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SON Estrella Galicia: La diferencia en el ecosistema musical español

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España ha sido siempre casi un parque temático festivalero. Antes de la crisis, además del dinero que manaba de esos macroeventos, eran los ayuntamientos los que aportaban una parte importante de la cuota de supervivencia del ecosistema musical español.

Cayó Lehman Brothers y no solo se vislumbró el crash bancario e inmobiliario: las guitarras dejaron de sonar, en buena medida, con la frecuencia de antaño. Las bandas redujeron cachés, las salas dejaron de promover conciertos y se dedicaron simplemente a alquilar sus espacios y todo se hizo, en definitiva, mucho más precario.

En ese escenario, el salvavidas para muchos jornaleros del pentagrama pasaba por afianzar un ecosistema en el que pudieran subsistir todos aquellos que se consideran la clase media del indie patrio. Y ahí llegó cerveza Estrella Galicia con un proyecto integral, SON Estrella Galicia, para ampliar la idea que todos tenían de patrocinio musical.

El proyecto lleva 9 años en marcha con la clara intención de trasladar los valores y filosofía de la marca al territorio de la música creando experiencias inolvidables, que mezclen buena música y buena cerveza.

Ha programado más de 1.000 conciertos a los que han asistido más de 350.000 personas. Sus conciertos han pasado por más de 70 festivales y 30 salas en 20 ciudades. Y esa es la gracia: que la autenticidad y diferencia de SON Estrella Galicia ha alcanzado a salas, festivales y bandas alimentando el espacio que no cubría la temporada alta musiquera.

Los carteles rojinegros de SON Estrella Galicia forman parte de la memoria visual de todo aficionado a la música en la última década. La iniciativa ha sido capaz de captar talento cuando estaba en ciernes formando parte de una de las mayores canteras festivaleras de Europa, Monkey Week, y con su propia capilaridad programática en distintas salas, ciudades y formatos.

Uno de los icónicos carteles de concierto de SON Estrella Galicia

Cuando Víctor Mantiñán, cabeza visible de SON Estrella Galicia, se plantea «a qué suena tu cerveza», recuerda momentos mágicos «con El Niño de Elche, un artista capaz de combinar el flamenco con el krautrock y sorprenderte a cada paso. También recuerdo a Rosalía con Raül Refree en el Teatro del Arte de Madrid delante de 150 personas. A María Arnal y Marcel Bagès, La Dame Blanche, Neneh Cherry, Odisee, Low, P.I.L, Guadalupe Plata, Mark Lanegan»… Casi nada al aparato.

El democrático alcance de la música enlatada

A pesar de que los carteles de SON Estrella Galicia anunciaban bolos en unas 20 ciudades, no era esa la única manera de engullir las propuestas sonoras.

SON Records nació como otra de las patas del proyecto y 2019 lo va a convertir en uno de los ejes claves de SON. «La idea nació como un pequeño sello discográfico en el que los artistas grababan una canción que se había quedado fuera del disco, una versión o algún tema descartado para SON Estrella Galicia en exclusiva. Nosotros lo editábamos en un exclusivo vinilo rojo en formato single», cuenta Mantiñán.

Uno de los grandes valores añadidos de SON Estrella Galicia es el descubrimiento de nuevas bandas y sonidos que, con el tiempo, se convierten en futuros referentes del panorama alternativo. Ver como esos artistas acaban llenando grandes espacios es un orgullo

El formato, que además de los vinilos edita su vídeo correspondiente, ha propiciado explosiones emocionales como el homenaje de The Posies a Alex Chilton y Big Star; felices encuentros trasatlánticos como el del Tulipa Ruiz y Morgan; incursiones experimentales como las de los orgullosos compostelanos Novedades Carminha, que alucinaron «en un estudio de esta categoría –Radar Studios–, con esta cacharrada» y se pusieron a hacer funk africano de blancos caucásicos.

La idea pasa por una presencia más profunda que la del puro patrocinio y eso pasa por la creación de escena. Así, la cervecera gallega ha apostado una selección de nombres que compartan el espíritu y la filosofía: calidad, credibilidad, autenticidad, ser diferentes, modernos y una actitud casi artesana. Algo así como el catálogo de bandas que van a explotar para el público masivo en los próximos meses.

Una experiencia para los músicos

SON Estrella Galicia pensó que también sería buena idea crear su propio circuito de salas. Para que haya cosecha, tiene que haber huerto. Y distribuirlo por todo el territorio nacional ayuda a que brote lo mejor de cada casa.

