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24 de julio 2015    /   DIGITAL
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¿Te vas de vacaciones? Deja Facebook en la nevera para evitar disgustos

24 de julio 2015    /   DIGITAL     por          
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No lo podemos evitar. Las redes sociales alimentan nuestra vanidad (o tal vez sea al revés) como no lo hace nada en nuestro día a día. Solo hay que fijarse en cualquier mesa en un restaurante: llega el plato estrella y todos con los móviles para inmortalizar y mostrar a nuestros seguidores ese chuletón que nos vamos a meter entre pecho y espalda. Y cuanto mayor sea nuestra hazaña, mayor será la tentación de compartirla, como por ejemplo, cuando nos vamos de vacaciones. Que si en la playa, que si de ruta por Europa, tal vez el Camino de Santiago…
Nuestro ego se va hinchando por momentos pero no somos conscientes de que el peligro nos acecha. Sí, los cacos también utilizan las redes sociales y no hace falta ser muy listo para deducir que si uno publica una foto de toda la familia de vacaciones al otro lado del globo, su domicilio está vacío.
Es como dejar las llaves puestas y largarse tan campantes. Todos sabemos de memoria los consejos que nos dan los cuerpos policiales cuando nos vamos de vacaciones: no bajar las persianas, que algún vecino nos recoja el correo, poner algún programador de noche para que encienda la luz… Y es posible que hagamos todo lo anterior, para poco después subir una foto a nuestro muro de Facebook paseando por Manhattan, dando por sentado que los amigos de lo ajeno no usan las redes sociales.
Error. No solo las usan para disfrute propio sino también, o sobre todo, para escoger a sus víctimas. Así, se sabe que al menos un 80% de los ladrones comprueba antes de perpetrar el robo los perfiles de sus víctimas en redes sociales, y no solo eso, sino que la gran mayoría de ellos se lo piensa dos veces si la casa cuenta con algún sistema de seguridad.
Posturea en diferido
Y ahora que hablamos de empresas de seguridad, la firma española Wattio está llevando a cabo una curiosa campaña que lejos de promocionar sus productos en materia de seguridad, insta a los particulares a ser más discretos a la hora de alardear de playa. La campaña ha sido bautizada como Instacacos, y sugiere, en clave de humor, que se abandonen las redes sociales mientras uno está de viaje.
Hablamos de humor, pero en realidad no lo es tanto: si la tendencia actual es a publicar a diestro y siniestro que tenemos la fortuna de irnos al Caribe, una contra tendencia puede ser precisamente enmudecer en redes sociales. Reconozcámoslo: si un perfil activo al que seguimos a diario no publica una sola foto en pleno verano, pensaremos que sus vacaciones (si es que las ha cogido) son exclusivas. Y lo son.
La estructura de esta campaña se basa en tres elementos fundamentales que son ciertos, dicho sea de paso:

  • Hacer la cuenta privada: Sí, poner un candadito a nuestra cuenta puede resultar antipático inicialmente, pero lo cierto es que de alguna manera, el usuario tiene un control de los seguidores y el acceso del caco es más complicado.
  • Publicar en diferido: Si se logra superar la tentación de dar envidia a nuestros amigos, haremos lo que la firma describe como «posturear en diferido», o lo que es lo mismo, publicar las fotos de las playas paradisiacas al regreso y como recuerdo.
  • O mejor aún, no publicar: Si de lo que se trata es de disfrutar y dar envidia, si no publicamos nada de nuestras vacaciones el mensaje que estamos transmitiendo es que lo estamos pasando tan bien que no tenemos tiempo que perder en las redes sociales, y de paso, no damos pistas.

Se trata en definitiva de usar la cabeza y el sentido común: si no queremos encontrarnos con la casa vacía, además de las dos vueltas de llave y hablar con algún vecino de confianza, deberemos no dejar pistas tan evidentes en las redes sociales. La mala noticia es que estamos siendo vigilados. La buena es que es muy fácil evitarlo.

No lo podemos evitar. Las redes sociales alimentan nuestra vanidad (o tal vez sea al revés) como no lo hace nada en nuestro día a día. Solo hay que fijarse en cualquier mesa en un restaurante: llega el plato estrella y todos con los móviles para inmortalizar y mostrar a nuestros seguidores ese chuletón que nos vamos a meter entre pecho y espalda. Y cuanto mayor sea nuestra hazaña, mayor será la tentación de compartirla, como por ejemplo, cuando nos vamos de vacaciones. Que si en la playa, que si de ruta por Europa, tal vez el Camino de Santiago…
Nuestro ego se va hinchando por momentos pero no somos conscientes de que el peligro nos acecha. Sí, los cacos también utilizan las redes sociales y no hace falta ser muy listo para deducir que si uno publica una foto de toda la familia de vacaciones al otro lado del globo, su domicilio está vacío.
Es como dejar las llaves puestas y largarse tan campantes. Todos sabemos de memoria los consejos que nos dan los cuerpos policiales cuando nos vamos de vacaciones: no bajar las persianas, que algún vecino nos recoja el correo, poner algún programador de noche para que encienda la luz… Y es posible que hagamos todo lo anterior, para poco después subir una foto a nuestro muro de Facebook paseando por Manhattan, dando por sentado que los amigos de lo ajeno no usan las redes sociales.
Error. No solo las usan para disfrute propio sino también, o sobre todo, para escoger a sus víctimas. Así, se sabe que al menos un 80% de los ladrones comprueba antes de perpetrar el robo los perfiles de sus víctimas en redes sociales, y no solo eso, sino que la gran mayoría de ellos se lo piensa dos veces si la casa cuenta con algún sistema de seguridad.
Posturea en diferido
Y ahora que hablamos de empresas de seguridad, la firma española Wattio está llevando a cabo una curiosa campaña que lejos de promocionar sus productos en materia de seguridad, insta a los particulares a ser más discretos a la hora de alardear de playa. La campaña ha sido bautizada como Instacacos, y sugiere, en clave de humor, que se abandonen las redes sociales mientras uno está de viaje.
Hablamos de humor, pero en realidad no lo es tanto: si la tendencia actual es a publicar a diestro y siniestro que tenemos la fortuna de irnos al Caribe, una contra tendencia puede ser precisamente enmudecer en redes sociales. Reconozcámoslo: si un perfil activo al que seguimos a diario no publica una sola foto en pleno verano, pensaremos que sus vacaciones (si es que las ha cogido) son exclusivas. Y lo son.
La estructura de esta campaña se basa en tres elementos fundamentales que son ciertos, dicho sea de paso:

  • Hacer la cuenta privada: Sí, poner un candadito a nuestra cuenta puede resultar antipático inicialmente, pero lo cierto es que de alguna manera, el usuario tiene un control de los seguidores y el acceso del caco es más complicado.
  • Publicar en diferido: Si se logra superar la tentación de dar envidia a nuestros amigos, haremos lo que la firma describe como «posturear en diferido», o lo que es lo mismo, publicar las fotos de las playas paradisiacas al regreso y como recuerdo.
  • O mejor aún, no publicar: Si de lo que se trata es de disfrutar y dar envidia, si no publicamos nada de nuestras vacaciones el mensaje que estamos transmitiendo es que lo estamos pasando tan bien que no tenemos tiempo que perder en las redes sociales, y de paso, no damos pistas.

Se trata en definitiva de usar la cabeza y el sentido común: si no queremos encontrarnos con la casa vacía, además de las dos vueltas de llave y hablar con algún vecino de confianza, deberemos no dejar pistas tan evidentes en las redes sociales. La mala noticia es que estamos siendo vigilados. La buena es que es muy fácil evitarlo.

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