11 de julio 2016    /   CINE/TV
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¿Por qué someten a los superhéroes a ridículos liftings?

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Una de las ventajas de ser un personaje de ficción era no envejecer. Sin embargo, en los últimos años estamos asistiendo a un proceso de rejuvenecimiento y musculación de esos personajes para adaptarlos a los nuevos cánones estéticos.

Los personajes de ficción, especialmente los superhéroes, han experimentado transformaciones que los han alejado un poco más de los humanos. En ocasiones, esa transformación se ha debido sencillamente a los avances en los efectos especiales, que han permitido modelar a los personajes con técnicas 3D y hacerlos interactuar con los humanos.

En todos los casos, esas transformaciones han tenido que ver con el nuevo canon estético. Si durante los años 50 y 60 Superman o Batman eran señores normales, no necesariamente en buena forma y enfundados en un disfraz de algodón, hoy en día son gigantes con músculos torneados en el gimnasio, ataviados con trajes que se ajustan a esos volúmenes como papel adhesivo.

Tampoco se han librado de esta metamorfosis los personajes de cómic más convencionales. La editorial DC acaba de lanzar al mercado una serie que actualiza algunos de los personajes de Hanna-Barbera como Los Picapiedra, Scooby-Doo, Johnny Quest o Los Autos Locos para hacerlos más atractivos a las nuevas generaciones.

En estos nuevos tebeos, Pedro, Pablo, Vilma y Betty abandonan su aspecto caricaturizado, para mostrar una apariencia más humana a medio camino entre el realismo y el abuso de anabolizantes. Salvo esos cambios, las historias de Pedro y sus amigos son más o menos la mismas, pero incorporando detalles del mundo actual.

Si en la serie de dibujos animados Rocadura era un poblado primitivo con bolera, club masónico, troncomóviles y mandos a distancia activados por pequeños pterodáctilos, en los nuevos tebeos los pobladores han sumado a esas comodidades algunos inventos desarrollados en estas últimas décadas. Por ejemplo, los teléfonos móviles, los cigarrillos de vapor y los selfis.

El caso de Scooby-Doo es parecido al de Los Picapiedra. Los personajes se muestran más adultos que en la serie original. Sus facciones son más duras y realistas, lo que provoca que el torpe y desgarbado Shaggy aparezca como un joven hípster tatuado, y que Daphne y Fred parezcan una pareja de jóvenes concursantes de Gandía Shore o MHYV.

Los únicos que se parecen a los personajes originales son Scooby-Doo y Velma, que ahora es una joven científica, loca por los videojuegos, a la que los dibujantes la han hecho ridículamente baja.

La ocurrencia de DC no ha caído precisamente bien entre los fans de Hanna-Barbera, que no entienden la necesidad de actualizar a estos personajes y que no están satisfechos con el resultado de las nuevas versiones. En todo caso, y aunque pudiera parecer que era la serie más difícil de adaptar, la que puede resultar más interesante y exitosa es Los Autos Locos.

En esta nueva adaptación, la editorial ha aderezado las divertidas e inocentes carreras entre Penélope Glamour, Pierre Nodoyuna y Patán con violencia y acción al estilo de Mad Max. De hecho, el rediseño de los automóviles ha sido desarrollado por Mark Sexton, encargado del departamento de arte de Mad Max: Fury Road.

Como toda regla tiene su excepción, hay unos personajes que, lejos de ser diferentes a sus referentes cinematográficos, se parecen más de lo que los fans desearían. En concreto, los de la adaptación de El despertar de la fuerza.

En esta ocasión, George Lucas ha encargado un tebeo que prácticamente copia la película plano a plano. Tanto que incluso reproduce algunos de los diálogos del film. Cualquier cosa antes que repetir la experiencia de 1977, en la que ni Luke parecía Luke, ni el guion del tebeo se parecía al de la película.

Según cuenta James Whitbrook en io9.com, cuando Marvel aceptó adaptar Star Wars al cómic, nadie apostaba por el éxito de la película. De hecho, la editorial aceptó el encargo un poco a regañadientes. Los tebeos se hicieron con pocas ganas, tomando como base el guion escrito por George Lucas para poder lanzarlo un mes antes de que se estrenase la película.

A consecuencia de ello, sus autores no dispusieron de información demasiado veraz sobre el film y, a la hora de escribir la historia, incluso reprodujeron escenas que no se incluyeron en el montaje final.

Esa falta de referencias explica que Luke Skywalker tuviera una apariencia más adulta de lo que realmente era. Un error que fue subsanado en las siguientes entregas de los tebeos, aunque tampoco con excesivo éxito. De hecho, ninguno de los personajes se parece demasiado a los Leia, Han Solo y Obi-Wan de la película. Por no parecerse, no se parecen ni Chewbacca, que más bien recuerda al padre de Vicky el Vikingo.

