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23 de marzo 2016    /   IDEAS
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Cómo debe ser un sujetador para una chica de 13 años

23 de marzo 2016    /   IDEAS     por          
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A Megan Grassell, una estadounidense de 17 años, la inspiración no la encontró trabajando, como decía Picasso, sino de compras con su madre y su hermana pequeña buscando el primer sujetador para esta última, Mery Margaret. Tras recorrer todas las tiendas del centro comercial se dio cuenta de que no había un solo sostén adecuado para una chica de 13 años: o eran versiones reducidas de sujetadores demasiado sexys o tenían un estilo deportivo, sin forma ni color. Ese día volvieron a casa con las manos vacías pero con una idea en mente: crear una línea de sujetadores bonita y divertida, pensada para el cuerpo y las necesidades de una adolescente. En 2014 Megan fundó Yellowberry, una empresa que ha puesto patas arriba la industria de la moda íntima para féminas por debajo de los 15 años.

Pero, ¿qué podía saber de negocios una joven de 17 años que ni siquiera había terminado aún el instituto? Absolutamente nada, era consciente. Pero era cuestión de intentarlo, y de ponerle ganas. Se las apañó para dibujar unos bocetos, conseguir los materiales y elaborar los primeros prototipos con los ahorros que guardaba tras haber trabajado varios veranos en una gasolinera y en un bar sirviendo mesas. Con ese dinero confeccionó 100 piezas que vendió a través de su página web y, al mismo tiempo, inició una campaña de crowdfunding para recaudar fondos con el objetivo de llevar a Yellowberry al siguiente nivel.

En pocos días los primeros sujetadores se habían agotado, y en unas semanas había obtenido 42.000 euros, el doble de lo que se había propuesto recaudar, gracias al apoyo de miles de personas. Casi en paralelo, consiguió dos logros importantes: que su empresa despegase y graduarse en el instituto. «La clave está en no rendirse. Siempre va a haber cosas en contra, en mi caso mi falta de experiencia y mi edad, pero nunca he dejado que nada me frenase o me impidiese hacer preguntas y buscar soluciones», asegura Megan.

Según Megan, el valor diferencial de sus prendas es que están diseñadas pensando en qué es lo que hace una chica cuando viste un Yellowberry y no en cómo debería verse con él puesto. Con esa idea eligió los materiales y las formas. Diseños coloridos y divertidos, pero nada infantiles. Líneas sencillas que recuerdan a los sujetadores deportivos, pero más delicados. Una colección en tonos azules, amarillos, rosas… y sus múltiples combinaciones. La diseñadora ha jugado, también, con los tirantes, que pueden cruzarse o reducirse en uno en la espalda, para quedar ocultos bajo según qué tipo de camiseta. Ninguno lleva aros ni tampoco ningún tipo de relleno. Por eso, cree ella, han encajado tan bien en esa edad frontera, ese momento de la vida en el que ya no eres una niña pero tampoco una mujer.

yellowberry

Además de vender ropa interior, la marca se ha propuesto recordar a las chicas como Mery Margaret que sean ellas mismas, que se sientan cómodas con su cuerpo, que no hay que tener prisa en crecer. En todas las imágenes las jóvenes modelos aparecen de espaldas. «Queremos transmitir el mensaje de que lo importante es cómo se siente una con una prenda y no cómo la ve un tercero», describe Megan.

Sólo han pasado dos años desde aquella fallida tarde de compras y Megan ya se ha colado en numerosas listas de adolescentes influyentes. «Cada día hago un gran esfuerzo por recordarme a mí misma por qué hago lo que hago y siempre trato de estar en contacto con los clientes para saber su opinión, porque gracias a ellos Yellowberry ha sido capaz de crecer», concluye.

A Megan Grassell, una estadounidense de 17 años, la inspiración no la encontró trabajando, como decía Picasso, sino de compras con su madre y su hermana pequeña buscando el primer sujetador para esta última, Mery Margaret. Tras recorrer todas las tiendas del centro comercial se dio cuenta de que no había un solo sostén adecuado para una chica de 13 años: o eran versiones reducidas de sujetadores demasiado sexys o tenían un estilo deportivo, sin forma ni color. Ese día volvieron a casa con las manos vacías pero con una idea en mente: crear una línea de sujetadores bonita y divertida, pensada para el cuerpo y las necesidades de una adolescente. En 2014 Megan fundó Yellowberry, una empresa que ha puesto patas arriba la industria de la moda íntima para féminas por debajo de los 15 años.

Pero, ¿qué podía saber de negocios una joven de 17 años que ni siquiera había terminado aún el instituto? Absolutamente nada, era consciente. Pero era cuestión de intentarlo, y de ponerle ganas. Se las apañó para dibujar unos bocetos, conseguir los materiales y elaborar los primeros prototipos con los ahorros que guardaba tras haber trabajado varios veranos en una gasolinera y en un bar sirviendo mesas. Con ese dinero confeccionó 100 piezas que vendió a través de su página web y, al mismo tiempo, inició una campaña de crowdfunding para recaudar fondos con el objetivo de llevar a Yellowberry al siguiente nivel.

En pocos días los primeros sujetadores se habían agotado, y en unas semanas había obtenido 42.000 euros, el doble de lo que se había propuesto recaudar, gracias al apoyo de miles de personas. Casi en paralelo, consiguió dos logros importantes: que su empresa despegase y graduarse en el instituto. «La clave está en no rendirse. Siempre va a haber cosas en contra, en mi caso mi falta de experiencia y mi edad, pero nunca he dejado que nada me frenase o me impidiese hacer preguntas y buscar soluciones», asegura Megan.

Según Megan, el valor diferencial de sus prendas es que están diseñadas pensando en qué es lo que hace una chica cuando viste un Yellowberry y no en cómo debería verse con él puesto. Con esa idea eligió los materiales y las formas. Diseños coloridos y divertidos, pero nada infantiles. Líneas sencillas que recuerdan a los sujetadores deportivos, pero más delicados. Una colección en tonos azules, amarillos, rosas… y sus múltiples combinaciones. La diseñadora ha jugado, también, con los tirantes, que pueden cruzarse o reducirse en uno en la espalda, para quedar ocultos bajo según qué tipo de camiseta. Ninguno lleva aros ni tampoco ningún tipo de relleno. Por eso, cree ella, han encajado tan bien en esa edad frontera, ese momento de la vida en el que ya no eres una niña pero tampoco una mujer.

yellowberry

Además de vender ropa interior, la marca se ha propuesto recordar a las chicas como Mery Margaret que sean ellas mismas, que se sientan cómodas con su cuerpo, que no hay que tener prisa en crecer. En todas las imágenes las jóvenes modelos aparecen de espaldas. «Queremos transmitir el mensaje de que lo importante es cómo se siente una con una prenda y no cómo la ve un tercero», describe Megan.

Sólo han pasado dos años desde aquella fallida tarde de compras y Megan ya se ha colado en numerosas listas de adolescentes influyentes. «Cada día hago un gran esfuerzo por recordarme a mí misma por qué hago lo que hago y siempre trato de estar en contacto con los clientes para saber su opinión, porque gracias a ellos Yellowberry ha sido capaz de crecer», concluye.

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