18 de mayo 2015    /   CINE/TV
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Reescribiendo Star Wars como si fuera una obra de Shakespeare

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Se abre el telón y aparece una obra con apasionantes luchas a muerte espada en mano y un amor imposible entre dos jóvenes. De fondo, un panorama político incierto pone la guinda a una representación que podría firmar perfectamente William Shakespeare.
La historia, sin embargo, tiene lugar en una galaxia muy, muy lejana; y los personajes no son Romeo ni Macbeth. Sobre el escenario aparecen una joven reina y un robot: Amidala y C-3PO. Este drama no es otro que el de Star Wars, solo que en lugar de en la mente de George Lucas, podría haber nacido sin problema en la del Bardo de Avon.

¿Y si, efectivamente, Star Wars fuera una obra de Shakespeare? La pregunta se la hizo Ian Doescher, que acaba de publicar William Shakespeare’s The Phantom of Menace: Star Wars Part the First, una versión de la cuarta entrega de La Guerra de las Galaxias (la primera en orden cronológico) tal como la hubiera escrito el dramaturgo británico.
amidala
«La mayor coincidencia entre Star Wars y las obras de Shakespeare son los temas, que son los arquetípicos de muchas historias: jóvenes en busca de su destino, el bien contra el mal, tragedia y alegría a gran escala… Incluso hay algunos personajes parecidos: Darth Vader y Obi-Wan Kenobi podrían estar en las obras de Shakespeare, igual que los personajes secundarios cómicos como R2-D2 y C-3PO», explica Doescher a Yorokobu.
No se trata de la primera adaptación shakespeariana que hace Doescher de una cinta de Star Wars. En 2013, este escritor estadounidense transformó las tres primeras películas de la saga en obras de teatro isabelino: William Shakespeare’s Star Wars, William Shakespeare’s The Empire Striketh Back y William Shakespeare’s The Jedi Doth Return.

«Realmente no hay ningún cambio de trazado. Los libros siguen las películas de cerca», explica Doescher. Sin embargo, no se limitó a relatar las luchas entre jedis y siths en un inglés del siglo XVI, sino que también introdujo algunos cambios en el carácter de los personajes para crear el ambiente teatral propio de una obra del literato de Stratford-upon-Avon.
R2-D2, en lugar de emitir pitidos estridentes, habla inglés en la soledad de sus monólogos. Además, Yoda se expresa a golpe de haikus (para que su forma de comunicarse siga siendo peculiar respecto al resto de personajes) y el ínclito Jar Jar Binks no es el patoso que empieza haciendo gracia hasta terminar sacándote de quicio, sino más bien un activista gungan que termina siendo expulsado de su comunidad por intentar mover los hilos de la unificación de Naboo.
Galaxias quijotescas
Todo empezó, tal y como cuenta el propio Doescher, en 2012. «Ocurrieron tres cosas: vi la trilogía de Star Wars con algunos amigos después de mucho tiempo, leí Orgullo y prejuicio y zombis y asistí al Festival de Shakespeare de Oregón con mi familia», rememora el autor de las versiones shakespearianas de Star Wars. Fue allí donde surgió la idea de fusionar el mundo creado por George Lucas con la pluma del Bardo de Avon.
Sin embargo, y aunque para Doescher fuera toda una satisfacción mezclar su pasión por la escritura con su afición por la historia intergaláctica de Lucas y las obras de Shakespeare, la escritura de los cuatro libros que hasta ahora ha publicado no fue coser y cantar. «Lo más difícil fue acostumbrarme a escribir en pentámetro yámbico, el verso que solía utilizar Shakespeare. Comprender su uso de la lengua y la gramática me llevó algo de trabajo», explica.
yoda
Próximamente, Doescher lanzará las dos entregas de su peculiar colección que faltan para cerrar el círculo de la hexalogía creada por George Lucas. Así, el mundo de la fan fiction completará un capítulo que, en realidad, no tendrá cierre hasta que el universo de Star Wars deje de generar películas.
Con un poco de suerte, la tercera trilogía también contará con su versión shakespeariana, y para rizar el rizo, Doescher no descarta dar el salto a la literatura cervantina: “Tendría que pasar más tiempo para escribir con el estilo de Cervantes, pero estoy seguro de que podría». Hacer o no una versión quijotesca de Star Wars, esa es la cuestión. Con Sancho Panza en el papel de padawan.

