fbpx
12 de noviembre 2014    /   BUSINESS
por
 

Supercucarachas para salvar a las víctimas de los terremotos

12 de noviembre 2014    /   BUSINESS     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

En países como México, Chile, Indonesia o Japón están acostumbrados a que, de vez en cuando, la tierra se tambalee. Terremotos como el de Valdivia (Chile) en 1960, México 1985, el que azotó Indonesia en 2004 o a Japón en 2011, dejaron registros abrumadores de muertos y desaparecidos. En más de uno de los casos ni siquiera pudieron ser totalmente contabilizados.
La búsqueda de supervivientes tras cada uno de esos seísmos supuso un trabajo contrarreloj y asfixiante en el que humanos y perros rastreadores hicieron lo posible por hallar a las víctimas aún con vida. A pesar de todos los esfuerzos, muchas de ellas no pudieron ser rescatadas porque los equipos de salvamento no lograron dar con ellas. Alper Bozkurt, profesor de Ingeniería Eléctrica e Informática en la Universidad de Carolina del Norte, desarrolla junto a su equipo una idea para que estas operaciones de urgencia se simplifiquen. ¿Quién podría escabullirse mejor entre los escombros de un derrumbe que las menospreciadas cucarachas?
Lo que ellos han creado es una mochila en forma de placa de circuitos para incorporar a estos insectos. «Se acopla a su lomo y se conectada a su cerebro», detalla Bozkurt. El híbrido biotecnológico resultante se llama biobot, o cucaracha cyborg, y su especialización específica es meterse entre los recovecos de un desastre captando sonidos de supervivencia gracias a una serie de micrófonos incorporados. Ellas solitas se escurrirán entre los cascotes hasta dar con un hombre vivo. Desde allí comunicarán a los de arriba por dónde deben acometer el rescate.
Por el momento los ensayos han sido un éxito. Los tonos con frecuencia específica para los que estos científicos han preparado la placa hacen que las cucarachas se muevan a derecha o izquierda en función de la percepción de estos ruidos. «En un edificio derrumbado, el sonido es la mejor manera de encontrar supervivientes», sostiene el profesor.

El equipo de de Bozkurt ha creado dos tipos de mochilas personalizadas para estos bichos. La primera tiene un solo micrófono que puede capturar sonidos de alta resolución desde cualquier dirección, señales que luego transmitirá de forma inalámbrica a la superficie. El segundo tipo de biobot está equipado con una matriz de tres micrófonos direccionales para detectar la dirección del sonido. Un algoritmo creado por estos desarrolladores «analizará el sonido de la matriz de los micrófonos para localizar la fuente y dirigir el biobot en esa dirección», explica el científico.
Como meta funcional del primer diseño, señala que «el objetivo es que los micrófonos de alta resolución puedan diferenciar entre los sonidos que son importantes, como la gente pidiendo ayuda, de los sonidos que no tienen importancia, como un tubo de escape». «Una vez identificados estos, podemos utilizar los biobots equipados con micrófonos direccionales para saber de dónde están viniendo esas señales».
Si su idea prospera, la nueva técnica de de rescate para derrumbes y terremotos podría pasar por la liberación de cientos de cucarachas entre los restos del desastre. La nueva honrada misión de estos universalmente detestados bichos: meterse por donde nadie cabe para encontrar a gente con vida.
Fuente: NC State University

En países como México, Chile, Indonesia o Japón están acostumbrados a que, de vez en cuando, la tierra se tambalee. Terremotos como el de Valdivia (Chile) en 1960, México 1985, el que azotó Indonesia en 2004 o a Japón en 2011, dejaron registros abrumadores de muertos y desaparecidos. En más de uno de los casos ni siquiera pudieron ser totalmente contabilizados.
La búsqueda de supervivientes tras cada uno de esos seísmos supuso un trabajo contrarreloj y asfixiante en el que humanos y perros rastreadores hicieron lo posible por hallar a las víctimas aún con vida. A pesar de todos los esfuerzos, muchas de ellas no pudieron ser rescatadas porque los equipos de salvamento no lograron dar con ellas. Alper Bozkurt, profesor de Ingeniería Eléctrica e Informática en la Universidad de Carolina del Norte, desarrolla junto a su equipo una idea para que estas operaciones de urgencia se simplifiquen. ¿Quién podría escabullirse mejor entre los escombros de un derrumbe que las menospreciadas cucarachas?
Lo que ellos han creado es una mochila en forma de placa de circuitos para incorporar a estos insectos. «Se acopla a su lomo y se conectada a su cerebro», detalla Bozkurt. El híbrido biotecnológico resultante se llama biobot, o cucaracha cyborg, y su especialización específica es meterse entre los recovecos de un desastre captando sonidos de supervivencia gracias a una serie de micrófonos incorporados. Ellas solitas se escurrirán entre los cascotes hasta dar con un hombre vivo. Desde allí comunicarán a los de arriba por dónde deben acometer el rescate.
Por el momento los ensayos han sido un éxito. Los tonos con frecuencia específica para los que estos científicos han preparado la placa hacen que las cucarachas se muevan a derecha o izquierda en función de la percepción de estos ruidos. «En un edificio derrumbado, el sonido es la mejor manera de encontrar supervivientes», sostiene el profesor.

El equipo de de Bozkurt ha creado dos tipos de mochilas personalizadas para estos bichos. La primera tiene un solo micrófono que puede capturar sonidos de alta resolución desde cualquier dirección, señales que luego transmitirá de forma inalámbrica a la superficie. El segundo tipo de biobot está equipado con una matriz de tres micrófonos direccionales para detectar la dirección del sonido. Un algoritmo creado por estos desarrolladores «analizará el sonido de la matriz de los micrófonos para localizar la fuente y dirigir el biobot en esa dirección», explica el científico.
Como meta funcional del primer diseño, señala que «el objetivo es que los micrófonos de alta resolución puedan diferenciar entre los sonidos que son importantes, como la gente pidiendo ayuda, de los sonidos que no tienen importancia, como un tubo de escape». «Una vez identificados estos, podemos utilizar los biobots equipados con micrófonos direccionales para saber de dónde están viniendo esas señales».
Si su idea prospera, la nueva técnica de de rescate para derrumbes y terremotos podría pasar por la liberación de cientos de cucarachas entre los restos del desastre. La nueva honrada misión de estos universalmente detestados bichos: meterse por donde nadie cabe para encontrar a gente con vida.
Fuente: NC State University

Compártelo twitter facebook whatsapp
¿Dos banderas gays?
Trabajas menos de lo que crees (y no lo sabes)
Helados con ojos
«Yo quería hacer lo mismo que José María García»
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *