21 de diciembre 2021    /   CREATIVIDAD
por
 

Steve McCurry, el contador de historias

El fotógrafo estadounidense Steve McCurry exhibe en Madrid 'Icons', una retrospectiva de algo más de cien fotografías, entre las que están algunas de sus más celebres, como el retrato de Sharbat Gula, la niña afgana que fotografío en 1984 en un campo de refugiados de Pakistán

21 de diciembre 2021    /   CREATIVIDAD     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

¡Yorokobu gratis en formato digital!

Lee gratis la revista ¡Vamos! haciendo clic aquí.

Viajar debe ser la opción de ocio que más veces repetimos en una entrevista de trabajo y en una primera cita. «Me encanta viajar», «Siempre que puedo me escapo», «Gran parte de mi dinero me lo gasto en billetes de avión», etc. son comentarios que casi todos hemos escuchado decir a otros y a nosotros mismos. Sin embargo, viajar (depende de quién viaje) es una cosa u otra.

El trayecto y el destino no tienen la culpa de lo que simplificamos esas experiencias en las redes sociales. Steve McCurry viaja y cuelga en su Instagram fotos de colores saturados en las que él no aparece. Un perfil seguido por 3,2 millones de personas en el momento de publicar este artículo.

Seguidores que, en vez de encontrar autorretratos con el mar y/o montañas nevadas de fondo, lo que ven, cuando mueven el dedo de manera vertical en la pantalla de su teléfono móvil, son 1.483 fotografías de personas que, a través de sus rostros, cuentan historias de guerras, tradiciones y culturas.

Fotografías que tienen lugar en Afganistán, Honduras, Yemen y Malí, por citar unos cuantos ejemplos, países que no suelen aparecer en los catálogos de las agencias de viaje. Un sector en horas bajas, como también lo está el de la fotografía, que lleva desempeñando durante cuatro décadas Steve McCurry. Vivir de la fotografía es una quimera, como también parece que lo es que alguna vez los países que ha visitado y visita McCurry dejen atrás ese estado de transición que él usa para describirlos. Transitoriedad en la que los conflictos se perpetúan.

La fotografía es una profesión precaria. No es el caso ni de Steve McCurry ni de Gervasio Sánchez, por poner dos ejemplos. Este último no hace más que denunciar dicha situación laboral y pedir más medios para los jóvenes fotógrafos. Lo que sí es, en cambio, es un oficio solitario, rodeado de un montón de gente, que permite viajar. La soledad y los viajes que implicaba ser fotógrafo compensaron a McCurry el que no pudiera convertirse, por una cuestión de fondos, en director de cine, que es para lo que había estudiado en la Universidad del Estado de Pensilvania.

A pesar de la decepción, ni le ha ido mal y no parece estar muy disgustado con lo que hace: «El simple hecho de viajar y explorar en profundidad diferentes culturas me produce una alegría y energía ilimitadas». En la rueda de prensa de la presentación de su exposición Icons, a Steve McCurry se le veía satisfecho y en forma, no podía evitar dar consejos a los fotógrafos que cubrían el evento en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid.

El primero de sus muchos viajes fue a la India, cuando ni había redes sociales ni casi todo el mundo se creía fotógrafo. Viajó con más carretes que ropa. Hacer el equipaje es difícil, hay que tener en cuenta varios factores y que todo nos entre una maleta del tamaño de un neceser de alguien de la jet set. En el caso de McCurry el tema se complicó, él no sabía cuándo iba a regresar. De hecho, aquel viaje se alargó en el tiempo y a la India se sumaron otros destinos: Pakistán y Afganistán, país al que entró con ayuda de unos refugiados afganos justo cuando la URSS invadió aquel país y estaba cerrando el paso a todos los periodistas occidentales.

Un McCurry vestido como un afgano más, con la barba y la piel desgastada por el sol, tomo y mostró las primeras fotografías del conflicto en Afganistán. Con el retrato de Sharbat Gula lo que McCurry hizo fue poner rostro a la guerra.

Steve McCurry
©Steve McCurry

«Supe que era un retrato importante por la profundidad de sus ojos. Contaba la tristeza del pueblo afgano y las condiciones en las que se vieron obligados a vivir en las tiendas de campaña de los campos de refugiados», dice al respecto de ese retrato por el que siempre le preguntan. Del mismo modo que él siempre pregunta, pide permiso, cuando ve a una persona que le llama la atención y quiere fotografiarla.

McCurry dice que los rostros cuentan historias y Bilba Giacchetti, comisaria de la exposición Icons, añade que los retratos expuestos en esta muestra nos miran, establecen un diálogo directo con el observador.

©Steve McCurry
Steve McCurry
©Steve McCurry

McCurry, a través de la gente, fotografía sitios en transición y acontecimientos históricos, como el atentado terrorista del 11 S en Nueva York, ciudad en la que se encontraba en ese momento. McCurry es fotógrafo y testigo de algunos episodios de la historia de la humanidad.

Icons es una exposición, pero también es como leer un libro de texto de la hoy inexistente asignatura de Ciencias Sociales. Una exposición sin un recorrido establecido. Más que de entender de lo que se trata es de lo que siente al contemplar las fotografías. Un repertorio de imágenes en las que, casi siempre, son las personas las protagonistas de las mismas. También vemos animales, como un ave cubierto de petróleo en la costa de Arabia Saudita y un macaco japonés de las nieves disfrutando de un relajante baño termal.

©Steve McCurry

En general las fotografías muestran personas de diferentes edades, culturas y etnias. Niños jugando y trabajando, pescadores acrobáticos en Sri Lanka, mujeres recolectando hojas de té en una plantación china, taxistas, gente subida en un tren, gente poniéndose a cubierto durante una intensa lluvia, gente disfrutando de una copa de vino, etc.

©Steve McCurry

Estas fotografías son el medio que tiene su autor de compartir la emoción ante el sufrimiento, la alegría y el asombro que ha visto a lo largo y ancho de este mundo que ha recorrido. Fotografías que, para tomarlas, ha tenido que desarrollar una gran capacidad de observación y asombro, además de no perder el tiempo en preparativos ni antes de ir a un sitio ni sobre el terreno. Claves que hay escritas acompañando a algunas de las fotografías y otras que se pueden escuchar decir al mismo McCurry en un vídeo que hay al final de la retrospectiva.

©Steve McCurry
©Steve McCurry

Quien quiera saber más tiene que comprarse el catálogo de la exposición, libro en el que cada fotografía está acompañada de una explicación acerca de cómo se captó dicha imagen y quién o quiénes aparecen en la misma. De lo que no habla casi es del manipulado de varias de sus imágenes que destapó en 2016 The New York Times en un artículo titulado Una foto demasiado perfecta.

Aquella polémica no ha cambiado su manera de trabajar, contó en la rueda de prensa de presentación de su exposición Icons. Sigue siendo un fotógrafo que cuida la estética de sus composiciones dentro de trabajos que él mismo escoge y se encarga.

Ahora mismo cuenta que está trabajando en un proyecto de muros. Toca esperar para saber qué historias nos cuentan los muros del mundo que Steve McCurry ha fotografiado. ¿Les habrá pedido permiso para retratarlos?

 

¡Yorokobu gratis en formato digital!

Lee gratis la revista ¡Vamos! haciendo clic aquí.

¡Yorokobu gratis en formato digital!

Lee gratis la revista ¡Vamos! haciendo clic aquí.

Viajar debe ser la opción de ocio que más veces repetimos en una entrevista de trabajo y en una primera cita. «Me encanta viajar», «Siempre que puedo me escapo», «Gran parte de mi dinero me lo gasto en billetes de avión», etc. son comentarios que casi todos hemos escuchado decir a otros y a nosotros mismos. Sin embargo, viajar (depende de quién viaje) es una cosa u otra.

El trayecto y el destino no tienen la culpa de lo que simplificamos esas experiencias en las redes sociales. Steve McCurry viaja y cuelga en su Instagram fotos de colores saturados en las que él no aparece. Un perfil seguido por 3,2 millones de personas en el momento de publicar este artículo.

Seguidores que, en vez de encontrar autorretratos con el mar y/o montañas nevadas de fondo, lo que ven, cuando mueven el dedo de manera vertical en la pantalla de su teléfono móvil, son 1.483 fotografías de personas que, a través de sus rostros, cuentan historias de guerras, tradiciones y culturas.

Fotografías que tienen lugar en Afganistán, Honduras, Yemen y Malí, por citar unos cuantos ejemplos, países que no suelen aparecer en los catálogos de las agencias de viaje. Un sector en horas bajas, como también lo está el de la fotografía, que lleva desempeñando durante cuatro décadas Steve McCurry. Vivir de la fotografía es una quimera, como también parece que lo es que alguna vez los países que ha visitado y visita McCurry dejen atrás ese estado de transición que él usa para describirlos. Transitoriedad en la que los conflictos se perpetúan.

La fotografía es una profesión precaria. No es el caso ni de Steve McCurry ni de Gervasio Sánchez, por poner dos ejemplos. Este último no hace más que denunciar dicha situación laboral y pedir más medios para los jóvenes fotógrafos. Lo que sí es, en cambio, es un oficio solitario, rodeado de un montón de gente, que permite viajar. La soledad y los viajes que implicaba ser fotógrafo compensaron a McCurry el que no pudiera convertirse, por una cuestión de fondos, en director de cine, que es para lo que había estudiado en la Universidad del Estado de Pensilvania.

