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19 de febrero 2016    /   ENTRETENIMIENTO
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Steelpans: la música que nació de los barriles de petróleo

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Aunque no sea excesivamente conocido en España, el carnaval de la capital de Trinidad y Tobago suele estar en las listas de los mejores del mundo. Durante casi un mes, Puerto España se paraliza por las bandas que recorren las calles con camiones cargados de altavoces en los que suena música soca. Prácticamente cada noche hay una fête, nombre que dan a las fiestas callejeras, y durante estas fechas tiene lugar Panorama, una competición musical en la que tocan, aseguran, el único instrumento acústico inventado en el siglo XX: El steelpan.

Su sonido es metálico, familiar para quien sea aficionado al calipso. El músico, armado con un par de baquetas, golpea un fondo cóncavo ajustado a un círculo de metal con diversas abolladuras para hacer las diferentes notas. Entre las primeras naciones de América en PIB por habitante, a esto ha contribuido principalmente sus reservas de petroleo, que hacen que las mayores compañías petroleras tengan sede en la isla. La petrolera BP produjo el primer barril en 1972. Y los steelpan, originalmente, eran hechos con los restos de estos recipientes.

Con 1,35 millones de habitantes, es quizá el país más culturalmente diverso del Caribe. Étnicamente se divide principalmente entre indios y afrotrinitenses. Juntos suponen sobre el 80% de la población y tienen hasta un término para el bebé nacido de la unión de una pareja mixta: dougla. El resto son europeos, chinos, sirios, libaneses… Esto lleva a que se hable, además del inglés oficial, hindi, urdu, chino, árabe o español, y que haya un crisol de religiones donde el catolicismo y el hinduismo son las mayoritarias.

«Hoy en día, los steelpan ya no están hechos de barriles», explica Sherene Matthews, fundadora con su marido Ronald de RS Sweet Pans, una empresa trinitense que lleva ya 20 años dedicada a construir este instrumento y enseñar a sacarle su máximo potencial. «En Trinidad, algunos constructores todavía los usan ya que resulta mucho más barato, pero con eso no se logrará una gran calidad y los restos químicos que hay dentro son tóxicos».

El especial sonido de los steelpan atrae tanto a músicos como científicos. El doctor Anhtony Achong, ya retirado de su puesto como profesor de física en la universidad de las West Indies, publicó hace dos años un volumen titulado Secrets of the Steelpan – Unlocking the Secrets of the Science, Technology, Tuning and Operation of the Steelpan, en el que resume el trabajo de su vida. En 1.200 páginas, Achong repasa tanto aspectos científicos como artísticos relacionados con este arte.

Achong explica, por ejemplo, a qué se debe que el aluminio, el cobre o el latón no se usen como materiales para construir un steelpan, y razona el motivo por el que un tipo de hoja de chapa, que pueda ser refinada bajo los golpes de un martillo, es la mejor base para lograr su «dulce sonido». El secreto de este son radica en la relación entre las partes cóncavas y convexas que hay dentro del instrumento. La esencia del steelpan está oculta en el acero.

«El steelpan es fácil de tocar debido a que tiene un sonido único y es más fácil de aprender a tocar que cualquier otro instrumento», continúa Matthews. «Para empezar, yo recomendaría el Low C Tenor Pan, ya que es el más popular y se puede tocar solo, sin el apoyo de otras partes de una orquesta». Matthews aclara que formar una banda entera de steelpan en muy poco tiempo es posible debido a su sencillez. Sabiendo un poco de teoría musical, asegura, se vuelve incluso más sencillo.

Como en todo invento, hay un par de versiones de su origen, que se remontan a principios de los años 30. En una, fue Winston Spree Simon, de la banda John John, quien tocó por primera vez uno de estos instrumentos. La otra tiene a Neville Jules, de la Hell Yard, como protagonista, asegurando que interpretó los acordes básicos de una canción de calipso. Al margen de quién fuera el pionero, hubo que esperar al fin de la Segunda Guerra Mundial para que los steelpan despuntarán en Trinidad.

Foto: Triniscene
Foto: Triniscene

Durante el conflicto, el carnaval fue cancelado, pero los locales no dejaron de experimentar con la música. Los barriles de petroleo desechados por las tropas estadounidenses, que tenían base en Chaguaramas y Cumuto, fueron una excelente materia prima. Según la Enciclopedia Británica, durante la celebración del Día de la Victoria, en marzo de 1946, Winston Spree Simon realizó una increíble demostración tocando una serie de canciones populares. La Port of Spain Gazette, que recogió este hito, afirmaba en sus páginas que el steelpan era un instrumento melódico muy diferente de sus predecesores.

Para finales de los 40, las bandas de steelpan ya se habían vuelto parte integral del carnaval, poco a poco expandiéndose hacia otras islas del Caribe, como Antigua y St. Thomas. Además del instrumento básico, llamado ping-pong, se fueron añadiendo variaciones como second pans, cuatro pans, grumblers y booms. En los 70, el gobierno decidió incluir estos instrumentos en los programas escolares, lo que ayudó a que cada vez más mujeres se animaran a coger las baquetas.

Al mismo tiempo, trinitenses en EEUU y Europa continuaron expandiendo este instrumento. En 2005, la Northern Illinois contrató al virtuoso Liam Teague para que codirigiera con Cliff Alexis el primer grado universitario de EEUU en este arte. Aunque algunos músicos han logrado fama internacional, como Sharpe, Holman, Teague, Rudy Smith, Ken Professor Philmore o Andy Narell, los steelpan continúan siendo desconocidos para el gran público.

En Trinidad son un motivo de orgullo nacional. «El único instrumento acústico inventado en el siglo XX», claman. Este honor, al parecer, lo comparten tanto con el bajo acústico como con la melódica. Curiosamente, la segunda se usa profusamente en ritmos relacionados con el Caribe. Cuando los confrontas con esto, los locales suelen decir, medio en broma, que no son instrumentos importantes. Al final, el suyo salió de un barril de petroleo, la sangre del siglo XX.

Russ Henderson, second right, and his Trinidad Steel Band.

Foto portada: Rolling Stone

Aunque no sea excesivamente conocido en España, el carnaval de la capital de Trinidad y Tobago suele estar en las listas de los mejores del mundo. Durante casi un mes, Puerto España se paraliza por las bandas que recorren las calles con camiones cargados de altavoces en los que suena música soca. Prácticamente cada noche hay una fête, nombre que dan a las fiestas callejeras, y durante estas fechas tiene lugar Panorama, una competición musical en la que tocan, aseguran, el único instrumento acústico inventado en el siglo XX: El steelpan.

Su sonido es metálico, familiar para quien sea aficionado al calipso. El músico, armado con un par de baquetas, golpea un fondo cóncavo ajustado a un círculo de metal con diversas abolladuras para hacer las diferentes notas. Entre las primeras naciones de América en PIB por habitante, a esto ha contribuido principalmente sus reservas de petroleo, que hacen que las mayores compañías petroleras tengan sede en la isla. La petrolera BP produjo el primer barril en 1972. Y los steelpan, originalmente, eran hechos con los restos de estos recipientes.

Con 1,35 millones de habitantes, es quizá el país más culturalmente diverso del Caribe. Étnicamente se divide principalmente entre indios y afrotrinitenses. Juntos suponen sobre el 80% de la población y tienen hasta un término para el bebé nacido de la unión de una pareja mixta: dougla. El resto son europeos, chinos, sirios, libaneses… Esto lleva a que se hable, además del inglés oficial, hindi, urdu, chino, árabe o español, y que haya un crisol de religiones donde el catolicismo y el hinduismo son las mayoritarias.

«Hoy en día, los steelpan ya no están hechos de barriles», explica Sherene Matthews, fundadora con su marido Ronald de RS Sweet Pans, una empresa trinitense que lleva ya 20 años dedicada a construir este instrumento y enseñar a sacarle su máximo potencial. «En Trinidad, algunos constructores todavía los usan ya que resulta mucho más barato, pero con eso no se logrará una gran calidad y los restos químicos que hay dentro son tóxicos».

El especial sonido de los steelpan atrae tanto a músicos como científicos. El doctor Anhtony Achong, ya retirado de su puesto como profesor de física en la universidad de las West Indies, publicó hace dos años un volumen titulado Secrets of the Steelpan – Unlocking the Secrets of the Science, Technology, Tuning and Operation of the Steelpan, en el que resume el trabajo de su vida. En 1.200 páginas, Achong repasa tanto aspectos científicos como artísticos relacionados con este arte.

Achong explica, por ejemplo, a qué se debe que el aluminio, el cobre o el latón no se usen como materiales para construir un steelpan, y razona el motivo por el que un tipo de hoja de chapa, que pueda ser refinada bajo los golpes de un martillo, es la mejor base para lograr su «dulce sonido». El secreto de este son radica en la relación entre las partes cóncavas y convexas que hay dentro del instrumento. La esencia del steelpan está oculta en el acero.

«El steelpan es fácil de tocar debido a que tiene un sonido único y es más fácil de aprender a tocar que cualquier otro instrumento», continúa Matthews. «Para empezar, yo recomendaría el Low C Tenor Pan, ya que es el más popular y se puede tocar solo, sin el apoyo de otras partes de una orquesta». Matthews aclara que formar una banda entera de steelpan en muy poco tiempo es posible debido a su sencillez. Sabiendo un poco de teoría musical, asegura, se vuelve incluso más sencillo.

Como en todo invento, hay un par de versiones de su origen, que se remontan a principios de los años 30. En una, fue Winston Spree Simon, de la banda John John, quien tocó por primera vez uno de estos instrumentos. La otra tiene a Neville Jules, de la Hell Yard, como protagonista, asegurando que interpretó los acordes básicos de una canción de calipso. Al margen de quién fuera el pionero, hubo que esperar al fin de la Segunda Guerra Mundial para que los steelpan despuntarán en Trinidad.

Foto: Triniscene
Foto: Triniscene

Durante el conflicto, el carnaval fue cancelado, pero los locales no dejaron de experimentar con la música. Los barriles de petroleo desechados por las tropas estadounidenses, que tenían base en Chaguaramas y Cumuto, fueron una excelente materia prima. Según la Enciclopedia Británica, durante la celebración del Día de la Victoria, en marzo de 1946, Winston Spree Simon realizó una increíble demostración tocando una serie de canciones populares. La Port of Spain Gazette, que recogió este hito, afirmaba en sus páginas que el steelpan era un instrumento melódico muy diferente de sus predecesores.

Para finales de los 40, las bandas de steelpan ya se habían vuelto parte integral del carnaval, poco a poco expandiéndose hacia otras islas del Caribe, como Antigua y St. Thomas. Además del instrumento básico, llamado ping-pong, se fueron añadiendo variaciones como second pans, cuatro pans, grumblers y booms. En los 70, el gobierno decidió incluir estos instrumentos en los programas escolares, lo que ayudó a que cada vez más mujeres se animaran a coger las baquetas.

Al mismo tiempo, trinitenses en EEUU y Europa continuaron expandiendo este instrumento. En 2005, la Northern Illinois contrató al virtuoso Liam Teague para que codirigiera con Cliff Alexis el primer grado universitario de EEUU en este arte. Aunque algunos músicos han logrado fama internacional, como Sharpe, Holman, Teague, Rudy Smith, Ken Professor Philmore o Andy Narell, los steelpan continúan siendo desconocidos para el gran público.

En Trinidad son un motivo de orgullo nacional. «El único instrumento acústico inventado en el siglo XX», claman. Este honor, al parecer, lo comparten tanto con el bajo acústico como con la melódica. Curiosamente, la segunda se usa profusamente en ritmos relacionados con el Caribe. Cuando los confrontas con esto, los locales suelen decir, medio en broma, que no son instrumentos importantes. Al final, el suyo salió de un barril de petroleo, la sangre del siglo XX.

Russ Henderson, second right, and his Trinidad Steel Band.

Foto portada: Rolling Stone

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