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12 de julio 2013    /   ENTRETENIMIENTO
por
 

Antes y después de la meditación

12 de julio 2013    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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Peter les pedía que se sentaran delante de la cámara y pensaran en la experiencia que estaban a punto de empezar. “Reflexiona sobre lo que estás buscando, ¿qué quieres sacar de aquí?”, proponía. Acto seguido disparaba.  Todas las imágenes son retratos en primer plano sobre fondo blanco. Todos los retratados parecen personas normales, jóvenes y viejos, hombres y mujeres. En sí, son rostros que carecen de interés, no dicen nada, podrías ver a cualquiera de ellos por la calle, cualquier día y ni siquiera pensarías en volver la cabeza.
Pero los planes de Peter iban más allá. El fotógrafo sabía que sus modelos estaban por empezar un curso de meditación y les propuso tomar sus caras antes y después de la experiencia. La imagen posterior da sentido a la primera: el cambio en cada rostro es más que notable y Peter pensó que aquello era interesante.
Hace 25 años, Peter Seidler empezó a estudiar budismo. Hace cinco, empezó a dar clases de meditación. “Comencé con todo esto por curiosidad y después vi que estaba interesado en la naturaleza de la mente humana: qué es y dónde yace”, explica por correo electrónico. Fue ese interés el que le hizo desarrollar Before & After y plasmar la evolución gestual de 25 rostros en Los Ángeles. “Me interesaba saber concretamente si la experiencia subjetiva de concentrarse en uno mismo y tomar conciencia del propio ser podía medirse”, añade.
Lo es.
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De la primera a la segunda imagen, la tensión desaparece; revientan las costuras de las sonrisas forzadas y se impone lo que Peter llama “tranquilidad permanente”. Las caras de los protagonistas destierran tersuras flácidas y abrazan sus propios huesos. “La meditación trata de eso”, comenta el fotógrafo, “viajamos directamente a nuestra propia experiencia  y nos hacemos amigos de nosotros mismos”.
Seidler enseña el método Shambhala, una rama del budismo tibetano fundamentada en la creencia de que el ser humano es bueno por naturaleza (¿qué diría el bueno de Thomas Hobbes?). El fundador de Shambala, Chogyam Trungpa, fue un monje un tanto particular. Nacido en el Tibet en 1939, Trungpa estudio Religión Comparada en Oxford y contó a David Bowie entre sus primeros alumnos. Joni Mitchell escribió una canción en su honor, Refuge for the road y el poeta Allen Ginsberg le consideró su gurú. Trungpa vestía traje y corbata, estaba casado y era un fervoroso defensor del matrimonio abierto… Hace un par de años, Hollywood estrenó un documental sobre su vida bajo el título Crazy Wisdom.
Consciente o no de las andanzas de Chogyam Trungpa, el fotógrafo Peter Seidler parece convencido de las bondades de su método. Más allá de la meditación, insiste en medir los cambios visuales que provoca. Before & After es solo una de las series fotográficas del proyecto Contemplatives. Su objetivo es explorar “la intersección de la propia conciencia con la representación”. Entre tanto, ya trabaja en su siguiente proyecto, un centro de retiro y meditación en el norte de Tailandia.
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Peter les pedía que se sentaran delante de la cámara y pensaran en la experiencia que estaban a punto de empezar. “Reflexiona sobre lo que estás buscando, ¿qué quieres sacar de aquí?”, proponía. Acto seguido disparaba.  Todas las imágenes son retratos en primer plano sobre fondo blanco. Todos los retratados parecen personas normales, jóvenes y viejos, hombres y mujeres. En sí, son rostros que carecen de interés, no dicen nada, podrías ver a cualquiera de ellos por la calle, cualquier día y ni siquiera pensarías en volver la cabeza.
Pero los planes de Peter iban más allá. El fotógrafo sabía que sus modelos estaban por empezar un curso de meditación y les propuso tomar sus caras antes y después de la experiencia. La imagen posterior da sentido a la primera: el cambio en cada rostro es más que notable y Peter pensó que aquello era interesante.
Hace 25 años, Peter Seidler empezó a estudiar budismo. Hace cinco, empezó a dar clases de meditación. “Comencé con todo esto por curiosidad y después vi que estaba interesado en la naturaleza de la mente humana: qué es y dónde yace”, explica por correo electrónico. Fue ese interés el que le hizo desarrollar Before & After y plasmar la evolución gestual de 25 rostros en Los Ángeles. “Me interesaba saber concretamente si la experiencia subjetiva de concentrarse en uno mismo y tomar conciencia del propio ser podía medirse”, añade.
Lo es.
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De la primera a la segunda imagen, la tensión desaparece; revientan las costuras de las sonrisas forzadas y se impone lo que Peter llama “tranquilidad permanente”. Las caras de los protagonistas destierran tersuras flácidas y abrazan sus propios huesos. “La meditación trata de eso”, comenta el fotógrafo, “viajamos directamente a nuestra propia experiencia  y nos hacemos amigos de nosotros mismos”.
Seidler enseña el método Shambhala, una rama del budismo tibetano fundamentada en la creencia de que el ser humano es bueno por naturaleza (¿qué diría el bueno de Thomas Hobbes?). El fundador de Shambala, Chogyam Trungpa, fue un monje un tanto particular. Nacido en el Tibet en 1939, Trungpa estudio Religión Comparada en Oxford y contó a David Bowie entre sus primeros alumnos. Joni Mitchell escribió una canción en su honor, Refuge for the road y el poeta Allen Ginsberg le consideró su gurú. Trungpa vestía traje y corbata, estaba casado y era un fervoroso defensor del matrimonio abierto… Hace un par de años, Hollywood estrenó un documental sobre su vida bajo el título Crazy Wisdom.
Consciente o no de las andanzas de Chogyam Trungpa, el fotógrafo Peter Seidler parece convencido de las bondades de su método. Más allá de la meditación, insiste en medir los cambios visuales que provoca. Before & After es solo una de las series fotográficas del proyecto Contemplatives. Su objetivo es explorar “la intersección de la propia conciencia con la representación”. Entre tanto, ya trabaja en su siguiente proyecto, un centro de retiro y meditación en el norte de Tailandia.
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Opiniones 19
  • Que maravilla! Voy a tomarme una foto antes y despues de meditar. Meditar es maravilloso pero nunca me habia percatado de los cambios faciales.

  • Claro, pero el curso de meditación de hecho no era de un dia, la ropa, el pelo están diferente. Siempre un cambio interno profundo se reflejará exteriormente; si hay constancia…

  • Me encanto ese cambio sutil de los rostros pero que dice muchisimo de ese interior que parece que desperto y no quiere volver a ser el de antes muchas gracias

  • Es una maravilla, constatar una realidad así.
    Si queremos racionalizar todo y tener razón, adelante pero de mi parte
    invito a probar y verificar. Es sencillo, no es que borre arrugas ni otro
    tipo de cosas, simplemente relaja y deja fluir

  • Me encanta la cara de habert fumao un porro que se le queda a uno después de meditar. No sé para que la gent se gasta dinro en Hachis o Marihuana, si dentro de nosotros tenemos la mayor relajación; conocer la paz interior sin precisar de nada exterior. Un saludo

  • Es interesante, pero le resta credibilidad el que las 2 fotos de cada persona estén hechas en días distintos y es una lástima porque la meditación funciona…..el colmo es la foto de la persona que se ve antes sin barba y después con la barba crecida.
    Al margen de la imagen el único que realmente sabe si le funciona o no es cada uno, no el que te hace la fotillo o la remira.

  • Quizá lo más importante que nos aporta la meditación es visión cabal, ver la realidad tal cual es, superar prejuicios y tergiversaciones. Esto es una de ellas. Vemos lo que queremos ver. Por el hecho de que estos meditadores sonrían después de la meditación no significa que hayan conseguido la «gran paz interior». Hacer esta comparación fotográfica me parece frívolo y demuestra poco entendimiento de la meditación.
    ¡Y qué decir del texto de la página! ¡Madre mía, qué batiburrillo!

  • Me gusta la fotografía y soy estudiante de lectura del rostro, también soy practicante de yoga, y había notado un cambio notorio en mi semblante después de la práctica de la meditación, puedo ver comentarios que buscan a toda costa demeritar el trabajo del artista, sin embargo no son más que manifestaciones de necedad del ego. La clara diferencia entre la primera y la segunda foto es la desaparición del miedo en la mirada de las personas fotografiadas ya que la práctica constante de la meditación nos vuelve al estado de plenitud con el que venimos a este mundo y nos recuerda que Dios, el Dios que tengas el que sea, está contigo, en todas partes y en todos los seres.

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