será eso. Digo yo. Vamos, que lo dice ella.

Pero he aquí que me encuentro algo, un éxito, un libro, mejor dicho, tres, una trilogía. La de las sombras de Grey, ya sabéis, los best sellers del año. Una moda, un suceso, un éxito sin precedentes. ¿Pero qué será? ¿Literatura erótica? ¿Porno para mamás, como dicen por ahí? ¿Un romance con escenas (explícitamente) calientes?

“Al principio, cuando empecé el primero, me pareció un poco fuerte”, me comenta otra amiga. “Pero a medida que avanza la historia lo he visto más romántico, él deja de necesitar ese tipo de sexo duro y las escenas son más románticas”. “En realidad es una especie de Pretty Woman, la chica humilde que enamora al millonario y lo redime”, dice otra. “Y por el camino se lo pasa de muerte en la cama. Vamos, ¿quién no lo firmaría?”.

La trilogía comienza cuando Ana, una muchacha joven, ingenua y todavía virgen, tiene que entrevistar al tal Grey, un multimillonario atractivo pero para nada inocente. Las chispas empiezan a saltar cuando él le propone sexo, puro y duro y sin romanticismos, llegando a presentarle un contrato de confidencialidad y obediencia que incluye la sumisión a todo lo que a él le apetezca.

La relación pasa a ser una deriva de erotismo desenfrenado, con todo tipo de perversiones, cercanas, en muchos casos, a eso que se llama ahora BDSM: Bondage (esclavitud), Disciplina, Sadismo y Masoquismo. Todo ello auspiciado por Grey, un tío brutalmente masculino y por Ana (en realidad, Anastasia), completamente entregada a sus encantos.

“Vuelve a azotarme. Gimo al propagarse la sensación. Inicia un patrón de golpes: izquierda, derecha y luego abajo. Los de abajo son los mejores. (…) Es una sensación erótica muy estimulante y, por alguna razón, porque soy yo la que ha impuesto las condiciones, no me preocupa el dolor. No es doloroso en sí… bueno, sí, pero no es insoportable. Resulta bastante manejable y sí, placentero… incluso. (…) Me azota un par de veces más, luego tira del pequeño cordel que sujeta las bolas y me las saca de un tirón. Casi alcanzo el clímax; la sensación que me produce no es de este mundo. (…) Me coge de las manos, me las sube por encima de la cabeza y se desliza sobre mí, dentro de mí, despacio, ocupando el lugar que han dejado vacía las bolas. Gimo con fuerza”.

El libro está salpicado de párrafos como el que habéis leído, entre los cuales se diluye una historia de inocencia perdida, de autodescubrimientos postadolescentes. “El protagonista nos tiene enamoradas a todas. Adoro al señor Grey”, me dice una interlocutora. “Necesita una relación muy fuerte de sexo, sin amor, y luego se da cuenta con ella cómo deja de necesitarlo… no sé, lo veo romántico”, me comenta otra. Aunque no a todas gusta: “No entiendo que se la tilde como la trilogía que revolucionó a las mujeres, mi fantasía no es tener a mi lado a un hombre posesivo y obsesivo”.

¿Historia de amor? ¿Porno acaramelado? ¿La atracción de lo prohibido? “Me han comentado que es muy porno y precisamente por eso me lo han recomendado. Mis amigas me conocen. Ya me leí uno parecido este año que se llama ‘La fiera indomable’ y va de una muchacha que se enamora de su profesor de lengua. Supongo que es ese toque ‘prohibido’ lo que me atrae”.

O sea, que a las mujeres sí que os gusta el porno… ¿no? ¿Preguntamos a unas cuantas chicas? “Yo consumo porno, más relatos y fotos que vídeo, pero no puedo negar que verlo, lo veo”. “Yo fotos y relatos no, alguna peli de vez en cuando”. “El porno explícito me aburre, todo se resume a felación, misionero, ella arriba o abajo, de lado y por detrás…”. Claro, ¿no es eso lo que, en fin, lo que mola? “A mí sólo me gusta el porno cuando hay al menos dos tías”. “Uy, no, si hay más de dos creo que prefiero dos tíos”. “Prefiero escenas de alto contenido erótico. ¿Has visto Melisa P.?”. Pues sí, sí que la he visto, y, la verdad, no me parece tan fuerte… “A mí hay una directora que me encanta. Se llama Erika Lust y hace cine pornográfico para mujeres, es decir, muestra sexo explícito pero con elegancia, mejor calidad de imagen, escenografía, fotografía, algo de argumento”. “Yo es que necesito que me estimulen. Igual es más estimulante leer, que te puedes imaginar lo que quieras”.

Vale, vale, que lo he entendido. Que, al final somos tod@s iguales: a cada uno nos gusta algo distinto.

P.D.: Muchas gracias a las que me habéis hablado 🙂

¡Descarga Yorokobu gratis en formato digital!

Llévate el PDF del Gran Reseteo por la cara haciendo clic aquí.

¡Descarga Yorokobu gratis en formato digital!

Llévate el PDF del Gran Reseteo por la cara haciendo clic aquí.

Lo reconozco, me lo he preguntado siempre: ¿A las mujeres no les va el porno? ¿O es algo que dicen porque les da cosa, no sé, vergüenza, porque está mal visto?. “A mí no me gusta el porno”, me dice una amiga, “es que no me pone”. Pues será eso. Digo yo. Vamos, que lo dice ella.

Pero he aquí que me encuentro algo, un éxito, un libro, mejor dicho, tres, una trilogía. La de las sombras de Grey, ya sabéis, los best sellers del año. Una moda, un suceso, un éxito sin precedentes. ¿Pero qué será? ¿Literatura erótica? ¿Porno para mamás, como dicen por ahí? ¿Un romance con escenas (explícitamente) calientes?

“Al principio, cuando empecé el primero, me pareció un poco fuerte”, me comenta otra amiga. “Pero a medida que avanza la historia lo he visto más romántico, él deja de necesitar ese tipo de sexo duro y las escenas son más románticas”. “En realidad es una especie de Pretty Woman, la chica humilde que enamora al millonario y lo redime”, dice otra. “Y por el camino se lo pasa de muerte en la cama. Vamos, ¿quién no lo firmaría?”.

La trilogía comienza cuando Ana, una muchacha joven, ingenua y todavía virgen, tiene que entrevistar al tal Grey, un multimillonario atractivo pero para nada inocente. Las chispas empiezan a saltar cuando él le propone sexo, puro y duro y sin romanticismos, llegando a presentarle un contrato de confidencialidad y obediencia que incluye la sumisión a todo lo que a él le apetezca.

La relación pasa a ser una deriva de erotismo desenfrenado, con todo tipo de perversiones, cercanas, en muchos casos, a eso que se llama ahora BDSM: Bondage (esclavitud), Disciplina, Sadismo y Masoquismo. Todo ello auspiciado por Grey, un tío brutalmente masculino y por Ana (en realidad, Anastasia), completamente entregada a sus encantos.

“Vuelve a azotarme. Gimo al propagarse la sensación. Inicia un patrón de golpes: izquierda, derecha y luego abajo. Los de abajo son los mejores. (…) Es una sensación erótica muy estimulante y, por alguna razón, porque soy yo la que ha impuesto las condiciones, no me preocupa el dolor. No es doloroso en sí… bueno, sí, pero no es insoportable. Resulta bastante manejable y sí, placentero… incluso. (…) Me azota un par de veces más, luego tira del pequeño cordel que sujeta las bolas y me las saca de un tirón. Casi alcanzo el clímax; la sensación que me produce no es de este mundo. (…) Me coge de las manos, me las sube por encima de la cabeza y se desliza sobre mí, dentro de mí, despacio, ocupando el lugar que han dejado vacía las bolas. Gimo con fuerza”.

