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9 de febrero 2018    /   DIGITAL
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Texxcoco combate la fobia a las tetas con tetas

9 de febrero 2018    /   DIGITAL     por          
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La relación de los creadores con Facebook es de cariño y puñales. Antes, más cariño. Ahora, más puñales. Muchas de las bandas que partían casi de cero encontraron en la plataforma de Mark Zuckerberg un lugar barato y efectivo para llegar al público. Siempre que los límites se respetasen, claro.

El problema era la lógica de la creación artística y el poco sentido que tiene llevar a cabo ese trabajo si no se trascienden algunos límites. La red estableció un espacio entre las líneas A y B y todo lo que había más allá era territorio bárbaro.

Y allí se situó Texxcoco hace poco más de un año. La banda canaria de garage hizo lo que hacen los grupos independientes para promocionar su trabajo: lo que pueden. Hicieron fotos de promo de su disco de 10» Psychonaut y las publicaron en Facebook.

Había un problema: en una de las fotos, la cantante y guitarrista, Adriana Moscoso salía desnuda en el suelo de una cocina. Desnuda, pero cubierta con decenas de ejemplares de su flamante vinilo. Facebook censuró la foto y ahí se jodió el amor entre el grupo y la red social. «Aún respetando las normas de uso de la red social, sin mostrar nada del desnudo ni nada sugerente, Facebook nos retiró la publicación. Un pezón femenino se elimina en menos de una hora. Sin embargo, uno masculino (como el que tengo de mi guitarrista en el muro de Instagram) lleva ahí dos meses», explica la cantante.

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Nada nuevo bajo el sol. Alguno de los cientos de censores de Facebook dio al botón porque pensaba que lo mejor para todos era no ver una foto como esa. «Toda la cultura occidental está contaminada por una doble moral. Hipócritas con una visión paternalista y sexualizada de la mujer. Cada uno elige ser partícipe o víctima a su manera, pero yo no me siento víctima, nadie me cohibe a la hora de desnudarme, soy una mujer adulta y libre». Y lo gracioso es que la foto ni violaba los términos y condiciones de Facebook.

La censura representa el tabú y no podemos hacer de la feminidad y el cuerpo femenino un tabú.

A partir de ahí, Adriana comenzó a retar a los límites de la censura en Facebook esparciendo sus propios pezones en cuentagotas. Claro, no duraban.

Como no hay nada más motivado que un ser humano cabreado, la respuesta de Texxcoco ha llegado en forma de vídeo musical. «Facebook no deja compartir contenido «inadecuado». Veamos hasta qué punto llega lo «inadecuado» para ellos», dice Moscoso.

El vídeo de Velvet Love se ha convertido en un alegato contra el puritanismo en una red que es más que permisiva con la violencia explícita o con los mensajes de odio. «Me da pena pensar cómo en 2018, una plataforma que es un escaparate para cualquier persona que tenga proyectos, tenga una mentalidad tan retrógrada», explica Moscoso. «El germen de la censura se va introduciendo en tu cabeza y sin que te des cuenta piensas como ellos; demonizas algo que es lo único que tienes y todo porque no sigue las políticas de uso de la red social. Y yo que pensaba que en el arte ya no había censura».

En la semana en la que sabemos que Reino Unido y Alemania censuran a Egon Schiele, en la semana en la que se multa a alguien por un montaje de Photoshop con una imagen religiosa, suena contradictorio recordar la ausencia de censura en el arte o el avance moral del tiempo que vivimos.

La relación de los creadores con Facebook es de cariño y puñales. Antes, más cariño. Ahora, más puñales. Muchas de las bandas que partían casi de cero encontraron en la plataforma de Mark Zuckerberg un lugar barato y efectivo para llegar al público. Siempre que los límites se respetasen, claro.

El problema era la lógica de la creación artística y el poco sentido que tiene llevar a cabo ese trabajo si no se trascienden algunos límites. La red estableció un espacio entre las líneas A y B y todo lo que había más allá era territorio bárbaro.

Y allí se situó Texxcoco hace poco más de un año. La banda canaria de garage hizo lo que hacen los grupos independientes para promocionar su trabajo: lo que pueden. Hicieron fotos de promo de su disco de 10» Psychonaut y las publicaron en Facebook.

Había un problema: en una de las fotos, la cantante y guitarrista, Adriana Moscoso salía desnuda en el suelo de una cocina. Desnuda, pero cubierta con decenas de ejemplares de su flamante vinilo. Facebook censuró la foto y ahí se jodió el amor entre el grupo y la red social. «Aún respetando las normas de uso de la red social, sin mostrar nada del desnudo ni nada sugerente, Facebook nos retiró la publicación. Un pezón femenino se elimina en menos de una hora. Sin embargo, uno masculino (como el que tengo de mi guitarrista en el muro de Instagram) lleva ahí dos meses», explica la cantante.

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Nada nuevo bajo el sol. Alguno de los cientos de censores de Facebook dio al botón porque pensaba que lo mejor para todos era no ver una foto como esa. «Toda la cultura occidental está contaminada por una doble moral. Hipócritas con una visión paternalista y sexualizada de la mujer. Cada uno elige ser partícipe o víctima a su manera, pero yo no me siento víctima, nadie me cohibe a la hora de desnudarme, soy una mujer adulta y libre». Y lo gracioso es que la foto ni violaba los términos y condiciones de Facebook.

La censura representa el tabú y no podemos hacer de la feminidad y el cuerpo femenino un tabú.

A partir de ahí, Adriana comenzó a retar a los límites de la censura en Facebook esparciendo sus propios pezones en cuentagotas. Claro, no duraban.

Como no hay nada más motivado que un ser humano cabreado, la respuesta de Texxcoco ha llegado en forma de vídeo musical. «Facebook no deja compartir contenido «inadecuado». Veamos hasta qué punto llega lo «inadecuado» para ellos», dice Moscoso.

El vídeo de Velvet Love se ha convertido en un alegato contra el puritanismo en una red que es más que permisiva con la violencia explícita o con los mensajes de odio. «Me da pena pensar cómo en 2018, una plataforma que es un escaparate para cualquier persona que tenga proyectos, tenga una mentalidad tan retrógrada», explica Moscoso. «El germen de la censura se va introduciendo en tu cabeza y sin que te des cuenta piensas como ellos; demonizas algo que es lo único que tienes y todo porque no sigue las políticas de uso de la red social. Y yo que pensaba que en el arte ya no había censura».

En la semana en la que sabemos que Reino Unido y Alemania censuran a Egon Schiele, en la semana en la que se multa a alguien por un montaje de Photoshop con una imagen religiosa, suena contradictorio recordar la ausencia de censura en el arte o el avance moral del tiempo que vivimos.

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