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26 de septiembre 2014    /   CINE/TV
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26 de septiembre 2014    /   CINE/TV     por          
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Con Beatriz ya nos habíamos reído de las agallas y, por qué no, de la imaginación de los españoles cuando traducen –por llamarlo de alguna manera- títulos y doblan películas en otros idiomas. Pensábamos que, además de la fiebre por españolizar, hacían falta varias jarras de café para cambiar a Beverly Hill’s Ninja por La Salchicha Peleona, Fast & Furious por A todo gas, Eternal Sunshine of The Spotless mind por ¡Olvídate de mí! o, nuestro favorito, Knight And Day por Noche y Día’ 

Lo que no nos causaba gracia era ver que en Madrid, encima, las funciones de cine en Versión Original Subtitulada (V.O.S.) apenas existen. Sucede -o parece- que los españoles se habituaron a inculcar la protección casi maníaca del bonito idioma en el que se escribe este texto. Notamos también que ni nuestro español de América estaba a salvo, por eso «Beto y Enrique» aquí se llaman «Epi y Blas» y conocen como «Rana Gustavo” a nuestra «Rana René».

Hacía varias semanas que quería sellar algo más que la risa con Beatriz invitándola a ver una película de la que todos hablen, pero aquí en Madrid, como decía, el cine de Hollywood es doblado y, cuánto peor, ceceado. El que yo veía en Bogotá y el que ella veía en Guadalajara, con audio original subtitulado, en esta ciudad es marginal, impopular y caro. Solo hay un par de cinemas y un par de funciones en un par de días de la semana. Con suerte va el muchacho que cobra por rodar el proyector.

Duré un tiempo tratando de pescar algunas de esas funciones clandestinas en Cines Renoir de calle Princesa: Doce años de esclavitud,  Los Juegos del Hambre II, alguna sopa de acción y alguna comedia independiente gringa, que ni tan independiente ni tan cómica. Y horarios insólitos de 23:50 o 00:15 o 00:50.

Decidí invitar a Beatriz la noche antes de su cumpleaños, en la semana que regresaba a Guadalajara. Dos entradas por 18€ para la primera función de Doce años de esclavitud – Versión Original Subtitulada en la sala 3: un teatrito estrecho y largo al que entramos como quien entra a un baño desconocido.

Mientras Beatriz buscaba una posición imposible entre su butaca, yo hacía cálculos mentales, diálogos y soliloquios…

«Saldríamos del cine al invierno de las tres de la mañana; y a esa hora…taxi a mi casa. Cuánto: 10, 15 €. Y ella debe tener hambre. Pero qué comemos. El señor de las chucherías debe estar, faltaba más, durmiendo en su casa… Bah, qué importa. Estoy con ella en un estreno subtitulado. Sabe un poquito a victoria. Al diablo el español castizo. Quién sabe, de pronto hoy oímos cosas magníficas, música blues, groserías genuinas, alguna línea memorable de Brad Pitt. O acentos extraños de los suburbios de Washington o de las plantaciones de Louisiana…

…Qué importa Madrid. Y esta vieja salita de mierda, y el frío de afuera, y la plata, y la hora, y el taxi, y las chucherías para matar el hambre. 00:03…Feliz cumpleaños, Beatriz»

Nos besamos largo y una sola vez. ¡Shh! … empieza la película. Música… ¿violines?, puede ser… ¡Juiizzt! ¡Juiizzt! Latigazos. Eso son, se oyen clarito. Y llanto. Es un esclavo al borde de la inconsciencia. Pasa saliva, clama, le grita a su amo y maldice de dolor con apenas sorbos de aire, pero en nítido inglés.

Primer subtítulo: «¡Me cago en la hostia! ¡Os ruego clemencia, vuestra merced! ¡Piedad, coño!»

Huimos tan rápido de la sala del Renoir de Princesa que casi dejamos olvidados la rabia y el escarmiento. Caminamos ligero hacia el metro de Ópera y esperamos la última ruta desvanecidos en una banca. Callados. Tratamos de reírnos y no pudimos. Solo nos miramos y ya. Beatriz volvió a Guadalajara y me gusta pensar que en esa espera sin hablar hasta nos volvimos a besar, hasta nos dijimos esas cursilerías que se dicen en las despedidas. Que si las miradas son un idioma, nosotros nos pusimos los mismos subtítulos.

Con Beatriz ya nos habíamos reído de las agallas y, por qué no, de la imaginación de los españoles cuando traducen –por llamarlo de alguna manera- títulos y doblan películas en otros idiomas. Pensábamos que, además de la fiebre por españolizar, hacían falta varias jarras de café para cambiar a Beverly Hill’s Ninja por La Salchicha Peleona, Fast & Furious por A todo gas, Eternal Sunshine of The Spotless mind por ¡Olvídate de mí! o, nuestro favorito, Knight And Day por Noche y Día’ 

Lo que no nos causaba gracia era ver que en Madrid, encima, las funciones de cine en Versión Original Subtitulada (V.O.S.) apenas existen. Sucede -o parece- que los españoles se habituaron a inculcar la protección casi maníaca del bonito idioma en el que se escribe este texto. Notamos también que ni nuestro español de América estaba a salvo, por eso «Beto y Enrique» aquí se llaman «Epi y Blas» y conocen como «Rana Gustavo” a nuestra «Rana René».

