fbpx
26 de junio 2018    /   CREATIVIDAD
por
 

Sonia Muñoz, la fotógrafa que pinta lienzos famosos con su cámara

26 de junio 2018    /   CREATIVIDAD     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

¿Sabrías imitar una Joven de la perla con el aura mágica que logró Vermeer? La protagonista de esta historia sí. Cámara en mano. Y sorprende un resultado tan fiel y magnético.

Imagina una galería repleta de célebres obras maestras de los siglos XVII y XVIII de iconos como Velázquez, Rembrandt, El Greco, Murillo o Goya. Así de barroca luce la primera tanda de 15 recreaciones de la fotógrafa Sonia Muñoz.

escritor

La segunda parte, con 13 títulos, resulta más ecléctica y cruza el eje cronológico del siglo XV al XX, desde Da Vinci hasta Sorolla. Al principio creyeron que Muñoz «estaba un poco loca por querer hacer un proyecto de esta magnitud; que era un reto muy duro», comenta la fotógrafa. Se equivocaban. El tesón de la artista dio sus frutos y a través de su objetivo ha logrado reproducir el ambiente, los personajes, el atrezo, los ropajes, la escenografía y cada detalle de casi una treintena de cuadros. Una verdadera tarea de orfebre.

Todo comenzó hace cinco años, durante las prácticas en un Máster de Fotografía… Parece que las musas, en algunas ocasiones, te pillan trabajando. «Durante una clase de iluminación, uno de los ejercicios que nos propuso el profesor fue recrear unas pinturas sacadas de un libro de arte», relata la autora.

Fotos fieles a los cuadros originales

La artífice de estas instantáneas que plasman lienzos recuerda cómo la búsqueda de una técnica precisa para jugar con las luces y mejorar la posproducción «fue evolucionando hasta convertirse en el proyecto final de curso». Un salto cualitativo y laborioso que «derivó en un calendario solidario para recaudar fondos a favor de la Asociación de Yecla de Afectados de Cáncer», indica desde Yecla (Murcia), su ciudad natal.

Allí la conoce mucha gente porque su familia regenta un estudio fotográfico desde hace tres décadas y porque sus estampas decoran ahora las paredes de cientos de casas, bares y establecimientos, además de ser expuestas en importantes salas de toda la región. Pero, a tenor del éxito creciente, esto acaba de empezar y desde su estreno en Cartagena, Mazarrón, Caravaca o Lorca este viaje no tiene billete de vuelta.

captura-de-pantalla-2018-06-25-a-las-10-39-46

Como modelos ha contado con afectados de cáncer y familiares que pertenecen a la asociación AYAC que se prestaron a posar para la artista yeclana. «Todos tuvieron sus complicaciones. Detrás de cada foto hay una buena anécdota porque cada una de las imágenes tuvo sus imprevistos. Pero, al final, todas salieron como yo quería», cuenta. «Y todas las recreaciones son como un hijo para mí». Y sonríe.

_dsc4469

El esfuerzo que lleva cada lienzo no es baladí. Más o menos, un mes de dedicación por cada idea entre que se monta el decorado, se reúne todo el material de época, se concierta una cita con quienes participan en la escena… Y después llega la jornada de trabajo fotográfico, el tiempo de edición posterior, retoques, impresión y, finalmente, la satisfacción del deber cumplido.

Vamos, que replicar La maja vestida obviamente no es solo tumbar a una señora en una cama con toque añejo ni La vieja friendo huevos aparece de la nada retratando a una abuela en la cocina del pueblo. Aquí se cuida cada píxel. Exactamente como otrora hicieran con las pinceladas los genios de los cuadros de referencia.

La exposición que reúne la obra de esta artesana del encuadre y amante de la luz de Rembrandt se llama Arte y fotografía, una declaración de principios con dos conceptos infinitos.

almuerzo-de-campesinos

el-caballero-de-la-mano-en-el-pecho

el-sopl%c2%a2n2

Creando sensaciones en el espectador

Para rizar más el rizo, otro desafío de esta fotógrafa que –figuradamente– pinta con la cámara ha sido calcar situaciones en localizaciones exteriores. Lo ha hecho en la segunda entrega de su proyecto, más allá del periodo Barroco. «Me sacaba de mi zona de confort, que es el estudio, y de una forma de iluminación que domino perfectamente. Me retaba a probar diferentes estilos, a encontrar lugares que se pareciesen al original». Y así, tras las 28 recreaciones realizadas se avecina un devenir incierto porque el catálogo de posibles nuevos trabajos es tan grande como el empeño que ponga Sonia Muñoz.

«Una buena fotografía debería tener tres componentes técnicos: exposición, nitidez y balance. Pero en realidad es mucho más que eso», apunta esta profesional de la imagen.

«Una buena fotografía debe transmitir y crear sensaciones cuando se mira para crear su propio diálogo con el espectador». Acaso una reflexión esencial en los tiempos que vivimos, saturados de estímulos, tomando fotos a granel desde cualquier dispositivo e infravalorando en ocasiones el valor del arte. Cosas del mundo digital.

Sonia Muñoz pretende, en cambio, «capturar instantes, sentimientos, momentos únicos e irrepetibles» y «poder revivirlos una y otra vez durante toda la vida».

captura-de-pantalla-2018-06-25-a-las-10-40-23

captura-de-pantalla-2018-06-25-a-las-10-42-06

La niña que creció tras un objetivo

Quién le diría, cuando tenía tan solo seis años y le regalaron su primera cámara de fotos, que el talento nace, pero también se hace. Que hoy, a sus treinta y pocos, su nombre empieza a sonar fuerte en diferentes muestras. Que aquella niña que ayudaba a sus padres en el estudio desde los tiempos del carrete de 12, 24 o 36, cuando el revelado era una tarea de alquimia y nadie sabía qué pasaría con la profesión ante la llegada de nuevas tecnologías, hoy destacaría con una aguda mirada nostálgica.

La que evoca el clasicismo brillante de tantos pintores que estudiamos en el cole y que visitamos en pinacotecas de todo el mundo. Quién iba a prever que Sonia Muñoz los homenajearía con esta iniciativa tan genuina que, además, conlleva un fin benéfico como es la lucha contra el cáncer.

sabasa-3

predicador2

Cuando le planteamos qué momento protagonizaría ella, revela: «No creo que pudiera ponerme delante del objetivo porque entonces ¿quién controla y quién dispara? Soy demasiado perfeccionista para eso. Nunca pensé en este proyecto como un autorretrato, sino en dar lo mejor de mí como persona y fotógrafa».

Y, seguramente, también se esmeró en aquello de despertar sensaciones en el espectador. Porque, pese a la fuerza visual de sus cuadros, la artista opina, como El principito, que «lo esencial es invisible a los ojos». Puede que un día recree el planeta onírico del protagonista de Saint-Exupéry. A este paso, lo que se proponga.

¿Sabrías imitar una Joven de la perla con el aura mágica que logró Vermeer? La protagonista de esta historia sí. Cámara en mano. Y sorprende un resultado tan fiel y magnético.

Imagina una galería repleta de célebres obras maestras de los siglos XVII y XVIII de iconos como Velázquez, Rembrandt, El Greco, Murillo o Goya. Así de barroca luce la primera tanda de 15 recreaciones de la fotógrafa Sonia Muñoz.

escritor

La segunda parte, con 13 títulos, resulta más ecléctica y cruza el eje cronológico del siglo XV al XX, desde Da Vinci hasta Sorolla. Al principio creyeron que Muñoz «estaba un poco loca por querer hacer un proyecto de esta magnitud; que era un reto muy duro», comenta la fotógrafa. Se equivocaban. El tesón de la artista dio sus frutos y a través de su objetivo ha logrado reproducir el ambiente, los personajes, el atrezo, los ropajes, la escenografía y cada detalle de casi una treintena de cuadros. Una verdadera tarea de orfebre.

Todo comenzó hace cinco años, durante las prácticas en un Máster de Fotografía… Parece que las musas, en algunas ocasiones, te pillan trabajando. «Durante una clase de iluminación, uno de los ejercicios que nos propuso el profesor fue recrear unas pinturas sacadas de un libro de arte», relata la autora.

Fotos fieles a los cuadros originales

La artífice de estas instantáneas que plasman lienzos recuerda cómo la búsqueda de una técnica precisa para jugar con las luces y mejorar la posproducción «fue evolucionando hasta convertirse en el proyecto final de curso». Un salto cualitativo y laborioso que «derivó en un calendario solidario para recaudar fondos a favor de la Asociación de Yecla de Afectados de Cáncer», indica desde Yecla (Murcia), su ciudad natal.

Allí la conoce mucha gente porque su familia regenta un estudio fotográfico desde hace tres décadas y porque sus estampas decoran ahora las paredes de cientos de casas, bares y establecimientos, además de ser expuestas en importantes salas de toda la región. Pero, a tenor del éxito creciente, esto acaba de empezar y desde su estreno en Cartagena, Mazarrón, Caravaca o Lorca este viaje no tiene billete de vuelta.

captura-de-pantalla-2018-06-25-a-las-10-39-46

Como modelos ha contado con afectados de cáncer y familiares que pertenecen a la asociación AYAC que se prestaron a posar para la artista yeclana. «Todos tuvieron sus complicaciones. Detrás de cada foto hay una buena anécdota porque cada una de las imágenes tuvo sus imprevistos. Pero, al final, todas salieron como yo quería», cuenta. «Y todas las recreaciones son como un hijo para mí». Y sonríe.

