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Spoiler Fest: ¿por qué nos volvemos locos con las series?

17 de octubre 2017    /   BRANDED CONTENT              
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Ver una serie ha dejado de ser algo de 50 minutos de duración para pasar a incluir todo un universo paralelo: el tiempo de espera hasta un nuevo capítulo, los trailers previos, las teorías de seguidores, los comentarios durante la emisión… Y, por encima de todo, el rastro que queda después de cada episodio: artículos que lo analizan, memes, el pánico al spoiler… e incluso la aparición de festivales especializados.

¿Por qué este auge de las series?

Parece que el motivo más claro del auge de las series es la llegada de la televisión bajo demanda. Antes, no quedaba más remedio que esperar una semana para ver el siguiente capítulo. Si se emitía un día en el que no estábamos disponibles, no la seguíamos. ¿Cuántas veces hemos oído eso de «vi la primera temporada, pero luego la cambiaron de día y ya no me venía bien»?

La televisión VOD también ha eliminado barreras de disponibilidad geográfica. En la actualidad, es posible ver una serie al tiempo que se estrena al otro lado del Atlántico, o verla del tirón, o proyectarla cuando mejor le venga a uno, haciendo de su visionado todo un acontecimiento.

Pero hay otros motivos que también han influido en esta fiebre de la ficción por capítulos. Las prisas, la impaciencia y el gusto por lo inmediato hacen que al espectador le resulte fácil sumergirse en una trama que ya conoce y no tanto recibir un planteamiento nuevo (por ejemplo, de una película) que le exigirá más atención al principio. Ver un capítulo, además, lleva menos tiempo (aproximadamente la mitad que el de ver una película), lo que lo hace ideal para su consumo entre semana, al menos para aquel que no quiera trasnochar.

Aunque las estadísticas dicen que ha aumentado el consumo en solitario (un 47,9% del consumo es individual, según datos de Kantar Media), en realidad el espectador no ve la serie solo: seguir series, especialmente aquellas más populares, le incluye en la conversación. Le da algo de qué hablar el lunes en la oficina o con tus amigos —a veces, incluso, a tiempo real—, y despierta su capacidad de análisis y su imaginación.

No se puede obviar tampoco el sentimiento de cercanía que otorgan las series: los personajes caen bien, se les coge cariño y es inevitable querer saber qué tal están, qué más les ocurre. Es como volver a ver a un conocido con el que te pones al día en cada capítulo. Por regla general, las series suelen ser algo más realistas que las películas: a veces incluyen, por ejemplo, guiños a acontecimientos recientes. El cine no puede tener esa nota de actualidad debido a sus tiempos de producción. Una muestra de este realismo es cómo la evolución de las familias americanas aparece retratada en las series de distintas épocas.

El desarrollo de las tramas durante un tiempo largo permite alcanzar un gran nivel de detalle. Las series pueden ahondar en los personajes secundarios o historias paralelas de una forma que el cine no puede permitirse debido a los límites de duración de una película. De ahí que las conversaciones puedan ser más realistas o acercarse más a los tiempos reales de un diálogo.

El cambio en el tipo de espectador, que está acostumbrado a estas ficciones y ya no quiere tramas obvias en las que se le explica todo, ha hecho que las series hayan introducido estructuras cada vez más complejas, flashbacks y otros recursos que hace unos años eran impensables por el temor a que el espectador no entendiera.

Además, el «contra» que suponía una producción más descuidada o con menos presupuesto ha sido superado con creces: ahora, el lenguaje cinematográfico se ha metido de lleno en la televisión. Algunas series son superproducciones más elaboradas que muchas películas.

Las series siempre han sido adictivas: desde antes de la llegada del VOD, trataban de terminar en un punto álgido para que las esperaras con entusiasmo durante una semana. El motivo de que ahora sean más adictivas es esa conversación constante y la posibilidad (cuando las ves una vez disponible toda la temporada) de ver varios capítulos seguidos, cosa que antes era un imposible.

Según un estudio de la Universidad Loyola Andalucía publicado en la revista científica Journal o f Happiness Studies, los fans de las series de televisión son más felices. Este estudio habla en concreto de la felicidad eudaimónica, que es aquella relacionada con «la sabiduría, curiosidad o creatividad» y que Aristóteles decía que podría ayudar a la «plenitud del ser». Este mismo estudio, sin embargo, determina que es mucho mejor «consumirlas en un espacio de tiempo amplio» que pegarse un atracón.

Seriéfilo, este es tu festival

¿Quién dijo que las series hay que verlas en casa y las películas en el cine? Seguro que más de uno lamentó, al presenciar una de las escenas más apoteósicas de Juego de Tronos, no estarla disfrutando en pantalla gigante y con un sonido envolvente. Por ejemplo, al ver el capítulo 6 de la séptima temporada, este que tanta conversación provocó por su uso del tiempo y las distancias y por alguna que otra pérdida. Ese es precisamente el episodio elegido para abrir el Spoiler Fest en los Cines de la Prensa el próximo viernes 20 de octubre.

El Spoiler Fest es el festival de series de Movistar+. Tendrá lugar del 20 al 22 de octubre en tres sedes de Madrid cercanas entre sí: Cines de la Prensa (Plaza del Callao, 4), Telefónica Flagship Store (Gran Vía, 28) y Fundación Telefónica (Fuencarral, 3).

Quizá el espectador que ha visto el primer capítulo de The young Sheldon en solitario ha lamentado no tener alguien al lado con quien comentar cada ironía o giro de guion, y tal vez quiera citar a sus amigos, los seguidores acérrimos de The big bang theory, para disfrutarlo todos juntos con unas palomitas.

O a lo mejor, con tu serie favorita en barbecho, estás en búsqueda de nuevas compañías (recuerda, comenzar una serie es comenzar una historia de amor) y te apetece asomarte a los estrenos de The gifted, Loch Ness, Ley y orden True Crime, Oro, The Brave, The good doctor, Tin Star, Colony, Profesor T

O al preestreno mundial de S.W.A.T.

O al arranque de la segunda temporada de This is us o Riverdale, si ya las sigues.

O al estreno simultáneo con EE.UU. de (wait for it…) el primer capítulo de la octava temporada de The walking dead, acompañado de un evento previo.

Si no te limitas a ver las series sino que te dedicas (o quieres dedicarte) a ellas profesionalmente, el Centro Universitario de Artes TAI ofrece en el marco del festival una serie de sesiones formativas sobre distintos aspectos del género: dirección de actores, rodaje con Chroma, postproducción, composición de bandas sonoras y escritura de guión, entre otros temas.

También habrá actividades infantiles en la Plaza de Soledad Torres Acosta.

Puedes consultar la agenda completa aquí. La entrada es libre y gratuita.

spoiler fest

Ver una serie ha dejado de ser algo de 50 minutos de duración para pasar a incluir todo un universo paralelo: el tiempo de espera hasta un nuevo capítulo, los trailers previos, las teorías de seguidores, los comentarios durante la emisión… Y, por encima de todo, el rastro que queda después de cada episodio: artículos que lo analizan, memes, el pánico al spoiler… e incluso la aparición de festivales especializados.

¿Por qué este auge de las series?

Parece que el motivo más claro del auge de las series es la llegada de la televisión bajo demanda. Antes, no quedaba más remedio que esperar una semana para ver el siguiente capítulo. Si se emitía un día en el que no estábamos disponibles, no la seguíamos. ¿Cuántas veces hemos oído eso de «vi la primera temporada, pero luego la cambiaron de día y ya no me venía bien»?

La televisión VOD también ha eliminado barreras de disponibilidad geográfica. En la actualidad, es posible ver una serie al tiempo que se estrena al otro lado del Atlántico, o verla del tirón, o proyectarla cuando mejor le venga a uno, haciendo de su visionado todo un acontecimiento.

Pero hay otros motivos que también han influido en esta fiebre de la ficción por capítulos. Las prisas, la impaciencia y el gusto por lo inmediato hacen que al espectador le resulte fácil sumergirse en una trama que ya conoce y no tanto recibir un planteamiento nuevo (por ejemplo, de una película) que le exigirá más atención al principio. Ver un capítulo, además, lleva menos tiempo (aproximadamente la mitad que el de ver una película), lo que lo hace ideal para su consumo entre semana, al menos para aquel que no quiera trasnochar.

Aunque las estadísticas dicen que ha aumentado el consumo en solitario (un 47,9% del consumo es individual, según datos de Kantar Media), en realidad el espectador no ve la serie solo: seguir series, especialmente aquellas más populares, le incluye en la conversación. Le da algo de qué hablar el lunes en la oficina o con tus amigos —a veces, incluso, a tiempo real—, y despierta su capacidad de análisis y su imaginación.

No se puede obviar tampoco el sentimiento de cercanía que otorgan las series: los personajes caen bien, se les coge cariño y es inevitable querer saber qué tal están, qué más les ocurre. Es como volver a ver a un conocido con el que te pones al día en cada capítulo. Por regla general, las series suelen ser algo más realistas que las películas: a veces incluyen, por ejemplo, guiños a acontecimientos recientes. El cine no puede tener esa nota de actualidad debido a sus tiempos de producción. Una muestra de este realismo es cómo la evolución de las familias americanas aparece retratada en las series de distintas épocas.

El desarrollo de las tramas durante un tiempo largo permite alcanzar un gran nivel de detalle. Las series pueden ahondar en los personajes secundarios o historias paralelas de una forma que el cine no puede permitirse debido a los límites de duración de una película. De ahí que las conversaciones puedan ser más realistas o acercarse más a los tiempos reales de un diálogo.

El cambio en el tipo de espectador, que está acostumbrado a estas ficciones y ya no quiere tramas obvias en las que se le explica todo, ha hecho que las series hayan introducido estructuras cada vez más complejas, flashbacks y otros recursos que hace unos años eran impensables por el temor a que el espectador no entendiera.

Además, el «contra» que suponía una producción más descuidada o con menos presupuesto ha sido superado con creces: ahora, el lenguaje cinematográfico se ha metido de lleno en la televisión. Algunas series son superproducciones más elaboradas que muchas películas.

Las series siempre han sido adictivas: desde antes de la llegada del VOD, trataban de terminar en un punto álgido para que las esperaras con entusiasmo durante una semana. El motivo de que ahora sean más adictivas es esa conversación constante y la posibilidad (cuando las ves una vez disponible toda la temporada) de ver varios capítulos seguidos, cosa que antes era un imposible.

Según un estudio de la Universidad Loyola Andalucía publicado en la revista científica Journal o f Happiness Studies, los fans de las series de televisión son más felices. Este estudio habla en concreto de la felicidad eudaimónica, que es aquella relacionada con «la sabiduría, curiosidad o creatividad» y que Aristóteles decía que podría ayudar a la «plenitud del ser». Este mismo estudio, sin embargo, determina que es mucho mejor «consumirlas en un espacio de tiempo amplio» que pegarse un atracón.

Seriéfilo, este es tu festival

¿Quién dijo que las series hay que verlas en casa y las películas en el cine? Seguro que más de uno lamentó, al presenciar una de las escenas más apoteósicas de Juego de Tronos, no estarla disfrutando en pantalla gigante y con un sonido envolvente. Por ejemplo, al ver el capítulo 6 de la séptima temporada, este que tanta conversación provocó por su uso del tiempo y las distancias y por alguna que otra pérdida. Ese es precisamente el episodio elegido para abrir el Spoiler Fest en los Cines de la Prensa el próximo viernes 20 de octubre.

El Spoiler Fest es el festival de series de Movistar+. Tendrá lugar del 20 al 22 de octubre en tres sedes de Madrid cercanas entre sí: Cines de la Prensa (Plaza del Callao, 4), Telefónica Flagship Store (Gran Vía, 28) y Fundación Telefónica (Fuencarral, 3).

Quizá el espectador que ha visto el primer capítulo de The young Sheldon en solitario ha lamentado no tener alguien al lado con quien comentar cada ironía o giro de guion, y tal vez quiera citar a sus amigos, los seguidores acérrimos de The big bang theory, para disfrutarlo todos juntos con unas palomitas.

O a lo mejor, con tu serie favorita en barbecho, estás en búsqueda de nuevas compañías (recuerda, comenzar una serie es comenzar una historia de amor) y te apetece asomarte a los estrenos de The gifted, Loch Ness, Ley y orden True Crime, Oro, The Brave, The good doctor, Tin Star, Colony, Profesor T

O al preestreno mundial de S.W.A.T.

O al arranque de la segunda temporada de This is us o Riverdale, si ya las sigues.

O al estreno simultáneo con EE.UU. de (wait for it…) el primer capítulo de la octava temporada de The walking dead, acompañado de un evento previo.

Si no te limitas a ver las series sino que te dedicas (o quieres dedicarte) a ellas profesionalmente, el Centro Universitario de Artes TAI ofrece en el marco del festival una serie de sesiones formativas sobre distintos aspectos del género: dirección de actores, rodaje con Chroma, postproducción, composición de bandas sonoras y escritura de guión, entre otros temas.

También habrá actividades infantiles en la Plaza de Soledad Torres Acosta.

Puedes consultar la agenda completa aquí. La entrada es libre y gratuita.

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