«Son espacios únicos para crear experiencias de directo inolvidables», cuenta Mantiñán. «Estas salas, que nos gusta considerar como auténticos templos o embajadas de SON Estrella Galicia, son una parte decisiva del proyecto».

«Por eso, a la hora de incorporar estos espacios al circuito de espacios SON Estrella Galicia, es clave para nosotros que exista esa filosofía común en la selección artística, en la decoración, el sonido, en el trato a los artistas, en el servicio perfecto de nuestras cervezas y en todos aquellos elementos que hacen que un concierto se convierta en una experiencia inolvidable».

Un ejemplo de esta filosofía se encuentra precisamente en Galicia, en O Grove, en un proyecto como Laboratorio N, en el Naútico de San Vicente, capaz de generar una experiencia única para quien se acerca a verlo… y para los propios músicos.

Javier Gómez Pacheco es batería de varias de esas bandas que han pasado por los carteles de SON. Es uno de los currelas más dedicados del indie y el rock español y lleva casi tres décadas marcando el ritmo de más de una decena de bandas. Y además, se declara fan incondicional de Laboratorio N, una enorme jam session por la que desfilan decenas de los mejores músicos de la escena nacional.

«Para mí ha sido una experiencia total. Tocas con músicos que admiras y otros a los que no conoces de nada y casi no hay tiempo ni de hablar. El planteamiento es que simplemente te dejes llevar, te asocies y te adaptes a las circunstancias. Es como un patio de recreo de músicos: instrumentos, escenarios y público todo listo para ti. También es un poco caótico, pero en ese contexto creo que estamos como pez en el agua. Además, estamos en un entorno espectacular y muy bien tratados», explica Gómez.

Esas condiciones son capaces de generar momentos mágicos. El propio Javier Gómez tiene su favorito bastante fresco, ya que es de este pasado verano de 2018. «Estaba tocando con Morgan en la puesta de sol, banda a la que admiro profundamente y que tuve el placer de conocer en esos días. Creo que el concepto se parece a sacar la guitarra en la acampada, pero a lo bestia. ¡Repetiría sin dudarlo!».

España ha sido siempre casi un parque temático festivalero. Antes de la crisis, además del dinero que manaba de esos macroeventos, eran los ayuntamientos los que aportaban una parte importante de la cuota de supervivencia del ecosistema musical español.

Cayó Lehman Brothers y no solo se vislumbró el crash bancario e inmobiliario: las guitarras dejaron de sonar, en buena medida, con la frecuencia de antaño. Las bandas redujeron cachés, las salas dejaron de promover conciertos y se dedicaron simplemente a alquilar sus espacios y todo se hizo, en definitiva, mucho más precario.

En ese escenario, el salvavidas para muchos jornaleros del pentagrama pasaba por afianzar un ecosistema en el que pudieran subsistir todos aquellos que se consideran la clase media del indie patrio. Y ahí llegó cerveza Estrella Galicia con un proyecto integral, SON Estrella Galicia, para ampliar la idea que todos tenían de patrocinio musical.

El proyecto lleva 9 años en marcha con la clara intención de trasladar los valores y filosofía de la marca al territorio de la música creando experiencias inolvidables, que mezclen buena música y buena cerveza.

Ha programado más de 1.000 conciertos a los que han asistido más de 350.000 personas. Sus conciertos han pasado por más de 70 festivales y 30 salas en 20 ciudades. Y esa es la gracia: que la autenticidad y diferencia de SON Estrella Galicia ha alcanzado a salas, festivales y bandas alimentando el espacio que no cubría la temporada alta musiquera.

Los carteles rojinegros de SON Estrella Galicia forman parte de la memoria visual de todo aficionado a la música en la última década. La iniciativa ha sido capaz de captar talento cuando estaba en ciernes formando parte de una de las mayores canteras festivaleras de Europa, Monkey Week, y con su propia capilaridad programática en distintas salas, ciudades y formatos.

Uno de los icónicos carteles de concierto de SON Estrella Galicia

Cuando Víctor Mantiñán, cabeza visible de SON Estrella Galicia, se plantea «a qué suena tu cerveza», recuerda momentos mágicos «con El Niño de Elche, un artista capaz de combinar el flamenco con el krautrock y sorprenderte a cada paso. También recuerdo a Rosalía con Raül Refree en el Teatro del Arte de Madrid delante de 150 personas. A María Arnal y Marcel Bagès, La Dame Blanche, Neneh Cherry, Odisee, Low, P.I.L, Guadalupe Plata, Mark Lanegan»… Casi nada al aparato.

El democrático alcance de la música enlatada

A pesar de que los carteles de SON Estrella Galicia anunciaban bolos en unas 20 ciudades, no era esa la única manera de engullir las propuestas sonoras.

SON Records nació como otra de las patas del proyecto y 2019 lo va a convertir en uno de los ejes claves de SON. «La idea nació como un pequeño sello discográfico en el que los artistas grababan una canción que se había quedado fuera del disco, una versión o algún tema descartado para SON Estrella Galicia en exclusiva. Nosotros lo editábamos en un exclusivo vinilo rojo en formato single», cuenta Mantiñán.

Uno de los grandes valores añadidos de SON Estrella Galicia es el descubrimiento de nuevas bandas y sonidos que, con el tiempo, se convierten en futuros referentes del panorama alternativo. Ver como esos artistas acaban llenando grandes espacios es un orgullo

El formato, que además de los vinilos edita su vídeo correspondiente, ha propiciado explosiones emocionales como el homenaje de The Posies a Alex Chilton y Big Star; felices encuentros trasatlánticos como el del Tulipa Ruiz y Morgan; incursiones experimentales como las de los orgullosos compostelanos Novedades Carminha, que alucinaron «en un estudio de esta categoría –Radar Studios–, con esta cacharrada» y se pusieron a hacer funk africano de blancos caucásicos.

La idea pasa por una presencia más profunda que la del puro patrocinio y eso pasa por la creación de escena. Así, la cervecera gallega ha apostado una selección de nombres que compartan el espíritu y la filosofía: calidad, credibilidad, autenticidad, ser diferentes, modernos y una actitud casi artesana. Algo así como el catálogo de bandas que van a explotar para el público masivo en los próximos meses.

Una experiencia para los músicos

SON Estrella Galicia pensó que también sería buena idea crear su propio circuito de salas. Para que haya cosecha, tiene que haber huerto. Y distribuirlo por todo el territorio nacional ayuda a que brote lo mejor de cada casa.

«Son espacios únicos para crear experiencias de directo inolvidables», cuenta Mantiñán. «Estas salas, que nos gusta considerar como auténticos templos o embajadas de SON Estrella Galicia, son una parte decisiva del proyecto».

«Por eso, a la hora de incorporar estos espacios al circuito de espacios SON Estrella Galicia, es clave para nosotros que exista esa filosofía común en la selección artística, en la decoración, el sonido, en el trato a los artistas, en el servicio perfecto de nuestras cervezas y en todos aquellos elementos que hacen que un concierto se convierta en una experiencia inolvidable».

Un ejemplo de esta filosofía se encuentra precisamente en Galicia, en O Grove, en un proyecto como Laboratorio N, en el Naútico de San Vicente, capaz de generar una experiencia única para quien se acerca a verlo… y para los propios músicos.

Javier Gómez Pacheco es batería de varias de esas bandas que han pasado por los carteles de SON. Es uno de los currelas más dedicados del indie y el rock español y lleva casi tres décadas marcando el ritmo de más de una decena de bandas. Y además, se declara fan incondicional de Laboratorio N, una enorme jam session por la que desfilan decenas de los mejores músicos de la escena nacional.

«Para mí ha sido una experiencia total. Tocas con músicos que admiras y otros a los que no conoces de nada y casi no hay tiempo ni de hablar. El planteamiento es que simplemente te dejes llevar, te asocies y te adaptes a las circunstancias. Es como un patio de recreo de músicos: instrumentos, escenarios y público todo listo para ti. También es un poco caótico, pero en ese contexto creo que estamos como pez en el agua. Además, estamos en un entorno espectacular y muy bien tratados», explica Gómez.

Esas condiciones son capaces de generar momentos mágicos. El propio Javier Gómez tiene su favorito bastante fresco, ya que es de este pasado verano de 2018. «Estaba tocando con Morgan en la puesta de sol, banda a la que admiro profundamente y que tuve el placer de conocer en esos días. Creo que el concepto se parece a sacar la guitarra en la acampada, pero a lo bestia. ¡Repetiría sin dudarlo!».

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