_dsc4469

El esfuerzo que lleva cada lienzo no es baladí. Más o menos, un mes de dedicación por cada idea entre que se monta el decorado, se reúne todo el material de época, se concierta una cita con quienes participan en la escena… Y después llega la jornada de trabajo fotográfico, el tiempo de edición posterior, retoques, impresión y, finalmente, la satisfacción del deber cumplido.

Vamos, que replicar La maja vestida obviamente no es solo tumbar a una señora en una cama con toque añejo ni La vieja friendo huevos aparece de la nada retratando a una abuela en la cocina del pueblo. Aquí se cuida cada píxel. Exactamente como otrora hicieran con las pinceladas los genios de los cuadros de referencia.

La exposición que reúne la obra de esta artesana del encuadre y amante de la luz de Rembrandt se llama Arte y fotografía, una declaración de principios con dos conceptos infinitos.

almuerzo-de-campesinos

el-caballero-de-la-mano-en-el-pecho

el-sopl%c2%a2n2

Creando sensaciones en el espectador

Para rizar más el rizo, otro desafío de esta fotógrafa que –figuradamente– pinta con la cámara ha sido calcar situaciones en localizaciones exteriores. Lo ha hecho en la segunda entrega de su proyecto, más allá del periodo Barroco. «Me sacaba de mi zona de confort, que es el estudio, y de una forma de iluminación que domino perfectamente. Me retaba a probar diferentes estilos, a encontrar lugares que se pareciesen al original». Y así, tras las 28 recreaciones realizadas se avecina un devenir incierto porque el catálogo de posibles nuevos trabajos es tan grande como el empeño que ponga Sonia Muñoz.

«Una buena fotografía debería tener tres componentes técnicos: exposición, nitidez y balance. Pero en realidad es mucho más que eso», apunta esta profesional de la imagen.

«Una buena fotografía debe transmitir y crear sensaciones cuando se mira para crear su propio diálogo con el espectador». Acaso una reflexión esencial en los tiempos que vivimos, saturados de estímulos, tomando fotos a granel desde cualquier dispositivo e infravalorando en ocasiones el valor del arte. Cosas del mundo digital.

Sonia Muñoz pretende, en cambio, «capturar instantes, sentimientos, momentos únicos e irrepetibles» y «poder revivirlos una y otra vez durante toda la vida».

captura-de-pantalla-2018-06-25-a-las-10-40-23

captura-de-pantalla-2018-06-25-a-las-10-42-06

La niña que creció tras un objetivo

Quién le diría, cuando tenía tan solo seis años y le regalaron su primera cámara de fotos, que el talento nace, pero también se hace. Que hoy, a sus treinta y pocos, su nombre empieza a sonar fuerte en diferentes muestras. Que aquella niña que ayudaba a sus padres en el estudio desde los tiempos del carrete de 12, 24 o 36, cuando el revelado era una tarea de alquimia y nadie sabía qué pasaría con la profesión ante la llegada de nuevas tecnologías, hoy destacaría con una aguda mirada nostálgica.

La que evoca el clasicismo brillante de tantos pintores que estudiamos en el cole y que visitamos en pinacotecas de todo el mundo. Quién iba a prever que Sonia Muñoz los homenajearía con esta iniciativa tan genuina que, además, conlleva un fin benéfico como es la lucha contra el cáncer.

sabasa-3

predicador2

Cuando le planteamos qué momento protagonizaría ella, revela: «No creo que pudiera ponerme delante del objetivo porque entonces ¿quién controla y quién dispara? Soy demasiado perfeccionista para eso. Nunca pensé en este proyecto como un autorretrato, sino en dar lo mejor de mí como persona y fotógrafa».

Y, seguramente, también se esmeró en aquello de despertar sensaciones en el espectador. Porque, pese a la fuerza visual de sus cuadros, la artista opina, como El principito, que «lo esencial es invisible a los ojos». Puede que un día recree el planeta onírico del protagonista de Saint-Exupéry. A este paso, lo que se proponga.

Compártelo twitter facebook whatsapp
Muñecos de futbolín buscan dueño
El Yorokobu de serie B
Guía para dominar el arte de insultar y hacer amigos en un pueblo manchego
Interiorismo experiencial: la experiencia de usuario salta al mundo real
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp
Opiniones 2
  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *