Publicado: 28 de febrero 2023 08:41  | Actualizado: 01 de marzo 2023 10:00    /   CREATIVIDAD
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¿Te imaginas entrar en el estudio de Sorolla y pillarle trabajando?

Publicado: 28 de febrero 2023 08:41  | Actualizado: 01 de marzo 2023 10:00    /   CREATIVIDAD     por          
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sorolla

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Suele ocurrir, al contemplar un cuadro, que nuestra mente juegue a recrear el momento en el que el artista lo estaba pintando. En el caso de Sorolla no hace falta recurrir a la imaginación. Podemos entrar en el estudio de su casa y pillarle in fraganti. Aunque para ello necesitaremos unas gafas de realidad virtual.

Para eso hay que acudir a la exposición Sorolla a través de la luz, que acoge el Palacio Real de Madrid con motivo del centenario de la muerte del pintor valenciano, y que organiza Patrimonio Nacional, el Museo Sorolla, la Fundación Sorolla y Light Art Exhibitions.

Las exposiciones inmersivas se han multiplicado en la oferta cultural de los últimos tiempos. Aunque la dedicada a Sorolla, además de por el monumental marco elegido, ha querido desmarcarse y aportar algo más que el efecto WOW que buscan despertar este tipo de muestras entre toda clase de público (habitual o no en eventos artísticos) mediante el uso de la tecnología más vanguardista. El valor añadido que propone la exhibición en el Palacio Real no es ni más ni menos que un apartado en el que los visitantes pueden contemplar cuadros del pinto in situ. 

«Desde el inicio de este proyecto teníamos claro que queríamos dar al espectador esa experiencia que proporcionan las salas sensoriales y la realidad virtual, pero, al mismo tiempo, sabíamos que lo más importante era dar la posibilidad de poder disfrutar de la obra original de Joaquín Sorolla», explicaba durante la presentación de la muestra Gonzalo Saavedra, director de Light Art Exhibitions. Una mezcla que, como apostillaba el director del Museo Sorolla, Enrique Varela Agüí, trata de captar al público «más formal y exigente» y también a quienes están más acostumbrados a códigos visuales más actuales.

Así es posible deleitarse con hasta 24 obras de Sorolla, algunas de ellas bastante desconocidas al proceder de exposiciones particulares. Las comisarias de la exposición, Blanca Pons-Sorolla y Consuelo Luca de Tena, han sido las encargadas de seleccionar las piezas, agrupadas en tres áreas temáticas: retratos de familia, retratos reales y jardines y, cómo no, el mar.

Entre estas últimas se encuentra, entre otras, Clotilde en la cala de San Vicente o La niña curiosa, obras en las que, como en tantas otras con el Mediterráneo de fondo, Sorolla demostró su maestría con el uso del color y de la luz.

Después del baño (1902)
La niña curiosa (1916)

Blancos que deslumbran y pinceladas rebeldes que son capaces de dotar al cuadro de un dinamismo prodigioso cuando se observa a cierta distancia, como si de una instantánea se tratase. ¿O no parece que el protagonista de Las redes se incorporará de un momento a otro? ¿O que las olas van a sacudir a las reses en Enganchando la barca?

Las redes (1893)
Enganchando la barca (1899)

Casi todos los retratos fueron realizados o bien al aire libre, o bien cerca de una ventana que, por supuesto, dejara entrar la luz natural, esa que Sorolla supo representar en sus cuadros como pocos.

Joaquín Sorolla retratando a Alfonso XII (foto: Museo Sorolla)
Sorolla
Autorretrato

INMERSIÓN EN EL UNIVERSO SOROLLA

El recorrido cronológico por la vida y obra de Sorolla con el que se inicia la muestra sirve también para que el visitante pueda contextualizar en qué momento vital el pintor realizó cada una de sus obras, qué era lo que le preocupaba, le obsesionaba o le entusiasmaba en aquel momento.

Un paseo ilustrado por fechas señaladas en su vida, como su nacimiento en 1863 en Valencia, su matrimonio con Clotilde o sus duros inicios como pintor. También sus viajes a Londres, París y Nueva York, sus primeros reconocimientos en el mundillo artístico de la época, la compra de su casa en Madrid, convertida ahora en museo, o su fallecimiento en 1923.

Justo a continuación del recorrido lineal por su vida y obra, llegan las salas sensoriales, capaces de engullir la atención de todo aquel que se adentran en ellas. De eso se encargan multipantallas LED que cubren estos espacios y reproducen cientos de imágenes en movimiento, entre las que se encuentran pinturas en distintos formatos, fotografías, artículos de periódicos, dibujos, escritos personales… Reproducciones en alta definición que permiten apreciar detalles que pasan inadvertidos a simple vista.

Collages animados que con la ayuda de efectos especiales simulan los rayos de sol o el movimiento de las olas del mar, y que permiten zambullirse en las evocadoras escenas creadas por el artista.

El broche final de la exposición son salas de realidad virtual, responsables, cuyo objetivo es situar al espectador en «un túnel del tiempo». Grupo Mediapro, que está bajo la dirección artística, ha recreado algunos de los elementos, situaciones y personajes más característicos del universo Sorolla, para que todo aquel que se coloque las gafas pueda vivir la sensación de caminar junto a Clotilde y María (esposa e hija, respectivamente, del pintor) por las playas de la Malvarrosa, o entrar en el estudio del artista valenciano y pillarle in  fraganti mientras pinta uno de sus retratos.

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Suele ocurrir, al contemplar un cuadro, que nuestra mente juegue a recrear el momento en el que el artista lo estaba pintando. En el caso de Sorolla no hace falta recurrir a la imaginación. Podemos entrar en el estudio de su casa y pillarle in fraganti. Aunque para ello necesitaremos unas gafas de realidad virtual.

Para eso hay que acudir a la exposición Sorolla a través de la luz, que acoge el Palacio Real de Madrid con motivo del centenario de la muerte del pintor valenciano, y que organiza Patrimonio Nacional, el Museo Sorolla, la Fundación Sorolla y Light Art Exhibitions.

Las exposiciones inmersivas se han multiplicado en la oferta cultural de los últimos tiempos. Aunque la dedicada a Sorolla, además de por el monumental marco elegido, ha querido desmarcarse y aportar algo más que el efecto WOW que buscan despertar este tipo de muestras entre toda clase de público (habitual o no en eventos artísticos) mediante el uso de la tecnología más vanguardista. El valor añadido que propone la exhibición en el Palacio Real no es ni más ni menos que un apartado en el que los visitantes pueden contemplar cuadros del pinto in situ. 

«Desde el inicio de este proyecto teníamos claro que queríamos dar al espectador esa experiencia que proporcionan las salas sensoriales y la realidad virtual, pero, al mismo tiempo, sabíamos que lo más importante era dar la posibilidad de poder disfrutar de la obra original de Joaquín Sorolla», explicaba durante la presentación de la muestra Gonzalo Saavedra, director de Light Art Exhibitions. Una mezcla que, como apostillaba el director del Museo Sorolla, Enrique Varela Agüí, trata de captar al público «más formal y exigente» y también a quienes están más acostumbrados a códigos visuales más actuales.

Así es posible deleitarse con hasta 24 obras de Sorolla, algunas de ellas bastante desconocidas al proceder de exposiciones particulares. Las comisarias de la exposición, Blanca Pons-Sorolla y Consuelo Luca de Tena, han sido las encargadas de seleccionar las piezas, agrupadas en tres áreas temáticas: retratos de familia, retratos reales y jardines y, cómo no, el mar.

Entre estas últimas se encuentra, entre otras, Clotilde en la cala de San Vicente o La niña curiosa, obras en las que, como en tantas otras con el Mediterráneo de fondo, Sorolla demostró su maestría con el uso del color y de la luz.

Después del baño (1902)
La niña curiosa (1916)

Blancos que deslumbran y pinceladas rebeldes que son capaces de dotar al cuadro de un dinamismo prodigioso cuando se observa a cierta distancia, como si de una instantánea se tratase. ¿O no parece que el protagonista de Las redes se incorporará de un momento a otro? ¿O que las olas van a sacudir a las reses en Enganchando la barca?

Las redes (1893)
Enganchando la barca (1899)

Casi todos los retratos fueron realizados o bien al aire libre, o bien cerca de una ventana que, por supuesto, dejara entrar la luz natural, esa que Sorolla supo representar en sus cuadros como pocos.

Joaquín Sorolla retratando a Alfonso XII (foto: Museo Sorolla)
Sorolla
Autorretrato

INMERSIÓN EN EL UNIVERSO SOROLLA

El recorrido cronológico por la vida y obra de Sorolla con el que se inicia la muestra sirve también para que el visitante pueda contextualizar en qué momento vital el pintor realizó cada una de sus obras, qué era lo que le preocupaba, le obsesionaba o le entusiasmaba en aquel momento.

Un paseo ilustrado por fechas señaladas en su vida, como su nacimiento en 1863 en Valencia, su matrimonio con Clotilde o sus duros inicios como pintor. También sus viajes a Londres, París y Nueva York, sus primeros reconocimientos en el mundillo artístico de la época, la compra de su casa en Madrid, convertida ahora en museo, o su fallecimiento en 1923.

Justo a continuación del recorrido lineal por su vida y obra, llegan las salas sensoriales, capaces de engullir la atención de todo aquel que se adentran en ellas. De eso se encargan multipantallas LED que cubren estos espacios y reproducen cientos de imágenes en movimiento, entre las que se encuentran pinturas en distintos formatos, fotografías, artículos de periódicos, dibujos, escritos personales… Reproducciones en alta definición que permiten apreciar detalles que pasan inadvertidos a simple vista.

Collages animados que con la ayuda de efectos especiales simulan los rayos de sol o el movimiento de las olas del mar, y que permiten zambullirse en las evocadoras escenas creadas por el artista.

El broche final de la exposición son salas de realidad virtual, responsables, cuyo objetivo es situar al espectador en «un túnel del tiempo». Grupo Mediapro, que está bajo la dirección artística, ha recreado algunos de los elementos, situaciones y personajes más característicos del universo Sorolla, para que todo aquel que se coloque las gafas pueda vivir la sensación de caminar junto a Clotilde y María (esposa e hija, respectivamente, del pintor) por las playas de la Malvarrosa, o entrar en el estudio del artista valenciano y pillarle in  fraganti mientras pinta uno de sus retratos.

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