1 de septiembre 2010    /   ENTRETENIMIENTO
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Sónar exporta su festival a Chicago

1 de septiembre 2010    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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Pritzker

No es la primera vez que Sónar sale al exterior (25 eventos en el exterior en 8 años) y es probable que no sea la última. Esta vez aterrizan en Chicago con un objetivo más allá de promocionar la cita anual barcelonesa como ha sido el caso en el pasado. “Queremos que se convierta en un evento fijo”, explica Ricard Robles, co-fundador del festival.

La versión de Sónar en Chicago, que se celebrará del 9 al 11 de septiembre, seguirá apostando por programar música experimental que se compaginará con conferencias y proyecciones de cine y documentales. En el cartel destacan grupos como The Slew, Oval y Ben Frost.

El Sónar se convierte así en embajador que vende otra visión de Cataluña y España en el extranjero. Un ejemplo de que no siempre hay que importar ideas de EEUU, también es posible ir allí y exportar lo que hacemos aquí.

Entrevista a Ricard Robles (en el lado izquierdo de la fotografía, junto con los otros fundadores del festival, Enric Palau y Sergi Caballero).

Ricard Robles

¿Cómo surge la decisión de exportar el Sónar a Chicago?

Desde el año 2002 empiezamos a hacer eventos en Londres. Nacen con un carácter promocional para comunicar el festival en Barcelona. Hemos estado también en Japón, Alemania y Sao Paolo. Pero en este caso nace con la intención de constituirse en un evento regular con un formato bastante ambicioso.

¿Es la propuesta más ambiciosa que habéis hecho hasta la fecha al margen del evento principal?

Sí y no. Por ejemplo, el Sónar que montamos en Sao Paolo fue el más grande que hemos hecho fuera de Barcelona. En Tokio también hicimos un despliegue importante. Pero quizá es el más ambicioso porque queremos crear un evento regular allí. Que sea un cita que forme parte de la cultura de la ciudad.

¿Estáis trabajando con socios locales?

Siempre trabajamos con un partner local. No queremos aterrizar como un ovni. Necesita estar arraigada en la escena local para nutrirse de la personalidad de cada sitio. Pero al mismo tiempo tiene que llevar el sello y el ADN de Sónar.

Estamos acostumbrados a importar ideas y conceptos de EEUU. ¿Quizá sorprende que esto sea a la inversa? ¿Crees que puede ayudar a cambiar la percepción que tienen los estadounidenses de Cataluña y España allí?

Es verdad que en este ámbito son escasos los ejemplos de implantar cosas que vienen de aquí allí. Otra cosa son artistas que tienen su público en el extranjero. Con un evento de estas características siempre acabas comunicando. Aunque la primera finalidad sea montar un festival, estás haciendo política cultural. Nos convertimos en embajadores y damos otra visión de nosotros mismos.

Supongo que de allí viene la involucración de la Generalitat…

Tenemos el apoyo del Instituto Ramon LLul, que depende de la Generalitat y la propia ciudad de Chicago, que nos ha cedido dos espacios públicos para hacer el evento. Este primer año nos han ayudado mucho pero no descartamos tener que buscar otras opciones en el futuro en caso de no contar con fondos públicos.

¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar en EEUU?

No es difícil trabajar en EEUU y menos en una ciudad como Chicago, con una cultura musical tan arraigada. Hay circuitos independientes con una fuerte tradición en distintos géneros musicales. Mucha gente ya conocía el festival y encaja muy bien con las propuestas existentes como el Pitchfork Festival.

En vuestro caso tiene especial relevancia siendo el lugar que vio nacer el house…

Es un sitio donde las propuestas más arriesgadas siempre han cuajado. Cuando estudiamos otras posibilidades en EEUU siempre acabamos volviendo a Chicago.

Nuestras vidas y la tecnología cambian tan rápido que es difícil prever el futuro. ¿Cómo evolucionará Sónar en los próximos 10 años?

La esencia no puede diferir demasiado. Nuestra obligación con el evento es buscar ese talento emergente. La música seguirá siendo el punto central pero nos gustaría seguir aglutinando distintas propuestas en cuanto el presupuesto lo permita. Pero también nos gustaría que hubiera una parte que tenga vida propia. Que esté conectada con la ciudad y donde puedan discurrir propuestas menos controladas y más arriesgadas al margen del festival.

¿Qué consejos darías a un emprendedor que quiere montar un festival o un evento cultural?

Depende de tu ambición pero tienes que preguntarte qué espacio pretendes ocupar. Ser humilde. Mirar a tu alrededor y aprender de lo que otros no están haciendo. No hay ningún secreto. Hay que luchar todos los días porque nadie te regala nada. Establece sinergías con escenas musicales y culturas alrededor del concepto que propones. Nosotros en algunos casos hemos sido pioneros en colaboraciones culturales público privadas pero si puedes evitar depender de subvenciones mejor. Aunque vienen muy bien su financiación, debes poder tener una viabilidad en caso de que desaparezcan las subvenciones. Rodéate de un buen equipo. Yo tengo suerte de tener a un equipo a mi alrededor mucho mejor que yo.

