24 de febrero 2021    /   CIENCIA
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La casa solar que funciona sin sol

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Imaginar una casa que funcione única y exclusivamente con energía solar y desconectada por completo de la red eléctrica es fácil si se piensa en lugares como Andalucía, donde el sol está siempre omnipresente. Pero ¿y en Asturias o en cualquier ciudad del norte, donde esas horas de sol no son tan frecuentes? Pues también.

Sunthalpy es el nombre de la empresa que ha conseguido diseñar la tecnología necesaria para crear la primera casa solar que funciona sin sol. El sistema, explica Baudilio Alonso, partner de Sunthalpy, trabaja, por un lado, con la tecnología fotovoltaica optimizada, capaz de absorber toda la radiación, por muy pequeña que sea, que es la que «satisface las necesidades de luz, fuerza y electrodomésticos»; y por otro, con la térmica, «la suma de nuestros captadores solares más el suelo radiante [de baja entalpía] que hemos patentado, que satisface el agua caliente sanitaria y la climatización (calefacción y aire acondicionado)».

«Como el 70-80% de las necesidades energéticas de la vivienda corresponden a la parte térmica, precisamos menos producción fotovoltaica y conseguimos que, incluso en lugares como Asturias, funcione perfectamente», explica Alonso. «El secreto de la parte térmica es que los paneles trabajan en frío, lo que hace que sean más efectivos, ya que nuestro suelo radiante patentado funciona con agua a 21° tanto para climatizar como refrigerar. Por ello, aunque haya poca radicación, funciona todo perfectamente».

sunthalpy

La casa es capaz de controlar el calor en su interior gracias a ese suelo radiante, encargado de mantener la temperatura adecuada tanto en invierno como en verano. «Podríamos quitar el aire acondicionado y refrigerar con el suelo radiante (el único del mercado que lo hace porque no genera condensaciones al refrigerar a 20 grados y tener en la casa a 21) —aclara Baudilio Alonso—. El exceso de calor se expulsa con una bomba de calor o bien se puede aprovechar incluso para tener una piscina climatizada».

Ubicada en el barrio de Villamejil de Oviedo y propiedad del ingeniero Omar Sánchez, socio de Sunthalpy y el creador de esta tecnología, esta construcción unifamiliar es un prototipo que ya ha conseguido desconectarse por completo de la red eléctrica general. En este caso, los paneles solares están integrados arquitectónicamente en la fachada, pero también podrían instalarse en los tejados, dependiendo de la orientación de la vivienda y de la desconexión que se quiera conseguir.

Según los ingenieros de Sunthalpy, este sistema energético contribuye, además, a reducir la contaminación atmosférica. «Calculamos que nuestra huella de CO2 de los materiales con los que construimos se mitiga a partir del sexto año al no usar combustibles de origen fósil. Somos la opción menos dañina visto en los 50 años de vida útil que se suele calcular para una vivienda».

«Cualquier material de construcción, incluida la madera, tiene una huella de CO2 significativa, tanto de producción como de transporte», aclara Alonso cuando le preguntamos si la construcción de estos paneles fotovoltaicos, como ocurre con la fabricación de las baterías de los coches eléctricos, podría resultar peligrosa para el medio ambiente.

«El impacto ha de analizarle a lo largo de la vida útil de la vivienda y ahí somos los más eficientes. La tecnología fotovoltaica está desarrollando tecnología para reciclar los paneles una vez usados. Y por la parte térmica, usamos un material mineral patentado que no genera residuos una vez que termine su vida útil, y se puede reciclar para usos industriales».

Sunthalpy se presenta como una ingeniería cuya misión es descarbonizar los hogares. Esta tecnología que favorece el autoconsumo podría chocar con los intereses de las grandes compañías energéticas, pero Alonso no lo cree así.

«Creemos que los objetivos de las eléctricas son parecidos, habida cuenta de la apuesta que están haciendo por las energías renovables. Hemos desconectado totalmente nuestra vivienda prototipo, pero no podemos hacerlo con todas, ya que muchas están mal orientadas, no tienen radiación suficiente, etc., o el cliente no querrán invertir mucho en estos recursos. Como el suministro eléctrico de red será necesario, apostamos por colaborar con las eléctricas que ofrecen energía limpia 100% certificada, lo que es descarbonizar también. Además, al ser muy eficientes, no generamos picos de demanda de suministro eléctrico, lo que es una ayuda para las compañías eléctricas, que sufren con esos picos (como hemos visto recientemente durante el temporal Filomena)».

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Sunthalpy es el nombre de la empresa que ha conseguido diseñar la tecnología necesaria para crear la primera casa solar que funciona sin sol. El sistema, explica Baudilio Alonso, partner de Sunthalpy, trabaja, por un lado, con la tecnología fotovoltaica optimizada, capaz de absorber toda la radiación, por muy pequeña que sea, que es la que «satisface las necesidades de luz, fuerza y electrodomésticos»; y por otro, con la térmica, «la suma de nuestros captadores solares más el suelo radiante [de baja entalpía] que hemos patentado, que satisface el agua caliente sanitaria y la climatización (calefacción y aire acondicionado)».

«Como el 70-80% de las necesidades energéticas de la vivienda corresponden a la parte térmica, precisamos menos producción fotovoltaica y conseguimos que, incluso en lugares como Asturias, funcione perfectamente», explica Alonso. «El secreto de la parte térmica es que los paneles trabajan en frío, lo que hace que sean más efectivos, ya que nuestro suelo radiante patentado funciona con agua a 21° tanto para climatizar como refrigerar. Por ello, aunque haya poca radicación, funciona todo perfectamente».

sunthalpy

La casa es capaz de controlar el calor en su interior gracias a ese suelo radiante, encargado de mantener la temperatura adecuada tanto en invierno como en verano. «Podríamos quitar el aire acondicionado y refrigerar con el suelo radiante (el único del mercado que lo hace porque no genera condensaciones al refrigerar a 20 grados y tener en la casa a 21) —aclara Baudilio Alonso—. El exceso de calor se expulsa con una bomba de calor o bien se puede aprovechar incluso para tener una piscina climatizada».

Ubicada en el barrio de Villamejil de Oviedo y propiedad del ingeniero Omar Sánchez, socio de Sunthalpy y el creador de esta tecnología, esta construcción unifamiliar es un prototipo que ya ha conseguido desconectarse por completo de la red eléctrica general. En este caso, los paneles solares están integrados arquitectónicamente en la fachada, pero también podrían instalarse en los tejados, dependiendo de la orientación de la vivienda y de la desconexión que se quiera conseguir.

Según los ingenieros de Sunthalpy, este sistema energético contribuye, además, a reducir la contaminación atmosférica. «Calculamos que nuestra huella de CO2 de los materiales con los que construimos se mitiga a partir del sexto año al no usar combustibles de origen fósil. Somos la opción menos dañina visto en los 50 años de vida útil que se suele calcular para una vivienda».

«Cualquier material de construcción, incluida la madera, tiene una huella de CO2 significativa, tanto de producción como de transporte», aclara Alonso cuando le preguntamos si la construcción de estos paneles fotovoltaicos, como ocurre con la fabricación de las baterías de los coches eléctricos, podría resultar peligrosa para el medio ambiente.

«El impacto ha de analizarle a lo largo de la vida útil de la vivienda y ahí somos los más eficientes. La tecnología fotovoltaica está desarrollando tecnología para reciclar los paneles una vez usados. Y por la parte térmica, usamos un material mineral patentado que no genera residuos una vez que termine su vida útil, y se puede reciclar para usos industriales».

Sunthalpy se presenta como una ingeniería cuya misión es descarbonizar los hogares. Esta tecnología que favorece el autoconsumo podría chocar con los intereses de las grandes compañías energéticas, pero Alonso no lo cree así.

«Creemos que los objetivos de las eléctricas son parecidos, habida cuenta de la apuesta que están haciendo por las energías renovables. Hemos desconectado totalmente nuestra vivienda prototipo, pero no podemos hacerlo con todas, ya que muchas están mal orientadas, no tienen radiación suficiente, etc., o el cliente no querrán invertir mucho en estos recursos. Como el suministro eléctrico de red será necesario, apostamos por colaborar con las eléctricas que ofrecen energía limpia 100% certificada, lo que es descarbonizar también. Además, al ser muy eficientes, no generamos picos de demanda de suministro eléctrico, lo que es una ayuda para las compañías eléctricas, que sufren con esos picos (como hemos visto recientemente durante el temporal Filomena)».

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