26 de junio 2019    /   BUSINESS
por
Ilustración  Rocío Cañero

‘Tener flow’: una de las expresiones más interesantes del hip-hop

26 de junio 2019    /   BUSINESS     por        Ilustración  Rocío Cañero
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La música lo pidió.
El flow apareció a finales del XX porque lo requirió el hip-hop.
Aquellos músicos afroamericanos necesitaban una palabra para decir que una canción funcionaba, que el ritmo fluía con más soltura del que dictan las notas, que había ese algo más que el sonido de una voz y unos instrumentos.
La letra de la canción; el estilo, los gestos y hasta los andares del vocalista… Todo unido superaba a lo que se puede esperar del ritmo y entonces surgía el flow: ese Wow! de la música que no se explica con razones.

En los foros de internet escribieron el significado de la palabra: que si «el ritmo que lleva un cantante», que si «la cadencia y la velocidad», que si «el dejarse atrapar por los instrumentos».

Decían también que venía del inglés. No se puede negar: flow (fluir), pero ¿no empieza a quedar antiguo eso de atar cada palabra a un idioma y un lugar? ¿Tiene sentido levantar fronteras entre las lenguas en la era planetaria de internet? Flow es una voz universal que lleva décadas dando la vuelta al mundo y adentrándose por todas las culturas urbanas.

De la música pasó a la actitud. Tener flow se empezó a usar para decir que alguien tenía estilo; que tenía rollo, en la jerga de los 80. Ese algo indescriptible que hace a alguien distinguido, único, original.

A ese tener flow pronto le salió una expresión hermana.
Una locución con más flow, con más garra: tener swag.
Ese balanceo del «su» inicial y el «ag» final describía a la perfección su significado: esa forma de andar, de moverse y de llevar con estilazo y chulería los pantalones cagados (tan bajos que se ve el elástico de los calzones).

tener flow

Pero estas jergas juveniles duran poco tiempo en su sitio. Desde el extrarradio de las culturas urbanas andan siempre al acecho para apropiárselas. Hace unos meses, un periódico conservador publicó un artículo titulado: «Ciudadanos tiene ‘flow’».

Decía: «Todo esto no es más que un circunloquio para decir que Ciudadanos hoy tiene flow, que en el lenguaje juvenil de hace veinte años es como decir que es guay, que está on fire».

No lo parece, pero las palabras tienen propietarios. Usar un vocablo del rap afroamericano para describir un partido político de derechas es disparar con una escopeta de feria. Y en los comentarios de aquel artículo no perdonaron. Hubo alguien a quien aquello sonó impostado, poco fluido, un derrape, y escribió: «Dice este periódico: ‘C’s tiene flow, es joven y dinámico’. Esto es como cuando un abuelo quiere ser moderno y da vergüenza ajena».

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El flow apareció a finales del XX porque lo requirió el hip-hop.
Aquellos músicos afroamericanos necesitaban una palabra para decir que una canción funcionaba, que el ritmo fluía con más soltura del que dictan las notas, que había ese algo más que el sonido de una voz y unos instrumentos.
La letra de la canción; el estilo, los gestos y hasta los andares del vocalista… Todo unido superaba a lo que se puede esperar del ritmo y entonces surgía el flow: ese Wow! de la música que no se explica con razones.

En los foros de internet escribieron el significado de la palabra: que si «el ritmo que lleva un cantante», que si «la cadencia y la velocidad», que si «el dejarse atrapar por los instrumentos».

Decían también que venía del inglés. No se puede negar: flow (fluir), pero ¿no empieza a quedar antiguo eso de atar cada palabra a un idioma y un lugar? ¿Tiene sentido levantar fronteras entre las lenguas en la era planetaria de internet? Flow es una voz universal que lleva décadas dando la vuelta al mundo y adentrándose por todas las culturas urbanas.

De la música pasó a la actitud. Tener flow se empezó a usar para decir que alguien tenía estilo; que tenía rollo, en la jerga de los 80. Ese algo indescriptible que hace a alguien distinguido, único, original.

A ese tener flow pronto le salió una expresión hermana.
Una locución con más flow, con más garra: tener swag.
Ese balanceo del «su» inicial y el «ag» final describía a la perfección su significado: esa forma de andar, de moverse y de llevar con estilazo y chulería los pantalones cagados (tan bajos que se ve el elástico de los calzones).

tener flow

Pero estas jergas juveniles duran poco tiempo en su sitio. Desde el extrarradio de las culturas urbanas andan siempre al acecho para apropiárselas. Hace unos meses, un periódico conservador publicó un artículo titulado: «Ciudadanos tiene ‘flow’».

Decía: «Todo esto no es más que un circunloquio para decir que Ciudadanos hoy tiene flow, que en el lenguaje juvenil de hace veinte años es como decir que es guay, que está on fire».

No lo parece, pero las palabras tienen propietarios. Usar un vocablo del rap afroamericano para describir un partido político de derechas es disparar con una escopeta de feria. Y en los comentarios de aquel artículo no perdonaron. Hubo alguien a quien aquello sonó impostado, poco fluido, un derrape, y escribió: «Dice este periódico: ‘C’s tiene flow, es joven y dinámico’. Esto es como cuando un abuelo quiere ser moderno y da vergüenza ajena».

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