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La historia, sin embargo, tiene lugar en una galaxia muy, muy lejana; y los personajes no son Romeo ni Macbeth. Sobre el escenario aparecen una joven reina y un robot: Amidala y C-3PO. Este drama no es otro que el de Star Wars, solo que en lugar de en la mente de George Lucas, podría haber nacido sin problema en la del Bardo de Avon.

¿Y si, efectivamente, Star Wars fuera una obra de Shakespeare? La pregunta se la hizo Ian Doescher, que acaba de publicar William Shakespeare’s The Phantom of Menace: Star Wars Part the First, una versión de la cuarta entrega de La Guerra de las Galaxias (la primera en orden cronológico) tal como la hubiera escrito el dramaturgo británico.
amidala
«La mayor coincidencia entre Star Wars y las obras de Shakespeare son los temas, que son los arquetípicos de muchas historias: jóvenes en busca de su destino, el bien contra el mal, tragedia y alegría a gran escala… Incluso hay algunos personajes parecidos: Darth Vader y Obi-Wan Kenobi podrían estar en las obras de Shakespeare, igual que los personajes secundarios cómicos como R2-D2 y C-3PO», explica Doescher a Yorokobu.
No se trata de la primera adaptación shakespeariana que hace Doescher de una cinta de Star Wars. En 2013, este escritor estadounidense transformó las tres primeras películas de la saga en obras de teatro isabelino: William Shakespeare’s Star Wars, William Shakespeare’s The Empire Striketh Back y William Shakespeare’s The Jedi Doth Return.

«Realmente no hay ningún cambio de trazado. Los libros siguen las películas de cerca», explica Doescher. Sin embargo, no se limitó a relatar las luchas entre jedis y siths en un inglés del siglo XVI, sino que también introdujo algunos cambios en el carácter de los personajes para crear el ambiente teatral propio de una obra del literato de Stratford-upon-Avon.
R2-D2, en lugar de emitir pitidos estridentes, habla inglés en la soledad de sus monólogos. Además, Yoda se expresa a golpe de haikus (para que su forma de comunicarse siga siendo peculiar respecto al resto de personajes) y el ínclito Jar Jar Binks no es el patoso que empieza haciendo gracia hasta terminar sacándote de quicio, sino más bien un activista gungan que termina siendo expulsado de su comunidad por intentar mover los hilos de la unificación de Naboo.
Galaxias quijotescas
Todo empezó, tal y como cuenta el propio Doescher, en 2012. «Ocurrieron tres cosas: vi la trilogía de Star Wars con algunos amigos después de mucho tiempo, leí Orgullo y prejuicio y zombis y asistí al Festival de Shakespeare de Oregón con mi familia», rememora el autor de las versiones shakespearianas de Star Wars. Fue allí donde surgió la idea de fusionar el mundo creado por George Lucas con la pluma del Bardo de Avon.
Sin embargo, y aunque para Doescher fuera toda una satisfacción mezclar su pasión por la escritura con su afición por la historia intergaláctica de Lucas y las obras de Shakespeare, la escritura de los cuatro libros que hasta ahora ha publicado no fue coser y cantar. «Lo más difícil fue acostumbrarme a escribir en pentámetro yámbico, el verso que solía utilizar Shakespeare. Comprender su uso de la lengua y la gramática me llevó algo de trabajo», explica.
yoda
Próximamente, Doescher lanzará las dos entregas de su peculiar colección que faltan para cerrar el círculo de la hexalogía creada por George Lucas. Así, el mundo de la fan fiction completará un capítulo que, en realidad, no tendrá cierre hasta que el universo de Star Wars deje de generar películas.
Con un poco de suerte, la tercera trilogía también contará con su versión shakespeariana, y para rizar el rizo, Doescher no descarta dar el salto a la literatura cervantina: “Tendría que pasar más tiempo para escribir con el estilo de Cervantes, pero estoy seguro de que podría». Hacer o no una versión quijotesca de Star Wars, esa es la cuestión. Con Sancho Panza en el papel de padawan.

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