El libro está salpicado de párrafos como el que habéis leído, entre los cuales se diluye una historia de inocencia perdida, de autodescubrimientos postadolescentes. “El protagonista nos tiene enamoradas a todas. Adoro al señor Grey”, me dice una interlocutora. “Necesita una relación muy fuerte de sexo, sin amor, y luego se da cuenta con ella cómo deja de necesitarlo… no sé, lo veo romántico”, me comenta otra. Aunque no a todas gusta: “No entiendo que se la tilde como la trilogía que revolucionó a las mujeres, mi fantasía no es tener a mi lado a un hombre posesivo y obsesivo”.

¿Historia de amor? ¿Porno acaramelado? ¿La atracción de lo prohibido? “Me han comentado que es muy porno y precisamente por eso me lo han recomendado. Mis amigas me conocen. Ya me leí uno parecido este año que se llama ‘La fiera indomable’ y va de una muchacha que se enamora de su profesor de lengua. Supongo que es ese toque ‘prohibido’ lo que me atrae”.

O sea, que a las mujeres sí que os gusta el porno… ¿no? ¿Preguntamos a unas cuantas chicas? “Yo consumo porno, más relatos y fotos que vídeo, pero no puedo negar que verlo, lo veo”. “Yo fotos y relatos no, alguna peli de vez en cuando”. “El porno explícito me aburre, todo se resume a felación, misionero, ella arriba o abajo, de lado y por detrás…”. Claro, ¿no es eso lo que, en fin, lo que mola? “A mí sólo me gusta el porno cuando hay al menos dos tías”. “Uy, no, si hay más de dos creo que prefiero dos tíos”. “Prefiero escenas de alto contenido erótico. ¿Has visto Melisa P.?”. Pues sí, sí que la he visto, y, la verdad, no me parece tan fuerte… “A mí hay una directora que me encanta. Se llama Erika Lust y hace cine pornográfico para mujeres, es decir, muestra sexo explícito pero con elegancia, mejor calidad de imagen, escenografía, fotografía, algo de argumento”. “Yo es que necesito que me estimulen. Igual es más estimulante leer, que te puedes imaginar lo que quieras”.

Vale, vale, que lo he entendido. Que, al final somos tod@s iguales: a cada uno nos gusta algo distinto.

P.D.: Muchas gracias a las que me habéis hablado 🙂

¡Descarga Yorokobu gratis en formato digital!

Llévate el PDF del Gran Reseteo por la cara haciendo clic aquí.

Compártelo twitter facebook whatsapp
Alice Liddell y Yoko Ono: dos formas muy distintas de sentirse musa
Galería de horrores políticos en Twitter
Bicis iluminadas con LED
Lo que los community managers pueden aprender de Queneau
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp
Opiniones 9
  • Ignacio me ha encantado tu reflexión, me indigna mucho la típica mujer que va de modosita y después le gusta lo que a todas. Es muy normal que te vuelvas loco y no nos entiendas porque ni nosotras mismas lo hacemos!
    Sólo decir que lo mejor de esta trilogía es que la mujer sutilmente le puede decir al mundo que le gusta el sexo duro!
    Bel.

    • Querida Bel, te equivocas, no es una gran reflexión, debería leerselo para comprobar que no es porno para mujeres, sino un libro erotico para cualquiera que se lo quiera leer.

      Y no solo tiene sexo duro, sino también amor.

      Eso es lo que nos enseña ese libro, que donde hay amor también hay una relación ya sea Sado o no.