Hacía varias semanas que quería sellar algo más que la risa con Beatriz invitándola a ver una película de la que todos hablen, pero aquí en Madrid, como decía, el cine de Hollywood es doblado y, cuánto peor, ceceado. El que yo veía en Bogotá y el que ella veía en Guadalajara, con audio original subtitulado, en esta ciudad es marginal, impopular y caro. Solo hay un par de cinemas y un par de funciones en un par de días de la semana. Con suerte va el muchacho que cobra por rodar el proyector.

Duré un tiempo tratando de pescar algunas de esas funciones clandestinas en Cines Renoir de calle Princesa: Doce años de esclavitud,  Los Juegos del Hambre II, alguna sopa de acción y alguna comedia independiente gringa, que ni tan independiente ni tan cómica. Y horarios insólitos de 23:50 o 00:15 o 00:50.

Decidí invitar a Beatriz la noche antes de su cumpleaños, en la semana que regresaba a Guadalajara. Dos entradas por 18€ para la primera función de Doce años de esclavitud – Versión Original Subtitulada en la sala 3: un teatrito estrecho y largo al que entramos como quien entra a un baño desconocido.

Mientras Beatriz buscaba una posición imposible entre su butaca, yo hacía cálculos mentales, diálogos y soliloquios…

«Saldríamos del cine al invierno de las tres de la mañana; y a esa hora…taxi a mi casa. Cuánto: 10, 15 €. Y ella debe tener hambre. Pero qué comemos. El señor de las chucherías debe estar, faltaba más, durmiendo en su casa… Bah, qué importa. Estoy con ella en un estreno subtitulado. Sabe un poquito a victoria. Al diablo el español castizo. Quién sabe, de pronto hoy oímos cosas magníficas, música blues, groserías genuinas, alguna línea memorable de Brad Pitt. O acentos extraños de los suburbios de Washington o de las plantaciones de Louisiana…

…Qué importa Madrid. Y esta vieja salita de mierda, y el frío de afuera, y la plata, y la hora, y el taxi, y las chucherías para matar el hambre. 00:03…Feliz cumpleaños, Beatriz»

Nos besamos largo y una sola vez. ¡Shh! … empieza la película. Música… ¿violines?, puede ser… ¡Juiizzt! ¡Juiizzt! Latigazos. Eso son, se oyen clarito. Y llanto. Es un esclavo al borde de la inconsciencia. Pasa saliva, clama, le grita a su amo y maldice de dolor con apenas sorbos de aire, pero en nítido inglés.

Primer subtítulo: «¡Me cago en la hostia! ¡Os ruego clemencia, vuestra merced! ¡Piedad, coño!»

Huimos tan rápido de la sala del Renoir de Princesa que casi dejamos olvidados la rabia y el escarmiento. Caminamos ligero hacia el metro de Ópera y esperamos la última ruta desvanecidos en una banca. Callados. Tratamos de reírnos y no pudimos. Solo nos miramos y ya. Beatriz volvió a Guadalajara y me gusta pensar que en esa espera sin hablar hasta nos volvimos a besar, hasta nos dijimos esas cursilerías que se dicen en las despedidas. Que si las miradas son un idioma, nosotros nos pusimos los mismos subtítulos.

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Opiniones 14
  • Muy de acuerdo con todo lo expuesto, es una vergüenza el doblaje en este país debería ser todo en versión original, así tenemos luego el nivel de idiomas que tenemos. Ademas, incluso en las pocas películas en versión original que se pueden ver te encuentras subtítulos que no valen nada de nada, casi son mejores los que te encuentras en internet realizado por usuarios que nos los que se suponen realizados por profesionales.
    Saludos 😉

    • ¡Gracias eh! El texto ya tiene un tiempo, pero he venido a descubrir salas con mejor pinta: el Renoir de Retiro está al día en cartelera y es acogedor, muy cómodo. Qué podemos hacer, te aguantas mejor los subtítulos españolizados en una buena butaca.

  • El erre que erre por la VOS de cierto sector del colectivo cinéfilo me parece que hace aguas. No son pocos los artículos que he leído hablando de la horripilantez de la existencia del doblaje (y muchas veces incidiendo en que sea herencia franquista (cosa falsa, por cierto), como si eso importara demasiado). Se habla del poco nivel de idiomas de nuestro país, como si ver películas en suajili subtitulado te vaya a dar un nivel alto de suajili. Es fácil defenderlo con el inglés original de las estadounidenses, porque quien más quien menos todos tenemos nivel de inglés suficiente para pregonarlo, o francés (ya si hablamos de cine de Godard o así, podemos pregonar el doble) o italiano. Pero pueden ponerte una peli en japonés o chino o cualquiera que sea el idioma que controles menos y los subtítulos te van a tocar mucho la moral, porque vas a tener que leer concienzudamente ignorando lo que ocurre en pantalla. Algunos dicen por ahí que si el doblaje desprestigia la labor del actor, los subtítulos desprestigian la del director de fotografía. La diferencia fundamental, creo yo, es que si el doblaje es bueno no desprestigia, los subtítulos da igual que sean la cosa mejor traducida del mundo, que si no conoces el idioma, jode lo mismo.

  • Super a favor del VOSE. Nada que decir al respecto. Pero eso de que en Madrid hay sólo una o dos salas con sólo una o dos sesiones a deshoras en versión original subtitulada es mentira… No digo que esta ciudad tenga la oferta cinéfila perfecta, pero tampoco está tan mal como lo pones.

  • Antes de escribir algo así, un periodista debería informarse un poco sobre la tradición del doblaje y subtitulado del país en el que se encuentra. En España, tanto una modalidad como la otra tienden a reflejar el habla del español del España, aunque en doblaje haya ciertas expresiones típicas que en los últimos tiempos intentan eliminarse.
    Ah, y un apunte de regalo: los nombres de los idomas van en minúscula. http://www.fundeu.es/consulta/uso-de-mayuscula-4077/

  • Pues no tengo muy claro a qué cine iríais, pero yo vivo en Madrid, siempre voy a ver las películas en versión original, y tengo al menos 7 salas para elegir (alguna, como los cines Princesa, con 16 películas) donde todas las sesiones son en VOS.
    En lo de los títulos de las películas, totalmente de acuerdo. Pero dá para unas risas, eso sí 😉
    Y por cierto, no se por por qué iban a ser más lícitos vuestros «Beto y Enrique» que nuestros «Epi y Blas», como emisarios de los originales «Ernie y Bert».
    Un saludo

  • Parte del encanto de madrid es lo castizo, a todos los niveles, y su aroma a pueblo grande y del sur. Sin ello no seríamos más que cualquier otra ciudad occidental totalmente colonizada por la cultura anglosajona, con las mismas referencias culturales y los mismos complejos por ser hijos y nietos de gente bajita y de piel oscura. Mola ser así, del sur, torpe y lento en la asimilación de la cultura de lo «cool» gringa pero suficientemente diferente para no ser confundido con un alemán o un belga. No está tan mal seguir tan alejados del centro de la acción y así de paso evitar convertirnos en una ciudad llena de turistas. Disfruten de lo rancio amigos, que es ya lo único personal y propio que nos queda!

  • Cierto que el tema del doblaje da pena, pero, como han comentado otros lectores anteriormente, la oferta de V.O.S. en Madrid no es tan limitada como se da a entender en el artículo.
    Tampoco entiendo por qué son menos válidos los subtítulos si incluyen palabrotas o expresiones propias del español de España, si los receptores somos los espectadores de este país. No se me ocurre ninguna solución neutra, que pudiera ser entendida y disfrutada a ambos lados del océano, que no resultase ridícula. Un saludo.

  • Dejando de lado los giros locales, el tema del doblaje y las traducciones del inglés es algo inexplicable en España. Casos como el de una periodista de un periódico de primera línea que le toca cubrir el lanzamiento del nuevo iPad, al que llama de «ipad» en vez de «aipad», sin embargo al referirse al iPhone pronuncia correctamente «aifon». Y me refiero a una persona que vive en EEUU y que sabe inglés, pero por alguna misteriosa razón de línea editorial se decide que ciertas palabras las doblamos y otras no.
    Como los cigarrillos Lucky Strike, que se les llama «lucky estraik». Lucky no se dobla, solo Strike.
    Así hay tantos otros periodistas profesionales, esos de telediario de toda la vida, que «españolizan» el inglés con un criterio caprichoso como el viento.
    Quizás alguien se moleste en explicarnos al resto de los hispanoparlantes que reglas de traducción aplican.
    Por cierto, no vale decir que desde antaño al zumo Sunny le llaman tal cual y no «sani» y que antes nadie hablaba inglés y tal. Se siguen haciendo lo mismo hoy día con el planeta megaglobalizado.

  • es que en latinoamerica usamos el español latino ó castellano neutral (como también le dicen) tanto para audio como para los sub. A mi me gustan en idioma original y los sub en español latino, odio los sub en argentino, ni hablar en mexicano. el cine español en idioma original no tiene desperdicio, me meo de la risa. las de suspenso un poco me pierdo, como que hablan muy rápido. Me fui del tema no?? lo dejamos ahí. slds!!!

  • Yo no sé como serán las películas en Madrid, pero si son tan mal dobladas como las que existen por Internet que incluso dices que son mejores, me muero. Y el regalo que has puesto al final con el subtítulo, me mató de risa. Yo prefiero los acentos neutros tanto en el doblaje como en los subtítulos, porque de lo contrario me obliga a traducir lenguaje localista como si estuviera escuchando portugués. Por lo tanto siempre prefiero el doblaje de español latino. Obviamente sin localismos y neutro. Ver una película o serie americana escuchando hablar a un actor famoso americano con ceceo español no es que me desagrade, es que no es creíble… y se me hace que la película es un chiste. Y hay que decir la verdad de la milanesa, los otros hispanohablantes detestamos los acentos impuestos.

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