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22 de febrero 2017    /   IDEAS
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Color, surrealismo y sentido del humor: la URSS no era tan gris como la pintaban

22 de febrero 2017    /   IDEAS     por          
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Coreografías multitudinarias y surrealistas, efectos especiales con un tono vintage, cánticos en ruso y mucha danza: es lo que ofrece Soviet Visuals, un proyecto creado por la rusa Varia Bortsova, que ha reunido en una web y una página de Facebook lo mejor de la cultura visual de la época soviética.

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Poco se conoce en Europa del cine, del diseño, del arte, de la música y de la danza de la que ha sido la segunda potencia mundial en la época de la Guerra Fría. Tal vez se debe a la barrera lingüística, al cordón ideológico o a la tendencia introspectiva de los habitantes del mayor país del mundo. El caso es que la iniciativa de esta joven de 27 años nos permite conocer y degustar auténticas perlas de la cultura soviética.

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Alekséi Pázhitnov, creador de Tetris

La idea de Soviet Visuals nació de la necesidad de sumergirse en el universo soviético, que tuvo una fuerte presencia en su infancia a pesar del profundo cambio político que supuso el fin de la URSS. «La influencia de la cultura soviética siempre ha sido muy fuerte para mi generación. Los espectáculos que veíamos en la tele, los libros que leíamos, los edificios en los que vivíamos, las actrices y los cosmonautas en los que nos proyectábamos… todo eso nos llegaba de la era soviética. Crecer en Moscú en aquella época hizo que estos elementos se volvieran muy familiares para mí, ya que no tenía otros términos de comparación», señala Bortsova.

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Tras vivir en varios países, la exbailarina tomó conciencia del valor estético e histórico de las producciones audiovisuales de la era soviética. «En mayo de 2016 cree una cuenta en Twitter pensando que pocas personas se interesarían por ese tipo de contenidos. Nunca imaginé que podrían llegar a despertar tanta fascinación», reconoce.

Ilustraciones futuristas (Años 30)
Ilustraciones futuristas (Años 30)

Hoy la página de Facebook de Soviet Visuals cuenta con más de 45.000 seguidores. Esta comunicadora nutre su proyecto a través de numerosas fuentes. En primer lugar está su familia: sus padres y su abuela le aportan todo tipo de sugerencia. También los seguidores suelen mandar de vez en cuando ideas o incluso material, lo que ayuda a mantener el proyecto con vida.

En la mayor parte de los casos, es ella misma quien busca manualmente las grabaciones o las fotos en viejas cintas de vídeo o en archivos familiares. «A veces mando a mi abuela instrucciones muy detalladas para que haga una foto de algo con su móvil y me la envíe», revela. En otras ocasiones, tira de su memoria para encontrar online o en archivos físicos un determinado contenido que podría resultar interesante para su audiencia.

Recientemente, varios estudios cinematográficos han digitalizado sus acervos y colecciones de la era soviética y los han colocado online, algo que representa una nueva fuente para Soviet Visuals. «Cada vez que visito Rusia o algún país post-soviético, paso mucho tiempo en librerías de segunda mano y en museos. En el caso de piezas artísticas o arquitectónicas, la búsqueda resulta mucho más fácil. Un par de horas a pie por una ciudad que fue parte de la URSS me proporcionan una semana de ideas», relata Bortsova.

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La finalidad de este proyecto es ofrecer a un público internacional una muestra de la cotidianidad del homo sovieticus a través de diversos contenidos visuales. «Existe un estereotipo según el que la cultura soviética es gris, blanda y cero interesante. Por eso intento presentar a mi audiencia contenidos llenos de color, imaginación y humor, escondidos durante décadas detrás de la cortina de hierro. Hace un año que publico en mi web y estoy muy lejos de haber agotado el repertorio», afirma esta joven rusa.

Residencia de escritores rusos (Armenia)
Residencia de escritores rusos (Armenia)

Bortsova subraya que el régimen político de la URSS acabó creando un enorme laboratorio creativo, en el que más de 300 millones de ciudadanos de distintas procedencia social y étnica convivían y creaban dentro de los límites marcados. «El lado negativo de esta situación es que muchas personas nunca consiguieron desarrollar plenamente su potencial, o tuvieron que llegar a duros compromisos para mantener sus trabajos y a veces sus vidas. Por otro lado, eso llevó a varias generaciones de soviéticos a encontrar soluciones imaginativas para problemas complejos. Eso dio lugar a conceptos totalmente nuevos en el arte, el diseño gráfico, las artes escénicas… lo que sin duda resulta estimulante para un público contemporáneo», asegura.




Entre los seguidores de esta página, hay muchos profesionales del sector audiovisual o simplemente personas curiosas, así como también habitantes del antiguo bloque soviético que sienten cierta nostalgia por esta época. «Son personas como yo, para las que estos clips les devuelven un pedazo de sus memorias de infancia. Para otros quizás es solo una forma de entretenimiento o un material con un cierto valor estético que pasa de lo hermoso a lo bizarro y lo hilarante. Es muy diferente del audiovisual moderno, nos permite viajar a través del tiempo y nos ofrece alimento para la reflexión», afirma esta exbailarina. «Yo espero que la producción creativa del pasado soviético nos ayude a encontrar respuestas inesperadas a los desafíos de hoy» agrega.

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Coreografías multitudinarias y surrealistas, efectos especiales con un tono vintage, cánticos en ruso y mucha danza: es lo que ofrece Soviet Visuals, un proyecto creado por la rusa Varia Bortsova, que ha reunido en una web y una página de Facebook lo mejor de la cultura visual de la época soviética.

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Poco se conoce en Europa del cine, del diseño, del arte, de la música y de la danza de la que ha sido la segunda potencia mundial en la época de la Guerra Fría. Tal vez se debe a la barrera lingüística, al cordón ideológico o a la tendencia introspectiva de los habitantes del mayor país del mundo. El caso es que la iniciativa de esta joven de 27 años nos permite conocer y degustar auténticas perlas de la cultura soviética.

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Alekséi Pázhitnov, creador de Tetris

La idea de Soviet Visuals nació de la necesidad de sumergirse en el universo soviético, que tuvo una fuerte presencia en su infancia a pesar del profundo cambio político que supuso el fin de la URSS. «La influencia de la cultura soviética siempre ha sido muy fuerte para mi generación. Los espectáculos que veíamos en la tele, los libros que leíamos, los edificios en los que vivíamos, las actrices y los cosmonautas en los que nos proyectábamos… todo eso nos llegaba de la era soviética. Crecer en Moscú en aquella época hizo que estos elementos se volvieran muy familiares para mí, ya que no tenía otros términos de comparación», señala Bortsova.

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Tras vivir en varios países, la exbailarina tomó conciencia del valor estético e histórico de las producciones audiovisuales de la era soviética. «En mayo de 2016 cree una cuenta en Twitter pensando que pocas personas se interesarían por ese tipo de contenidos. Nunca imaginé que podrían llegar a despertar tanta fascinación», reconoce.

Ilustraciones futuristas (Años 30)
Ilustraciones futuristas (Años 30)

Hoy la página de Facebook de Soviet Visuals cuenta con más de 45.000 seguidores. Esta comunicadora nutre su proyecto a través de numerosas fuentes. En primer lugar está su familia: sus padres y su abuela le aportan todo tipo de sugerencia. También los seguidores suelen mandar de vez en cuando ideas o incluso material, lo que ayuda a mantener el proyecto con vida.

En la mayor parte de los casos, es ella misma quien busca manualmente las grabaciones o las fotos en viejas cintas de vídeo o en archivos familiares. «A veces mando a mi abuela instrucciones muy detalladas para que haga una foto de algo con su móvil y me la envíe», revela. En otras ocasiones, tira de su memoria para encontrar online o en archivos físicos un determinado contenido que podría resultar interesante para su audiencia.

Recientemente, varios estudios cinematográficos han digitalizado sus acervos y colecciones de la era soviética y los han colocado online, algo que representa una nueva fuente para Soviet Visuals. «Cada vez que visito Rusia o algún país post-soviético, paso mucho tiempo en librerías de segunda mano y en museos. En el caso de piezas artísticas o arquitectónicas, la búsqueda resulta mucho más fácil. Un par de horas a pie por una ciudad que fue parte de la URSS me proporcionan una semana de ideas», relata Bortsova.

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La finalidad de este proyecto es ofrecer a un público internacional una muestra de la cotidianidad del homo sovieticus a través de diversos contenidos visuales. «Existe un estereotipo según el que la cultura soviética es gris, blanda y cero interesante. Por eso intento presentar a mi audiencia contenidos llenos de color, imaginación y humor, escondidos durante décadas detrás de la cortina de hierro. Hace un año que publico en mi web y estoy muy lejos de haber agotado el repertorio», afirma esta joven rusa.

Residencia de escritores rusos (Armenia)
Residencia de escritores rusos (Armenia)

Bortsova subraya que el régimen político de la URSS acabó creando un enorme laboratorio creativo, en el que más de 300 millones de ciudadanos de distintas procedencia social y étnica convivían y creaban dentro de los límites marcados. «El lado negativo de esta situación es que muchas personas nunca consiguieron desarrollar plenamente su potencial, o tuvieron que llegar a duros compromisos para mantener sus trabajos y a veces sus vidas. Por otro lado, eso llevó a varias generaciones de soviéticos a encontrar soluciones imaginativas para problemas complejos. Eso dio lugar a conceptos totalmente nuevos en el arte, el diseño gráfico, las artes escénicas… lo que sin duda resulta estimulante para un público contemporáneo», asegura.




Entre los seguidores de esta página, hay muchos profesionales del sector audiovisual o simplemente personas curiosas, así como también habitantes del antiguo bloque soviético que sienten cierta nostalgia por esta época. «Son personas como yo, para las que estos clips les devuelven un pedazo de sus memorias de infancia. Para otros quizás es solo una forma de entretenimiento o un material con un cierto valor estético que pasa de lo hermoso a lo bizarro y lo hilarante. Es muy diferente del audiovisual moderno, nos permite viajar a través del tiempo y nos ofrece alimento para la reflexión», afirma esta exbailarina. «Yo espero que la producción creativa del pasado soviético nos ayude a encontrar respuestas inesperadas a los desafíos de hoy» agrega.

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Opiniones 6
  • ¿Sorprendente el parecido con el tardo franquismo? Pues no, los regímenes totalitarios fomentan este colorido inofensivo y jocoso, dúo dinámico, Fórmula quinta, Camilo sexto, cine musical de Lola Flores, los inicios de la psicodelica movida, etc, la pátina con las que los autocratas recubren sus represiones. El color nunca esta mal, pero no olvidemos el trasfondo.

    • Todo eso está muy bien, pero te recuerdo que el color yeye que ves aquí y que se veía en el tardo franquismo era muy similar al que se veía en cualquier sitio del resto de Occidente. Dale un vistazo a lo que se hacía en el resto de Europa y USA y me cuentas. Es más, te recuerdo que el Franquismo dejó de ser tan gris al comenzar el aperturismo, por eso como bien lo has llamado se denominó «tardo franquismo», porque todo esos grupos que has mencionado no eran más que una copia baratilla y españolizada de todo lo que venía de fuera (el pop yeye, el rock, el punk…).

      Lo que pasa es que las mentes cerradas tenéis la mala costumbre de creer que las dictaduras son todas grises, cuando hasta en los países más brutalmente cerrados y opresores ahora y hace siglos se contempla una arquitectura, unos ropajes, una música y danza y unas pinturas cargadas de colores. Hasta en los teocracias se ven este tipo de colores y arte, porque no tiene nada que ver con la dictadura, ha estado hay siempre y no dejará de estarlo.

      Solo una mente cerrada y cargada de tópicos se cree que algo puede ser absolutamente gris.

  • Si nos fijamos en Lazarov, el Grupo Crónica, el antirrealismo literario (incluso el realismo de «El Jarama»), Serrat o Raphael también podríamos decir que el franquismo no fue tan gris. Y sería tan cierto como en el caso que refiere el artículo.

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