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23 de abril 2014    /   IDEAS
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El restaurante que solo cocina con sobras y en el que el cliente decide cuánto quiere pagar

23 de abril 2014    /   IDEAS     por          
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Adam Smith aprendió mucho en su estancia en Australia. El tocayo del autor de La riqueza de las naciones estuvo allí durante quince meses y a lo largo de ellos le dio tiempo a trabajar en una granja y comprobar la cantidad de comida que se desperdiciaba a diario. «Con ella se alimentaba a los cerdos, en lugar de dársela a la gente más necesitada».
Fue entonces cuando junto con su acompañante comenzó a cocinar con alimentos desechados que la gente le hacía llegar. «Nos inspiramos en Lentil as Anything, una ONG que trabaja con un modelo similar». Después de viajar y cocinar por Perth, Sydney, Melbourne, Cairns y Gold Coast, Smith regresó a Inglaterra. Y allí siguió cocinando solo con sobras.
Ahora lo hace junto con otros siete socios en The Real Junk Food Project y en el primer ‘Pay As Yoo Feel cafe’ en Reino Unido que abrieron en The HUB (Armley Town Street, Leeds). «Iniciamos el proyecto en febrero del pasado año y en diciembre nos dimos de alta como community interest company».
«Recibimos a diario alimentos perecederos y no perecederos que sobran a restaurantes, supermercados y granjas locales. Solo cocinamos con lo que nos donan. Si no disponemos de algo se lo pedimos», añade.
El coste cero en provisiones permite al restaurante una laxa política de precios. «Aquí el cliente paga lo que quiere. La media por cabeza es de unas 3,5 libras». Y allí comen estudiantes, jubilados, gente de clase media, los de clase algo más baja, niños, amas de casa…
El menú cambia todos los días y, dice Smith, que se pone especial interés en ajustarse a las necesidades dietéticas de los clientes, a las posibles alergias de estos. Porque el proyecto de Smith y sus demás colegas aboga por la cocina sana. Pero, sobre todo, lo que pretende es reducir a cero los residuos alimenticios, que, según sus cálculos, llegan a alcanzar 7,2 toneladas al año en Reino Unido: «Queremos que los restaurantes, supermercados, granjas y domicilios particulares sean conscientes de la cantidad de comida que tiran a la basura. Se puede decir que TRJF se encarga de que ningún alimento sobrante que aún está en condiciones de consumirse acabe en la basura. Nos gusta que nos hagan llegar comida, pero lo que realmente nos gustaría es que redujesen sus residuos a 0».
Y es esa obsesión por evitar que ningún resto de comida en buen estado acabe en la basura es lo que hace que TRJF reutilice sus sobras para proyecto de jardinería de guerrilla. O que dispongan de su propio banco de alimentos. O que sus chefs ofrezcan servicios de consultoría a quien los solicite. «Estoy convencido de que si todo el mundo aprendiera desde edades tempranas cómo cultivar y producir sus propios alimentos y nociones básicas de cocina, no tendríamos tantos sobrantes de comida», asegura Smith.
A los ocho directores del consejo de la compañía se unen los aproximadamente 100 voluntarios con los que cuenta The Real Junk Food Project. Gracias a todos ellos, el local recibe semanalmente entre 100 y 150 comensales. El aforo ronda las 30 personas pero, según Adam Smith, esa limitación se debe simplemente a la escasez de sillas en el local.
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Adam Smith aprendió mucho en su estancia en Australia. El tocayo del autor de La riqueza de las naciones estuvo allí durante quince meses y a lo largo de ellos le dio tiempo a trabajar en una granja y comprobar la cantidad de comida que se desperdiciaba a diario. «Con ella se alimentaba a los cerdos, en lugar de dársela a la gente más necesitada».
Fue entonces cuando junto con su acompañante comenzó a cocinar con alimentos desechados que la gente le hacía llegar. «Nos inspiramos en Lentil as Anything, una ONG que trabaja con un modelo similar». Después de viajar y cocinar por Perth, Sydney, Melbourne, Cairns y Gold Coast, Smith regresó a Inglaterra. Y allí siguió cocinando solo con sobras.
Ahora lo hace junto con otros siete socios en The Real Junk Food Project y en el primer ‘Pay As Yoo Feel cafe’ en Reino Unido que abrieron en The HUB (Armley Town Street, Leeds). «Iniciamos el proyecto en febrero del pasado año y en diciembre nos dimos de alta como community interest company».
«Recibimos a diario alimentos perecederos y no perecederos que sobran a restaurantes, supermercados y granjas locales. Solo cocinamos con lo que nos donan. Si no disponemos de algo se lo pedimos», añade.
El coste cero en provisiones permite al restaurante una laxa política de precios. «Aquí el cliente paga lo que quiere. La media por cabeza es de unas 3,5 libras». Y allí comen estudiantes, jubilados, gente de clase media, los de clase algo más baja, niños, amas de casa…
El menú cambia todos los días y, dice Smith, que se pone especial interés en ajustarse a las necesidades dietéticas de los clientes, a las posibles alergias de estos. Porque el proyecto de Smith y sus demás colegas aboga por la cocina sana. Pero, sobre todo, lo que pretende es reducir a cero los residuos alimenticios, que, según sus cálculos, llegan a alcanzar 7,2 toneladas al año en Reino Unido: «Queremos que los restaurantes, supermercados, granjas y domicilios particulares sean conscientes de la cantidad de comida que tiran a la basura. Se puede decir que TRJF se encarga de que ningún alimento sobrante que aún está en condiciones de consumirse acabe en la basura. Nos gusta que nos hagan llegar comida, pero lo que realmente nos gustaría es que redujesen sus residuos a 0».
Y es esa obsesión por evitar que ningún resto de comida en buen estado acabe en la basura es lo que hace que TRJF reutilice sus sobras para proyecto de jardinería de guerrilla. O que dispongan de su propio banco de alimentos. O que sus chefs ofrezcan servicios de consultoría a quien los solicite. «Estoy convencido de que si todo el mundo aprendiera desde edades tempranas cómo cultivar y producir sus propios alimentos y nociones básicas de cocina, no tendríamos tantos sobrantes de comida», asegura Smith.
A los ocho directores del consejo de la compañía se unen los aproximadamente 100 voluntarios con los que cuenta The Real Junk Food Project. Gracias a todos ellos, el local recibe semanalmente entre 100 y 150 comensales. El aforo ronda las 30 personas pero, según Adam Smith, esa limitación se debe simplemente a la escasez de sillas en el local.
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Opiniones 16
  • Esto lo hace el súper chef vasco Xabi Bonilla desde hace tiempo ya en Barcelona!! Mirar su blog Waxabi porque su personaje el Crestas habla de eso!! Es brutal!!!

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