      • Querida Ester:Por supuesto que el libro no va solo de sexo duro,como muy bien dices también hay amor, pero la verdad entre tu y yo es que si no existiera la parte erótica del libro no seria tan vendido, simplemente porque las mujeres de hoy están cansadas de la típica historia de amor que nunca es real… ( esta tampoco lo es ,claro esta) pero tiene ese vocabulario sin tapujos que nos desata una gran curiosidad hacia ese mundo y por eso nos ha gustado tanto, no por la historia de amor.
        Bueno está claro que esta es solo mi opinión no englobo a todo el que se haya leído el libro.
        En una cosa te doy la razón , Ignacio si no te has leído el libro hazlo, no es tan porno como crees, pero se acerca!
        Bel

  • No es ni por asomo porno, deberíais leeros el libro antes de hacer una reflexión, todos los hombres pensáis igual, por lo que veo, pero quizás no has preguntado a los hombres que se lo han leído y han visto una historia de amor, una historia distinta a lo que se ve hoy en día. Es erotismo, pero no porno. No compares.

    Vaya cultura nos estás dando!!! Deberías leerlo, ya te digo, y decirme donde ves tú ahí porno.

  • Pues de verdad de la buena que a mi no me ha gustado, es más, no he podido pasar de las primeras diez páginas, y no he sido la única, la verdad.
    En el foro de novela romántica en el que participo, hemos sido muchas las que no hemos podido con él, pero como se dice, para gusto los colores.

    Respecto a este párrafo «La relación pasa a ser una deriva de erotismo desenfrenado, con todo tipo de perversiones, cercanas, en muchos casos, a eso que se llama ahora BDSM: Bondage (esclavitud), Disciplina, Sadismo y Masoquismo», creo que no has leido muchas convelas de BDSM…. prueba con una de Lora Leigh, Shayla Black, Sarah McCarty, Cherise Sinclair, todas las autoras tienes varias sagas.
    Después de leerlas, relee el libro de 50 Sombras y volvemos a hablar…

    Saludos!

  • sobre todo es erotico, con toques de amor,y quizas algo de pornografia, pero a las compañeras que sse lo e pasado les a encantado y a una que se le rompio el libri electronico, salio corriendo a comprarse el libro, por que estaba pillada, y eso es sintoma de la excelente liberacion sexual que vive haoy en dia la mujer y que a los hombres nos viene de maravilla.

  • Seamos realistas el porno, tal y como lo conocemos y tal y como se vende (no todo pero si el 99,9%) está hecho para los hombres y sus fantasías, reconozcamoslo. Es normal que a muchas no nos guste porque de ningún modo es como pensamos en sexo.
    Y en cuanto al libro pues no es que haya sido un boom, es más bien que muchas se han enterado que exiten libros con escenas explicitas de sexo y lo han cogido con este, que a mi me pareció literatura de la mala. Leido y olvidado.

  • El fenómeno 50 Sombras de Grey, después de vender más 125 millones de ejemplares en todo el mundo, deja claro que a las mujeres también nos gusta el porno, aunque con un poco más de argumento quizá ; )
    Es de agradecer que la literatura erótica para mujeres se esté popularizando de esta manera, es un buen síntoma, vamos avanzando y rompiendo prejuicios.
    Personalmente, prefiero los libros de Elísabet Benavent, pero para las superfans de Christian Grey que quieran pasar de la literatura a la acción, os comparto este enlace con los juguetes Oficiales de la película.
    https://www.quedisfrutes.com/50-sombras
    Que lo disfrutéis!

  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    El rollo legal de las cookies

    La Ley 34/2002 nos obliga a avisarte de que usamos cookies propias y de terceros (ni de cuartos ni de quintos) con objetivos estadísticos y de sesión y para mostrarte la 'publi' que nos da de comer. Tenemos una política de cookies majísima y bla bla bla. Si continúas navegando, asumimos que aceptas y que todo guay. Si no te parece bien, huye y vuelve por donde has venido, que nadie te obliga a entrar aquí. Pincha este enlace para conocer los detalles. Tranquilo, este mensaje solo sale una vez. Esperamos.

    ACEPTAR
    Aviso de cookies