18 de abril 2016    /   CREATIVIDAD
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La empresa donde es casi obligatorio ir en bici

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Fundada en 1987, en la ciudad de Chicago, SRAM es una de las compañías más importantes del mundo en la fabricación de componentes para bicicletas. Esta empresa familiar ha aportado al campo del ciclismo importantes innovaciones, especialmente algunas relacionadas con las transmisiones como, por ejemplo, la de incorporar el cambio de marchas en el manillar en lugar de en el cuadro.

Los comienzos de la empresa coincidieron con el estreno de la película Breaking Away y con la victoria en el Tour de Francia del ciclista norteamericano Greg LeMond, lo que provocó que los estadounidenses comenzasen a interesarse por ese deporte. En poco tiempo, el mercado de bicicletas en el país supuso unos ingresos de más de un millardo y medio de dólares y otro millardo en accesorios y piezas.

Según las estadísticas, a principios de los años 80, en Estados Unidos había más de 40 millones de bicicletas, así que los dueños de SRAM pensaron que introducir sus novedades en tan sólo un 10% de ellas sería un negocio redondo. Si además tenemos en cuenta que todas las marcas importantes en ese sector estaban asentadas a casi 500 kilómetros de Chicago, lo de las bicicletas era una verdadera mina.

Tras probar diferentes diseños y prototipos, los responsables de SRAM consiguieron fabricar un cambio cuyo coste no superaba los 14 dólares. Su objetivo era actualizar los cambios de esos 41 millones de bicicletas a tan sólo 85 dólares en caso de cliente final, 50 dólares para los puntos de venta y 20 para los fabricantes. En el papel todo cuadraba, pero en la realidad no funcionó.

Los clientes no querían bicicletas de carreras, sino que estaban pasándose a las de montaña. Uno de los corredores que utilizó las mejoras de SRAM en las Olimpiadas del 88, no consiguió alzarse con el oro. Los fabricantes no estaban interesados en el producto y en los almacenes de la compañía se amontonaban miles y miles de piezas.

Hubo que esperar casi una década hasta que sus innovaciones fueran aceptadas por el sector. No fue hasta la llegada del siglo XXI cuando SRAM despegó definitivamente. En la actualidad, sus diseños son utilizados por algunas de las más importantes figuras del ciclismo en certámenes como los Juegos Olímpicos y el Tour de Francia, sus piezas se venden en todo el mundo y, además de su sede norteamericana, tienen sucursales en Europa y Asia.

En todo este tiempo, SRAM siempre ha pensado que la industria del ciclismo y las bicicletas son beneficiosas para el desarrollo social. No es extraño, por tanto, que desde su propia compañía fomenten el uso de ese medio de transporte entre sus trabajadores.

De hecho, esa fue una de las necesidades que la compañía transmitió al estudio de arquitectura y diseño Perkins+Will a la hora de reformar su nueva sede de Chicago, a la que acuden diariamente en bicicleta más de 100 empleados.

Además de soportes para colgar ese centenar de bicicletas, los diseñadores han habilitado zonas para resolver algunos de los problemas con los que se encuentran aquellos que eligen ese medio de transporte para ir a trabajar, sin olvidar, evidentemente, aquellas estancias dedicadas a desarrollar el trabajo cotidiano de la compañía.

De esta forma, además de vestuarios y duchas, las oficinas cuentan con bancos para reparar las bicicletas, lugares para inflar las ruedas, sitios para lavarlas con agua a presión, espacios para los diseñadores, zonas para testar nuevas piezas y, por supuesto, despachos para los departamentos más convencionales, como el departamento legal, administrativo o las salas de reuniones.

Otra de las particularidades del proyecto de Perkins+Will es que todas las instalaciones están rodeadas por un carril bici que reproduce la apariencia de los carriles bici de la ciudad de Chicago y que, lejos de ser un mero adorno, es perfectamente practicable por los empleados.

El trabajo se completa con pequeños detalles que podrían pasar desapercibidos para los visitantes menos observadores pero no para los aficionados a las bicicletas como, por ejemplo, pomos, tiradores de puertas y otros utensilios realizados con piezas del universo SRAM, como manillares de algunos de sus modelos.

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Los comienzos de la empresa coincidieron con el estreno de la película Breaking Away y con la victoria en el Tour de Francia del ciclista norteamericano Greg LeMond, lo que provocó que los estadounidenses comenzasen a interesarse por ese deporte. En poco tiempo, el mercado de bicicletas en el país supuso unos ingresos de más de un millardo y medio de dólares y otro millardo en accesorios y piezas.

Según las estadísticas, a principios de los años 80, en Estados Unidos había más de 40 millones de bicicletas, así que los dueños de SRAM pensaron que introducir sus novedades en tan sólo un 10% de ellas sería un negocio redondo. Si además tenemos en cuenta que todas las marcas importantes en ese sector estaban asentadas a casi 500 kilómetros de Chicago, lo de las bicicletas era una verdadera mina.

Tras probar diferentes diseños y prototipos, los responsables de SRAM consiguieron fabricar un cambio cuyo coste no superaba los 14 dólares. Su objetivo era actualizar los cambios de esos 41 millones de bicicletas a tan sólo 85 dólares en caso de cliente final, 50 dólares para los puntos de venta y 20 para los fabricantes. En el papel todo cuadraba, pero en la realidad no funcionó.

Los clientes no querían bicicletas de carreras, sino que estaban pasándose a las de montaña. Uno de los corredores que utilizó las mejoras de SRAM en las Olimpiadas del 88, no consiguió alzarse con el oro. Los fabricantes no estaban interesados en el producto y en los almacenes de la compañía se amontonaban miles y miles de piezas.

Hubo que esperar casi una década hasta que sus innovaciones fueran aceptadas por el sector. No fue hasta la llegada del siglo XXI cuando SRAM despegó definitivamente. En la actualidad, sus diseños son utilizados por algunas de las más importantes figuras del ciclismo en certámenes como los Juegos Olímpicos y el Tour de Francia, sus piezas se venden en todo el mundo y, además de su sede norteamericana, tienen sucursales en Europa y Asia.

En todo este tiempo, SRAM siempre ha pensado que la industria del ciclismo y las bicicletas son beneficiosas para el desarrollo social. No es extraño, por tanto, que desde su propia compañía fomenten el uso de ese medio de transporte entre sus trabajadores.

De hecho, esa fue una de las necesidades que la compañía transmitió al estudio de arquitectura y diseño Perkins+Will a la hora de reformar su nueva sede de Chicago, a la que acuden diariamente en bicicleta más de 100 empleados.

Además de soportes para colgar ese centenar de bicicletas, los diseñadores han habilitado zonas para resolver algunos de los problemas con los que se encuentran aquellos que eligen ese medio de transporte para ir a trabajar, sin olvidar, evidentemente, aquellas estancias dedicadas a desarrollar el trabajo cotidiano de la compañía.

De esta forma, además de vestuarios y duchas, las oficinas cuentan con bancos para reparar las bicicletas, lugares para inflar las ruedas, sitios para lavarlas con agua a presión, espacios para los diseñadores, zonas para testar nuevas piezas y, por supuesto, despachos para los departamentos más convencionales, como el departamento legal, administrativo o las salas de reuniones.

Otra de las particularidades del proyecto de Perkins+Will es que todas las instalaciones están rodeadas por un carril bici que reproduce la apariencia de los carriles bici de la ciudad de Chicago y que, lejos de ser un mero adorno, es perfectamente practicable por los empleados.

El trabajo se completa con pequeños detalles que podrían pasar desapercibidos para los visitantes menos observadores pero no para los aficionados a las bicicletas como, por ejemplo, pomos, tiradores de puertas y otros utensilios realizados con piezas del universo SRAM, como manillares de algunos de sus modelos.

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Opiniones 2
  • Algo bonito es que existan empresas así. Hay otras que no tienen tanta infraestructura pero pagan alrededor de 1 € al día a los empleados que acuden al trabajo en bici.
    Algo que en mi opinión debería estar implantado en todas.

    Saludos!

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