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28 de junio 2011    /   CREATIVIDAD
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TEDxPlazaCibeles: Aprender inglés en 40 sonidos

28 de junio 2011    /   CREATIVIDAD     por          
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Inglés medio, medio-alto. Hablado y escrito. Para muchos de los españoles, esta frase empieza a ser un epitafio en su curriculum vitae. Son cientos de horas frente a libros y manuales de bolsillo con un coste que no nos atrevemos a decir, pero ni por esas. Y Coral George vino a dar la puntilla y a impartir una clase magistral sobre lo equivocados que estábamos en nuestro modelo de aprendizaje. En TEDxPlazaCibeles escuchamos algo nuevo: Synthetic Phonics.
Esta idea se basa en que durante muchos años hemos estado siendo educados en el aprendizaje de letras a las que les asociamos unos sonidos, combinaciones que de alguna manera nos deben sugerir una imagen memorizada de la palabra para darle un significado.
Pero, ¿y si lo que tuviéramos que aprender fueran apenas 40 sonidos en vez del inglés en 1000 palabras? Esta propuesta tan “radical” (según la acepción de Manuel Maqueda), nos lleva a un aprendizaje mucho más rico, más universal y más efectivo.
El propio Gobierno británico lleva años invirtiendo en el desarrollo de programas educativos en esta línea y la generación de contenidos que faciliten esta forma de aprendizaje. “ai, bi, si, di, …”, y 100 personas de vuelta al cole. Opinión unánime: “debemos cambiar el sistema educativo”.

Ideas y más ideas. Un brainstorming en directo y retransmitido para más de 2.000 personas en el mundo a la vez. Eso y más fue TEDxPlazaCibeles, evento colaborativo que tuvo lugar en la Escuela de Organización Industrial el pasado fin de semana.
Ante todo había una misión, romper las estructuras tradicionales y obsoletas de la educación para generar cambios sociales, culturales y educativos con la ayuda de la tecnología. Una de esas propuestas vino de Miguel Brechner, responsable del proyecto Ceibal en Uruguay.
Las ideas para Brechner son claras: el primer paso es diferenciar la política de la gestión, desterrar por completo la doble actividad de aquellos que se dedican a hacer leyes y a la vez a dirigir proyectos para los que no están preparados.
Golpe directo al “doblepensar” de los políticos, a los que pide que dejen paso a los profesionales para gestionar mejor el tiempo y los recursos y no perder una nueva generación de niños que quedan atrapados por un sistema que no les entiende.
Porque esta segunda premisa es imprescindible: los niños aprenden más rápido que nosotros, aprovechan mejor la tecnología, y los profesores y educadores debemos consumir dosis de humildad para ayudarles en el proceso de aprendizaje, para involucrarnos con ellos en vez de tratar de limitarles con sistemas de evaluación o clases diseñadas para nosotros, no para ellos.

Cada niño es diferente, cada situación puede personalizarse, y con la ayuda de la tecnología en muchos casos, este proceso de autoformación es más sencillo, más productivo. Porque frente a la idea de que la “tecnología sirve para hacer cosas”, señala Maqueda, existe una más sencilla: “la tecnología hace la vida más fácil”, y esa ética, ese objetivo, es mucho más rico que alcanzar puntuaciones del 1 al 10 según nuestros baremos.
El proyecto lleva algunos años desarrollándose entre niños para los que la tecnología ha pasado a formar parte de su aprendizaje, no a ser el fin último, y para los que las aplicaciones en cada apartado de su vida se han hecho totalmente lógicas, desde ayudar a sus padres en la localización de ganado hasta comunicarse con otros niños como ellos en cualquier parte del mundo para seguir creciendo.
“Internet es un lugar muy grande donde puedo encontrar todo”. Es una frase magistral de Jaime, el hijo de 5 años de Alberto Calero, pronunciada en la década de los 90 y que nos remueve para darnos cuenta de que debemos ayudar a avanzar más que limitar la velocidad de sus mentes.
Nuestro camino debería ser el de exploradores del terrero, facilitadores del camino, en vez de pastores de una rebaño que no sabe cómo llegar a ningún lado.
Enseñar a recorrer caminos y no a llegar a metas, esa es la principal conclusión de cada uno de los ponentes.
Y uno de los que nos lo demostró fue el insultantemente joven Dole Stephens (19 años), el ponente benjamín pero con ideas terriblemente grandes, fundador de Uncollege, un movimiento que busca mejorar la Educación de los jóvenes frente a los sistemas educativos.

Sí, sí, algo que resumen en la frase de Mark Twain: “I have never let my schooling interfere with my education”. Aportación increíble que en nuestra cultura dirigiríamos hacia la cafetería de la universidad, pero que en su caso ha generado miles y miles de kilómetros de conversación y trabajo colaborativo entre San Francisco y cualquier parte del mundo.
Un par de datos: uno de cada tres estudiantes no está preparado para ser crítico en el sistema educativo, y 1 de cada 4 jóvenes está desempleado. ¿No debería ser suficiente motivo como para generar un cambio? Innovación, colaboración, pasión y creación, eso es aprender y la base de la transformación.
“Internet debe ser un derecho universal garantizado”, remarca Cristóbal Cobo, y aunque la aplicación de la tecnología debe pasar por un proceso de racionalización, para servir realmente a los fines educativos y de generación de creatividad, lo evidente es que permite cambiar sistemas injustos y marginales, como ha permitido en su aplicación a comunidades de fabelas en Brasil, donde ha ayudado a integrar a los jóvenes en la educación y la cooperación.
Ejemplos que dan la vuelta al mundo multiplicándose, como presentó Ana María Llopis, fundadora de Ideas4All, que a ritmo de Mambo! (sí, sí, creatividad en las presentaciones, ¡abajo las ppt aburridas!) nos dejó algunas perlas para implicarnos en buscar esas ideas que nos incentiven a mejorar.
“La mejor forma de tener una buena idea es tener muchas”, parafraseando a los genios, vino a resumir. Así que mejor multipliquémoslas. Algo a lo que se sumó Antonella Broglia, que presentó algunos ejemplos de lo que se consigue cuando se pone pasión en los proyectos, en hacer cosas útiles por los demás. Random Kids, el lugar donde los niños pueden solucionar los problemas, Ilogica o Echo son algunas de esas ideas que ayudan a cambiar el mundo. Aunque para Antonella es sencillo: “Es el poder de las personas cuando ponen pasión en lo que hacen”.


Inglés medio, medio-alto. Hablado y escrito. Para muchos de los españoles, esta frase empieza a ser un epitafio en su curriculum vitae. Son cientos de horas frente a libros y manuales de bolsillo con un coste que no nos atrevemos a decir, pero ni por esas. Y Coral George vino a dar la puntilla y a impartir una clase magistral sobre lo equivocados que estábamos en nuestro modelo de aprendizaje. En TEDxPlazaCibeles escuchamos algo nuevo: Synthetic Phonics.
Esta idea se basa en que durante muchos años hemos estado siendo educados en el aprendizaje de letras a las que les asociamos unos sonidos, combinaciones que de alguna manera nos deben sugerir una imagen memorizada de la palabra para darle un significado.
Pero, ¿y si lo que tuviéramos que aprender fueran apenas 40 sonidos en vez del inglés en 1000 palabras? Esta propuesta tan “radical” (según la acepción de Manuel Maqueda), nos lleva a un aprendizaje mucho más rico, más universal y más efectivo.
El propio Gobierno británico lleva años invirtiendo en el desarrollo de programas educativos en esta línea y la generación de contenidos que faciliten esta forma de aprendizaje. “ai, bi, si, di, …”, y 100 personas de vuelta al cole. Opinión unánime: “debemos cambiar el sistema educativo”.

Ideas y más ideas. Un brainstorming en directo y retransmitido para más de 2.000 personas en el mundo a la vez. Eso y más fue TEDxPlazaCibeles, evento colaborativo que tuvo lugar en la Escuela de Organización Industrial el pasado fin de semana.
Ante todo había una misión, romper las estructuras tradicionales y obsoletas de la educación para generar cambios sociales, culturales y educativos con la ayuda de la tecnología. Una de esas propuestas vino de Miguel Brechner, responsable del proyecto Ceibal en Uruguay.
Las ideas para Brechner son claras: el primer paso es diferenciar la política de la gestión, desterrar por completo la doble actividad de aquellos que se dedican a hacer leyes y a la vez a dirigir proyectos para los que no están preparados.
Golpe directo al “doblepensar” de los políticos, a los que pide que dejen paso a los profesionales para gestionar mejor el tiempo y los recursos y no perder una nueva generación de niños que quedan atrapados por un sistema que no les entiende.
Porque esta segunda premisa es imprescindible: los niños aprenden más rápido que nosotros, aprovechan mejor la tecnología, y los profesores y educadores debemos consumir dosis de humildad para ayudarles en el proceso de aprendizaje, para involucrarnos con ellos en vez de tratar de limitarles con sistemas de evaluación o clases diseñadas para nosotros, no para ellos.

Cada niño es diferente, cada situación puede personalizarse, y con la ayuda de la tecnología en muchos casos, este proceso de autoformación es más sencillo, más productivo. Porque frente a la idea de que la “tecnología sirve para hacer cosas”, señala Maqueda, existe una más sencilla: “la tecnología hace la vida más fácil”, y esa ética, ese objetivo, es mucho más rico que alcanzar puntuaciones del 1 al 10 según nuestros baremos.
El proyecto lleva algunos años desarrollándose entre niños para los que la tecnología ha pasado a formar parte de su aprendizaje, no a ser el fin último, y para los que las aplicaciones en cada apartado de su vida se han hecho totalmente lógicas, desde ayudar a sus padres en la localización de ganado hasta comunicarse con otros niños como ellos en cualquier parte del mundo para seguir creciendo.
“Internet es un lugar muy grande donde puedo encontrar todo”. Es una frase magistral de Jaime, el hijo de 5 años de Alberto Calero, pronunciada en la década de los 90 y que nos remueve para darnos cuenta de que debemos ayudar a avanzar más que limitar la velocidad de sus mentes.
Nuestro camino debería ser el de exploradores del terrero, facilitadores del camino, en vez de pastores de una rebaño que no sabe cómo llegar a ningún lado.
Enseñar a recorrer caminos y no a llegar a metas, esa es la principal conclusión de cada uno de los ponentes.
Y uno de los que nos lo demostró fue el insultantemente joven Dole Stephens (19 años), el ponente benjamín pero con ideas terriblemente grandes, fundador de Uncollege, un movimiento que busca mejorar la Educación de los jóvenes frente a los sistemas educativos.

Sí, sí, algo que resumen en la frase de Mark Twain: “I have never let my schooling interfere with my education”. Aportación increíble que en nuestra cultura dirigiríamos hacia la cafetería de la universidad, pero que en su caso ha generado miles y miles de kilómetros de conversación y trabajo colaborativo entre San Francisco y cualquier parte del mundo.
Un par de datos: uno de cada tres estudiantes no está preparado para ser crítico en el sistema educativo, y 1 de cada 4 jóvenes está desempleado. ¿No debería ser suficiente motivo como para generar un cambio? Innovación, colaboración, pasión y creación, eso es aprender y la base de la transformación.
“Internet debe ser un derecho universal garantizado”, remarca Cristóbal Cobo, y aunque la aplicación de la tecnología debe pasar por un proceso de racionalización, para servir realmente a los fines educativos y de generación de creatividad, lo evidente es que permite cambiar sistemas injustos y marginales, como ha permitido en su aplicación a comunidades de fabelas en Brasil, donde ha ayudado a integrar a los jóvenes en la educación y la cooperación.
Ejemplos que dan la vuelta al mundo multiplicándose, como presentó Ana María Llopis, fundadora de Ideas4All, que a ritmo de Mambo! (sí, sí, creatividad en las presentaciones, ¡abajo las ppt aburridas!) nos dejó algunas perlas para implicarnos en buscar esas ideas que nos incentiven a mejorar.
“La mejor forma de tener una buena idea es tener muchas”, parafraseando a los genios, vino a resumir. Así que mejor multipliquémoslas. Algo a lo que se sumó Antonella Broglia, que presentó algunos ejemplos de lo que se consigue cuando se pone pasión en los proyectos, en hacer cosas útiles por los demás. Random Kids, el lugar donde los niños pueden solucionar los problemas, Ilogica o Echo son algunas de esas ideas que ayudan a cambiar el mundo. Aunque para Antonella es sencillo: “Es el poder de las personas cuando ponen pasión en lo que hacen”.

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