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No es la primera vez que Sónar sale al exterior (25 eventos en el exterior en 8 años) y es probable que no sea la última. Esta vez aterrizan en Chicago con un objetivo más allá de promocionar la cita anual barcelonesa como ha sido el caso en el pasado. “Queremos que se convierta en un evento fijo”, explica Ricard Robles, co-fundador del festival.

La versión de Sónar en Chicago, que se celebrará del 9 al 11 de septiembre, seguirá apostando por programar música experimental que se compaginará con conferencias y proyecciones de cine y documentales. En el cartel destacan grupos como The Slew, Oval y Ben Frost.

El Sónar se convierte así en embajador que vende otra visión de Cataluña y España en el extranjero. Un ejemplo de que no siempre hay que importar ideas de EEUU, también es posible ir allí y exportar lo que hacemos aquí.

Entrevista a Ricard Robles (en el lado izquierdo de la fotografía, junto con los otros fundadores del festival, Enric Palau y Sergi Caballero).

Ricard Robles

¿Cómo surge la decisión de exportar el Sónar a Chicago?

Desde el año 2002 empiezamos a hacer eventos en Londres. Nacen con un carácter promocional para comunicar el festival en Barcelona. Hemos estado también en Japón, Alemania y Sao Paolo. Pero en este caso nace con la intención de constituirse en un evento regular con un formato bastante ambicioso.

¿Es la propuesta más ambiciosa que habéis hecho hasta la fecha al margen del evento principal?

Sí y no. Por ejemplo, el Sónar que montamos en Sao Paolo fue el más grande que hemos hecho fuera de Barcelona. En Tokio también hicimos un despliegue importante. Pero quizá es el más ambicioso porque queremos crear un evento regular allí. Que sea un cita que forme parte de la cultura de la ciudad.

¿Estáis trabajando con socios locales?

Siempre trabajamos con un partner local. No queremos aterrizar como un ovni. Necesita estar arraigada en la escena local para nutrirse de la personalidad de cada sitio. Pero al mismo tiempo tiene que llevar el sello y el ADN de Sónar.

Estamos acostumbrados a importar ideas y conceptos de EEUU. ¿Quizá sorprende que esto sea a la inversa? ¿Crees que puede ayudar a cambiar la percepción que tienen los estadounidenses de Cataluña y España allí?

Es verdad que en este ámbito son escasos los ejemplos de implantar cosas que vienen de aquí allí. Otra cosa son artistas que tienen su público en el extranjero. Con un evento de estas características siempre acabas comunicando. Aunque la primera finalidad sea montar un festival, estás haciendo política cultural. Nos convertimos en embajadores y damos otra visión de nosotros mismos.

Supongo que de allí viene la involucración de la Generalitat…

Tenemos el apoyo del Instituto Ramon LLul, que depende de la Generalitat y la propia ciudad de Chicago, que nos ha cedido dos espacios públicos para hacer el evento. Este primer año nos han ayudado mucho pero no descartamos tener que buscar otras opciones en el futuro en caso de no contar con fondos públicos.

¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar en EEUU?

No es difícil trabajar en EEUU y menos en una ciudad como Chicago, con una cultura musical tan arraigada. Hay circuitos independientes con una fuerte tradición en distintos géneros musicales. Mucha gente ya conocía el festival y encaja muy bien con las propuestas existentes como el Pitchfork Festival.

En vuestro caso tiene especial relevancia siendo el lugar que vio nacer el house…

Es un sitio donde las propuestas más arriesgadas siempre han cuajado. Cuando estudiamos otras posibilidades en EEUU siempre acabamos volviendo a Chicago.

Nuestras vidas y la tecnología cambian tan rápido que es difícil prever el futuro. ¿Cómo evolucionará Sónar en los próximos 10 años?

La esencia no puede diferir demasiado. Nuestra obligación con el evento es buscar ese talento emergente. La música seguirá siendo el punto central pero nos gustaría seguir aglutinando distintas propuestas en cuanto el presupuesto lo permita. Pero también nos gustaría que hubiera una parte que tenga vida propia. Que esté conectada con la ciudad y donde puedan discurrir propuestas menos controladas y más arriesgadas al margen del festival.

¿Qué consejos darías a un emprendedor que quiere montar un festival o un evento cultural?

Depende de tu ambición pero tienes que preguntarte qué espacio pretendes ocupar. Ser humilde. Mirar a tu alrededor y aprender de lo que otros no están haciendo. No hay ningún secreto. Hay que luchar todos los días porque nadie te regala nada. Establece sinergías con escenas musicales y culturas alrededor del concepto que propones. Nosotros en algunos casos hemos sido pioneros en colaboraciones culturales público privadas pero si puedes evitar depender de subvenciones mejor. Aunque vienen muy bien su financiación, debes poder tener una viabilidad en caso de que desaparezcan las subvenciones. Rodéate de un buen equipo. Yo tengo suerte de tener a un equipo a mi alrededor mucho mejor que yo.

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