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Los personajes de ficción, especialmente los superhéroes, han experimentado transformaciones que los han alejado un poco más de los humanos. En ocasiones, esa transformación se ha debido sencillamente a los avances en los efectos especiales, que han permitido modelar a los personajes con técnicas 3D y hacerlos interactuar con los humanos.

En todos los casos, esas transformaciones han tenido que ver con el nuevo canon estético. Si durante los años 50 y 60 Superman o Batman eran señores normales, no necesariamente en buena forma y enfundados en un disfraz de algodón, hoy en día son gigantes con músculos torneados en el gimnasio, ataviados con trajes que se ajustan a esos volúmenes como papel adhesivo.

Tampoco se han librado de esta metamorfosis los personajes de cómic más convencionales. La editorial DC acaba de lanzar al mercado una serie que actualiza algunos de los personajes de Hanna-Barbera como Los Picapiedra, Scooby-Doo, Johnny Quest o Los Autos Locos para hacerlos más atractivos a las nuevas generaciones.

En estos nuevos tebeos, Pedro, Pablo, Vilma y Betty abandonan su aspecto caricaturizado, para mostrar una apariencia más humana a medio camino entre el realismo y el abuso de anabolizantes. Salvo esos cambios, las historias de Pedro y sus amigos son más o menos la mismas, pero incorporando detalles del mundo actual.

Si en la serie de dibujos animados Rocadura era un poblado primitivo con bolera, club masónico, troncomóviles y mandos a distancia activados por pequeños pterodáctilos, en los nuevos tebeos los pobladores han sumado a esas comodidades algunos inventos desarrollados en estas últimas décadas. Por ejemplo, los teléfonos móviles, los cigarrillos de vapor y los selfis.

El caso de Scooby-Doo es parecido al de Los Picapiedra. Los personajes se muestran más adultos que en la serie original. Sus facciones son más duras y realistas, lo que provoca que el torpe y desgarbado Shaggy aparezca como un joven hípster tatuado, y que Daphne y Fred parezcan una pareja de jóvenes concursantes de Gandía Shore o MHYV.

Los únicos que se parecen a los personajes originales son Scooby-Doo y Velma, que ahora es una joven científica, loca por los videojuegos, a la que los dibujantes la han hecho ridículamente baja.

La ocurrencia de DC no ha caído precisamente bien entre los fans de Hanna-Barbera, que no entienden la necesidad de actualizar a estos personajes y que no están satisfechos con el resultado de las nuevas versiones. En todo caso, y aunque pudiera parecer que era la serie más difícil de adaptar, la que puede resultar más interesante y exitosa es Los Autos Locos.

En esta nueva adaptación, la editorial ha aderezado las divertidas e inocentes carreras entre Penélope Glamour, Pierre Nodoyuna y Patán con violencia y acción al estilo de Mad Max. De hecho, el rediseño de los automóviles ha sido desarrollado por Mark Sexton, encargado del departamento de arte de Mad Max: Fury Road.

Como toda regla tiene su excepción, hay unos personajes que, lejos de ser diferentes a sus referentes cinematográficos, se parecen más de lo que los fans desearían. En concreto, los de la adaptación de El despertar de la fuerza.

En esta ocasión, George Lucas ha encargado un tebeo que prácticamente copia la película plano a plano. Tanto que incluso reproduce algunos de los diálogos del film. Cualquier cosa antes que repetir la experiencia de 1977, en la que ni Luke parecía Luke, ni el guion del tebeo se parecía al de la película.

Según cuenta James Whitbrook en io9.com, cuando Marvel aceptó adaptar Star Wars al cómic, nadie apostaba por el éxito de la película. De hecho, la editorial aceptó el encargo un poco a regañadientes. Los tebeos se hicieron con pocas ganas, tomando como base el guion escrito por George Lucas para poder lanzarlo un mes antes de que se estrenase la película.

A consecuencia de ello, sus autores no dispusieron de información demasiado veraz sobre el film y, a la hora de escribir la historia, incluso reprodujeron escenas que no se incluyeron en el montaje final.

Esa falta de referencias explica que Luke Skywalker tuviera una apariencia más adulta de lo que realmente era. Un error que fue subsanado en las siguientes entregas de los tebeos, aunque tampoco con excesivo éxito. De hecho, ninguno de los personajes se parece demasiado a los Leia, Han Solo y Obi-Wan de la película. Por no parecerse, no se parecen ni Chewbacca, que más bien recuerda al padre de Vicky el Vikingo.

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