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12 de septiembre 2019    /   CREATIVIDAD
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Cómo crear una sátira como ‘The Boys’

La serie es un puñetazo al agotamiento del género de superhéroes

12 de septiembre 2019    /   CREATIVIDAD     por          
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La serie The Boys (Amazon) es un puñetazo al género de los superhéroes. Un puñetazo en el momento justo: cuando el género está ahogado en clichés y los temas trillados.

Este puñetazo tiene su origen en la novela gráfica The Boys, del guionista Garth Ennis (Preacher) y el dibujante Darick Robertson (Transmetropolitan).

No es raro que Seth Rogen produzca y adapte el cómic como ya había hecho con Preacher. Rogen se ha percatado de la decadencia del género. Cuando ocurre, es la hora de la crítica, la burla y la desmitificación.

Pasó con el wéstern: los pistoleros sucios y de moral dudosa como Eastwood o Bronson sustituyeron a caballeros como Wayne y Cooper.

Pero aprovechar el momento no es el único requisito para escribir un parodia satírica, como veremos.

EL TÍTULO

Si es posible, una parodia debe empezar a serlo ya desde el propio título.

Salvo rarezas, los cómics tienen por título el nombre del héroe o grupo heroico protagonista. Pero en en esta serie, el título The Boys hace referencia a los infravillanos: gente corriente.

PERSONAJES RECONOCIBLES

No importa si los personajes son humanos, animados o animales. Para que una parodia funcione, los personajes deben ser reconocibles.

En The Boys reconocemos a Superman, Wonder Woman, Aquaman… Tienen similares poderes, pero otros nombres, otros rostros y trajes ridículos a propósito, como de tebeo antiguo.

Esos disfraces no son así por casualidad, sino que tienen un sentido: la exageración, una de las características de la sátira. Por ejemplo, el remedo de Superman –Patriota– lleva como capa la bandera de los Estados Unidos. Por otro lado, revelan la idea que el público tiene del superhéroe original.

SITUACIONES CLICHÉ

Toda parodia ataca el tópico. El humor reside en romper el cliché. The Boys recrea las intervenciones comunes de los superhéroes: rescatan furgones blindados, aviones en caída libre, derrotan supervillanos…

The Boys
La parodia: mostrar el cliché y romperlo.  Imagen: Amazon.

Pero aquí todas esas escenas donde se captarua al malvado están preparadas. La presencia de cámaras, luces, community managers… es necesaria para el lucimiento de todo superhéroe. Si un súper actúa y nadie lo ve, ¿ha existido el acto?

El único cliché que respeta The Boys es el de la doble identidad del héroe: rara vez el público reconoce a los superhéroes cuando están vestidos de paisano.

LA GUARIDA DEL SÚPER

El villano de cómic suele vivir en una torre lujosa. El edificio es un símbolo de su poder. El superhéroe, sobre todo el maldito, tiene su base en una cueva, un sótano o un apartamento de mala muerte en Nueva York. (Pocos superhéroes como Los 4 Fantásticos o Iron Man tienen rascacielos como cuartel).

Sin embarego, en The Boys los súper están en los rascacielos. Los infravillanos, en almacenes destartalados y casas baratas en los barrios bajos.

ARCHIVILLANOS NO PODEROSOS

Por lo general, los supervillanos tienen cualidades sobrehumanas o recursos económicos que parecen infinitos. En la serie The Boys, los villanos son, como hemos dicho, gente corriente y con apenas recursos económicos.

The Boys
The Boys. Infravillanos en un triste guarida Imagen: Amazon.

En el cómic, estos infravillanos tienen ciertas habilidades metahumanas y trabajan para el Gobierno, pero la serie elimina con acierto estas ayudas. Así son más vulnerables.

GIRO MORAL

Los superhéroes del pasado no pensaban, actuaban según las circunstancias.

En los últimos años, sobre todo tras el Batman de Nolan, los superhéroes tuvieron dudas. Meditaron sobre lo que es justo, bueno y necesario. Incluso el Superman más reciente ha mostrado su reparo hacia su destino mesiánico.

En cualquier caso, el público tenía una certeza: el superhéroe puede infringir la ley, pero siempre protege a los débiles.

The Boys rompe con la imagen del superhéroe como salvador de los hombres.

En la serie, la Liga de la Justicia es la Liga de la Franquicia. Una hostia al criminal, al igual que hace el gol de un futbolista, ayuda a vender mil camisetas. En una sociedad conectada a las redes 24 horas al día, solo las acciones extremas, el ruido, atraen el interés.

¡Quien tiene un gran poder tiene una gran responsabilidad económica!

No es raro que para estos héroes-productos, la kriptonita sea la reputación. La marca personal genera ingresos.

Tampoco es extraño que la novela gráfica chocará con la censura. Comenzó su publicación en una filial de DC, pero la casa madre la canceló porque era un ataque directo a las joyas de la corona (Superman, Wonder Woman…). Sin embargo, Ennis trasladó los superhéroes a otra editorial. La parodia está protegida por las leyes mundiales de propiedad intelectual.

LA VIOLENCIA GRATUITA

El uso de la violencia marca la ruptura entre las formas clásicas y la revisión crítica.

La violencia está justificada en el wéstern clásico. En defensa propia o ajena. En el spaghetti western, a veces la sangre corre para el placer del pistolero.

De la misma manera, el superhéroe clásico emplea la violencia mínima, si puede ser.

En The Boys, los superhéroes emplean una fuerza desmesurada contra personas corrientes que, aunque son criminales, son vulnerables. Estos superhéroes no observan el principio de la proporcionalidad. Es una consecuencia del giro moral. Y una necesidad de hacer ruido mediático.

RÉPLICA DEL MUNDO REAL

Mientras que la parodia ataca al género narrativo, la sátira ataca, a través de los personajes, los vicios de la sociedad del momento y del poder. Para que esta sátira funcione el mundo ficticio debe ser una réplica (exagerada) del mundo real.

Unos superhéroes corruptos necesariamente deben vivir en un mundo corrupto, con el dinero como dios por encima de todas las cosas. Este mundo está controlado por las corporaciones gracias al miedo al yihadismo y las adicciones a las redes y la religión.

The Boys
La liga de la franquicia. Imagen: Amazon.

El movimiento #Metoo tambíen está presente en este mundo ficticio. Y las superheroínas lo abanderan: incluso una mujer con poderes está a merced de depredadores sexuales.

Donald Trump se asoma a las palabras de Patriota:

«La gente tiene miedo. No confían en Washington ni en el control de fronteras, y odian a los extranjeros. Lo que quieren es un poco de justicia fronteriza de John Wayne. Y eso es lo que hago».

LA RELATIVIDAD DEL BIEN Y DEL MAL

En las producciones clásicas, las líneas del bien y del mal están claras.

En The Boys, los superhéroes son conscientes del daño que provocan directa e indirectamente, pero desprecian las leyes. Un ejército de abogados libra a los superhéroes de la cárcel y de demandas millonarias.

Por otro lado, Billy Carnicero, líder de los cazadores de superhéroes, considera que las víctimas colaterales están justificadas para detener a los súper.

Por todo esto, The Boys es una radiografía de nuestro tiempo, aunque no demasiado cáustica. Toda crítica al sistema está permitida si genera beneficios. Realmente, aquí no hay héroes ni villanos sino personas que tratan de conseguir lo mejor para ellos mismos, aunque lo disfracen como lo mejor para los demás.

La serie The Boys (Amazon) es un puñetazo al género de los superhéroes. Un puñetazo en el momento justo: cuando el género está ahogado en clichés y los temas trillados.

Este puñetazo tiene su origen en la novela gráfica The Boys, del guionista Garth Ennis (Preacher) y el dibujante Darick Robertson (Transmetropolitan).

No es raro que Seth Rogen produzca y adapte el cómic como ya había hecho con Preacher. Rogen se ha percatado de la decadencia del género. Cuando ocurre, es la hora de la crítica, la burla y la desmitificación.

Pasó con el wéstern: los pistoleros sucios y de moral dudosa como Eastwood o Bronson sustituyeron a caballeros como Wayne y Cooper.

Pero aprovechar el momento no es el único requisito para escribir un parodia satírica, como veremos.

EL TÍTULO

Si es posible, una parodia debe empezar a serlo ya desde el propio título.

Salvo rarezas, los cómics tienen por título el nombre del héroe o grupo heroico protagonista. Pero en en esta serie, el título The Boys hace referencia a los infravillanos: gente corriente.

PERSONAJES RECONOCIBLES

No importa si los personajes son humanos, animados o animales. Para que una parodia funcione, los personajes deben ser reconocibles.

En The Boys reconocemos a Superman, Wonder Woman, Aquaman… Tienen similares poderes, pero otros nombres, otros rostros y trajes ridículos a propósito, como de tebeo antiguo.

Esos disfraces no son así por casualidad, sino que tienen un sentido: la exageración, una de las características de la sátira. Por ejemplo, el remedo de Superman –Patriota– lleva como capa la bandera de los Estados Unidos. Por otro lado, revelan la idea que el público tiene del superhéroe original.

SITUACIONES CLICHÉ

Toda parodia ataca el tópico. El humor reside en romper el cliché. The Boys recrea las intervenciones comunes de los superhéroes: rescatan furgones blindados, aviones en caída libre, derrotan supervillanos…

The Boys
La parodia: mostrar el cliché y romperlo.  Imagen: Amazon.

Pero aquí todas esas escenas donde se captarua al malvado están preparadas. La presencia de cámaras, luces, community managers… es necesaria para el lucimiento de todo superhéroe. Si un súper actúa y nadie lo ve, ¿ha existido el acto?

El único cliché que respeta The Boys es el de la doble identidad del héroe: rara vez el público reconoce a los superhéroes cuando están vestidos de paisano.

LA GUARIDA DEL SÚPER

El villano de cómic suele vivir en una torre lujosa. El edificio es un símbolo de su poder. El superhéroe, sobre todo el maldito, tiene su base en una cueva, un sótano o un apartamento de mala muerte en Nueva York. (Pocos superhéroes como Los 4 Fantásticos o Iron Man tienen rascacielos como cuartel).

Sin embarego, en The Boys los súper están en los rascacielos. Los infravillanos, en almacenes destartalados y casas baratas en los barrios bajos.

ARCHIVILLANOS NO PODEROSOS

Por lo general, los supervillanos tienen cualidades sobrehumanas o recursos económicos que parecen infinitos. En la serie The Boys, los villanos son, como hemos dicho, gente corriente y con apenas recursos económicos.

The Boys
The Boys. Infravillanos en un triste guarida Imagen: Amazon.

En el cómic, estos infravillanos tienen ciertas habilidades metahumanas y trabajan para el Gobierno, pero la serie elimina con acierto estas ayudas. Así son más vulnerables.

GIRO MORAL

Los superhéroes del pasado no pensaban, actuaban según las circunstancias.

En los últimos años, sobre todo tras el Batman de Nolan, los superhéroes tuvieron dudas. Meditaron sobre lo que es justo, bueno y necesario. Incluso el Superman más reciente ha mostrado su reparo hacia su destino mesiánico.

En cualquier caso, el público tenía una certeza: el superhéroe puede infringir la ley, pero siempre protege a los débiles.

The Boys rompe con la imagen del superhéroe como salvador de los hombres.

En la serie, la Liga de la Justicia es la Liga de la Franquicia. Una hostia al criminal, al igual que hace el gol de un futbolista, ayuda a vender mil camisetas. En una sociedad conectada a las redes 24 horas al día, solo las acciones extremas, el ruido, atraen el interés.

¡Quien tiene un gran poder tiene una gran responsabilidad económica!

No es raro que para estos héroes-productos, la kriptonita sea la reputación. La marca personal genera ingresos.

Tampoco es extraño que la novela gráfica chocará con la censura. Comenzó su publicación en una filial de DC, pero la casa madre la canceló porque era un ataque directo a las joyas de la corona (Superman, Wonder Woman…). Sin embargo, Ennis trasladó los superhéroes a otra editorial. La parodia está protegida por las leyes mundiales de propiedad intelectual.

LA VIOLENCIA GRATUITA

El uso de la violencia marca la ruptura entre las formas clásicas y la revisión crítica.

La violencia está justificada en el wéstern clásico. En defensa propia o ajena. En el spaghetti western, a veces la sangre corre para el placer del pistolero.

De la misma manera, el superhéroe clásico emplea la violencia mínima, si puede ser.

En The Boys, los superhéroes emplean una fuerza desmesurada contra personas corrientes que, aunque son criminales, son vulnerables. Estos superhéroes no observan el principio de la proporcionalidad. Es una consecuencia del giro moral. Y una necesidad de hacer ruido mediático.

RÉPLICA DEL MUNDO REAL

Mientras que la parodia ataca al género narrativo, la sátira ataca, a través de los personajes, los vicios de la sociedad del momento y del poder. Para que esta sátira funcione el mundo ficticio debe ser una réplica (exagerada) del mundo real.

Unos superhéroes corruptos necesariamente deben vivir en un mundo corrupto, con el dinero como dios por encima de todas las cosas. Este mundo está controlado por las corporaciones gracias al miedo al yihadismo y las adicciones a las redes y la religión.

The Boys
La liga de la franquicia. Imagen: Amazon.

El movimiento #Metoo tambíen está presente en este mundo ficticio. Y las superheroínas lo abanderan: incluso una mujer con poderes está a merced de depredadores sexuales.

Donald Trump se asoma a las palabras de Patriota:

«La gente tiene miedo. No confían en Washington ni en el control de fronteras, y odian a los extranjeros. Lo que quieren es un poco de justicia fronteriza de John Wayne. Y eso es lo que hago».

LA RELATIVIDAD DEL BIEN Y DEL MAL

En las producciones clásicas, las líneas del bien y del mal están claras.

En The Boys, los superhéroes son conscientes del daño que provocan directa e indirectamente, pero desprecian las leyes. Un ejército de abogados libra a los superhéroes de la cárcel y de demandas millonarias.

Por otro lado, Billy Carnicero, líder de los cazadores de superhéroes, considera que las víctimas colaterales están justificadas para detener a los súper.

Por todo esto, The Boys es una radiografía de nuestro tiempo, aunque no demasiado cáustica. Toda crítica al sistema está permitida si genera beneficios. Realmente, aquí no hay héroes ni villanos sino personas que tratan de conseguir lo mejor para ellos mismos, aunque lo disfracen como lo mejor para los demás.

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