A pesar de la decepción, ni le ha ido mal y no parece estar muy disgustado con lo que hace: «El simple hecho de viajar y explorar en profundidad diferentes culturas me produce una alegría y energía ilimitadas». En la rueda de prensa de la presentación de su exposición Icons, a Steve McCurry se le veía satisfecho y en forma, no podía evitar dar consejos a los fotógrafos que cubrían el evento en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid.

El primero de sus muchos viajes fue a la India, cuando ni había redes sociales ni casi todo el mundo se creía fotógrafo. Viajó con más carretes que ropa. Hacer el equipaje es difícil, hay que tener en cuenta varios factores y que todo nos entre una maleta del tamaño de un neceser de alguien de la jet set. En el caso de McCurry el tema se complicó, él no sabía cuándo iba a regresar. De hecho, aquel viaje se alargó en el tiempo y a la India se sumaron otros destinos: Pakistán y Afganistán, país al que entró con ayuda de unos refugiados afganos justo cuando la URSS invadió aquel país y estaba cerrando el paso a todos los periodistas occidentales.

Un McCurry vestido como un afgano más, con la barba y la piel desgastada por el sol, tomo y mostró las primeras fotografías del conflicto en Afganistán. Con el retrato de Sharbat Gula lo que McCurry hizo fue poner rostro a la guerra.

Steve McCurry
©Steve McCurry

«Supe que era un retrato importante por la profundidad de sus ojos. Contaba la tristeza del pueblo afgano y las condiciones en las que se vieron obligados a vivir en las tiendas de campaña de los campos de refugiados», dice al respecto de ese retrato por el que siempre le preguntan. Del mismo modo que él siempre pregunta, pide permiso, cuando ve a una persona que le llama la atención y quiere fotografiarla.

McCurry dice que los rostros cuentan historias y Bilba Giacchetti, comisaria de la exposición Icons, añade que los retratos expuestos en esta muestra nos miran, establecen un diálogo directo con el observador.

©Steve McCurry
Steve McCurry
©Steve McCurry

McCurry, a través de la gente, fotografía sitios en transición y acontecimientos históricos, como el atentado terrorista del 11 S en Nueva York, ciudad en la que se encontraba en ese momento. McCurry es fotógrafo y testigo de algunos episodios de la historia de la humanidad.

Icons es una exposición, pero también es como leer un libro de texto de la hoy inexistente asignatura de Ciencias Sociales. Una exposición sin un recorrido establecido. Más que de entender de lo que se trata es de lo que siente al contemplar las fotografías. Un repertorio de imágenes en las que, casi siempre, son las personas las protagonistas de las mismas. También vemos animales, como un ave cubierto de petróleo en la costa de Arabia Saudita y un macaco japonés de las nieves disfrutando de un relajante baño termal.

©Steve McCurry

En general las fotografías muestran personas de diferentes edades, culturas y etnias. Niños jugando y trabajando, pescadores acrobáticos en Sri Lanka, mujeres recolectando hojas de té en una plantación china, taxistas, gente subida en un tren, gente poniéndose a cubierto durante una intensa lluvia, gente disfrutando de una copa de vino, etc.

©Steve McCurry

Estas fotografías son el medio que tiene su autor de compartir la emoción ante el sufrimiento, la alegría y el asombro que ha visto a lo largo y ancho de este mundo que ha recorrido. Fotografías que, para tomarlas, ha tenido que desarrollar una gran capacidad de observación y asombro, además de no perder el tiempo en preparativos ni antes de ir a un sitio ni sobre el terreno. Claves que hay escritas acompañando a algunas de las fotografías y otras que se pueden escuchar decir al mismo McCurry en un vídeo que hay al final de la retrospectiva.

©Steve McCurry
©Steve McCurry

Quien quiera saber más tiene que comprarse el catálogo de la exposición, libro en el que cada fotografía está acompañada de una explicación acerca de cómo se captó dicha imagen y quién o quiénes aparecen en la misma. De lo que no habla casi es del manipulado de varias de sus imágenes que destapó en 2016 The New York Times en un artículo titulado Una foto demasiado perfecta.

Aquella polémica no ha cambiado su manera de trabajar, contó en la rueda de prensa de presentación de su exposición Icons. Sigue siendo un fotógrafo que cuida la estética de sus composiciones dentro de trabajos que él mismo escoge y se encarga.

Ahora mismo cuenta que está trabajando en un proyecto de muros. Toca esperar para saber qué historias nos cuentan los muros del mundo que Steve McCurry ha fotografiado. ¿Les habrá pedido permiso para retratarlos?

 

¡Yorokobu gratis en formato digital!

Lee gratis la revista ¡Vamos! haciendo clic aquí.

Compártelo twitter facebook whatsapp
Poolga Collection: 15 fondos de 15 ilustradores
Después de los aplausos llega la hora de pedir perdón
Fundas de madera para devolver el “espíritu indie” a los productos Apple
Cómo ser más creativo haciendo garabatos
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp