7 de julio 2014    /   CINE/TV
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Filosofía de calle en torno a un plato de S.O.P.A.

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Aunque en ocasiones, la filosofía parezca a muchas personas algo lejano, repleto de léxico ininteligible y situado en un plano demasiado teórico como para responder a las dudas de un carpintero de Algete, lo cierto es que la filosofía está dentro de todos y es algo tan cotidiano como discutir en un bar los problemas del mundo y sus posibles soluciones. De hecho, la filosofía es discutir los problemas del mundo y sus posibles soluciones aunque no necesariamente en un bar. La propuesta de Sergio Catá es hacerlo frente de un plato de sopa.
Todo comienza con un recuerdo a La Clave, el antológico programa de cine y debate dirigido por José Luis Balbín en los tiempos en los que todavía no había aterrizado las Mamma Ciccio en la parrilla televisiva. «Una película era la excusa que propiciaba un coloquio sobre un tema. Funcionaba independiente, había ocasiones en las que lo que interesaba era el debate y no tanto la película», explica Sergio Catá, creador de S.O.P.A., una web serie que es solo el comienzo de una experiencia transmedia con más ingredientes que únicamente agua y sustancia.
S.O.P.A. (Sabiduría Original Prácticamente Absurda) comienza con la emisión de un capítulo de alrededor de seis minutos que apela a ideas que explican la existencia humana del siglo XXI, tales como si los zombis engordan, es decir, cosas que interesan a todo el mundo. «Queríamos mezclar filosofía y humor, que se pudiera debatir acerca de teorías domésticas, de a pie de calle. Todo el mundo tiene una teoría original e interesante de cosecha propia, todos llevamos a un filósofo dominguero dentro», dice Catá. «Por otro lado, las redes sociales están llenas de excelente filosofía exprés, aforismos tuiteros o comentarios de Facebook. De alguna manera, con S.O.P.A. queríamos que todo este ingenio pudiera adoptar forma de debate a partir de los capítulos de la web serie».

Cada capítulo de la serie termina con una pregunta. A partir de ahí, se lanza el debate y aparece el resto de contenidos que amplía el universo S.O.P.A. «Un bloguero experto escribe en profundidad sobre el tema tratado, un reportaje cuenta la filosofía del local de grabación, un fotógrafo presta su mirada artística de cada rodaje, hay humor gráfico, concursos, etc.», declara el director.
Belén S. Ballesteros, responsable del diseño de producción de la serie, explica que «si íbamos a producir un contenido web gratuito, la serie en sí, teníamos que ampliar la narrativa para poder encontrar ingresos por otras vías». Una de las píldoras estrella del experimento es lo que sus creadores denominan Experiencia S.O.P.A., «un encuentro físico con la comunidad para intercambiar ingenio y experiencias relacionadas con la filosofía y el humor». Además, Ballesteros dice que tienen en mente editar un libro que alterne recetas de cuchara y artículos filosóficos o producir una obra de microteatro.
De momento, S.O.P.A. da sus primeros pasos sobre el alambre de la inestabilidad económica y gracias a la colaboración desinteresada de todos los que aportan algo. «Su futuro depende de nuevas estrategias de financiación. Queremos probar un sistema fusión entre compra online y crowdfunding, es decir, que los seguidores puedan comprar artículos o servicios de las marcas colaboradoras, de forma que un porcentaje vaya destinado a la financiación del proyecto», dice la diseñadora de producción.
Catá añade que parte de sus esperanzas están depositadas en proponer una fórmula basada en la sinceridad. «Los contenidos web tienen que adoptar una fórmula basada en una publicidad honesta y en un consumidor activo que, si le interesa un contenido, la asuma como precio. Lo importante no es la cantidad de visionados, que ahora se consigue a base de inversión, sino la calidad de unos fans pertenecientes a un sector muy concreto y localizado que a la marca le interese alcanzar».
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Los ingredientes

Los temas acerca de los que trata cada capítulo de la serie se predicen con no demasiado tiempo de antelación. De hecho, es la comunidad alrededor de la serie la que los propone en lugares como la Experiencia S.O.P.A. A partir de ahí, cada capítulo tiende a la reducción a lo básico. «Lo más importante es la dirección de actores. Invitamos a una realizadora o realizador solvente en esa materia. Ellos proponen el casting», explica Sergio Catá. «Cada capítulo se graba en un espacio que tenga un toque vanguardista y que apueste por una filosofía diferente y original de negocio».
Fieles a la vocación colaborativa del proyecto, S.O.P.A. ha creado un universo propio compuesto por actores, marcas, artesanos, realizadores, blogueros o fotógrafos. Entre todos, construyen la filosofía en torno al logo S.O.P.A. «Aportan su punto de vista. Hemos hecho un casting de marcas entre las que nos parece que tienen una filosofía más cercana al consumidor, más auténtica y transparente», dice Ballesteros.
¿Y por qué es la sopa el núcleo vertebrador de los capítulos? «Porque son las siglas que definen la esencia de la serie: Sabiduría Original Prácticamente Absurda. También porque la sopa es un perfecto elemento estético y conceptual, fue uno de los primeros platos concebidos como tal y ha estado siempre vinculado al pensamiento. De hecho, su invento supuso que la mandíbula no tuviera tanto trabajo y dejara más espacio para el desarrollo del cerebro. Los humanos empezamos a pensar mejor gracias a la sopa», concluye Sergio Catá.

Aunque en ocasiones, la filosofía parezca a muchas personas algo lejano, repleto de léxico ininteligible y situado en un plano demasiado teórico como para responder a las dudas de un carpintero de Algete, lo cierto es que la filosofía está dentro de todos y es algo tan cotidiano como discutir en un bar los problemas del mundo y sus posibles soluciones. De hecho, la filosofía es discutir los problemas del mundo y sus posibles soluciones aunque no necesariamente en un bar. La propuesta de Sergio Catá es hacerlo frente de un plato de sopa.
Todo comienza con un recuerdo a La Clave, el antológico programa de cine y debate dirigido por José Luis Balbín en los tiempos en los que todavía no había aterrizado las Mamma Ciccio en la parrilla televisiva. «Una película era la excusa que propiciaba un coloquio sobre un tema. Funcionaba independiente, había ocasiones en las que lo que interesaba era el debate y no tanto la película», explica Sergio Catá, creador de S.O.P.A., una web serie que es solo el comienzo de una experiencia transmedia con más ingredientes que únicamente agua y sustancia.
S.O.P.A. (Sabiduría Original Prácticamente Absurda) comienza con la emisión de un capítulo de alrededor de seis minutos que apela a ideas que explican la existencia humana del siglo XXI, tales como si los zombis engordan, es decir, cosas que interesan a todo el mundo. «Queríamos mezclar filosofía y humor, que se pudiera debatir acerca de teorías domésticas, de a pie de calle. Todo el mundo tiene una teoría original e interesante de cosecha propia, todos llevamos a un filósofo dominguero dentro», dice Catá. «Por otro lado, las redes sociales están llenas de excelente filosofía exprés, aforismos tuiteros o comentarios de Facebook. De alguna manera, con S.O.P.A. queríamos que todo este ingenio pudiera adoptar forma de debate a partir de los capítulos de la web serie».

Cada capítulo de la serie termina con una pregunta. A partir de ahí, se lanza el debate y aparece el resto de contenidos que amplía el universo S.O.P.A. «Un bloguero experto escribe en profundidad sobre el tema tratado, un reportaje cuenta la filosofía del local de grabación, un fotógrafo presta su mirada artística de cada rodaje, hay humor gráfico, concursos, etc.», declara el director.
Belén S. Ballesteros, responsable del diseño de producción de la serie, explica que «si íbamos a producir un contenido web gratuito, la serie en sí, teníamos que ampliar la narrativa para poder encontrar ingresos por otras vías». Una de las píldoras estrella del experimento es lo que sus creadores denominan Experiencia S.O.P.A., «un encuentro físico con la comunidad para intercambiar ingenio y experiencias relacionadas con la filosofía y el humor». Además, Ballesteros dice que tienen en mente editar un libro que alterne recetas de cuchara y artículos filosóficos o producir una obra de microteatro.
De momento, S.O.P.A. da sus primeros pasos sobre el alambre de la inestabilidad económica y gracias a la colaboración desinteresada de todos los que aportan algo. «Su futuro depende de nuevas estrategias de financiación. Queremos probar un sistema fusión entre compra online y crowdfunding, es decir, que los seguidores puedan comprar artículos o servicios de las marcas colaboradoras, de forma que un porcentaje vaya destinado a la financiación del proyecto», dice la diseñadora de producción.
Catá añade que parte de sus esperanzas están depositadas en proponer una fórmula basada en la sinceridad. «Los contenidos web tienen que adoptar una fórmula basada en una publicidad honesta y en un consumidor activo que, si le interesa un contenido, la asuma como precio. Lo importante no es la cantidad de visionados, que ahora se consigue a base de inversión, sino la calidad de unos fans pertenecientes a un sector muy concreto y localizado que a la marca le interese alcanzar».
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Los ingredientes

Los temas acerca de los que trata cada capítulo de la serie se predicen con no demasiado tiempo de antelación. De hecho, es la comunidad alrededor de la serie la que los propone en lugares como la Experiencia S.O.P.A. A partir de ahí, cada capítulo tiende a la reducción a lo básico. «Lo más importante es la dirección de actores. Invitamos a una realizadora o realizador solvente en esa materia. Ellos proponen el casting», explica Sergio Catá. «Cada capítulo se graba en un espacio que tenga un toque vanguardista y que apueste por una filosofía diferente y original de negocio».
Fieles a la vocación colaborativa del proyecto, S.O.P.A. ha creado un universo propio compuesto por actores, marcas, artesanos, realizadores, blogueros o fotógrafos. Entre todos, construyen la filosofía en torno al logo S.O.P.A. «Aportan su punto de vista. Hemos hecho un casting de marcas entre las que nos parece que tienen una filosofía más cercana al consumidor, más auténtica y transparente», dice Ballesteros.
¿Y por qué es la sopa el núcleo vertebrador de los capítulos? «Porque son las siglas que definen la esencia de la serie: Sabiduría Original Prácticamente Absurda. También porque la sopa es un perfecto elemento estético y conceptual, fue uno de los primeros platos concebidos como tal y ha estado siempre vinculado al pensamiento. De hecho, su invento supuso que la mandíbula no tuviera tanto trabajo y dejara más espacio para el desarrollo del cerebro. Los humanos empezamos a pensar mejor gracias a la sopa», concluye Sergio Catá.

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